“Los niños no solo pueden aprender a cuidar, también pueden cambiar la vida de quienes les rodean”

Miércoles, 20 de mayo de 2026

por Silvia López Criado

Entre hospitales, aulas y talleres de primeros auxilios, Miriam Hidalgo Cabanillas lleva años dedicando su vida a algo que va mucho más allá de curar: enseñar a cuidar. Enfermera en el Hospital Universitario de Toledo y profesora en la Universidad de Castilla-La Mancha, ha convertido la educación para la salud en una auténtica vocación, acercando a niños y familias herramientas tan valiosas como la empatía, la calma o la capacidad de ayudar en los momentos más difíciles.

Con esa misma sensibilidad nace El Club de los Pequeños Héroes, un cuento infantil que demuestra que los héroes reales no siempre llevan capa, sino que muchas veces son quienes saben tender una mano, escuchar o actuar cuando alguien lo necesita. A través de la aventura, la emoción y la ternura, Miriam transforma los primeros auxilios y la educación emocional en historias capaces de dejar huella en los más pequeños… y también en los adultos que los acompañan.

El Club de los Pequeños Héroes

El Club de los Pequeños Héroes

Pregunta.- Miriam, ¿cómo nace la idea de unir enfermería y literatura infantil?

Respuesta.- Nace de algo muy sencillo y muy profundo a la vez: de ver cada día la importancia que tiene enseñar a cuidar. Como enfermera, llevo años viviendo situaciones en las que una pequeña actuación, un conocimiento básico o simplemente mantener la calma puede cambiar muchísimo una situación. Muchas veces pensaba: “¿Por qué esperamos a ser adultos para aprender esto?”.

Con el tiempo me di cuenta de que los niños tienen una capacidad increíble para aprender, empatizar y ayudar. Solo necesitan que se les hable en su idioma: el juego, la aventura, la imaginación y las emociones.

La literatura infantil me permitió hacer justamente eso. Convertir conceptos sanitarios o emocionales en historias cercanas, emocionantes y llenas de vida. Mis cuentos nacen de la necesidad de acercar el cuidado a la infancia de una forma bonita, sin miedo y desde la ilusión.

P.- Tu nuevo cuento, El Club de los Pequeños Héroes, habla de primeros auxilios y habilidades emocionales. ¿Por qué crees que es importante enseñar estos temas desde la infancia? ¿Qué se van a encontrar los niños en este cuento?

R.- Porque la infancia es el momento en el que sembramos muchas de las cosas que nos acompañarán toda la vida. Igual que enseñamos a leer, a escribir o a cruzar la calle, también deberíamos enseñar a cuidar, a pedir ayuda, a mantener la calma y a mirar a los demás con empatía.

Muchas veces protegemos tanto a los niños de ciertos temas que olvidamos algo importante: entender cómo ayudar no les genera miedo, les da seguridad. Cuando un niño aprende qué hacer ante una emergencia, cómo reaccionar si alguien se encuentra mal o simplemente cómo avisar correctamente a un adulto, gana confianza y pierde parte de ese bloqueo que muchas veces también tenemos los mayores.

Pero, además, este libro no habla solo de primeros auxilios. Habla de humanidad. De amistad, de emociones, de inseguridades, de valentía y de esos pequeños gestos que pueden cambiarle el día, o incluso la vida a otra persona.

En El Club de los Pequeños Héroes los niños van a encontrar una aventura de verano llena de misterio, juegos y emoción. Un grupo de amigos, un cobertizo secreto, entrenamientos, insignias y desafíos que poco a poco les harán descubrir que ser héroe no significa tener superpoderes, sino aprender a cuidar de los demás.

A través de la historia aprenderán de forma natural qué hacer ante un atragantamiento, cómo llamar al 112, cómo actuar si alguien se desmaya o cómo ayudar mientras llega la asistencia sanitaria. Pero también descubrirán algo todavía más importante: que escuchar, acompañar, abrazar o simplemente estar al lado de alguien también puede salvar.

Creo que necesitamos niños más preparados, pero sobre todo niños más empáticos, más seguros y conscientes de que todos, incluso siendo pequeños, podemos marcar una diferencia enorme en la vida de otra persona.

Miriam Hidalgo Cabanillas

Aprender a cuidar: primeros auxilios en niños

P.- Muchas veces se piensa que los primeros auxilios son “cosas de adultos”. ¿Qué pueden aprender realmente los más pequeños?

R.- Muchísimo más de lo que imaginamos. De hecho, muchas veces son ellos quienes más rápido aprenden.

Un niño puede aprender a identificar una situación de peligro, a pedir ayuda correctamente, a llamar al 112, a tranquilizar a otra persona o a actuar con seguridad hasta que llegue un adulto. Y eso ya es importantísimo.

Pero además hay algo muy bonito que ocurre cuando trabajamos primeros auxilios con niños: ellos se convierten en pequeños transmisores de salud dentro de sus propias familias. Llegan a casa contando lo que han aprendido, enseñan a sus padres cómo actuar ante un atragantamiento o qué número llamar en una emergencia, y muchas veces eso despierta también la curiosidad de los adultos.

En ocasiones son precisamente los niños quienes hacen que las familias empiecen a interesarse más por los primeros auxilios, busquen información o incluso quieran aprender juntos. Y eso me parece algo maravilloso, porque el aprendizaje termina saliendo del cuento o del aula y llega directamente a la vida cotidiana.

Creo que subestimamos mucho a la infancia. Los niños no solo pueden aprender primeros auxilios; pueden convertirse en una auténtica semilla de educación para la salud dentro de la sociedad.

P.- Además de conocimientos sanitarios, en tus cuentos trabajas las emociones. ¿Qué papel juega la educación emocional en la salud infantil? ¿Qué habilidades emocionales consideras fundamentales para los niños hoy en día?

R.- Para mí, las emociones son una parte esencial de la salud. A veces pensamos en salud únicamente como “no estar enfermo”, pero la salud también es sentirse escuchado, comprendido, seguro y querido.

Vivimos en una sociedad que va muy deprisa y en la que incluso los niños sienten cada vez más presión, más inseguridades y más dificultad para expresar lo que les ocurre. Muchas veces saben resolver ejercicios matemáticos, pero no saben qué hacer con la tristeza, con el miedo o con la frustración. Y eso también deja heridas, aunque no se vean.

Por eso en mis cuentos intento que las emociones tengan tanto peso como los primeros auxilios. Porque cuidar no es solo poner una venda o llamar a emergencias; cuidar también es darse cuenta de que un amigo está mal, aunque sonría, acompañar a alguien que se siente solo o aprender que pedir ayuda no te hace débil.

Creo que hoy los niños necesitan especialmente aprender empatía, autoestima, gestión emocional, calma y trabajo en equipo. Necesitan saber que no tienen que ser perfectos, que pueden equivocarse, tener miedo o sentirse vulnerables… y aun así, seguir siendo valientes.

En El Club de los Pequeños Héroes los protagonistas descubren precisamente eso: que los héroes reales no son los que nunca se asustan, sino los que, incluso con miedo, deciden cuidar de los demás. Creo que ese es uno de los aprendizajes más importantes que podemos dejarles.

Educación para la salud entre menores

P.- Como enfermera, ¿detectas carencias en educación para la salud entre los menores y las familias?

R.- Sí, muchísimas. Además, creo que es una realidad que muchas veces pasa desapercibida hasta que ocurre una situación complicada.

Como enfermera veo con frecuencia el miedo y la inseguridad que generan situaciones cotidianas para las que nadie nos prepara realmente: un atragantamiento, una caída, una pérdida de conocimiento o simplemente no saber cuándo actuar y cuándo pedir ayuda. Muchas familias sienten auténtico bloqueo porque nunca han recibido formación básica en primeros auxilios o en educación para la salud.

También percibo una gran falta de herramientas emocionales. Hay niños que tienen muchísima información a su alcance, pero muy pocos espacios donde aprender a gestionar el miedo, la frustración, la ansiedad o la tristeza. Eso también afecta directamente a su bienestar.

Creo que durante años hemos centrado mucho la salud en tratar enfermedades cuando aparecen, y quizá hemos dedicado menos tiempo a enseñar prevención, autocuidado y educación emocional desde edades tempranas.

Por eso considero tan importante acercar estos temas a los niños y a las familias desde un lenguaje sencillo, cercano y cotidiano. La salud no debería vivirse solo dentro de hospitales o consultas; también debería formar parte de la educación y de la vida diaria.

P.- Antes de El Club de los Pequeños Héroes ya habías publicado otros cuentos. ¿Qué hilo común une todas tus historias? ¿Qué te inspira a escribir para niños?

R.- El hilo común de todas mis historias es el cuidado. Todos mis cuentos hablan, de una forma u otra, de ayudar, acompañar, empatizar y aprender a mirar a los demás con sensibilidad. En todos intento transmitir valores relacionados con la salud, las emociones, la autoestima o la importancia de los pequeños gestos. Me interesa mucho escribir historias que entretengan, emocionen y hagan reír, pero que al mismo tiempo dejen algo dentro del niño cuando termina de leerlas.

Me inspira muchísimo la infancia porque los niños aprenden desde la emoción y la imaginación. Cuando una historia les llega de verdad, el aprendizaje permanece. Por eso intento crear cuentos que no solo entretengan, sino que también dejen valores, herramientas y emociones que puedan acompañarlos mientras crecen.

Además, mi trabajo como enfermera influye muchísimo en lo que escribo. La enfermería te enseña continuamente el lado más humano de las personas: el miedo, la vulnerabilidad, la importancia de sentirse acompañado… y todo eso inevitablemente termina reflejándose en lo que escribo.

En el fondo, mis cuentos nacen de la misma idea que me acompaña en mi profesión: cuidar. A veces cuidamos con una técnica sanitaria y otras veces cuidamos con una historia, una palabra o una emoción.

La lectura como herramienta de prevención

P.- ¿Hay alguna experiencia como enfermera que haya marcado especialmente tu manera de escribir?

R.- Sí, creo que me marcó mucho darme cuenta de cuánto miedo genera una emergencia cuando nadie te ha enseñado nunca cómo actuar. Como enfermera he vivido situaciones en las que los adultos se bloqueaban completamente ante algo relativamente sencillo, no por falta de interés, sino por inseguridad y desconocimiento.

Y al mismo tiempo, he visto cómo los niños aprenden estos conocimientos con una naturalidad increíble y cómo, como comentábamos antes, muchas veces terminan despertando también la curiosidad y el aprendizaje dentro de sus propias familias.

Recuerdo una vez, semanas después de uno de los talleres infantiles, una familia contactó conmigo para contarme algo que me emocionó muchísimo. Su hijo había llegado a casa hablando de todo lo que había aprendido sobre el atragantamiento y de la importancia de actuar rápido y pedir ayuda… Días más tarde, el hermano pequeño sufrió un episodio de atragantamiento mientras comía y los padres reaccionaron con mucha más rapidez y seguridad porque ese tema había estado muy presente en casa los días anteriores.

Evidentemente quien actuó fue el adulto, pero aquella situación les hizo darse cuenta de algo muy importante: nunca piensas que una emergencia puede ocurrirte hasta que ocurre.

Aquello me hizo reflexionar muchísimo sobre el impacto real que puede tener la educación para la salud en la infancia. A veces pensamos que los niños son solo receptores del aprendizaje, pero muchas veces también consiguen despertar conciencia y aprendizaje en los adultos que les rodean como hemos mencionado anteriormente.

P.- ¿Crees que la lectura puede convertirse también en una herramienta de prevención y promoción de la salud?

R.- Sí, absolutamente. Los cuentos tienen algo muy especial: consiguen llegar a lugares a los que a veces no llegan ni las charlas ni las explicaciones más técnicas.

Un niño puede olvidar una norma o una definición, pero difícilmente olvida una historia que le hizo sentir algo. Cuando un personaje le emociona, le hace reír o le hace sentirse identificado, todo lo que vive con él permanece de una forma mucho más profunda.

Por eso creo que la literatura infantil puede ser una vía maravillosa para acercar temas tan importantes como los primeros auxilios, la autoestima, la convivencia o el bienestar emocional de una manera natural y cercana.

Además, los cuentos permiten hablar en familia de situaciones que muchas veces no sabemos cómo abordar. A veces una simple historia abre conversaciones muy valiosas entre padres e hijos.

Creo que la lectura puede convertirse en una herramienta muy poderosa tanto de prevención como de promoción de la salud, porque permite acercar hábitos, conocimientos y formas de actuar a los niños de una manera cercana y cotidiana. Cuando estos temas se trabajan desde pequeños y además se viven a través de historias, dejan de verse como algo ajeno o complicado y pasan a formar parte de su vida de una forma mucho más natural.

formación a niños, prevención, primeros auxilios

¿Quieres comentar la noticia?

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*
*