«Considero que en Enfermería el autoconocimiento empieza a cobrar sentido y consciencia cuando conectas con tus propias limitaciones y asunciones de sufrimiento»

Viernes, 26 de agosto de 2022

por Natalia Hernández Manjón

Ginés Mateo Martínez es enfermero, pero también psicoterapeuta y filósofo. A lo largo de su carrera no ha parado de investigar, innovar y aprender cosas nuevas, hasta tal punto de llegar a crear su propio negocio: Psicoterapia Rara Avis, donde ofrece terapias online, presencial y acompañamiento terapéutico.

Ginés Mateo Martínez es enfermero, pero también psicoterapeuta y filósofo
Ginés Mateo Martínez es enfermero, pero también psicoterapeuta y filósofo

-Pregunta: ¿En qué momento decides dedicarte a la Enfermería? ¿Siempre tuviste claro? Tienes un Máster de Investigación y Cuidados de Enfermería en Poblaciones Vulnerables.

-Respuesta: Sinceramente, creo que esclarecer el origen de mi inclinación por la profesión de enfermero no haría sino perpetuar la omnipresente vocación que impregna a la Enfermería como disciplina. Me refiero a que muchos compañeros y compañeras de profesión remiten a la vocación como disposición última y fundamento de su condición de enfermero o enfermera. Sin embargo, considero que, en mi caso, decidí dedicarme a este ámbito del conocimiento de la vida, en particular, por el foco que tiene puesto en el sufrimiento humano, en todas sus dimensiones; y por ser, creo, una ciencia poco madura (no en el sentido de joven, sino epistemológicamente hablando), y por estar extraordinariamente abierta al futuro, al crecimiento personal.

En mi caso no fue una decisión demasiado meditada. Por aquel entonces también tenía otras alternativas, como filosofía o biología. Sí, así de dispar una opción de otra. O quizá no tanto. Empecé a tener más claro que soy enfermero cuando la vulnerabilidad humana me despertaba, cada vez más, una especie de sensibilidad sobredimensionada, que terminaba por removerme tanto afectivamente que me obligaba (me responsabilizada) a hacerme cargo de lo que sucedía, o sea, intentar salvar vidas. Al cabo, esto es lo que, en esencia, pienso ahora; hace más de diez años, cuando empecé, lo que realmente me movía era la incertidumbre, la intensa magnitud del sufrimiento, por ser nuevo y desbordante a veces, y una actitud de dar siempre mi mejor versión, a pesar del desconocimiento.

Realicé el máster de investigación por tener una visión amplia y profunda de los métodos que se emplean para “medir” el sufrimiento de las personas y los modelos de cuidado enfermero que tenemos para pensar y reflexionar sobre el sentido y la filosofía de los mismos. Lo hice también con ánimo de acceder después a los estudios de doctorado.

-Pregunta: También eres psicoterapeuta y filósofo. ¿Qué te llevó a interesarte por estas profesiones?

-Respuesta: La filosofía siempre ha sido una constante en mi vida. Desde niño ya me movían el arte en todas sus facetas (escritura, pintura, etc.). Más entrado en la adolescencia comencé con lecturas más existencialistas y metafísicas. Mi filósofo de referencia, o de lectura habitual en mis preguntas y dudas adolescentes fue Nietzsche. La filosofía es como una matriz que me acoge, que me ofrece certezas cuando el resto de cosas del mundo u otros conocimientos no me las da; y lo mismo con la poesía.

Poco a poco, he ido constituyendo, en mi vivencia de cuidado profesional, un modo particular de ayudar a las personas vulnerables desde el cultivo de una actitud hacia la vida y el mundo. Si tuviera que definir esa actitud ahora, diría que es amor fati (locución latina para referirse a un sí a la vida, desde el vitalismo más extremo, asumiendo el sufrimiento, la adversidad y las carencias en su trayectoria). Con respecto a la psicoterapia, es un interés que ha llegado más tarde, después de realizar la especialidad en enfermería de salud mental e ir conociendo diferentes orientaciones para abordar el sufrimiento psíquico y emocional en las personas. Actualmente, me estoy formando en psicoterapia somática y corporal: en mi consideración, el psiquismo forma parte del cuerpo. No soy partidario de las dicotomías. Quizá esta es una razón por la que siempre me he mostrado abierto a varios conocimientos y perspectivas al mismo tiempo. Actualmente, sigue dominando el paradigma de la razón instrumental, donde se encuentra cuestionada la mirada relacional, el contacto, la relación interpersonal, o al menos no están en primer plano en el trabajo profesional cotidiano. De otra parte, he de añadir que la profesión enfermera puede ejercer de modo independiente; yo ejerzo como profesional independiente, como enfermero especialista en salud mental y psicoterapeuta.

-Pregunta: En tu página web Psicoterapia Rara Avis explicas que tu trabajo consiste en cuidar desde una terapia matricial que se nutre de la psicoterapia, la enfermería y la filosofía… ¿En qué consiste tu trabajo? ¿Dirías que están relacionadas las 3 profesiones o que tienen algo en común?

-Respuesta: Al hilo de lo que vendo diciendo, y a la luz de mi trayectoria, tiene sentido que ponga un tejido que articule los tres ámbitos en que me vengo identificando y formando. Terapia matricial es un constructo en el que intento delimitar un modo de cuidado fundamentado en la enfermería, entendida al tiempo como una filosofía práctica, un estilo de vida que emplea, también, diferentes estrategias de compresión del otro vulnerable o necesitado de ayuda; en mi caso métodos psicoterapéuticos y filosofías hermenéuticas y posestructuralistas donde el sentido de la vida y el mundo recae, en última instancia, en el lenguaje, en toda sus formas y en toda su extensión.

-Pregunta: Además estás doctorando… ¿cómo compaginas la investigación con el trabajo? ¿Crees que es importante que un profesional enfermero esté formándose y actualizándose continuamente?

-Respuesta: Todo es compatible, si uno se lo propone. Pero investigar en enfermería es más difícil, al menos en el sentido de que el tiempo que se necesita para hacerlo es adicional. Es decir, es muy excepcional que se dé la situación en que una enfermera incluya en su tiempo de trabajo profesional la investigación, un espectro de tiempo dedicado exclusivamente a esta dimensión de la profesión. El tiempo asistencial consume todo el tiempo disponible. La experiencia también me ha hecho ver que el acceso al liderazgo en grupos de investigación, las becas y otras subvenciones son más difíciles de disfrutar con proyectos de cuidado enfermero, y no tanto con proyectos de otros grupos profesionales, como los médicos o los farmacológicos, circunscritos fundamentalmente al modelo de investigación de ensayo clínico. Desde luego, considero que la vida, la salud y el cuidado que necesitan las personas siempre están sujetos al contexto y a la situación social y política de cada momento, por lo que la actualización es un imperativo si se quiere estar sincrónico y correspondiente a la realidad que se nos presenta. No obstante, considero que la formación, esa que denominamos “continuada” en las profesiones relacionadas con la salud, así como los posgrados y demás, tendrían que contemplar o abrirse a otros modos de reflexión de esta profesión, como la filosofía o las artes en general, sobre todo la poesía y el teatro. Creo que estas artes contienen gérmenes que pueden retroalimentar y enriquecer (buscar el lugar seguro y satisfactorio) la profesión por antonomasia del cuidado, que es la enfermería. Lo que quiero decir realmente es que el cuidado no se puede medir, que al medirlo lo estamos condenando a la delimitación y que, por tanto, le restamos libertad de reinvención y de abrirse espacios futuros o aún inhabitados.

 Ginés creó Psicoterapia Rara Avis, donde ofrece terapias online, presencial y acompañamiento terapéutico.
Ginés creó Psicoterapia Rara Avis, donde ofrece terapias online, presencial y acompañamiento terapéutico.

-Pregunta: En el blog Márgenes de Enfermería estuviste escribiendo durante cuatro años. ¿En qué consistía lo que escribías?

Respuesta: Si aún no se ha visto claramente mi modo de entender el cuidado enfermero y ser enfermera, esta es una oportunidad para ofrecerlo. Márgenes de Enfermería nace en el contexto de mis inicios en la investigación de mi tesis doctoral, como una especie de repositorio en que expresar mis más profundos y explosivos pensamientos mediante aforismos. Intento, de algún modo, articular la convivencia a que me refería al unir enfermería y filosofía. La estructura del aforismo se encuentra entre una naturaleza poética del texto y una plegaria o sentencia, de modo que ofrece o da posibilidad a múltiples interpretaciones, incorporando en sus contenidos cuestiones históricas, conflictos identitarios de la profesión, desde un diálogo ético y estético del lenguaje. El juego textual consiste en sintetizar mucho lo que podría escribirse en todo un libro, pero en unas pocas frases condensadoras, que en su propia disposición cronotópica arroje una suerte de disolución de las dicotomías o aporías más sintomáticas en la profesión, como arte-ciencia, vocación-tecnología, etc., (que alimentan la tensión epistémica de la disciplina), y que además remueva (haga pensar) a los susceptibles lectores.

-Pregunta: No has parado. Desde hace varios años ejerces de psicoterapeuta pero también de enfermero escolar. Por lo que veo, en el área de la enfermería eres experto y has estado muy vinculado a la salud mental. ¿Te apetecía cambiar?

Respuesta: Sí, es cierto que no he parado. Me apetece parar, en el sentido de dar espacio y encajar todo lo que he aprendido hasta ahora. Creo que es necesario detenerse en algunos momentos de la trayectoria para poder asentar conocimiento: al final es un camino de autoconocimiento. Considero que en Enfermería el autoconocimiento empieza a cobrar sentido y consciencia cuando conectas con tus propias limitaciones y asunciones de sufrimiento, dependiendo del ámbito: la locura, el nacimiento, la muerte, etc. Me especialicé en salud mental porque, además de capacitarme para cuidar del sufrimiento psíquico y emocional de las personas, me permitía acceder a una realidad, digamos, paralela, legítima, pero con limitaciones sociales. Es decir, conocer realidades diferentes desde el cuidado (empatizar, en el mejor de los casos) a otras personas con sufrimiento psíquico, posibilita otros modos de pensar y afrontar la vida corriente, que es la de todos, independientemente del sufrimiento. Más que apetecerme cambiar, soy inquieto y muy curioso, lo cual promueve mis desplazamientos y traslados a otros ámbitos. Pero todo va resultando en el cultivo de una actitud cuidadora que se nutre de su propia vida y vicisitudes. Tengo que decir que algunos de los cambios de institución o de ámbito que he llevado a cabo en mi trayectoria no han sido por decisión propia, sino por condiciones del propio trabajo y coyunturas laborales: insatisfacción profesional relacionada con la falta de autorrealización, contratos temporales, déficits administrativos, entre otras.

-Pregunta: Por último, ¿algún reto o sueño por cumplir? ¿Dónde veremos a Ginés en un futuro?

Respuesta: Sí, desde luego. Aunque los sueños siempre son sueños, mi propósito actual es encontrar cierta estabilidad laboral y construir algún dispositivo de formación y entrenamiento que integre estos tres grandes vértices que venimos hablando: enfermería, filosofía y artes. Estoy en aras de “dar a luz” un espacio que trabaje y ponga en diálogo la reflexión y el arte al servicio del cuidado enfermero: algo así como un laboratorio de cuidados. En este sentido, poco a poco, mi propósito es ir abriéndome camino en la docencia. Si el sistema sanitario en general continúa limitando y poniendo dificultades al crecimiento profesional y al liderazgo en las enfermeras, me veo más desarrollándome de modo autónomo e independiente por completo, pero esto sigue siendo una idea a largo plazo.

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