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ABRIL 2014 N° 2 Volumen 4

La cobertura universal en salud, una aspiración mundial que requiere demostrar nuestra responsabilidad social en la formación de recursos en Enfermería, y muchas cosas más

Sección: Editorial

Autores

Laura Morán Peña

Presidenta de ALADEFE

Introducción

Recientemente tuve la oportunidad de participar, en mi calidad de presidenta de ALADEFE, en un seminario sobre Formación de Recursos Humanos en Salud para la Cobertura Universal de Salud (CUS), organizado por la Organización Panamericana de la Salud (OPS) y la Secretaría de Salud (SS) de México, realizado en la ciudad de México en marzo del presente año.

Como es sabido por todos, la OMS (1) ha señalado que “el objetivo de la cobertura sanitaria universal es asegurar que todas las personas reciban los servicios sanitarios que necesitan, sin tener que pasar penurias financieras para pagarlos y que para que una comunidad o un país pueda alcanzar la cobertura sanitaria universal se han de cumplir varios requisitos, a saber: un sistema de salud sólido; un sistema de financiación de los servicios de salud; acceso a medicamentos y tecnologías esenciales; personal sanitario bien capacitado”.

“El camino hacia la cobertura sanitaria universal ha sido llamado «la tercera transición sanitaria mundial», tras las transiciones demográfica y epidemiológica. La cobertura universal es ya una ambición de todas las naciones, cualquiera que sea la etapa de desa­rrollo en que se encuentren. El calendario y las prioridades de acción difieren sensiblemente de un país a otro, pero la elevada meta de garantizar que todas las personas puedan recurrir a los servicios de salud que necesiten sin riesgo de quebranto económico, es la misma en todas partes.”
Por su parte, el 12 de diciembre de 2012, la Asamblea General de las Naciones Unidas (2) aprobó por unanimidad una resolución en la que se destaca la importancia fundamental de la salud para el desarrollo internacional. En dicha resolución, se insta a los gobiernos a adoptar medidas para garantizar a todos el acceso a servicios de salud asequibles y de calidad.

Si bien podríamos pensar que nuestro principal foco de atención sería el formar enfermeros capacitados para cumplir con dicho compromiso social, sin duda, este es solamente un eslabón de la gran cadena que debe ser atendida si queremos verdaderamente lograr la cobertura universal en salud en los países de nuestra región.

Desde hace varias décadas fue reconocida la diversidad de multideterminantes del proceso salud-enfermedad de las personas, así como las características sociohistóricas y contextuales en las que tiene lugar; por ello, si bien es muy pertinente el analizar la realidad actual de la formación de recursos humanos en salud así como las tendencias futuras, sin duda este análisis se tiene que hacer paralelamente al de los otros elementos del desarrollo ya señalados (3), de lo contrario, estaremos viendo solamente una arista de la problemática y, por lo tanto, reduciendo las posibles alternativas para solucionarlo.

En el caso de la formación de recursos humanos en salud, habiendo estado presentes en el evento que comentamos representantes nacionales y latinoamericanos de Enfermería, Medicina y Odontología, ha quedado claro que, además de la carencia de recursos humanos en relación al número de habitantes del país y la concentración de profesionales de la salud en las grandes ciudades, los problemas de desregulación, tanto de la formación de recursos humanos en salud como de la práctica profesional, representan gran dificutad.

También han sido evidentes los grandes problemas de los distintos segmentos del mercado laboral, que en el caso de la Enfermería parecen más críticos por la diversidad de niveles académicos de formación en contraposición a la falta de una clara definición en los profesiogramas de Enfermería de las instituciones del sector salud, así como de la falta de creación de posiciones laborales acordes a las competencias para las que se han preparado dichos recursos, incrementando la precarización del empleo.

Respecto a la solidez del sistema de salud del país, numerosas voces señalaron discrepancias relativas a si se puede considerar que en el país exista un solo sistema de salud o diversos sistemas que requerirían de un trabajo articulado y conjunto con una misión y visión común, de tal forma que cada uno, desde su trinchera, pudiera aportar para lograr una cobertura universal en salud, al evitar la duplicación de servicios.

Por supuesto que salieron a la luz algunos ejemplos de países que han logrado conformar un sistema único de salud, como el caso de Brasil, lo cual requirió transformar radicalmente los aspectos jurídicos, normativos, conceptuales, estratégicos y operativos necesarios para lograrlo, a través de una visión conjunta y articulada de país, así como del concurso de proyectos universitarios financiados que apoyaron la formación de los cuadros indispensables ad hoc al modelo de sistema de salud previsto.

Como ha sido señalado por la OMS, y por las evidencias actuales que mundialmente tenemos, no podemos pensar que solamente es responsabilidad de las universidades el resolver el asunto de formar recursos apropiados para lograr la cobertura universal en salud, también es indispensable que los gobiernos de los países pongan una especial atención a desarrollar e innovar sus sistemas de financiación sanitaria. Por ejemplo, algunos países, como Tailandia, están dejando atrás un sistema financiado principalmente por pagos directos para pasar a otro de prepago que combina fondos provenientes de los impuestos y aportaciones a los seguros. Acorde a lo anterior, se considera que de aquí a 2015, tan solo ocho de los 49 países más pobres del mundo tendrán alguna posibilidad de financiar un conjunto básico de servicios de salud con sus propios recursos. Por ello, es preciso que los gobiernos den más prioridad a la salud en el presupuesto central porque la financiación interna es imprescindible para sostener la cobertura universal a largo plazo.

En cuanto al acceso a medicamentos y tecnologías esenciales, se pueden observar grandes discrepancias, por un lado el incremento vertiginoso de hospitales privados a los cuales únicamente tienen acceso unos pocos, pero que cada vez cuentan con más tecnología de frontera para ofrecer atención a problemas complejos propios de los países desarrollados, en contraste con el poco gasto en salud que se invierte para la prevención. Si se promoviera más la inversión en tecnologías blandas que fomenten la prevención, menos personas demandarían los servicios de tercer nivel de atención.

Aunque cabe señalar que incluso los países ricos se enfrentan con dificultades para seguir el ritmo ascendente de los costos de los adelantos tecnológicos y la demanda cada vez mayor de servicios sanitarios por parte de la población. Por el contrario, los países de ingresos bajos carecen, por lo común, de recursos suficientes para brindar el acceso incluso a una serie de servicios básicos de asistencia sanitaria.

Ante el panorama señalado, parece imprescindible que las escuelas y facultades miembro de ALADEFE, pongamos a la brevedad en la agenda de discusión y propuesta todos estos elementos que configuran la Atención Primaria a la Salud, así como el logro de la cobertura universal de salud y, por supuesto, aunque hagamos énfasis en lo relativo a la formación de los recursos humanos, es evidente que además tenemos que estar presentes en aquellos escenarios de la política y administración pública de nuestros países, ya que si no se cuenta con el concurso de todas las partes interesadas y el mejoramiento del sistema de salud en su conjunto, será realmente difícil incidir en hacer que servicios de salud de calidad lleguen a quienes más lo requieren.

Ojalá que en nuestra próxima Conferencia Iberoamericana de Educación en Enfermería, que se celebrará en el año 2015, podamos estar mostrando a la sociedad propuestas concretas de cómo asumimos nuestro papel para contribuir a que la cobertura universal de salud se haga una realidad a través de la oferta de recursos humanos de Enfermería bien preparados, con responsabilidad social e innovadores.

Así mismo en Los Coloquios Panamericanos de Investigación en Enfermería debemos estar mostrando las evidencias científicas generadas que puedan servir como base para la formulación de políticas y, por ende, a la toma de decisiones.

Bibliografía

  1. OMS. Informe sobre la salud en el mundo 2013. Investigaciones para una cobertura sanitaria universal. [En línea] [fecha de acceso: 4 de abril de 2014]. URL disponible en: http://apps.who.int/iris/bitstream/10665/85763/1/9789240691223_spa.pdf?ua=1
  2. OMS. United Nations General Assembly Resolution A/RES/67/81. Global health and foreign policy. Sixty-seventh session. Agenda item 123; 2012.
  3. Evans DB, Marten R, Etienne C. Universal health coverage is a development issue. Lancet 2012; 380:864-865.