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ABRIL 2015 N° 2 Volumen 5

Algunas consideraciones sobre la visibilidad científica de la enfermería en Latinoamérica

Sección: Editorial

Autores

Laura Morán Peña

Presidenta de ALADEFE

Recientemente en el marco de la Jornada Internacional de Investigación en Enfermería realizada en la Universidad Autónoma Metropolitana Xochimilco, en México, tuve la oportunidad de analizar algunos aspectos relativos a la visibilidad científica de la enfermería en América Latina, ya que es una preocupación para el gremio por las implicaciones que tiene para el avance del cuerpo de conocimientos propio de la enfermería, así como para la aplicación del conocimiento científico que permita transformar la práctica profesional.
En ese sentido, cabe hacerse algunas preguntas como puntos de partida: ¿de qué acepción de visibilidad científica estamos hablando? ¿De “cienciometría”? Es decir, por los rankings con los que son catalogadas las instituciones de educación superior, realizados en un marco global, sin considerar las enormes diferencias entre países en el ámbito regional, no se diga en el mundial, basados, entre otras cosas, en la investigación realizada, en lograr publicaciones en revistas con alto factor de impacto y por el número de citaciones que tienen los autores. ¿O bien estamos hablando de la visibilidad científica que pudiera lograrse a través de la transferencia del conocimiento generado para la transformación de la práctica a través de la resolución de los problemas apremiantes?
Si consideramos que los propósitos de la investigación en enfermería son principalmente la consolidación del cuerpo teórico a través de poner a prueba constructos o conceptos de las teorías, o bien de manera inductiva generar nuevas teorías, pero a la vez, innovar mediante de nuevos modelos de cuidar, para incrementar la calidad de los sistemas y prácticas del cuidado para mejorar la salud de las poblaciones, entonces tendremos que poner atención a ambos propósitos en igualdad de circunstancias. Desafortunadamente, pareciera que los movimientos mundiales en el terreno científico privilegian más la “cienciometría” que la transferencia del conocimiento a la práctica (1), y que la enfermería, en aras de lograr un status de cientificidad, ha entrado en esa espiral.
En ese sentido es interesante reflexionar sobre el planteamiento de Boff (2), quien ha señalado cómo, en pleno siglo XXI, entre conquistas como el mapeamiento de cromosomas que posibilitan la cura y tratamiento de enfermedades, los medicamentos de última generación para el combate a microorganismos multipotentes, la robótica que optimiza la realización de procedimientos quirúrgicos, se encuentra el cuidado, permeando por todos los pasos de esa evolución, sea en los actos, en las actitudes, en los momentos de atención, de dedicación y desvelo, representando la responsabilidad y acercamiento afectivo con el otro, ya sea directa o indirectamente.
Dicha reflexión debe hacernos repensar el sentido que tenemos que dar a la investigación en enfermería cuando hablamos de visibilidad científica, pues si bien no podemos desprendernos de la concepción actual de lo científico, no debemos perder la perspectiva de la transformación de las prácticas del cuidado empleando las evidencias científicas generadas en el campo de la enfermería y de la salud.
Por otra parte, cuando se habla de visibilidad científica en América Latina es indispensable considerar el contexto en el que esta tiene lugar, que particularmente tiene que ver con una triada en la que la estructura y funcionamiento del sector salud, la del sector educativo, pero también del sistema nacional de ciencia y tecnología de los países, se conjugan para apoyar o no su avance.
En principio se reconoce que existe una gran heterogeneidad en el desarrollo de la investigación en enfermería en nuestras regiones, hecho que sin duda ha estado muy ligado al inicio y desarrollo de los estudios de postgrado, particularmente de los programas de Doctorado en Enfermería, ya que mientras tenemos países con numerosos programas de postgrado que se iniciaron en la década de los ochenta del siglo XX, todavía tenemos países de la región que no cuentan con un programa de doctorado. Otro factor al que está ligado es al número de enfermeras que ha logrado su incorporación a los sistemas de investigadores nacionales, al número y calidad de las revistas de enfermería incluidos en el ISI; pero quizá lo más relevante es la falta de proyectos de Práctica Basada en Evidencia (PBE) cuyos resultados hagan visible las contribuciones que las enfermeras hacemos a las prácticas de atención a la salud.
Un ejemplo que puede dar cuenta de lo que sucede es el caso de las revistas de enfermería, señalado por Palucci, ya que para el año 2011, en el SCImago Journal & Country Rank (SJR), se constataba que en el ámbito mundial, entre las 130 revistas del área de enfermería apenas 8,5% son revistas editadas en Iberoamérica, que son: Revista Latino-Americana de Enfermagem (SJR 0,042 y H índex= 13), Revista da Escola de Enfermagem da USP (SJR 0,034 y H índex= 8), Enfermería Intensiva (SJR 0,032 y H índex= 7), Revista Cubana de Enfermería (SJR 0,025 y H índex= 7), Online Brazilian Journal of Nursing (SJR 0,027 y H índex= 5), Revista Brasileira de Enfermagem (SJR 0,029 y H índex= 5), Acta Paulista de Enfermagem (SJR 0,031 y H índex= 5), Revista Gaúcha de Enfermagem (SJR 0,027 y H índex= 4), Enfermería Clínica (SJR 0,028 y H índex= 4), Texto & Contexto - Enfermagem (SJR 0,028 y H índex= 2) y Ciencia y Enfermería (SJR 0,027 y H índex= 3) (3-5).
Otro ejemplo es el obtenido del Journal Citation Report (JCR), que presenta los indicadores bibliométricos de repercusión de las revistas científicas por medio de un ranking mundial que divulga el factor de impacto, obtenido por las citas de los artículos científicos, publicados en la base ISI en un periodo de tres y cinco años.
En relación al área de enfermería, el JCR 2010 divulgó el factor de impacto de 88 revistas. De estas, 73,9% era de los Estados Unidos, 8% de Inglaterra, 6,8% de Australia, 3,4% de Brasil, 2,3% de Suiza, 2,3% de Corea del Sur y 1,1% de Italia, Holanda y Colombia, respectivamente.
Los datos muestran que la enfermería iberoamericana cuenta apenas con cuatro revistas en el JCR, tres de Brasil y una de Colombia, siendo ellas: Revista Latino Americana de Enfermagem (factor de impacto 0,856), Revista da Escola de Enfermagem da USP (factor de impacto 0,455), Acta Paulista de Enfermagem (factor de impacto 0,204) y Aquichan (factor de impacto 0,050) (6).
Por otro lado, visualizando la otra vertiente de la visibilidad científica que he señalado, que es la transferencia del conocimiento para la transformación de la práctica, tendríamos que remitirnos necesariamente a un análisis de la enseñanza y aplicación de la PBE, en tanto que representa una metodología de resolución de problemas basada en un modelo que conjuga ciencia y arte de la enfermería que busca mejorar la calidad de los resultados del cuidado, conjugando las mejores evidencias científicas con la expertez clínica, y con las preferencias y valores de los pacientes.
Numerosos modelos han surgido en universidades o instituciones de salud que orientan tanto su enseñanza como su aplicación. De igual forma se han publicado tanto revisiones sistemáticas como artículos que han analizado principalmente las concepciones, barreras y limitantes, así como prejuicios que existen respecto a su aplicación.
Como ejemplo podemos citar un estudio multicéntrico realizado en ocho países de América, liderado en el año 2011 por el Colegio de Enfermería y el Centro de Innovación para la Atención a la Salud de la Arizona State University en el que se analizó desde la perspectiva de estudiantes y profesores, los conocimientos al respecto, el grado en que la han implementado, así como su opinión respecto a la existencia de una cultura organizacional que apoye su inclusión integral en el currículum del pregrado.
Para concluir solo delineo algunos desafíos que tienen que ser considerados por las instituciones de educación superior que forman recursos humanos de enfermería de nuestras regiones:

  • Generar sinergia, trabajando colaborativamente, pero de manera sistemática entre países con prioridades semejantes, tanto para la generación de programas de doctorado compartidos, como para el desarrollo de grupos de investigación interinstitucionales y realización de estudios multicéntricos.
  • Incrementar el número de doctores en enfermería, cuyas disertaciones contribuyan al desarrollo de áreas prioritarias en función de la situación de salud de cada país.
  • Orientar o reorientar la producción investigativa de los maestrandos en enfermería de acuerdo a líneas de investigación de los tutores.
  • Empoderar a los investigadores de enfermería sobre el conocimiento para la obtención de fuentes alternas de financiamiento, así como para su ingreso en los sistemas nacionales de investigadores.
  • Promover la generación, implementación, evaluación y publicación de proyectos de PBE que hagan visibles las contribuciones de la disciplina enfermera a la resolución de problemas prioritarios en el campo de la salud.
  • Continuar generando grupos de investigación en las escuelas y facultades de enfermería vinculadas estrechamente con el sector salud.
  • Desarrollar un inventario de lecciones aprendidas que permitan un mayor desarrollo de la investigación en enfermería en menor tiempo.

Aunque la enfermería de la región no puede aislarse de las tendencias y sistemas de evaluación de las disciplinas científicas que en el ámbito mundial existen, que le acercan a la obtención de recursos alternos para la investigación, tendrá que hacerlo desde un posicionamiento crítico y planteando estrategias que permitan ir resolviendo con prontitud y pertinencia los desafíos presentes y futuros. Sin embargo, quizá el mayor reto sea darle el peso requerido al desarrollo de mecanismos y estrategias específicas para incrementar los proyectos que permitan la transferencia del conocimiento generado a la resolución de problemas de nuestro ámbito de competencia.
Entonces, el lograr mayor visibilidad científica tendrá que estar acompañada de la responsabilidad social que las instituciones formadoras de recursos humanos de enfermería constituidas en asociaciones tenemos para conseguir un avance conjunto de las regiones, lo cual solo se logra teniendo conciencia de la importancia del trabajo colaborativo, con visión prospectiva, comprometido y respetuoso.

Bibliografía

  1. Macías Chapula CA. Papel de la infometría y de la cienciometría y su perspectiva nacional e internacional. Cuba: Acimed; 2001. [En línea] [fecha de acceso: 12 de marzo de 2015]. URL disponible en: http://eprints.rclis.org/5162/1/sci06100.pdf
  2. Boff  L. Saber cuidar: Ética do humano-compaxãio pela terra. 19ª ed. Petropolis RJ: Editora Vozes; 2011.
  3. Palucci MH. Indicadores de la producción científica iberoamericana. Editorial. Rev. Latino-americana de Enfermagen 2011; 19(4). [En línea] [fecha de acceso: 12 de marzo de 2015]. URL disponible en: http://www.scielo.br/pdf/rlae/v19n4/es_01.pdf
  4. Scopus SCImago Journal & Country Rank. 2013. C2007-2011. [En línea] [fecha de acceso: 12 de marzo de 2015]. URL disponible en: http://www.scimagojr.com/journalrank.php?area=2900&category=0&country=BR&year=2013&order=sjr&min=0&min_type=cd
  5. Journal Citation Report. 2013 JCR Science Edition. Thomson Reuters: Web of Science. 2011. [En línea] [fecha de acceso: 12 de marzo de 2015]. URL disponible en: http://www.isiknowledge.com/JCR
  6. Scopus. Ranking Iberoamericano SIR2013. Amsterdam: SCImago Research Group; c2011. [En línea] [fecha de acceso: 12 de marzo de 2015]. URL disponible en: http://www.scimagolab.com