La labor enfermera en el proceso de desintoxicación

Jueves, 17 de mayo de 2018

“Los enfermeros son la piedra angular en nuestra área, ya que, al ser una unidad cerrada, los pacientes que ingresan están bajo observación directa de los profesionales durante las 24 horas del día”. Así describen Marina García y Sergio Remis, enfermeros de la Unidad de Conductas Adictivas del Hospital de la Santa Creu y Sant Pau de Barcelona, y Àlex Marieges, supervisor de Enfermería del Servicio de Psiquiatría del centro de la Ciudad Condal, el papel del personal enfermero en este ámbito.

Estos profesionales han desarrollado, en colaboración con Saül Alcaraz, doctor en Psicología de la Salud y el Deporte, el proyecto Stop&Go, un programa encaminado a instruir en hábitos de vida saludables como complemento a la desintoxicación, tanto durante el periodo de ingreso como una vez recibida el alta.

Sergio Remis

De acuerdo con los datos ofrecidos por el informe “Alcohol, tabaco y drogas ilegales en España”, elaborado por el Observatorio Español de las Drogas y las Adicciones (OEDA), un organismo dependiente del Ministerio de Sanidad, en el año 2015, la prevalencia del consumo de este tipo de sustancias en la población de entre 15 y 64 años, medida en los últimos 30 días previos a la realización del cuestionario, era del 38,5% para el tabaco, 62,1% en el alcohol, del 7,3% para el cannabis y del 0,9% en la cocaína. La media de edad de inicio en el uso de las mismas oscilaba entre los 16 y los 21 años, siendo el tabaco la más temprana.

La desintoxicación: cómo abordarla y factores que fomentan la adherencia

“Una desintoxicación física no se mantendrá en el tiempo sin una serie de cambios en los hábitos de vida que los pacientes tengan fuera del hospital”, señalan García, Remis y Marieges. Por ello, es importante trabajar en diversas áreas, como la higiene, tanto general como del sueño, más allá de la salubridad, que, afirman, en ocasiones “es muy deficitaria por el propio consumo”, la alimentación sana, con horarios fijos, o el autoconcepto, para que los pacientes mejoren su autoestima “al dedicarse tiempo a ellos mismos”, añaden.

En este sentido, enfatizan estos enfermeros, “muchas veces, la droga ha sido el elemento que ha regido su día a día previo al ingreso, y han abandonado su vida”. Para la mayoría, estas situaciones suponen un fracaso personal, porque indican que ha habido una recaída, con lo que “les invitamos a recuperar a la persona que había antes de empezar a consumir”. Otro de los ejes de esta atención integral se centra en “la motivación para el cambio a través de un grupo terapéutico de cesación en el hábito tabáquico”, que, al mismo tiempo, sirve para dialogar sobre cualquier tipo de sustancia o conducta adictiva, “sin la necesidad de señalar a ninguno de los usuarios ingresados”, subrayan.

Asimismo, uno de los puntos más importantes del tratamiento son las rutinas. “Está demostrado que es importante adquirir costumbres que los pacientes puedan incorporar a su realidad, y cambiar ciertos hábitos poco saludables o ligados al consumo”, aseguran los profesionales. De esta forma, basándose en el horario fijo de las comidas, gracias al proyecto Stop&Go, estos enfermeros han organizado diversas actividades para los ingresados.

“La adherencia a las pautas que recomendamos es relativa, pero va en aumento conforme pasan los días de ingreso”, puntualizan García, Remis y Marieges. La incidencia de los tratamientos en las personas adictas se ve influida por múltiples factores, como el empoderamiento de los pacientes, que se da “cuando estos se van encontrando mejor y se ven más capaces de cuidarse”, o por los beneficios en su salud que observan, tanto en ellos mismos como en otros ejemplos, tras el seguimiento de las recomendaciones de los profesionales enfermeros.

Además, como parte del proyecto Stop&Go, el personal de Enfermería facilita a los ingresados unas encuestas, sobre barreras y motivaciones, al inicio y al final del proceso de desintoxicación, así como un cuestionario diario de la actividad física realizada y otro, este cada 48 horas, para evaluar los niveles de ansiedad y depresión (“utilizando las escalas de STAI y Beck”, concluyen).

Hábitos de vida saudables como complemento

Stop&Go es un programa encaminado al fomento de los hábitos de vida saludable y a la realización de actividad física durante el proceso de desintoxicación. “La idea original surgió al detectar ciertas carencias, frecuentes, en los pacientes ingresados la Unidad Hospitalaria de Desintoxicación de la Santa Creu y Sant Pau, con lo que ellos son los destinatarios del proyecto, independientemente de las capacidades de cada uno”, informan estos enfermeros.

El programa, que, según apuntan, “cuenta con el máximo rigor de la investigación enfermera y se basa en la evidencia científica”, se ha desarrollado, de forma paralela a los tratamientos farmacológicos, en dos vías de trabajo principales: la formación, mediante talleres realizados por enfermeros, y la motivación para el cambio, a través de iniciativas como la colocación de paneles en diversos espacios de la sala, con mensajes que refuerzan la educación previa, o, por ejemplo, la renovación de algunos recursos del gimnasio de la unidad.

“Todos los talleres y grupos enfermeros que incluye Stop&Go”, destacan García, Remis y Marieges, “se pueden adaptar a las características de cada usuario”. Así, para la práctica deportiva, han creado diferentes niveles de dificultad y exigencia, con planes físicos elaborados en función de si los pacientes, previamente a su ingreso, realizaban alguna actividad de este tipo o si llevaban una vida más sedentaria. Además, con el fin de promover la inclusión, han ideado ciertas actividades que se llevan a cabo en equipo. “Incluso hemos montado una bolera”, explican, “allí trabajamos la cohesión del grupo a la vez que se practica una actividad recreativa y, al mismo tiempo, física: simplemente con ir a colocar los bolos tras cada tirada, ya caminan un buen trecho de ida y vuelta, con sus repeticiones”.

El papel de la Enfermería en la Unidad de Conductas Adictivas

La labor diaria de un profesional enfermero en este ámbito pasa por la vigilancia e identificación de alertas tempranas en relación con la salud de los pacientes, detectando carencias en cada una de las necesidades, y la coordinación con otros trabajadores sobre cualquier aspecto de los cuidados que puedan precisar los usuarios. “Prestamos especial atención a las situaciones de intoxicación, sedación o abstinencia, en relación a las sustancias que tomen o los efectos de la medicación administrada”, subrayan.

“En nuestra unidad los ingresos son programados”, señalan, “y las tareas propias de Enfermería que se llevan a cabo en una unidad de este tipo van más allá de la mera administración de medicación”. Las técnicas utilizadas, características de la especialidad de salud mental y, en concreto, “de la subespecialidad de conductas adictivas”, requieren un alto nivel de empatía, ya que los ingresados se ven obligados a superar un doble estigma: padecer una dolencia mental y sufrir una adicción, y una formación específica en este ámbito para poder dar respuesta, “con soltura”, destacan, a los diferentes casos que se pueden dar (desde inquietudes o crisis de ansiedad a agitaciones psicomotrices o situaciones de abstinencia).

“En el caso de que el paciente ingrese por sobredosis, porque ha mentido sobre su último consumo y se le administra más medicación”, informan, “son los enfermeros los que dan la alerta temprana, que incluye la inoculación de los antídotos y la estabilización de las constantes vitales, y, si procede, el traslado a una unidad de vigilancia y monitorización”. En caso de que la sobredosis esté causada por el alcohol, es fundamental la detección de los pródromos del delirium tremens y evitar que empeore “porque puede ser mortal”. Por otro lado, en el supuesto de que sea un adicto o, lo que es más común, “familiares desbordados” pidiendo ayuda, el personal de Enfermería es el encargado de ofrecer una guía de los pasos que se han de dar.

“El fenómeno de la recaída”, profundizan, “se debe a que la adicción es una enfermedad crónica en la que intervienen muchos factores y circunstancias, la mayoría externos al propio paciente”. A pesar de ello, estos enfermeros quieren señalar que las recaídas pueden presentarse, principalmente, porque no se han modificado las costumbres que desembocan en el consumo o por no haberse alejado de las personas, lugares o situaciones que las que se llevaba a cabo este acto.

“Por ello, los hábitos de vida saludables que proponemos en el proyecto Stop&Go contemplan el caso de que se produzca una recaída”. Pero esta educación, señalan, no se encamina hacia el fracaso del adicto, sino a explicarle qué es lo que ha fallado, el motivo por el que ha vuelto a hacerlo, “qué hizo mal, si se expuso a situaciones proclives, como acudir a una fiesta con personas con las que solía consumir”, y reforzar el aprendizaje sobre lo que se debe evitar.

“Los enfermeros reforzamos las indicaciones médicas, recogemos y, en la medida de lo posible, resolvemos las dudas de los usuarios”. “Muchas veces servimos de apoyo a la hora de tomar decisiones, ante las que los pacientes se muestran ambivalentes, sin olvidar la parte de la correcta administración de los tratamientos y de estar atentos a las alertas tempranas mencionadas”, concluyen.

Educación para la salud

“Es en el marco de la prevención para la salud donde situamos toda la intervención del proyecto Stop&Go, y somos los enfermeros los encargados de realizar esta educación”, manifiestan. Es fundamental conocer la adicción y saber cómo actuar ante ella: averiguar cuándo tienen los pacientes deseo de consumir o si el impulso responde a una circunstancia externa, como una situación de estrés, y eliminar estos hábitos y sustituirlos por otros más saludables. “Somos nosotros los que podemos indagar sobre las carencias de cada uno, en sus costumbres, y reforzar las positivas y corregir las negativas”, puntualizan.

“Los enfermeros, por nuestra formación, estamos suficientemente cualificados para impartir la educación para la salud. Por nuestra parte, consideramos que, en general, se debe profundizar en este aspecto por parte de todos los estamentos involucrados, ya que en el caso de las adicciones la población de riesgo es cada vez más joven”, destacan García, Remis y Marieges, en consonancia con los datos oficiales previamente aportados. A este respecto, subrayan que la educación no se tiene que olvidar durante el ingreso; es durante la hospitalización, en la que “ya están enfermos, a veces, recaídos, un fenómeno común en los adictos”, cuando los pacientes están más receptivos para interiorizar la formación recibida y motivados para el cambio.

Adicciones, Desintoxicación, enfermería, enfermeros

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