Una profesora dona 1.000 millones de dólares a la universidad para pagar la matrícula de todos los estudiantes de Medicina

Jueves, 29 de febrero de 2024

por diariodicen.es

Herencia para pagar la matrícula de la universidad

El vídeo de una profesora se ha vuelto viral en redes sociales. Se trata de Ruth Gottesman, una mujer de 93 años y destacada profesora emérita, que ha realizado una donación histórica de 1.000 millones de dólares a la Escuela de Medicina Albert Einstein en el Bronx, Nueva York, para pagar la matrícula de todos los estudiantes de Medicina.

Ruth Gottesman dona una gran cantidad de dinero para pagar la matrícula de la universidad

El vídeo muestra la reacción repleta de aplausos y gritos de celebración de los estudiantes al enterarse de que la matrícula sería gratis tras el mensaje de Ruth: “Me complace anunciarles que, desde agosto de este año, la Escuela de Medicina Albert Einstein será gratuita”. Un dinero que proviene de la herencia que le ha dejado su marido al morir, un importante inversor de Wall Street.

Según explicó la Escuela, ubicada en uno de los barrios más pobres de la ciudad, de modo que esta importante cantidad de dinero que ha donado servirá para pagar la matrícula de los estudiantes y evitar que muchos de ellos tengan deudas por estudiar, algo que acaba siendo una barrera para muchos. A este beneficio podrán acceder todos los alumnos a partir de agosto, tanto los que están actualmente inscritos como los que están cursando su último trimestre. A este último grupo se le reembolsará la matrícula consignada.

La escuela también espera que la donación “atraiga a un grupo de individuos con talento y diversos que de otra manera tal vez no tengan los medios para plantearse una educación médica”, según el comunicado.

Ruth Gottesman

Ruth Gottesman estuvo durante más de 50 años vinculada a este centro dejando un legado imborrable. Es doctorada en Educación por la Universidad de Columbia, su labor en el Centro de Evaluación y Rehabilitación Infantil, y ha beneficiado a decenas de miles de niños al desarrollar modalidades de detección, evaluación y tratamiento para problemas de aprendizaje. Además, inició programas como el Programa de Alfabetización de Adultos y el Centro Emily Fisher Landau para el Tratamiento de Discapacidades de Aprendizaje.

Además, no ha querido que su apellido quede inmortalizado como parte de la donación, pero sí puso una condición: que el colegio mantenga el nombre de Albert Einstein, que el legendario físico accedió a dar al centro cuando abrió sus puertas, en 1955. “Mi marido me dejó una cartera completa de acciones de Berkshire Hathaway. Las instrucciones eran muy simples: Haz lo que creas correcto con él”, concluye.

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