Se pide el reconocimiento de la especialidad de «medicina del adolescente»

Martes, 5 de marzo de 2013

Durante el III Curso de la Sociedad Española de Medicina del Adolescente (SEMA), los especialistas de la Asociación Española de Pediatría (AEP) han reclamado el aumento de la edad pediátrica hasta los 18 años para evitar que “los adolescentes se encuentren, a partir de los 14 años, en el limbo sanitario en que se hallan en la actualidad”.

Antonio Nieto, vicepresidente de la AEP, comenzó el curso señalando que el niño no es un adulto pequeño y que tiene características diferenciales muy notables con respecto al adulto, «lo que justifica la aplicación de una medicina diferenciada». Según el «Libro Blanco de las Especialidades Pediátricas», publicado en 2011, y al que hizo referencia Antonio Nieto, hay dos grandes etapas por edad que corresponden a la neonatología y a la medicina del adolescente, y es aquí donde no está claro quién debe hacerse cargo de los adolescentes.

Inés Hidalgo, Presidenta de la Sociedad Española de Medicina del Adolescente (SEMA), recordó la atención sobre los cambios de todo tipo que se producen a estas edades hasta que se completa la maduración física y psicosocial, añadiendo que la adolescencia es el período más sano de la vida aunque también el más problemático por el consumo de alcohol, drogas, tensiones sociales, familiares, descubrimiento del sexo, etc., por lo que es necesario promover una atención multidisciplinar, coordinada y especializada en este sentido.

José Casas, pediatra de la unidad de adolescentes del Hospital La Paz, insistió en las transformaciones que han experimentado las generaciones, ya que ahora se mide 11 ó 12 centímetros más de altura que a comienzos de siglo, y se pesa uno o dos kilos más, y además el crecimiento se frena a los 20 años. Según el pediatra, estos cambios provocan un adelanto de la adolescencia a los 12 o 13 años de edad, por lo que se está trabajando en la desincronización que se produce a veces entre la maduración física, cognitiva y social, y el retraso en la integración en la vida adulta.

Cada vez es más necesaria su regulación como especialidad

Durante el curso, se destacó que una de las transformaciones más interesantes que se están produciendo es el paso de la adolescencia al “adulto joven» o la prolongación de la adolescencia más allá de los 20 años, y se citó como ejemplo que antes las mujeres se convertían en madres a los 18 años y ahora a partir de los 30.

Finalmente, la presidenta de SEMA insistió en la necesidad de la regulación como especialidad y se hizo una propuesta concreta de acceso a una troncalidad pediátrica conjunta de tres años en centros acreditados, que está establecido en Europa, y uno o dos años más, según de la especialidad que se trate.

¿Quieres comentar la noticia?

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*
*