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ABRIL 2018 N° 2 Volumen 8

ESTILO DE VIDA PROMOTOR DE SALUD Y FACTORES DE RIESGO EN ESTUDIANTES UNIVERSITARIOS

Sección: Originales

Autores

1 Verónica Jara Contreras, 2 Náyade Riquelme Pereira

Cargos

1 Enfermera. Docente Facultad de Enfermería. Universidad de Concepción, Los Ángeles, Chile.
2 Enfermera. Docente Facultad de Enfermería. Universidad de Concepción, Concepción, Chile.

Contacte con los autores para realizar consultas sobre este artículo. Email de contacto: vejara@udec.cl

Resumen

Objetivo: identificar las conductas promotoras de salud y los factores de riesgo en estudiantes universitarios.
Metodología: estudio cuantitativo, descriptivo, correlacional, de corte transversal, con muestra de 320 estudiantes, seleccionados por muestreo de tipo probabilístico aleatorio. El instrumento recolector de datos estuvo conformado por: Escala de Estilo de Vida Promotor de Salud, cuestionario de antecedentes sociodemográficos y factores de riesgo. Los datos fueron procesados con el programa SPSS para la obtención de estadística descriptiva e inferencial.
Resultados: la mayoría de los estudiantes duerme entre 6 a 7 horas, el 33% sale regularmente de fiesta, el 21% fuma cigarrillos, el 44% consume alcohol, el 14% ingiere bebidas energéticas, el 12,5% fuma marihuana, el 6% consume pastillas para estudiar y 2,2% para dormir, el 38% ha iniciado vida sexual y de estos cerca del 11% no utiliza ningún método anticonceptivo. Respecto al estilo de vida promotor de salud, la mayoría presenta conductas saludables de crecimiento espiritual, relaciones interpersonales y manejo del estrés, pero están pobremente representados en la responsabilidad en salud, nutrición y actividad física.
Conclusiones: los estudiantes presentan bajos porcentajes de hábitos de riesgo para su salud, de ellos los hombres consumen más alcohol y drogas ilícitas que las mujeres, y en ambos sexos aumenta el consumo de cigarrillos, alcohol, drogas y bebidas energéticas cuando salen de fiesta. A medida que avanzan los estudiantes en su formación curricular presentan más estilos de vida promotores de salud.

Palabras clave:

estilo de vida ; factores de riesgo ; promoción de la salud ; ejercicio físico ; alimentación saludable

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Title:

Health-promoting lifestyle and risk factors in university students

Abstract:

Purpose: to identify health-promoting behaviors and risk factors in university students.
Methods: a quantitative, descriptive, correlational, cross-sectional study, in a sample of 320 students, selected though a random probabilistic sampling. The data collection instrument consisted of: a health-promoting lifestyle scale, a sociodemographic background questionnaire and risk factors. Data were processed with the SPSS software package to obtain descriptive and inferential statistics.
Results: most students sleep between 6 to 7 hours, and 33% regularly go out to parties; 21% smoke cigarettes, 44% consume alcohol, 14% take energy drinks, 12.5% smoke marijuana, 6% take pills to study,and 2.2% take pill to sleep, 38% have started sexual life and about 11% of them do not use any contraceptive method. Regarding the health-promoting lifestyles, most student show healthy behaviors of spiritual growth, interpersonal relationships and stress management, but they are poorly represented in responsibility in health, nutrition, and physical activity.
Conclusions: students show low percentages of habits resulting in a risk for their health; men consume more alcohol and illicit drugs than women, and in both sexes the consumption of cigarettes, alcohol, drugs, and energy drinks increases when they go out to parties. As students progress in their curricular training, they show more health-promoting lifestyles.

Keywords:

lifestyle; risk factors; health promotion; physical exercise; healthy nutrition

Portugues

Título:

Estilo de vida promotor da saúde e fatores de risco em estudantes universitários

Resumo:

Objetivo: identificar comportamentos de promoção da saúde e fatores de risco em estudantes universitários.
Metodologia: estudo quantitativo, descritivo, correlacional e transversal, com uma mostra de 320 alunos, selecionados por mostragem probabilística aleatória tipo. O instrumento de coleta de dados esteve constituída por: Promotor de saúde em escala de estilo de vida, questionário de fundo sociodemográfico e fatores de risco. Os dados foram processados com o programa SPSS para obter estatísticas descritivas e inferenciais.
Resultados: a maioria dos alunos dormem entre 6 a 7 horas, 33% sai frecüentemente de festa, 21% fuma cigarros, 44% consome álcool, 14% utiliza bebidas energéticas, 12,5% fuma maconha, 6% usa pílulas para estudar e 2,2% para dormir, 38% iniciou a vida sexual e destes, perto de 11% não usa método de contracepção. No que diz respeito ao estilo de vida promotor da saúde, a maioria mostra comportamentos saudáveis de crescimento espiritual, relações interpessoais e gestão do estresse; mas a responsabilidade em saúde, a nutrição e a atividade física estão mal representadas.
Conclusões: os estudantes apresentam baixas porcentagens de hábitos con riscos para sua saúde e destes, os homens consomem mais álcool e drogas ilegais do que as mulheres, mas nos dois sexos aumenta o consumo de cigarro, álcool, drogas e bebidas energéticas quando eles saem de festa. Na medida que os estudantes avançam na formação profissional, apresentam mais estilos de promoção da saúde.

Palavras-chave:

fatores de risco de estilo de vida; Promoção da saúde; exercícios; alimentação saudável

Introducción

La Organización Mundial de la Salud (OMS) define “estilo de vida” como una forma de vida que se basa en patrones de comportamiento identificables, determinados por la interacción entre las características personales individuales, las interacciones sociales y las condiciones de vida socioeconómicas y ambientales (1). Ciertos determinantes sociales, como el ingreso y la escolaridad, resultarían predictores de estilos de vida saludables (2).

Los estudios sobre estilos de vida muestran resultados con predominio de estilos de vida poco saludables, relacionados principalmente con el consumo de tabaco y alcohol, la adopción de dietas poco equilibradas y la falta de ejercicio físico (3). Se reconoce que determinadas conductas de riesgo, como el tabaquismo, una dieta poco saludable, una conducta sedentaria o un excesivo consumo de alcohol pueden contribuir de forma independiente a incrementar la morbimortalidad (4).

La encuesta nacional de salud (2009-2010) señala que la prevalencia de sedentarismo de la población chilena es de 88,6% y que las mujeres son más sedentarias que los hombres (92,9% y 84%, respectivamente) (5). En estudiantes, el 54,8% presentó bajo nivel de actividad física, y los hombres activos se motivan más por el componente social en comparación con las mujeres (6).
En la Encuesta Nacional de Hábitos de Actividad Física y Deportes 2015 en la población de 18 años y más, se destaca que la práctica disminuye a medida que desciende el nivel socioeconómico, se expone que la razón más frecuente por los hombres para practicar actividad física y deporte es el entretenimiento (44%), y para las mujeres es “Para mejorar mi salud” (35,2%). La principal causa para no practicar actividad física es la falta de tiempo y la falta de formación y hábitos (24,2% y 25,4%, respectivamente) (7). En los universitarios los principales motivos referidos para realizar ejercicio son por salud, diversión, pasar el tiempo, por gusto y estética (8).

La OMS, en su “Informe sobre la situación mundial de las enfermedades no transmisibles del 2014”, describe que el 23% de los adultos de 18 años o más no era lo suficientemente activo. Las mujeres eran menos activas que los hombres y las personas mayores lo eran menos que los jóvenes. El 81% de los adolescentes de 11 a 17 años no tenía una actividad física suficiente, siendo las adolescentes menos activas que los varones (9).

Fakhouri et al. (10) mostró que el 24,8% de los jóvenes realiza actividad física moderada a vigorosa; los hombres con un 27,0% y las mujeres un 22,5%. En cuanto a alimentación saludable, Pich (11) encontró que el 85% de los universitarios no desayuna, otro factor frecuente en esta población es el consumo de comidas rápidas y de menor costo. Asimismo, uno de los términos más usados actualmente es el de dieta; uno de cada cuatro adolescentes ha hecho o ha intentado hacer dieta en alguna ocasión (11). En el ámbito universitario se presentan varios factores de riesgo para sufrir trastornos del comportamiento alimentario, tales como crisis depresivas, estrés y ansiedad, factores que disminuyen la calidad de vida y la capacidad de aprendizaje (12). De acuerdo con esto, un área fundamental de promoción de la salud, referida a los entornos, se encuentra y encaja con el ambiente estudiantil como el ámbito donde viven la mayor parte de su tiempo los estudiantes (13,14). Otra área fundamental está referida al desarrollo de actitudes personales, es aquí donde se necesita el compromiso del alumno para que desarrolle comportamientos positivos en la promoción de su salud (2).

Si la salud ha de mejorarse permitiendo a los individuos cambiar sus estilos de vida, la acción debe ir dirigida no solamente al individuo, sino también a las condiciones sociales de vida que interactúan para producir y mantener esos patrones de comportamiento (1). En función a esto, en el presente estudio se utilizó el Modelo de Promoción de Salud (MPS) de Nola Pender, que considera a la persona como ser integral, analiza los estilos de vida, las fortalezas, la resiliencia, las potencialidades y las capacidades de la gente en la toma de decisiones con respecto a su salud y su vida (15). Entre otros supuestos el MPS plantea que las personas tienen la capacidad de autoconciencia reflexiva incluyendo la valoración de sus propias competencias dado que los individuos buscan regular su conducta en forma activa (16,17); además, identificó que los factores cognitivo y perceptuales de los individuos son modificados por las condiciones situacionales, personales e interpersonales, lo que da como resultado la participación en conductas favorecedoras de salud cuando existe una pauta para la acción (18,19), es así como este modelo le da importancia a la cultura, entendida esta como el conjunto de conocimientos y experiencias que se adquieren a lo largo del tiempo, la cual es aprendida y transmitida de una generación a otra (20).

En el MPS existen procesos biopsicosociales complejos que motivan a las personas para comprometerse con conductas destinadas al fomento de su salud (21). Pender (16) refiere que existen características y experiencias individuales que afectan a las acciones de la salud, como la conducta previa relacionada, ya que es más probable que la persona se comprometa con la conducta promotora de salud si ha ejecutado la misma acción o similar anteriormente, esta característica es importante de considerar puesto que facilitaría una conducta activa en el adulto maduro o en la vejez. También plantea los factores personales que resultan predictivos de una cierta conducta, en esta investigación se considerara como factor personal biológico la edad y el sexo, es decir, posiblemente un estudiante a medida que aumenta su edad presentará mayores conductas promotoras de salud, del mismo modo, según el género habrá diferencias distributivas de los estilos de vida promotores de salud. Otros factores socioculturales que se incluirán en este estudio son la formación y el estado socioeconómico, los cuales influirían de la siguiente forma: a medida que el estudiante avanza en su formación académica o pertenezca a un estrato socioeconómico alto presentará mayores conductas promotoras de salud.

En el MPS se describen ciertos conocimientos específicos de la conducta y del afecto que están considerados como de mayor importancia motivacional, como el afecto relacionado con la actividad, es decir, los sentimientos subjetivos positivos y negativos que provoca la conducta propiamente en el estudiante influencian en la ejecución y mantenimiento de una determinada acción de salud. Del mismo modo, los conocimientos acerca de las conductas, creencias o actitudes de los demás (Influencias interpersonales) interaccionan potenciando o disminuyendo el compromiso, por ejemplo, el efecto que provocan las reuniones sociales (salir de fiesta) en el aumento del consumo de alcohol, cigarrillos y drogas; y las percepciones y cogniciones personales de cualquier situación o contexto determinado (Influencias situacionales), como lo es la nueva experiencia que brinda el ambiente universitario en relación al control de evaluaciones calificadas que exponen a los estudiantes a situaciones continuas de estrés, que pueden obstaculizar una conducta promotora de salud, que se representaría en un alumno con bajo puntaje en el dominio manejo del estrés en la EVPS. Estos factores guardan gran importancia debido a que las personas pueden modificar cogniciones, afectos y ambientes interpersonales y físicos a fin de crear incentivos para las acciones de salud (21).

Pender (16) propone en el MPS los antecedentes inmediatos de la conducta o de los resultados conductuales, definidos como demandas y preferencias contrapuestas inmediatas; en esta investigación se distinguen a través de las frecuencias de estilo de vida promotor de salud por cada dominio, es decir, un estudiante que quisiera ejecutar una conducta promotora, como trotar (dominio actividad física) o practicar relajación (dominio manejo del estrés), pero se interpone una conducta alternativa (una demanda contrapuesta) en la que tiene un bajo control porque es un contingente del entorno, como lo es cumplir con estudiar para rendir una evaluación. De igual manera, un estudiante que se propone comer saludable (dominio nutrición) a la hora de almuerzo, pero tiene la opción de ir a comer pizza con sus compañeros, esta conducta alternativa es una preferencia contrapuesta inmediata en la cual la persona tiene mayor control, pues puede elegir según lo que prefiera, en cambio tiene menos control al no poder cambiar una evaluación, lo que se presta de justificación a la menor organización del tiempo que experimentan los estudiantes.

Esta investigación resulta importante para la profesión y disciplina de enfermería porque propicia el conocimiento de una problemática global al identificar los factores de riesgo o la tenencia de regulares estilos de vida saludable en los universitarios, estos resultados servirán para implementar estrategias de intervención en estilos de vida saludable, con el fin de concientizar al alumnado en la promoción de la propia salud, la reducción de sus factores de riesgos y la prevención de enfermedades, en su mayoría de tipo crónicas (22).

El objetivo de esta investigación está dirigido a identificar las conductas promotoras de salud y factores de riesgo presentes en estudiantes universitarios.

Metodología

En esta universidad existe un programa de promoción de la salud (Promosalud) que tomó conocimiento de este estudio, siendo la primera parte de una investigación que busca identificar factores de riesgo y barreras a los estilos saludables.

Se realizó un estudio de abordaje cuantitativo, de diseño descriptivo, correlacional y de corte transversal, con una muestra de 320 sujetos. La población a estudiar correspondió a los 1.721 estudiantes pertenecientes a las 11 carreras de pregrado de una universidad tradicional chilena. La muestra fue calculada considerando una desviación estándar de 5 y un nivel de confianza de 95%.

Los criterios de selección utilizados fueron: ser alumno de pregrado entre 17 a 30 años que sea estudiante regular de cualquiera de las 11 carreras impartidas en el Campus Los Ángeles, VIII región, Chile. Se excluyeron aquellos alumnos con discapacidad sensorial y/o física.

La aplicación de los instrumentos fue realizada por profesionales entrenados, durante el primer semestre académico del año 2016 y bajo el conocimiento del grupo Promosalud de la universidad.

La recolección de los datos se realizó a través de un instrumento de medición conformado por la escala de Estilo de Vida Promotor de Salud de Pender (23-25) y cuestionario de antecedentes sociodemográficos (incluye: edad, sexo, carrera, nivel cursado, colegio de procedencia y hábitos). El instrumento de autoadministración se aplicó en distintos horarios en una sala de clases dentro de la institución, previa confirmación a participar mediante consentimiento informado. Este estudio fue aprobado por el Comité de Ética de la universidad estudiada.

La escala de Estilo de Vida Promotor de Salud (EVPS) fue elaborada por Walker, Sechrist y Pender en el año 1987, las mismas autoras validaron su versión castellana en 1990; presenta un alfa de Cronbach de 0,93, y su validez fue reportada por análisis factorial de componentes principales (23). La escala está estructurada por 52 ítems con opciones de respuesta tipo Likert. La escala presenta seis subdimensiones (24): crecimiento espiritual, manejo del estrés, actividad física, relaciones interpersonales, nutrición y responsabilidad en salud. La puntuación es la siguiente: nunca: 1, a veces: 2, frecuentemente: 3, siempre: 4. La puntuación para la escala total va de 52 a 208: mientras más alto el puntaje total, mejor es el EVPS de la persona (25).

Los datos fueron analizados con el programa SPSS 22. El análisis de los datos se realizó con estadística inferencial. Se comenzó con estadística univariable para el análisis descriptivo de las variables sociodemográficas (edad, sexo, carrera, nivel cursado, colegio de procedencia y hábitos) y la variable psicosocial (conducta promotora de salud); a través de tablas de frecuencias y medidas de resumen. Se continuó con análisis bivariado, de las variables cuantitativas, se aplicó Spearman. Se compararon medias usando prueba T de Student para dos muestras independientes y para más de dos muestras se aplicó ANOVA. Cabe mencionar que para los contrastes se consideró una significancia del 5%. Las pruebas de hipótesis se complementaron con intervalos de confianza del 95%.

Resultados

Los participantes se caracterizan por ser en su mayoría mujeres con una edad media de 19 años. Un 98,8% de los estudiantes declara ser solteros; sin embargo, de estos el 61,6% se encuentra en una relación de pareja. La mayoría de la muestra no tiene hijos y solo el 6,6% tiene de uno a dos hijos. La carrera más representada es Enfermería, con más de la mitad de la muestra, por ser una carrera de ingreso numeroso en comparación con las otras carreras de este campus. Con un 35,3% los estudiantes que pertenecen a la escuela de Educación con las carreras de Educación diferencial (17,5%), Educación básica (14,4%) y Pedagogía en matemática y educación tecnológica (3,4%); en tercer lugar está la escuela de ciencias y tecnología con un 13,1% con estudiantes de la carrera de auditoria (12,5%) e ingeniería en biotecnología vegetal (0,6%). En el año académico actualmente cursando, el 99,4% de los estudiantes se encuentra en los tres primeros años de la carrera. La variable establecimiento de procedencia de enseñanza media, la mayoría proviene de una institución pública (59,1%) y del porcentaje restante el 39,7% se educó en un establecimiento particular subvencionado y solo el 1,2 en colegio privado.
Respecto a los hábitos que presentan los estudiantes, en el aspecto de horas de sueño, el 64,4% duerme entre 6 a 7 horas. Con respecto al hábito salir de fiesta en la semana (carretear), la mayoría no lo hace (61,2%) y del porcentaje que sale de fiesta el 84,7% lo hace con una frecuencia de al menos una vez por semana. El 78,8% no fuma cigarrillos, del 21,2% restante el 63,2% fuma tabaco con una frecuencia de uno a siete cigarrillos semanalmente. De los alumnos que consumen alcohol (44,4%), el 89,4% bebe con una frecuencia de un litro semanalmente. De aquellos estudiantes que consumen bebidas energéticas (14,4%), el 80,4% ingiere con una frecuencia de un cuarto a medio litro por semana. En relación al consumo de marihuana, el 12,5% presenta este hábito, de este porcentaje el 67,5% fuma marihuana por lo menos una vez a la semana. Respecto al consumo de pastillas para estudiar, la mayoría no las utiliza (94,1%) y de los alumnos que las usan el 50% consume entre una a dos unidades diariamente. En la variable uso de pastillas para dormir el 97,8% no presenta este hábito, de los escasos alumnos que las utilizan, lo hacen con una frecuencia de una a siete unidades semanalmente. Por último, el 62,2% de alumnos ha iniciado vida sexual, de estos el 89,3% se protege con algún método anticonceptivo.

Los hábitos presentes según el género, los hombres presentan más consumo de tabaco, alcohol, marihuana y bebidas energéticas; en cambio las mujeres utilizan más pastillas para estudiar y para dormir. En relación a la sexualidad, más de la mitad en ambos géneros ya han iniciado su vida sexual.

Los hábitos tienen relación significativa entre el consumo de tabaco, alcohol, marihuana y bebidas energéticas, con salir de fiesta. De los factores de riesgo estudiados, solo el hábito de “salir de fiesta” tuvo relación significativa con el EVPS (Tabla 1).

Los dominios de EVPS con mayor puntaje son el crecimiento espiritual seguido de las relaciones interpersonales. Los que presentan menor media son, en primer lugar, la actividad física y posteriormente el manejo del estrés (Tabla 2).

Los ítems con mayor puntaje de EVPS en los alumnos del campus son “creo que mi vida tiene propósito” y “miro adelante hacia el futuro”. Los ítems con menor puntaje en los estudiantes en relación a su EVPS son “asisto a programas educacionales sobre el cuidado de salud personal” y “practico relajación o meditación por 15-20 minutos diariamente”.

Al comparar medias se observa que a mayor año académico, aumentan los estilos de vida promotor de salud presentes. Las variables año académico actualmente cursando y EVPS muestran diferencias puntuales, estas diferencias son significativas entre 1° y 3°, y 2° y 3° año (p< 0,05), mostrando que a mayor año académico en su formación curricular mayor estilos de vida promotores de salud (Tabla 3).

Al comparar las medias de los dominios de EVPS por género se observa en la Tabla 4 que la población femenina presenta mayores EVPS en relaciones interpersonales y crecimiento espiritual, en cambio los hombres muestran más EVPS en nutrición, actividad física y manejo del estrés. Estas diferencias de medias por género son significativas solo con el dominio actividad física (p< 0,05).

Discusión

Descriptivamente se obtuvo que la población estudiada se caracteriza por ser adulto joven, casi en su totalidad se encuentra soltero (98,8%), sin pareja y sin hijos. La mayoría pertenece a enfermería o educación, lo que tiene relación con que la muestra sean principalmente mujeres (78,4%), lo que concuerda con la investigación de El Ansari et al. (26), quienes refieren que las mujeres comprendían la proporción más alta de los encuestados (77,8%) de siete universidades del Reino Unido, probablemente por la naturaleza de las carreras (Escuelas de Salud, Social, etc.).

Al igual que en el estudio de El Ansari et al. (26), la mayor proporción de estudiantes se encuentra dentro de los tres primeros años de la carrera, lo que se puede explicar debido a que estos niveles son los más numerosos y están gran parte de su tiempo dentro del recinto universitario, ya que aún no tienen prácticas curriculares como ocurre en los últimos años de estas carreras. Con respecto al colegio de procedencia donde realizaron su Enseñanza Secundaria, la mayoría proviene de un establecimiento público (59,1%), este dato coincide con el perfil del estudiante que ingresa a esta universidad tradicional, que en este campus pertenece generalmente a un sector rural y a un estrato socioeconómico bajo o medio; coincidiendo con lo que plantea el estudio de las Universidades Regionales de Chile ante la reforma a la educación superior en el cual se menciona que el 89% de los alumnos ingresados a las universidades regionales del Consejo de Rectores de Universidades Chilenas (CRUCH) viene de colegios subvencionados o municipales (27).

Respecto a los hábitos presentados en los estudiantes, el 50,6% duerme entre siete u ocho horas, la mayor proporción no sale de fiesta y no consumen tabaco, alcohol y drogas. Al comparar los hábitos con el género, los hombres presentan más consumo de tabaco, alcohol y drogas ilícitas, en cambio la población femenina utiliza más pastillas para estudiar y para dormir; estos datos concuerdan con la investigación de El Ansari et al. (26), quienes exponen que los hombres consumen más alcohol y drogas ilícitas que las mujeres. Al correlacionar los hábitos, se destaca que los alumnos consumen más cigarrillos, alcohol, drogas y bebidas energéticas cuando salen de fiesta, probablemente porque esta situación aumenta la exposición a estos hábitos. Aunque el porcentaje es pequeño (10,6%), actualmente aún hay estudiantes que no asumen una conducta responsable respecto a infecciones de transmisión sexual.

En los EVPS que poseen los participantes, los dominios más representados son del ámbito psicosocial, es decir, el crecimiento espiritual y las relaciones interpersonales; y los estilos de vida que menos valorizan los alumnos están relacionados con la salud mental y física, como la dificultad para manejar el estrés y no realizar actividad física, lo que concuerda con estudios realizados de EVPS en estudiantes en el ámbito mundial, por ejemplo, en Hong Kong, Inglaterra, Turquía y Colombia (28-31). Sin embargo, este valor global puede estar influenciado por el gran número de mujeres que presenta la muestra, ya que si se considera los hombres, de manera independiente, los dominios que se diferencian sobre el género femenino son los estilos de vida promotor de salud en relación a la responsabilidad en salud, nutrición, actividad física y manejo del estrés. Además se observa generalmente que a medida que avanzan los estudiantes en su formación curricular presentan más estilos de vida promotores de salud, estas conductas se distinguen con mayor facilidad entre los alumnos que ingresan el primer año de los que llevan tres o más años en la universidad, los estilos de vida promotores de salud que aumentan a medida que el estudiante avanza en su carrera continúan siendo conductas de las subescalas crecimiento espiritual y relaciones interpersonales, datos que coinciden con Nualnetr et al. (32), dado que este autor obtuvo en sus estudios que los alumnos de cursos superiores mantienen altos puntajes en relaciones interpersonales y crecimiento espiritual.
Si bien los universitarios de este estudio presentaban factores de riesgo, estos eran proporcionalmente bajos con respecto a la totalidad de la muestra; el “salir de fiesta” resultó ser el único hábito con relación estadísticamente significativa con el EVPS. Esto se debe probablemente a que los estudiantes que salen de fiesta se exponen a otros factores de riesgo, como el consumo de alcohol, cigarrillos y/o drogas, conductas que afectan y modifican los EVPS de esta población.

Conclusiones

Los estudiantes participantes presentan bajos porcentajes de hábitos de riesgo para su salud, de ellos se puede plantear que los universitarios hombres consumen más alcohol y drogas ilícitas que las mujeres, y en ambos sexos aumenta el consumo de cigarrillos, alcohol, drogas y bebidas energéticas cuando salen de fiesta. Además, el salir de fiesta afecta los EVPS presentes en los estudiantes.

Los estudiantes presentan mayores EVPS en los dominios crecimiento espiritual y las relaciones interpersonales; y los estilos de vida que menos valorizan son el manejo del estrés y no realizar actividad física, encontrando diferencias significativas por género en actividad física. A medida que avanzan los estudiantes en su formación curricular presentan más estilos de vida promotores de salud. Como la relación de hábitos de riesgo fue escasa y solamente con la variable salir de fiesta, los EVPS deficientes se tendrían que relacionar mayormente con la cultura y la crianza, estableciéndose modelos familiares o sociales en los hábitos que se van corrigiendo de forma progresiva en los estudiantes cuando van aumentando de nivel escolar.

Si bien los estudiantes universitarios son una población aún en formación, la mayoría ya es adulto, por lo que las intervenciones deberían ser inmediatas, debido a esto se sugiere expandir los resultados obtenidos de esta investigación a otras poblaciones, pero con estrategias concretas, es decir, implementar programas de promoción de salud y prevención de enfermedades crónicas desde la enseñanza básica en adelante, como así también se debería reforzar o actualizar conocimientos en cualquier instancia educativa, especialmente en el ámbito universitario donde los jóvenes están asumiendo una conducta más autónoma respecto a su vida y tomando decisiones que influirán en su salud futura.

Por último, dado el impacto que puede provocar la implementación del MPS y debido a las pocas investigaciones realizadas que integran los otros aspectos de este modelo, surge la necesidad de considerar en estudios posteriores las “Barreras percibidas para realizar conductas promotoras de salud”, de este modo no solo se conocerán los estilos de vida que presenta determinada población, sino las razones que justifican su falta de acciones saludables; con esta información las intervenciones se orientarían hacia la promoción y prevención, potenciando los EVPS existentes y disminuyendo los obstáculos percibidos.