La labor enfermera en la Consulta de Decisiones Compartidas en Cáncer de Mama

Martes, 18 de junio de 2019

El Hospital Clínico San Carlos, ubicado en Madrid, puso recientemente en marcha una consulta de decisiones compartidas para pacientes de cáncer de mama, en la que las afectadas pueden analizar, junto con el equipo multidisciplinar que la conforma, las alternativas de tratamiento con las que cuenta, en función de cada caso. Ana Isabel Membrilla, la enfermera de estos servicios, nos atiende para hablar sobre las funciones y propósitos de la consulta, de las necesidades que presentan las mujeres en esta situación y de las responsabilidades que tiene como profesional dentro de la unidad.

Pregunta. ¿En qué consiste una consulta de decisiones compartidas en cáncer de mama? 

Respuesta. Es un espacio común para el abordaje multidisciplinar y conjunto para pacientes que precisen cirugía mamaria con cualquier tipo de reconstrucción, por cáncer de mama, riesgo elevado de la enfermedad y otro proceso relacionado con este ámbito, en el que se toman determinaciones sobre el tratamiento quirúrgico de forma coordinada con las afectadas.

P. ¿Cómo funciona? ¿Qué aspectos del proceso quirúrgico y de la enfermedad se abordan en ella?

R. Cuando la paciente recibe el anuncio de que padece un cáncer de mama, en la consulta de patología mamaria, se produce un gran impacto en ella, y en muchas ocasiones genera un bloqueo en la mujer.
En esta consulta compartida, la paciente ya ha tenido tiempo de asimilar la noticia y se ha planteado muchas dudas, por lo que es el momento y el espacio idóneos para la interacción entre la afectada y el equipo multidisciplinar, formado por cirujanos oncológicos de ginecología, cirujanos reconstructivos de cirugía plástica y la enfermera. Todo ello con poca presión asistencial y con tiempo suficiente para el diálogo y la escucha.
La paciente puede venir acompañada por sus familiares o con quien estime conveniente y, además, tantas veces como precise. Se aborda la cirugía oncológica y reconstructiva, cómo será la reconstrucción, aspectos psicoemocionales y educacionales que van a influir en el proceso.
Como herramientas contamos con material escrito, fotográfico y testimonial, así como con los recursos no menos importantes de tiempo, espacio y diálogo sereno y respetuoso.

P. ¿Cómo surgió la posibilidad de ponerla en marcha? ¿Qué objetivos se plantearon con ello?

R. Surgió como herramienta de empoderamiento de la paciente ante procedimientos quirúrgicos complejos, tras ver que, en muchas ocasiones, a pesar de haber recibido información, la mujer, como he indicado anteriormente, no se siente bien como para preguntar nada.
Con todo ello se consigue que las afectadas se sitúen en el centro de su proceso, mejorando, de esta forma, la calidad asistencial y la humanización en estas situaciones. Además, los profesionales conoceremos las expectativas que ellas mismas se plantean tras la cirugía, además de la mejora en la optimización de los recursos.

P. Más allá de las propias de la enfermedad, ¿qué necesidades suelen presentar las pacientes que acuden a la consulta?

R. Las pacientes suelen presentar dudas acerca de todo el proceso quirúrgico, desde los pasos que hay que dar en los momentos previos a la cirugía, la ubicación física de los distintos servicios o el tiempo de estancia en el hospital, hasta los autocuidados antes de la intervención, el dolor postquirúrgico o la cura de la herida resultante de la operación, pasando por el uso del sujetador, la aceptación estética posterior, sexualidad, posibilidad de segunda intervención y complicaciones e interferencias con sus tratamientos previos. Todo esto genera un alto grado de ansiedad, agravado, en muchos casos, por la situación sociolaboral de cada mujer.
En múltiples ocasiones, las pacientes también manifiestan su preocupación por los cuidados a terceros, ya que son ellas las dadoras principales de dichos cuidados.

P. ¿Cómo se da respuesta a estas necesidades?

R. En todo momento se ofrece a la paciente información detallada sobre las cuestiones que se le plantean, centrándonos en su situación concreta, utilizando habilidades de comunicación, como el diálogo y la escucha activa. Además, se genera seguridad y confianza al conocer al equipo, que le hace saber que puede volver, si lo estima necesario.

P. En este sentido, ¿es usual que las pacientes vuelvan tras la cirugía?

R. Aproximadamente, alrededor de un 25% de las pacientes vuelve. Generalmente es porque no les ha quedado claro algún punto del proceso quirúrgico. En algunas ocasiones, es debido a que se ha ofrecido a la mujer más de una opción quirúrgica como posible y se da un tiempo para que piense cuál es la que prefiere; en otras porque pide un tiempo de reflexión, ya que es mucha la información que recibe.

P. ¿Qué necesidades plantean las pacientes que retornan? ¿Cómo se cubren dichas necesidades?

R. Principalmente vuelven para plantear nuevas dudas o cerciorarse de decisiones ya tomadas. A veces, después de haber realizado otra consulta, para dar una respuesta definitiva, habiendo tomado esa decisión sobre su salud de manera consciente y autónoma. Para dar respuesta a ello se les facilita una nueva cita. Por parte de la Enfermería ofrecemos total disponibilidad, como punto de referencia para la accesibilidad de estas pacientes.

P. ¿Cuáles son las principales funciones de los profesionales enfermeros en estos servicios?

R. Fundamentalmente resolver dudas, proporcionar apoyo emocional e impartir educación para la salud; en definitiva, presentar disponibilidad. Por otro lado, ante cualquier tipo de eventualidad, somos la principal puerta de entrada para la mujer con cáncer en el circuito hospitalario. Desempeñamos un papel de coordinación entre los distintos profesionales y servicios.

P. Dentro de las labores enfermeras de la consulta, ha comentado que una de las principales responsabilidades es resolver las dudas que plantean las pacientes. ¿Cuáles son las más frecuentes?

R. Las preguntas más comunes destinadas a la enfermera suelen referirse al autocuidado y la relación con el entorno, tanto antes como después de la cirugía. Las cuestiones de las pacientes tratan especialmente sobre los servicios a los que tendrán que acudir para realizar todo el proceso preoperatorio, las medidas de higiene y cuidados que habrán que llevar a cabo para una buena preparación de la intervención, el tiempo de ingreso, la influencia de la operación en la movilidad, el tipo de ejercicios que podrán practicar, las posibles complicaciones, la herida quirúrgica y su cuidado, la estética, la reincorporación a la vida habitual y laboral, o cómo va a afectar la enfermedad a la familia, entre otras.

P. ¿Qué formación se imparte en las labores de educación de la salud en la consulta?

R. Se dialoga y se educa a la paciente sobre todos estos aspectos, especialmente en los autocuidados y hábitos, intentando desarrollar aptitudes en la mujer para que, con estos nuevos conocimientos, se sientan los mejor posible, siendo conscientes de su realidad y del contexto en el que se van a mover.

P. ¿Cómo influye esta formación en las mujeres afectadas?

R. Sin duda es fundamental para disminuir la ansiedad y que se sientan más tranquilas y dueñas de su propio proceso y de sus cuidados, resultando, así, la experiencia lo menos dura posible. Esta consulta ayuda al empoderamiento de las mujeres como pacientes y a sentirse apoyadas, sabiendo que hay un equipo detrás con el que pueden contar.

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