«Los enfermeros estamos más que preparados para intervenir ante un caso de emergencia vital como una sobredosis de heroína»

Martes, 28 de noviembre de 2017

Alex Marrieges es actualmente supervisor de Enfermería del Servicio de Psiquiatría de la FGS Hospital de la Santa Creu y Sant Pau, ubicado en Barcelona. A lo largo de su carrera como enfermero especialista en Salud Mental ha trabajado con pacientes de conductas adictivas, especialmente con consumidores de heroína, en salas de venopunción de la Ciudad Condal.

Con la colaboración de los enfermeros Agnes Puyol y Fernando Campaña, del ingeniero Manuel Escobar y de Jordi Alcalà, creador de contenidos audiovisuales, ha desarrollado la aplicación 2RescApp, que instruye a quienes acompañen a los consumidores de dicha sustancia para realizar las primeras maniobras de auxilio en caso de sobredosis.

Pregunta: ¿En qué cosiste la aplicación 2RescApp? ¿Cómo surgió y qué objetivos se plantea?

Respuesta: Es una aplicación diseñada para intentar ayudar a las personas que han sufrido una sobredosis de heroína, a los consumidores o la gente de soporte.

Hoy en día, a los usuarios de los centros de atención y seguimiento de drogodependencia, que son los ambulatorios propios de conductas adictivas, en los programas de prevención de la sobredosis, se les entrena en las primeras maniobras de rescatabilidad ante una sobredosis de heroína; de forma que el principal mensaje que se da, a las personas que están en tratamiento con metadona o con consumo activo de sustancias opiáceas, es «si llegas a consumir, hazlo acompañado, de tal manera que si tienes una sobredosis tengas al lado a alguien que te pueda ayudar en estas maniobras».

Esto se hace en los centros, y, aparte de la formación específica que se les da en grupos de usuarios, que normalmente están dirigidos por enfermeros, o incluso en la visita individual, en la que también se dan consejos de este tipo, también se da un soporte, al menos en Cataluña, y lo que nos encontramos los que nos dedicamos al tema de las drogas es que la Agencia de Salud Pública, además de la formación, facilita a todos los dispensarios unos materiales, en formato díptico o tríptico, en los que está todo el algoritmo de toma de decisiones para esos momentos, y los usuarios se los pueden llevar para utilizarlos como manual de emergencia ante una sobredosis.

Pero este material didáctico, con todo lo útil que resulta, quizá no fuera actual, o la gente en los ambulatorios no lo coge, o lo tira. Además está escrito con una tipografía muy pequeña, y dado el caso de que la persona esté presenciando una situación de sobredosis de heroína, si está a su lado, y si también ha consumido, es difícil que pueda sacar de la cartera un manual.

Nosotros reconvertimos todo ese material en una aplicación gratuita, con un proyecto totalmente altruista y colaborativo. Pero la aplicación no está pensada para profesionales, sino para los propios usuarios, para la gente de su entorno.

Nos estamos encontrando también que trabajadores y educadores sociales, que son agentes de soporte a estas personas, pero no agentes de salud, que también la están usando.

P.: ¿Qué valor tienen las tecnologías, como es el caso de la aplicación 2RescApp, en aspectos como la prevención y la educación para la salud para este tema?

R.: Sirven como herramienta de actualización de todos los materiales con los que contamos hoy en día, porque todo el mundo tiene un móvil. Pone la información a nuestra disposición en un formato más actual y que todo el mundo entiende.

Lo bueno de 2RescApp es que hemos puesto la tecnología cerca de personas de las que la gente no se suele acordar, de personas que pensamos que ya no existen, pero que siguen estando en nuestra sociedad.

P.: ¿Qué funciones tienen los profesionales enfermeros ante un caso de sobredosis?

R.: Los profesionales enfermeros estamos más que preparados para intervenir ante un caso de emergencia vital como es una sobredosis de heroína. Hacemos la respiración asistida, inyectamos la naloxona… toda la parte profesional. Todas las maniobras de rescatabilidad para salvar la vida de la persona.

La ventaja con la que contamos contra la heroína es que tiene antídoto: la naloxona. Si sospechas que alguien ha tenido una sobredosis de heroína, le pones la naloxona y revierte inmediatamente del cuadro, aunque luego necesite otro tipo de cuidados. Incluso los propios usuarios pueden llevar la naloxona, esta es una de las medidas que Cataluña está llevando a cabo, que los consumidores lleven el antídoto y aprendan a inyectárselo, que se hace por vía intramuscular.

La heroína fue una epidemia en España en los años 80 y principios de los 90, y gracias a Dios, aquí se optó por la metadona como tratamiento, y ha salvado muchas vidas, y ahora ya no es tal epidemia. Ahora tenemos una base de consumidores controlados, un pequeño repunte en algunos sitios de consumo, eso sí, pero la metadona, y el pasar a tratar esto como una enfermedad crónica, ha salvado muchas vidas.

Ahora hay un repunte muy importante del consumo de heroína en países como Estados Unidos, y ya se habla de la nueva epidemia de la heroína allí, y lo que viene de Norteamérica se acaba imponiendo aquí también, ya estamos un poco expectantes antes este aumento.

P.: Como enfermero, ¿ha tratado alguna vez a algún paciente con sobredosis?, ¿puede contarnos su experiencia?

R.: Sí. Yo ahora soy supervisor de psiquiatría de la FGS Hospital de Sant Pau, en Barcelona, y dentro del servicio tenemos todo el complejo de conductas adictivas. Ahora no estoy en asistencia directa, pero en el pasado trabajé incluso en una sala de venopunción controlada, aún las hay en Barcelona, a las que la gente va a consumir en un entorno seguro, protegido y sanitario, y allí he actuado ante más de una sobredosis.

La gente va a estas salas con su sustancia, y allí le facilitas todo el material que necesitan para una inyección segura. Siempre hay enfermeros, y más profesionales, por allí por si pasa algo, y a veces tienes que intervenir.

Recuerdo el caso de un usuario que tuvo una sobredosis en presencia nuestra y tuvimos que correr todos. Pero como la heroína tiene el antídoto, se revirtió la situación.

Por eso decimos, al respecto de la aplicación, que las muertes por sobredosis pueden ser evitables.

A estas salas, que se crearon para que la gente no  consumiera en la calle, en espacios nada salubres, no solo se va a consumir. También aprovechamos que frecuenten estos dispositivos para ir enviando mensajes de salud y de control de riesgos, para intentar crear un vínculo con la persona que va consumir, que en ese momento tampoco está para que le hagas la gran pedagogía, para que se adhieran al programa de reducción de daños y de cesación del consumo.

P.: Según datos de las Naciones Unidas, alrededor de 30 millones de personas en el mundo padecen enfermedades mentales causadas por las drogas, ¿qué medidas se deberían tomar para reducir los datos de consumo de estas sustancias?

R.: Creo que asociar el consumo de sustancias al entorno lúdico, relacionar tanto el consumo con la vida de fiesta, ha sido un factor clave en el aumento.

Para consumir menos creo que hay que seguir insistiendo en los mensajes de salud, sobre todo a la población de riesgo, como los adolescentes, hacer mucha pedagogía en las escuelas.

Nosotros, por ejemplo, en el hospital vamos a dar charlas en escuelas sobre los riesgos del consumo. Hay que hacer en esta base de futuros adultos mucha incidencia sobre los riesgos de las drogas. Tenemos gente que empieza a consumir, a una edad muy temprana, sustancias como la cocaína: en España está en los 14 años la edad de inicio del consumo. Y son cosas que dan bastante pavor.

P.: ¿Cree que se debería fomentar la educación para la salud para prevenir o evitar el consumo de drogas? ¿Qué papel tienen los profesionales enfermeros en dicha educación?

R.: Sin duda. En las escuelas, en la población joven, se debe hacer mucha pedagogía sobre los riesgos que entraña el consumo de drogas. Creo que hay que cuidar mucho el paso a la primera adolescencia para que estas personas estén muy bien informadas, también en drogas como el tabaco o el alcohol, aunque sean legales, porque tenemos una cantera muy importante de personas que podrían sufrir trastornos mentales relacionados con el consumo, y merecen ser cuidadas y formados, y que puedan decidir con la mayor información posible, que para mí es clave.

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– Para trabajar en conductas adictivas es necesaria la especialización en Salud Mental.

– Existen másteres y formación específica posterior para este ámbito.

– Es muy importante la formación continuada, ya que actualmente hay nuevas adicciones, como a las redes sociales.

Enfermero, Heroína, salud mental, Sobredosis

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