Asociacionismo: un bien social y profesional (1ª parte)

Viernes, 7 de diciembre de 2012

El desarrollo del asociacionismo ha marcado un antes y un después en la labor enfermera, contribuyendo a sentar las bases de la profesión, que ha pasado “de ser un oficio a ser una profesión sanitaria titulada”. Ante la situación actual que atraviesa el colectivo, José Siles González, catedrático de la Escuela de Enfermería de la Universidad de Alicante y miembro del comité científico del XIII Congreso Nacional y el VIII Internacional de Historia de la Enfermería, que tuvo lugar en Madrid, señaló antes de su celebración que el asociacionismo, más allá de los estereotipos sociales aún vigentes, es una apuesta por el mejorar desarrollo enfermero, alcanzar intereses comunes en la profesión y además por analizar qué es lo que la enfermería debe aportar a una sociedad que se encuentra en proceso de cambio.

– El XIII Congreso Nacional y VIII Internacional de Historia de la Enfermería reunirá expertos que hablarán sobre el asociacionismo y la profesión enfermera. ¿Qué es el asociacionismo?

Efectivamente contaremos con expertos de primer nivel, como es el caso de los doctores Antonio Claret García Martínez y Manuel Jesús García Martínez,  Francisco Herrera Rodríguez, etc., que han abordado este tema en diferentes trabajos. Podríamos decir que el asociacionismo es uno de los frutos que provocan los procesos de socialización en los grupos sociales y profesionales. En mis investigaciones al respecto publicados en revistas como Index de Enfermería o en mi libro de historia de la enfermería, o en una de las tesis cuya temática era precisamente esta que fue realizada por una persona muy vinculada con el asociacionismo enfermero, el Dr. José Antonio Ávila Olivares (Presidente del Consejo Valenciano de Enfermería), resulta evidente que ningún grupo humano puede avanzar sin tomar conciencia de tal. Con esto lo que quiero decir es que el asociacionismo se deriva del hecho de que un grupo de personas (profesionales, estudiantes, pacientes, periodistas, etc.) lleguen a compartir no sólo conocimientos sino también valores, creencias, sentimientos y, asimismo, una determinada estética. El asociacionismo también inciden en la toma de conciencia de la existencia de unos intereses comunes en un determinado colectivo, por ejemplo, el colectivo compuesto por la enfermería: salarios, competencias y funciones profesionales, visibilidad social, etc. El asociacionismo, por tanto, permite identificar objetivos comunes para la enfermería y, asimismo, el diseño de estrategias colectivas para alcanzar los fines propuestos. Para terminar parafrasearé una de las afirmaciones contenidas en el último libro de historia publicado por Difusión Avances de Enfermería (DAE), donde más o menos, vengo a decir que el desarrollo social, profesional, ético e intelectual de la enfermería es directamente proporcional  a su potencial de socialización, cuyo exponente más específico es el asociacionismo.

– Bajo su punto de vista, ¿cuál es la relación actual entre estos dos ámbitos (asociacionismo y profesión enfermera)?

Actualmente la enfermería española ha llegado a tener un nivel de desarrollo en todos los planos, especialmente en el profesional y educativo (el grado de enfermería, los doctorados, etc.), que no hubiera llegado a producirse nunca sin la existencia previa de los procesos de socialización que dan lugar de forma natural al asociacionismo. Los colegios profesionales y las diferentes asociaciones que integran y enriquecen nuestro variopinto y complejo colectivo están contribuyendo a la vertebración de logros que ya se han alcanzado, y también al establecimiento de nuevas metas que se generan conforme la sociedad cambia…o ¿acaso es esta la misma sociedad que la de hace diez años? Por otro lado, quizás el flanco más débil es el social, porque todavía no hemos sido capaces de proyectar en la sociedad la imagen fidedigna de lo que realmente es y puede aportar la enfermería en beneficio de la sociedad. Aún se mantienen demasiado vigentes en la sociedad estereotipos que desdibujan el perfil del profesional enfermero reduciéndolo a un técnico que pone inyecciones u otro tipo de técnicas. Tenemos que ser capaces, como colectivo socializado que somos, de unirnos para poder transmitir con nitidez a la sociedad la imagen de la enfermera como una profesional que realiza cuidados holísticos (y, por supuesto, ser capaces de explicar lo que esto significa).

– Como integrante del comité científico de este congreso, ¿qué situaciones históricas considera que han originado o justifican el asociacionismo de la profesión enfermera?

Como es inviable no considerar el ámbito internacional en esta materia, creo que fue fundamental el movimiento de emancipación de la mujer, particularmente el feminismo, en los procesos de socialización que desembocaron en asociaciones internacionales como el Consejo Internacional de Enfermería (1899), donde se aglutinaron los intereses de la mujer, en general, con los de las enfermeras, en particular. Una alianza que dio grandes frutos porque no sólo tiene que ver con la emancipación y desarrollo internacional de la enfermería, sino con el de la mujer. En España, la situación es algo peculiar, pero sin duda, aunque alejado del feminismo, influyó el movimiento krausista en su lucha por la integración de la mujer en los planos educativo y laboral. Específicamente hay que reconocer la labor de los practicantes que, tras una larga y perseverante pugna, consiguieron la colegiación obligatoria en 1929 (el día de los Santos Inocentes). En esta misma línea hay que considerar y agradecer la lucha abnegada de mujeres que se asociaron para reivindicar la colegiación profesional, como es el caso de matronas y enfermeras allá por la primera y segunda década del siglo XX en diferentes provincias españolas.

En definitiva, el asociacionismo surge cuando un grupo toma conciencia de tal y siente la necesidad de evolucionar, producir cambios que optimicen su situación en cualquiera de sus niveles. Es entonces cuando resulta inverosímil no percatarse de un hecho crucial: las mejoras a las que aspiran las enfermeras-os es imposible alcanzarlas sin la unión del grupo, sin el asociacionismo.

– ¿Qué descubrimientos documentales y profesionales han provocado cambios decisivos a lo largo de la historia en la profesión enfermera?

Bueno, es difícil no caer en el tópico de la obra de Nightingale, sencillamente porque es la más reconocida a nivel internacional y supuso todo un hito: ¿quién no conoce su obra “Notas de Enfermería…” (todo un desiderátum documental para la profesión). De cualquier forma, de acuerdo con mi perspectiva  dialéctica de los fenómenos históricos, pienso y sostengo que sin la concomitancia de hechos tan lamentables como la Guerra de Crimea, donde Nightingale realizó una auténtica proeza, seguramente la historia de la enfermería no sería la misma, al menos en lo que respecta a la resonante repercusión que el fenómeno Nightingale tuvo…y sigue teniendo, a pesar de que también, como es lógico, tiene sus críticos. En general las guerras han potenciado el papel de la enfermería al integrarla profesionalmente en sus ejércitos: guerra de secesión americana, guerra de Cuba, etc.

Pero a nivel documental y trascendiendo aportaciones personalistas,  es justo decir que en España tenemos el mayor tesoro documental para la historia enfermería, porque gracias al trabajo ordenado, el tesón y la ética religiosa de las órdenes religiosas que han gestionado y practicado los cuidados en España y otros países católicos. Los hermanos García Martínez, Cecilio Eseverri y Francisco Ventosa, han estudiado de forma proverbial la importancia del factor religioso, particularmente de las órdenes de enfermería en el desarrollo de unos cuidados holísticos desde la perspectiva dual de la atención corporal y espiritual. De forma que, a mi entender, aunque desde una ética cristiana, los religiosos españoles se anticipan a Nightingale y a todo el ámbito anglosajón en el tan traído y llevado tema del holismo.

– A través de los aspectos históricos que se traten en el congreso, ¿contribuirá este encuentro a mejorar la actuación en el campo de los cuidados enfermeros?

La historia es la columna vertebral de la socialización, sólo los grupos que conocen su historia tienen materiales y capacidad para socializarse y organizarse, consecuentemente, en asociaciones. La historia es la antesala de la toma de conciencia del grupo

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