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ENERO 2014 N° 1 Volumen 4

Tendencias en la educación en enfermería: el enfoque de la internacionalización

Sección: Editorial

Autores

Laura Morán Peña

Presidenta de ALADEFE

INTRODUCCIÓN

Para hablar de las tendencias de la educación en enfermería, primero es necesario hacer una referencia a las tendencias de la educación superior en América Latina y el Caribe (ALC), en las que como fue señalado por Pablo Latapí (1), “las universidades del país viven hoy transiciones difíciles. Las presiones demográficas y sociales, las exigencias políticas, las angustias presupuestarias, los cambios culturales y educativos, y sobre todo, los retos de la economía nacional e internacional las abruman, las enfrentan a decisiones nada fáciles. Se les exige calidad, se les obliga a modernizarse, a ser eficientes, a preparar los cuadros que requiere el mercado, a desarrollar una cultura empresarial, a innovar en sus métodos pedagógicos y en sus procesos de gestión, a evaluarse y acreditarse sobre bases sólidas; y se les propone la “sociedad del conocimiento” como el paradigma obligado del futuro: si el conocimiento es, y lo será cada vez más, el eje vertebrador de las economías globalizadas, corresponde a los sistemas educativos y a las universidades generar, proveer y distribuir ese conocimiento indispensable.”
Acorde a ese contexto, también la educación superior (ES) en enfermería se enfrenta a retos semejantes, pues es influenciada (a la vez que influencia) por los procesos derivados de la llamada globalización. Entendida esta como: “el flujo de tecnología, economía, conocimientos, personas, valores e ideas a través de las fronteras, que afecta a cada país de manera diferente en virtud de la historia, las tradiciones, la cultura, y las prioridades de la nación” (2). Por lo que, en forma paralela a un nuevo modelo de sociedad, el reto de la educación superior es construir una universidad innovadora. En ese sentido, en la actualidad no sólo se habla de la necesidad de profesionales que piensen global y localmente, sino que también actúen en ámbitos locales y globales.
También se ve afectada por las crisis económicas que aquejan a las universidades, ya que hace varios que los presupuestos que se les asignan son bajos. Por ejemplo, el presupuesto promedio de la ES en ALC es inferior al 1,5% del PIB. El promedio de la inversión en Ciencia y Tecnología de los países de la región es del 0,72% del PIB; y el gasto en educación como porcentaje del PIB en EE.UU. es del 7,4%, en Corea del 7,2%, en México 6,4%, en España 4,7% y en Brasil 3,9%. El promedio en los países de la OCDE es del 5,8% (3).
A la vez, las universidades tienen que someterse a complejos procesos de evaluación para mostrar resultados y conseguir mayor presupuesto. A partir de los años 90 se crearon organismos de acreditación de la ES en ALC, pues la masificación y la privatización afectaron a la calidad, y se inició una tendencia a la institucionalización jurídica de los sistemas de educación de superior.
Existe mayor competitividad, y se incrementan los procesos de internacionalización que pueden generar posibilidades diversas como la movilidad académica y el establecimiento de redes de colaboración, por ejemplo, la construcción de espacios comunes de educación superior (ECOES).
Asimismo, se observa un mayor reconocimiento de la responsabilidad social y política en la compleja tarea de formar recursos humanos en enfermería que respondan a las necesidades sociales actuales y a las emergentes. En este sentido, diversos autores han señalado la falta de pertinencia y calidad de la educación superior, que hacen que pocos se gradúen en ella, a la vez que haya escasez de recursos para lograr mayor cobertura, equidad y acceso a la salud.

EL CONTEXTO Y LOS DESAFÍOS

En ese contexto, los retos que existen para educar profesionales de enfermería en el siglo XXI requieren de modelos educativos innovadores, a la vez que una efectiva cooperación en redes como alternativa a la competitividad. Los retos se podrían resumir en los siguientes aspectos:

  • Masificación de la educación superior: de 13 millones de estudiantes universitarios en 1960 a 144 en el 2006 y 158 millones en el 2008, según el informe anual del Instituto de Estadísticas de UNESCO del 2010 (4). El 51% de la tasa de matrícula es femenina.
  • El incremento vertiginoso de la movilidad académica internacional (3 millones de estudiantes internacionales) y la “fuga de cerebros”.
  • La privatización de la educación superior.
  • La crisis de la profesión académica.
  • La educación se ha hecho permanente.
  • El auge de las TIC.
  • La inequidad en el acceso por motivos de género, étnico, religioso o de clase social.
  • La cada vez más compleja gestión, evaluación, rendición de cuentas y los procesos de acreditación de la educación superior.
  • Las carencias de actualización y flexibilidad en el currículo.
  • Las IES privadas: alto nivel en unos casos y de muy bajo nivel en otros (“absorción de demanda”).
  • La acreditación por agencias de acreditación de países extranjeros, en especial de EE.UU.
  • Los ranking están cada vez más de moda. Las latinoamericanas por debajo del 200 (UNAM, USPI de Sao Paulo) por debajo del 300.
  • Es cada vez mayor el debate en torno a las “universidades de clase mundial” o “universidades para la investigación”.
  • Los procesos de evaluación y acreditación y la corrupción académica.
  • Redes de Universidades: mundiales, regionales, nacionales, religiosas.
  • Como ha señalado Burton Clark, la innovación en universidades emprendedoras implica contar o generar una base de financiación diversificada; con un núcleo de dirección reforzado y un amplio desarrollo hacia afuera.

Al abordar el contexto de la calidad de los recursos humanos de enfermería, es muy pertinente retomar, a manera de marco, los acuerdos de la Conferencia Mundial de la Educación Superior realizada en el 2009 por la UNESCO, en París, en la que se enfatizó que una nueva dinámica de la educación superior y la investigación como motores para el cambio social y el desarrollo (4).
En dicha Conferencia fueron analizadas y documentadas: la función de la educación superior como respuesta a los grandes desafíos mundiales; la responsabilidad social de la educación superior; la necesidad de incrementar el acceso, equidad y calidad; la internacionalización, regionalización y mundialización, y por supuesto la innovación para el aprendizaje y la investigación.
Para lograr lo anterior se necesitarían modelos educativos innovadores que:

  • Den paso al ideal de la universidad nacional-global y que sirvan a la sociedad mediante la restauración del ideal de lo público.
  • Transiten de los métodos clásicos de enseñanza a la universidad participativa, basada en la enseñanza-aprendizaje, con un paradigma moderno de conocimiento.
  • Compartan con los estudiantes los instrumentos y metodologías para el aprendizaje, quienes complementan el conocimiento a través de las redes, para luego evaluar conjuntamente el aprendizaje.

También se requiere liderar el cambio y la innovación desde dentro de nuestras instituciones, lo que implica: una amplia información mundial sobre la universidad; conocimiento acerca de las mejores experiencias de transformación de la universidad; un proyecto institucional sólido; disposiciones normativas flexibles, una decidida voluntad política de cambio; una cooperación en redes como una alternativa a la competencia; contenido abierto del conocimiento versus la privatización; visiones de marketing de los nuevos provee­dores de enseñanza superior; nuevos instrumentos participativos de dirección, evaluación y acreditación; e investigación enfocada a necesidades globales y locales simultáneamente (5).
Malvárez planteó que la Enfermería “es la ciencia, el arte, la filosofía, la ética y la política del cuidado humano, que se organiza y expresa socialmente con identidad singular, en un campo complejo de conocimientos, de intervención y de responsabilidad social propios, que instituyen su identidad profesional en relación con la comunidad y las otras profesiones de salud” (6). Dicha definición sin duda, denota la complejidad, importancia y compromiso de nuestra disciplina profesional en el mundo contemporáneo, así como las implicaciones para la formación de recursos humanos.
Por ello, la educación formal en enfermería demanda promover el desarrollo de habilidades intelectuales que convierta a los estudiantes en partícipes activos de la construcción del conocimiento científico, y para ello se requiere que desarrollen autoconciencia, que sean capaces de emplear procesos cognitivos relativos al aprendizaje conceptual, procedimental y afectivo; y que desarrollen habilidades para aplicar el pensamiento crítico y el juicio clínico; identificar, enfrentar y resolver problemas; tomar decisiones clínicas; trabajar colaborativamente; evaluar la efectividad de las intervenciones; pero, sobre todo, aprender a ponerse en el lugar del otro, interactuar, comunicarse e innovar tecnológicamente.
Por todo lo anterior, la internacionalización ofrece ventajas, oportunidades y desafíos. La internacionalización de la educación superior incluye cualquier esfuerzo sistemático y sostenido dirigido a promover una respuesta a los requerimientos y desafíos relacionados con la globalización de las sociedades, la economía y el mercado de trabajo (7).
Por su parte, Knight la ha definido como el “proceso de integrar en una dimensión internacional o intercultural las funciones de docencia, investigación y de servicio de la Institución”. Es decir, que al traspasar las fronteras, se abre por un lado un espacio de intercomunicación al tener oportunidad de dar o recibir un servicio de apoyo entre investigadores y profesores, la posibilidad de establecer relaciones de cooperación y apertura para generar, difundir y transferir conocimientos que favorezcan un desarrollo de la humanidad (2).
En ese sentido, se puede considerar que la globalización puede considerarse como el catalizador, en tanto que la internacionalización es la respuesta proactiva.
Dentro de sus principales ventajas se observa que:

  • Abre inmensas posibilidades de acceso a la información.
  • Permite el aprovechamiento de recursos a través de la educación a distancia, de las videoconferencias y las redes virtuales del conocimiento.
  • Favorece el enriquecimiento intelectual de alumnos y profesores a través de la movilidad aprovechando las fortalezas de otras instituciones para la mejora de la formación académica en distintos centros.
  • Posibilita la integración entre individuos y países, sumando las fortalezas y recursos de cada institución para lograr resultados que una sola institución quizás jamás hubiera conseguido.
  • Permite valorar la diversidad, conocer rasgos de identidad distintos, comprender rasgos de pertenencias diversas; confrontarse con escenarios de desempeño laboral distintos a los internos; elevar el capital cultural; agregar valor a la formación profesional; incrementar su autonomía y capacidad de resiliencia; así como la construcción de redes (8).
  • Promueve el desarrollo de habilidades interpersonales y facilita el desarrollo de una visión de la realidad más amplia.
  • Contribuye a desarrollar habilidades personales, sociales y de gestión.

Y como los principales problemas:

  • Las realidades políticas y la seguridad nacional de cada país.
  • Las políticas gubernamentales y el coste de los estudios.
  • La incidencia de programas internacionales, particularmente de posgrado sin acreditación.
  • La tendencia a considerar la educación y a los servicios educativos como parte del comercio de servicios regulados por el Acuerdo General para el Comercio de servicios (AGCS) en el marco de la Organización Mundial del Comercio (OMC).
  • El correcto aprendizaje de otros idiomas.
  • La garantía de calidad y reconocimiento de diplomas o grados.
  • La falta de certificados de estudios como los que se expiden en la Unión Europea.

Las estrategias que pueden apoyar los procesos de internacionalización son muchas y de diversa índole. Quizá una de las más importantes sea preparar a los cooperantes antes de enviarlos al extranjero enfatizando los siguientes aspectos:

  • Aprender mecanismos para lograr una mejor comunicación dentro de un medio distinto del suyo.
  • Ser consecuente en la diplomacia y las relaciones internacionales.
  • Demostrar la autenticidad de propósitos y una modificación de sus políticas.
  • Promover el desarrollo de competencias culturales.
  • Promover cambios de actitud (abandonar los preconceptos que marginan lo que nos rodea y nos quitan la oportunidad de conocernos unos a otros en nuestra auténtica dimensión), ya que como ha señalado Castells (9), hay un nuevo poder que reside en los códigos de información y las imágenes de representación en torno a los cuales las sociedades organizan sus instituciones y la gente construye sus vidas y decide su conducta.

Pero quizá los principales desafíos estén relacionados con la necesidad de impulsar la realización de proyectos de investigación multicéntricos dentro de la disciplina, así como las publicaciones conjuntas; fomentar el trabajo en red apoyado en las nuevas tecnologías (Elluminate, Skype, campus virtuales de educación de las Universidades, de la OPS, uso de plataformas, establecimiento de E-granary, Web seminars, entre otros); flexibilizar los currículos de enfermería; emisión de certificados que expliciten el tipo y alcance de formación de los alumnos; enfatizar la importancia del estudio de lenguas extranjeras, en profesores y estudiantes de enfermería, así como el desarrollo de competencias interculturales.

CONCLUSIONES

Hablar de calidad implica un reto, ya que las distintas concepciones teóricas la convierten en un abanico de opciones de interpretación y aplicación.
La educación es el medio a través del cual transcurre la preparación y la integración plena de los individuos para ser sujetos en la vida pública. Es necesaria para que el ser humano se conforme, pues no se define como tal en el acto de nacimiento, dado que nace como criatura biológica que va a transformarse y recrearse como ser humano. La educación posibilita a cada individuo adquirir la capacidad de conducir su proceso formativo.
Corresponde a la escuela la formación del sujeto ético, aquel capaz de ejercer su ciudadanía en los fundamentos de la libertad, de la autonomía y de la responsabilidad colectiva. El sujeto ético es el sujeto social autónomo que circula y actúa en el conjunto de la vida social de forma independiente y participativa, siendo capaz de establecer juicios de valor y asumir responsabilidades por sus elecciones.
Lo anterior implica, como lo han señalado Malvárez y Castrillón (10), acciones requeridas que cubran un amplio rango de actores, el más importante de ellos es la población para generar opinión pública y demanda de mejores servicios, los gobiernos, ministerios y la alta gerencia de los servicios de salud, seguridad social, educación, trabajo y economía, los organismos internacionales, las agencias multilaterales y de cooperación internacional y las organizaciones de enfermería, que posibiliten alinear la educación y la investigación en enfermería a las necesidades de salud y desarrollo de los pueblos.
Las organizaciones son diseñadas para facilitar el logro de los objetivos, que individualmente sería imposible lograr; por lo que alcanzan grandes progresos a través de sus integrantes que representan motores de cambio. Por ello debemos enriquecerlas a través de una cultura de participación activa y colegiada.
Ojalá que cada uno de nosotros como integrantes de organismos como ALADEFE, o cualquier institución cuya misión sea la mejora de la formación de los recursos de enfermería, tendamos a lograr las características de una organización de servicio de clase mundial: accesibilidad, competencia, actitud, comunicación, credibilidad, innovación, capacidad de respuesta, y resultados tangibles, solo de esta manera se podrá cumplir decorosamente con el cometido de coadyuvar a que nuestros estudiantes se conviertan en mujeres y hombres cultivados, que como señaló Latapí (1), estén a la altura de hacerse cargo de sí mismos y de los demás.

Bibliografía

  1. Latapí P. Conferencia Magistral recibir el Doctorado Honoris Causa por la Universidad Autónoma Metropolitana de México. Revista Electrónica Iberoamericana sobre Calidad, Eficacia y Cambio en Educación 2007; 5(3).  [En línea] [fecha de acceso: 20 de diciembre de 2013]. URL disponible en: http://www.rinace.net/arts/vol5num3/art18_htm.htm
  2. Knight J, De Wit H. Calidad e internacionalización de la educación superior. Internacionalización de la educación superior. Libros en línea ANUIES; 2001.
  3. Education at a glance. OCDE; 2007. [En línea] [fecha de acceso: 20 de diciembre de 2013]. URL disponible en: http://www.oecd.org/education/skills-beyond-school/educationataglance2007-home.htm
  4. UNESCO. Conferencia Mundial de Educación Superior. París, 2009. [En línea] [fecha de acceso: 20 diciembre 2013]. URL disponible en: http://unesdoc.unesco.org/images/0018/001832/183277s.pdf
  5. Global University Network for Innovation (GUNI); 2008. [En línea] [fecha de acceso: 20 de diciembre de 2013]. URL disponible en: http://www.guni-rmies.net/