El papel de los profesionales enfermeros en el control de las infecciones

Anna Besolí es enfermera de control de infecciones en el Consorcio Hospitalario de Vic, ubicado en Barcelona. Desde su experiencia, cuenta el riesgo que suponen las infecciones relacionadas con la asistencia sanitaria (IRAS), los problemas clínicos en los que pueden derivar y los cambios que han experimentado estas patologías a lo largo de los años, destacando la importancia de la prevención y de la investigación científica enfermera en este ámbito.

Pregunta. ¿Qué son las infecciones relacionadas con la asistencia sanitaria?

Respuesta. Son todas aquellas infecciones que desarrollan las personas a las que se le han administrado cuidados en todos los niveles asistenciales: Atención Primaria, centros sociosanitarios, atención domiciliaria, hospitales de día… Han dejado de estar centradas solo en los hospitales de agudos, por este motivo ha cambiado la definición de lo que llamábamos anteriormente infección nosocomial.

P. ¿Qué incidencia tienen y cómo se puede evitar que los pacientes las contraigan?

R. En España, según el estudio de prevalencia de infecciones nosocomiales (EPINE 2017), la tasa de infecciones ha ido descendiendo desde el 9,9% en 1990 hasta el 7,5% en la actualidad. La prevención y control de las infecciones se ha convertido en un área prioritaria de trabajo.

Existe base científica que demuestra que la implementación de programas de control de la infección, mediante sistemas de vigilancia y prevención, puede reducir el riesgo de contraerla. Con un equipo activo dedicado a la vigilancia y control de la infección se puede evitar globalmente un 32% de las IRAS.

P. ¿Cuáles son las principales funciones de los profesionales enfermeros en las unidades de control de infecciones?

R. Sus funciones están encaminadas a prevenir y controlar las IRAS, así como garantizar la seguridad del paciente que recibe los cuidados. La prevención es fundamental para evitar la diseminación de los microorganismos entre los pacientes y los profesionales cuando se prestan los cuidados, garantizando, de esta forma, una atención segura.
Entre sus competencias podemos encontrar cuatro áreas de actuación: vigilancia y control de la infección, sistemas y métodos de prevención y control de las infecciones (higiene y saneamiento), calidad, seguridad del paciente, investigación y formación y tecnología de la comunicación.

P. Ante un caso de infección, ¿cuáles son los tratamientos más habituales?

R. Es muy importante distinguir la infección de la colonización. Cuando existe colonización, en muchas ocasiones no hace falta tratamiento farmacológico, pero sí una vigilancia y control de su transmisión a otros pacientes y/o profesionales. Pero cuando se da la infección, el tratamiento farmacológico dirigido al agente microbiano que origina la infección es básico para combatirla.

P. En este sentido, ¿cómo se pueden prevenir las infecciones por accidente biológico en los profesionales sanitarios?

R. Los profesionales sanitarios han de recibir formación en prevención de las infecciones, procurando que las conductas seguras se conviertan en parte de su manera de cuidar. Las precauciones universales deben aplicarse a todos los pacientes, independientemente del diagnóstico infeccioso, y los elementos de protección personal han de utilizarse adecuadamente.

Entre las precauciones más habituales, el lavado de manos es la medida más efectiva para evitar la trasmisión de microorganismos y evitar las IRAS. También es importante que todo el personal sanitario tenga actualizada la vacunación contra las enfermedades inmunoprevenibles más frecuentes.

P. ¿Qué papel tienen los profesionales enfermeros en dicha prevención?

R. Son los responsables de llevar a cabo la vigilancia de los casos de infección o colonización por microorganismos multirresistentes, estableciendo el tipo y la procedencia de los mismos. Sus labores abarcan, a su vez, el conocimiento de la evolución de los gérmenes, para lo que cuentan con herramientas con
las que detectarlos de forma precoz, evitando, de esta forma, su posible diseminación; además del control de la aparición de brotes epidémicos.

Por otro lado, la recogida de datos, y el análisis posterior para obtener tasas de infección, es básica para establecer las medidas de mejora.

P. De acuerdo con su experiencia, ¿cuáles son las infecciones que mayor prevalencia tienen?

R. Actualmente, la infección de localización quirúrgica (ILQ) es la primera causa de infección nosocomial: se estima que el 60% de estas patologías puede ser evitable. Las infecciones del sitio quirúrgico prolongan la estancia hospitalaria unos 10 días de media y suponen un coste adicional.

Además de ello, los pacientes que las sufren tienen el doble de probabilidades de precisar cuidados intensivos, cinco veces más de riesgo de reingresar tras el alta hospitalaria o, incluso, se duplica la tasa de mortalidad cuando se compara con los pacientes que no han contraído ninguna infección, como refleja la guía para la cirugía segura de la OMS. Tras ellas se encuentran las infecciones respiratorias, las urinarias y, finalmente, las bacteriemias e infecciones asociadas a catéteres venosos.

P. ¿Existe un sector poblacional que sea especialmente vulnerable?

R. Es importante conocer las causas de riesgo que facilitan las ILQ, para lo que hay que tener en cuenta ciertas características del paciente, tales como el estado de salud, la edad, la duración de la intervención quirúrgica o la localización anatómica de la operación y su grado de contaminación.

Debido a las modificaciones del sistema inmunitario relacionadas con el envejecimiento, las personas de edad avanzada corren mayores riesgos de sufrir enfermedades infecciosas, cuya semiología es, a menudo, atípica en los ancianos, y sus síntomas menos evidentes que en jóvenes. Esto puede causar demoras en el diagnóstico y el tratamiento, lo que agrava el pronóstico en esta población.

P. ¿Qué importancia tiene la investigación científica enfermera en el ámbito de las infecciones? ¿Cómo ha evolucionado a lo largo de los años?

R. La investigación es parte de las competencias enfermeras en el control de la infección. La realización de un análisis crítico de la literatura publicada relacionada con la vigilancia de infecciones y la promoción y el liderazgo de trabajos de investigación para aplicarlos en nuestra área de trabajo son aspectos fundamentales para la mejora y la eficiencia de la práctica clínica.

La investigación garantiza la generación de nuevo conocimiento, por lo que se convierte en indispensable para la práctica basada en la evidencia. Sin embargo, no ha sido hasta que la Enfermería dejó de estar sometida a un techo académico de diplomatura y se constituyó como grado universitario, que ha aumentado exponencialmente el número de investigaciones y publicaciones de los enfermeros/as.

Actualmente, cuando un enfermero/a decide emprender una investigación, asume que será una actividad que tendrá que realizar fuera de su horario, ya que no disponemos de tiempo de dedicación a la investigación durante la jornada laboral. Cada vez más hospitales son conscientes de que el trabajo de investigación en Enfermería suele ser el motor de grandes avances, puesto que traslada a la práctica los resultados obtenidos para que el paciente sea el principal beneficiario, y de que esto se traduce en unos cuidados más seguros. Por este motivo serán necesarias más unidades de apoyo a la investigación dentro de los hospitales. Es básico dar reconocimiento al conocimiento propio de la disciplina enfermera para dotar a estos profesionales de tiempo para investigar dentro de su horario.

En Cataluña, desde el año 2016, existe un Plan Estratégico de Investigación e Innovación en Salud (PERIS), promovido por el Departamento de Salud con el objetivo de incentivar y ayudar al colectivo enfermero en el campo de la investigación.

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