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Prácticas en Nefrología

En la sexta planta control izquierda se encuentra situada la unidad de hospitalización de Nefrología. En esta planta realicé prácticas de segundo curso durante el mes de febrero. El turno que me asignó la tutora fue el de tarde.

En cuanto llegué me presenté a las enfermeras que estaban de turno que eran dos. Hablamos un poco y una de ellas, que era muy amable (Loli), me dijo que la acompañara para ver cómo era la planta y hacer una visita rápida a sus enfermos. Tengo que decir que me gustó mucho empezar así porque la enfermera que me atendió era una persona que sabía mucho y porque lo primero que hicimos fue hablar con los pacientes. Sólo hablamos un momento con cada paciente y yo hablé muy poco, pero gracias a esta visita pude ver a lo que tenía que enfrentarme y pude hacerme una idea de lo que había en aquella planta. Unos pacientes se les veía muy afectados y otros parecían estar más o menos bien, pero nunca se debe de juzgar la gravedad por la apariencia física.

Durante la primera tarde lo que hice fue lo siguiente:

Se toman los controles a los pacientes que los tienen marcados en la historia clínica. Las constantes que se tomaron fueron tensión, pulso y temperatura; a unos se le tomaba una cosa y a otros otra según sus dolencias. Las tomas de constantes son muy fáciles y ocupan una buena parte del trabajo de las enfermeras que trabajan en este servicio, a mí me gustó mucho hacerlo porque me dejaron sola y eso era porque se fiaban de mí.

Al tomar los controles también puede haber alguna emergencia y, por ejemplo, cuando los pacientes tienen fiebre mayor de 38 grados, se mira en la gráfica y si está pautado se le da un antitérmico. Si no hay nada pautado y la fiebre es alta, se avisa al médico. Se hace lo mismo si el paciente tiene muy alterado algunos de los otros controles.

Poco después comenzamos a preparar la medicación que era bastante, me fueron diciendo cómo se preparaba porque mucha de ella va diluida y hay que saber las proporciones y los diluyentes. Lo más fácil de preparar son los sueros porque van limpios o con medicación, pero ésta se pone en el suero sin tener que hacer muchos cálculos.

Para poner la medicación se usan siempre guantes para no tener problemas, porque en esta planta me dijeron que hay bastantes pacientes con hepatitis. Siempre tuve cuidado y nunca me pinché ni toqué con las manos las vías de los pacientes. Si te pinchas con algún paciente de éstos hay que ir al servicio de Medicina Preventiva para que te hagan un análisis, por si acaso.

También había algunas alimentaciones enterales que se ponen con una máquina y por medio de una sonda se conecta al estómago del paciente. Estas alimentaciones son algo complicadas de controlar y las miraban siempre las enfermeras.

Los sueros se acaban con frecuencia y hay que cambiarlos, cosa que me lo dejaron hacer desde el primer día. También se le da la medicación oral e intravenosa prescrita a los pacientes.

A los pacientes que pueden ingerir alimentos se les da la merienda, hay muchos que necesitan un control muy rígido y hay que pesarlos con frecuencia para ver que no ganen kilos. A muchos de estos pacientes se les dializa en la planta de al lado, pero no pude ver cómo se hacía porque se los llevaban y después venían cansados y con menos peso. Era sorprendente ver como algunos se marchaban con un peso y al volver a las pocas horas, venían con tres kilos menos, estos kilos los perdían en el tiempo que hacían diálisis.

Las tardes serían más tranquilas si no fuese por los ingresos. Los ingresos son los pacientes que vienen a la planta desde urgencias o desde la lista de espera, vienen muy afectados y hay que darles ánimos, a mí me parece que la gente se deprimía muy fácilmente en esta planta, quizás porque son enfermos bastante graves y porque dura mucho su enfermedad; a algunos no se les pasa nunca y se les llama crónicos.

Cuando ingresan los pacientes, hay que prepararles su historia, para eso se cogen impresos de la gráfica de controles del paciente (en ella se apunta la temperatura, PA, pulso y algunos otros datos), también se ponen las hojas de evolución y de los médicos y las de enfermería y la hoja de tratamiento. En la hoja de tratamiento ya vienen anotadas las órdenes desde urgencias. Hay que anotar todos los datos de la historia de enfermería y para saberlos se le preguntan al paciente.

También aprendí a controlar mucha medicación y supe para qué servía, aprendí a purgar líneas de gotero, hice glucemias, vi poner sondas nasogástricas, vi sacar hemocultivos. Éstos son como frascos grandes con un medio de cultivo, se suelen sacar si la fiebre del paciente supera los 38 grados y también vi muchas otras técnicas difíciles de describir.

Las enfermeras tienen que atender las necesidades del paciente en todo momento durante su turno, si el paciente está bien no hay problemas, pero cuando están mal llaman al timbre y te dicen si les duele algo, si se encuentran mal, si tienen náuseas, si tienen fiebre, etc. Las náuseas eran muy frecuentes en este servicio y algunos no podían evitar el vomitar a causa de la medicación que se le administraba o por su mal estado; si esto pasaba se llamaba al médico y la auxiliar aseaba al paciente. Si era necesario, también se llamaba al servicio de limpieza.

Una vez hubo una parada cardiorrespiratoria y se llamó a los médicos que vinieron inmediatamente. Cuando esto ocurre hay que llevar un carro preparado para estos casos que se tiene que revisar con frecuencia con el fin de que no falte nada en los momentos en que hay que usarlo. Como el paciente está grave el actuar con rapidez es fundamental y si faltan cosas se pierde tiempo y el paciente se recupera peor. En la ocasión en que pude ver la parada, el paciente no se salvó, fue bastante desagradable porque se trabajó mucho pero no respondió. Cuando se le comunica a la familia, se producen escenas de gran dolor y de nerviosismo, la familia se desesperaba y quería ver al paciente. La escena fue también muy desagradable para el paciente de la cama de al lado porque aunque se puso un biombo, se enteró de todo lo que pasaba. Pasado un buen rato la familia se calmó algo y se llevó el difunto al depósito para que la familia se lo pudiese llevar a su casa. Fue un momento malo y desagradable para todos los que estábamos allí.

Estas prácticas me ayudaron a ver cómo funciona un servicio de un hospital, las primeras prácticas fueron en consultas y no se parecía nada a lo que se hace aquí. Al empezar no sabía nada, pero aprendí la mayoría de las cosas muy pronto y creo que hoy, aunque no he acabado la carrera, podría trabajar en una planta con pocos problemas.

Me ayudó mucho el que las enfermeras fuesen comprensivas conmigo. Cuando una está ocupada no es fácil ayudar a alguien que sabe muy poco y hacer tu trabajo al mismo tiempo. A las enfermeras, una vez que han pasado algunos días, les ayudamos mucho ya que les hacemos una buena parte de su trabajo, pero ellas también nos dedican mucho tiempo para enseñarnos y responder a todo lo que las preguntamos. Es como una colaboración interesada, ellas nos enseñan y en cuanto aprendemos, nosotros les ayudamos en su trabajo, a nosotros nos interesa y a ellas también.

Aprendí mucho de los propios pacientes, que al estar ingresados crean un ambiente de camaradería, se apoyan y se dan ánimos unos a otros. El lado humano de las prácticas es el que más me gustó porque pude conocer a muchos pacientes y palpar sus sentimientos. Los pacientes cuando están ingresados te cuentan muchas cosas, sobre todo cuando están solos sin acompañantes se abren y puedes aprender muchísimo de cómo es la gente, de cómo viven y sienten los demás.

JDV
Alumna de Enfermería