La ciencia enfermera: retos y dificultades de la profesión en el ámbito científico

Jueves, 14 de noviembre de 2019

La enfermería “ha de desterrar por completo las formas de hacer basadas en la intuición o en la tradición. El único camino posible es que las actuaciones se sustenten en la investigación científica, que aporta una metodología rigurosa a la hora de hallar respuesta a las preguntas que surgen de la práctica asistencial, docente o gestora”, afirma Alessandra Campo, enfermera especialista en salud mental y doctoranda en Salud Pública por la Universidad del País Vasco (UPV/EHU). “El rigor científico es lo que avala nuestra profesión”, concluye.

Azucena Santillán

En este sentido, la enfermera Azucena Santillán, una de los técnicos de asesoramiento científico del proyecto Ciencia en el Parlamento, puntualiza que la presencia enfermera en grupos multidisciplinares aporta, entre otras cosas, la perspectiva del cuidado. “Ninguna profesión ha dedicado y dedica tanto tiempo al ser humano como la nuestra, especialmente al doliente. Lo hemos visto así muchísimas veces: las personas y su dolor son objeto de nuestra ciencia”.

Estos días se está celebrando la Semana de la Ciencia, y la evidencia científica y la investigación son dos pilares básicos sobre los que sustentar el avance de la enfermería, pero ¿qué impacto tiene en la actualidad la profesión en el ámbito de la ciencia?

Presencia enfermera en el ámbito científico

Campo formó parte, el pasado mes de abril, de la primera edición del evento Ogmios, organizado por la Federación Valenciana de Divulgación Científica y la Ciudad de las Artes y las Ciencias con el objetivo de convertirse en una referencia y en una plataforma que dé voz a jóvenes divulgadores; su conferencia “De dioses, cadenas y pastillas”, giró en torno a la locura y su evolución a lo largo de la historia.

Durante el congreso, participó junto con otros especialistas en materias como la física o las matemáticas. El hecho de que una enfermera esté presente “como ponente en un evento de divulgación científica de este calado es algo a lo que no estamos acostumbrados en nuestra profesión. Reconozco que me sorprendió gratamente que me invitasen”. Es probable, afirma, que muchas personas se hagan la pregunta de cómo encaja la enfermería junto con estas especialidades, y lo achaca al debate, ajeno al ámbito profesional, sobre qué es y qué no una disciplina científica. “Creo que se debe a la conceptualización, un tanto reduccionista a mi parecer, que se tenía en siglos pasados de pretender encajar lo científico con una única característica, como la falsabilidad”.

Santillán, por su parte, es miembro de Ciencia en el Parlamento, una iniciativa ciudadana independiente impulsada por un grupo de científicos que pretende acercar la ciencia a los políticos. “El objetivo es poner las evidencias científicas al servicio de la política para facilitar las decisiones informadas en resultados de investigación y de favorecer que se cree una oficina de asesoramiento en el Parlamento. Con toda esa información se elaboran documentos que sean útiles a los políticos para la toma de decisiones”, concluye, y destaca la importancia de que una profesional de enfermería forme parte de Ciencia en el Parlamento. “Han sido personas e instituciones de otras disciplinas las que han reconocido el valor científico de una enfermera, de las enfermeras. Debemos estar orgullosas, como profesión”.

Visibilidad de los profesionales

Campo insiste en que la generación de conocimiento a través de métodos sistemáticos, verificables, reproducibles y generalizables se ha extendido a multitud de materias más allá de las que tienen que ver con las ciencias formales y naturales, y que ha incluido el estudio de fenómenos relacionados con el ser humano en su plano individual y social. La enfermería, como cualquier otro ámbito científico, contribuye a la creación de conocimiento en un terreno muy específico: los cuidados. De esta manera, aporta un objeto de estudio propio que nace de la práctica clínica y que orienta dichos conocimientos a dicha práctica, dando como resultado la labor basada en la evidencia, subraya. “Cualquier profesional de la salud debería sustentar sus decisiones clínicas” en la literatura científica disponible, y “la enfermería contribuye a desarrollar esa evidencia”.

“Hay varias esferas científicas en las que las enfermeras podemos intervenir y participar activamente, y, sin embargo, todavía nuestra presencia es tímida; a veces, testimonial”, señala Santillán, que enfatiza en que el hecho de que en la guía técnica de evaluación de las acreditaciones de institutos de investigación biomédica o sanitaria se establezca que los investigadores que desarrollan su labor en cuidados alcancen, al menos, un porcentaje del 4% o un número de 25 trabajadores es muy buena noticia, ya que garantiza que las enfermeras van a tener su cuota de participación. “En otros ámbitos podemos participar, las sinergias que se establecerían, por ejemplo, con las ingenierías son enormes. Creo que tenemos la capacidad de ser interlocutores científicos de la salud con total autoridad”.

Campo apunta que su percepción personal es que los profesionales enfermeros no están suficientemente representados en la ciencia, y habla de que cada vez hay más interés en la investigación, pero que aún es insuficiente. Desde su punto de vista se requiere, por un lado, un mayor apoyo de las instituciones para favorecer la investigación científica, y, por otro, “estaría bien que el conocimiento generado llegase a personas que no pertenezcan únicamente al campo de la salud. Si no tenemos facilidades para investigar, difícilmente podremos hacerlo con el rigor y la continuidad necesarios para generar conocimiento al que se le dé la consideración suficiente como para ser difundido más allá de la propia profesión”. Esta enfermera ejemplifica apuntando que, cuando acabó sus estudios, en el año 2010, la gran mayoría de los graduados optaba por el ámbito asistencial, entre otras cosas “porque no se mostraba con suficiente ímpetu que había otras opciones que también merecían la pena para el avance de la profesión, como la docencia o la investigación”.

Desde su perspectiva, el ámbito científico de la profesión va hacia buen camino, dado el esfuerzo de muchos por poner en valor la necesidad de que las prácticas que se llevan a cabo en la labor asistencial estén sustentadas por la evidencia y por investigar bajo una metodología rigurosa, “que va dando sus frutos. La producción es cada vez mayor en cantidad y mejor en calidad”, concluye.

Alessandra Campo

Retos de la ciencia enfermera

Esta profesional forma parte, asimismo, de la Asociación de Divulgación Científica LOGOS elkartea (www.crystalclear.es), una entidad sin ánimo de lucro surgida en 2018 con el fin de dar a conocer la ciencia de forma clara, amena, en distintos formatos y a todas las personas. Las nuevas plataformas de comunicación, afirma, están haciendo mucho más accesible el conocimiento, combatiendo la desinformación. El compromiso de dotar dichos contenidos de información científica atractiva y de calidad es una apuesta por el fomento del pensamiento crítico en las personas jóvenes y por la visibilización del trabajo que se realiza, lo que puede inspirar a muchos para que sigan el mismo camino o, cuando menos, ayudar a que comprendan por qué la ciencia merece ser defendida a capa y espada, destaca.

En este sentido, Campo recalca que una de las grandes metas de la enfermería en este ámbito son las pseudociencias, que tienen un especial impacto en el terreno de la salud. “Las enfermeras estamos en una situación privilegiada para combatirlas, dada la relación estrecha que tenemos con los pacientes. Tenemos, por ello, la obligación de mantenernos correctamente informadas y de transmitir información veraz”. El principal reto que ve en este tema es conseguir que los datos calen en las personas para que tengan una mayor libertad de decisión respecto a su salud.

La situación actual de la producción científica enfermera en España es muy heterogénea, de acuerdo con las palabras de Santillán. “Tal vez uno de los principales desafíos sea disminuir este factor, en pos de una mejora general en cuanto a cantidad y calidad, además de conseguir repercusión social del trabajo, lo cual pasa por una estrategia global y autonomía en la gestión de la investigación”. “La divulgación de los conocimientos tiene toda la importancia del mundo”, ya que las actuaciones no se pueden basar solo en la experiencia o el conocimiento tácito, subraya. “Necesitamos evaluar si lo que hacemos aporta valor al paciente, y eso es registrar, medir, comparar… En una palabra: ciencia”.

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