Día Mundial del Linfoma: el papel de la enfermería en esta patología es “muy importante”

Jueves, 15 de septiembre de 2016

Como todos los años, hoy 15 de septiembre se celebra el Día Mundial del Linfoma con el objetivo de informar sobre esta patología que afecta a unas 7.000 personas anualmente en España.

Marta de Prada Nozal es enfermera del Servicio de Hematología y Hemoterapia del Hospital Universitario de La Princesa (Madrid) desde hace más de 20 años. Para esta profesional sanitaria la enfermería ejerce una importante labor en el tratamiento de la enfermedad.

Definición y tipos

Bajo el nombre de linfoma se engloban aquellos tumores que afectan al tejido linfoide. Clínicamente se encuentran los linfomas de Hodgkin (LH) y los no Hodgkin (LNH). Dentro de los linfomas no Hodgkin desde el punto de vista histopatológico hay más de 60 tipos diferentes: de célula grande B, del manto, Burkitt, folicular, etc.

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Marta de Prada Nozal, enfermera del Servicio de Hematología y Hemoterapia del Hospital Universitario de la Princesa

Marta de Prada insiste en que las distintas formas de clasificar estos tumores ha ido variando con los años. Además de esta categorización, se pueden clasificar en función del tipo de linfocito implicado (B mayoritariamente o T) o del grado de proliferación celular que determina un curso clínico indolente o más agresivo.

“Igualmente, es importante conocer la extensión de la enfermedad según el número de ganglios implicados o la afectación extraganglionar, siendo el hígado y el bazo los órganos más comúnmente infiltrados”, aclara la enfermera.

Sintomatología

En cuanto a los síntomas, generalmente, lo primero que aparece es el crecimiento de los ganglios en los territorios afectados. Las  localizaciones más frecuentes son cervical, axilar e inguinal.

De Prada comenta que los linfomas se caracterizan por presentar los que denominamos síntomas B: sudoración profusa de predominio nocturno, pérdida de peso y fiebre.

Además, pueden acompañarse de astenia, prurito y, en algunos casos, de clínica por compresión de órganos circundantes: síndrome de vena cava superior, uropatía obstructiva.

Diagnóstico

La sospecha precoz de esta entidad ante los datos clínicos anteriormente citados es importante,

“Si el ganglio es accesible, debe biopsiarse para obtener la confirmación. Sin embargo, el proceso a través del cual se establece el tipo y subtipo concretos, el grado y la extensión del linfoma implica la realización de numerosas pruebas que hacen más complicado el diagnóstico: estudios de imagen incluso PET-TC, marcadores específicos en la analítica, etc.,” asegura la enfermera.

Factores de riesgo

Aún se desconoce la causa concreta por la que se puede desarrollar un linfoma. La enfermera ratifica que en algunos casos, se identifican alteraciones genéticas y moleculares, aunque no siempre.

Si bien no se sabe a ciencia cierta, “sí parece haber relación entre algunas infecciones virales como el virus de Epstein-Barr o el citomegalovirus (CMV) con esta patología, así como la inmunosupresión inducida por el VIH o algunos fármacos”.

Actuaciones de enfermería en el tratamiento de la enfermedad

Marta de Prada explica que muchos de los tratamientos de los pacientes están basados en esquemas que suponen una gama muy amplia de terapias y cuidados: regímenes de quimioterapia que implican un conocimiento técnico de su administración (diluciones, tiempo de administración, etc.,) radioterapia e incluso trasplante autólogo o alogénico en algunos casos.

El linfoma es una de las patologías hematológicas que se dan con más frecuencia, por lo que muchos pacientes necesitan ingreso hospitalario.

La enfermera apunta: “En nuestro centro, cada vez somos más conscientes de la importancia de la existencia de un equipo multidisciplinar y es la enfermería, al estar 24 horas con el paciente, la que puede detectar precozmente complicaciones y coordinar a los distintos profesionales que el paciente vaya necesitando”.

En cuanto al aspecto humano, los enfermeros son un apoyo esencial para animar al paciente, escucharle y resolver todas las dudas que le surjan sobre la patología, por ello para De Prada el papel de la enfermería es “muy importante”.

Con respecto a las funciones, “curar si se puede, aliviar si no se puede curar y, en cualquier caso, cuidar y acompañar siempre a nuestros enfermos”, concluye.

¿Se están aplicando técnicas novedosas en el tratamiento?

La enfermera asegura que los tratamientos cada vez son más individualizados y lo que se persigue es disminuir la morbilidad asociada a los mismos sin disminuir la eficacia.

Los anticuerpos monoclonales que se unen a antígenos de la membrana celular y aumentan la efectividad de la quimioterapia son lo fármacos más novedosos que parecen conseguir mejores resultados en algunos tipos de linfomas.

Marta de Prada se muestra optimista en cuanto a la efectividad de los tratamientos: “En su momento, la aparición de los factores de crecimiento que acortaban el periodo de neutropenia, consiguió disminuir el número de ingresos por procesos febriles. Aun así, los ensayos e investigaciones no cesan y estoy convencida que se irán consiguiendo tratamientos cada vez con más efectividad y menos efectos adversos que prolonguen la supervivencia, con calidad de vida, y curen a nuestros pacientes”.

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