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OCTUBRE 2015 N° 4 Volumen 5

Cuidado de enfremería en una unidad de cuidado intensivo oncológico pediátrico: la importancia del perdón.

Sección: Originales

Cómo citar este artículo

Bejarano AM. Cuidado de enfermería en una unidad de cuidado intensivo oncológico pediátrico: la importancia del perdón. Rev. iberoam. Educ. investi. Enferm. 2015; 5(4):33-9.

Autores

Ana María Bejarano

Enfermera de la unidad de cuidado intensivo pediátrico del departamento de Enfermería. Instituto Nacional de Cancerología. Bogotá, Colombia.

Contacto:

Email: bejaranocastilloanamaria@gmail.com

Resumen

Objetivos: analizar a través de una “situación de enfermería” el cuidado integral enfermero en cuidado intensivo oncológico pediátrico.
Método: con base en la guía para el análisis de situaciones de enfermería desarrollada por el Grupo de Cuidado al Paciente Crónico y su Familia, de la Universidad Nacional de Colombia, se tomó una historia que sucedió en una unidad de cuidado intensivo oncológico pediátrico, para identificar en ella los componentes teórico-conceptuales del cuidado integral de enfermería.
Resultados: la “situación de enfermería” analizada refleja la visión filosófica integrativa-interactiva de la enfermería, permite analizar los conceptos que se evidencian en la práctica clínica y explorar los conocimientos que exige el cuidado integral de un paciente pediátrico con cáncer en cuidados intensivos, donde se ponen en evidencia los principios y valores profesionales e institucionales.
Conclusión: la “situación de enfermería” vivida con una niña atendida en cuidado intensivo oncológico pediátrico y su familia, permite comunicar los conocimientos de cuidado que requiere una enfermera. La aplicación de una guía para reflexionar sobre la propia práctica clínica facilita el análisis y comprensión del cuidado, así como los valores y principios que lo respaldan.

Palabras clave:

cuidado del niño ; ética ; Enfermería oncológica ; neoplasias

Title:

Nursing care in a pediatric cancer intensive care unit: importance of forgiveness

Abstract:

Purpose: to analyze integral nursing care through a "nursing situation" in pediatric cancer intensive care.
Methods: based on a guideline for nursing situation analysis developed by the Group for Chronic Patients and Families Care at National University of Colombia, a narrative was used in a pediatric cancer intensive care unit, in order to recognize theoretical-conceptual elements in integral nursing care.
Results: this “nursing situation” reflects an integrative-interactive philosophical view of nursing and allows concepts shown in clinical practice to be analyzed. Moreover, knowledge required by integral care of pediatric cancer patients in intensive care units is explored with principles and professional and institutional values being shown.
Conclusion: a “nursing situation” in a girl being admitted in a pediatric cancer intensive care unit and her relatives allows knowledge on nursing care to be communicated. Use of a guideline to think about nursing clinical practice helps to analyze and understand both nursing care and underlying values and principles.

Keywords:

pediatric care; ethics; cancer nursing; Neoplasms

Portugues

Título:

Cuidados de enfermagem em oncologia pediátrica unidade de terapia intensiva: a importância do perdão

Resumo:

Objetivo: para analisar através de uma "situação de enfermagem" cuidados de enfermagem globais em oncologia pediátrica de tratamento intensivo
Método: com base na orientação para a análise de situações de enfermagem desenvolvido pelo Grupo de Assistência ao Paciente Crônico e Família da Universidade Nacional da Colômbia, uma narrativa que aconteceu em uma unidade de oncologia pediátrica de terapia intensiva foi feita para identificar que componentes teóricos conceituais de cuidados de enfermagem globais.
Resultados: o "status de Enfermagem" reflete analisados integrativa visão filosófica de enfermagem interativo, para analisar os conceitos que são evidentes na prática clínica e explorar o conhecimento necessário cuidado integral aos pacientes pediátricos de câncer em cuidados intensivos, onde Eles destacam os princípios e valores profissionais e institucionais.
Conclusão: "situação de Enfermagem" vivia com uma menina tratada em oncologia de terapia intensiva pediátrica e sua família, podem se comunicar conhecimento dos cuidados exigidos por uma enfermeira. Aplicando um guia para refletir sobre a prática clínica própria facilita a análise e compreensão dos cuidados, bem como os valores e princípios que a sustentam.

Palavras-chave:

cuidado da crianza; ética; enfermagem oncológica; neoplasias

Introducción

Cuidar en enfermería implica un conocimiento propio de cada enfermo, darse cuenta de sus actitudes, aptitudes, interés y motivaciones y, además de sus conocimientos, requiere su manifestación como persona única, auténtica, capaz de generar confianza. Se cuida respondiendo de forma ética, artística, con sensibilidad, creatividad, conocimiento al llamado de cuidado. El llamado de cuidado significa en nuestras experiencias ese sentir personal y único que nos orienta el conocimiento para reconocer y apoyar al otro en su propia necesidad, manifestada verbalmente y no verbalmente (1).

Ahora bien, el cuidado de enfermería, considerado el objeto de estudio de la disciplina, se logra reflejar a través de experiencias reconocidas en la práctica por medio de situaciones de enfermería. Estas situaciones hacen evidente las características personales de cada uno de los involucrados (enfermera-paciente), el llamado de cuidado, la intencionalidad de la enfermera y el cambio/respuesta o crecimiento mutuo de los participantes. Así mismo, facilita la exploración de la visión de la realidad y los patrones de conocimiento requeridos por la enfermera para brindar un acto de cuidado integral (1,2).

A continuación se describe una situación de enfermería experimentada en una unidad de cuidado intensivo oncológico pediátrico, en la que se identifican los componentes teórico-conceptuales del cuidado integral de enfermería.

Método

Se utilizó la guía para el análisis de situaciones de enfermería desarrollada por el Grupo de Cuidado al Paciente Crónico y su Familia de la Universidad Nacional de Colombia, que consta de los siguientes pasos (3):

1. Reconocer y narrar una experiencia de cuidado considerada de interés para la enfermera.
2. Describir tres características personales de cada uno de los participantes implicados.
3. Referir lo que más llamó la atención y el papel de la enfermera frente a la situación.
4. Mencionar de qué forma la enfermera respondió a lo que la persona requería.
5. Identificar cuál es la visión filosófica de la situación de enfermería narrada.
6. Analizar cuál es el significado de la situación para la enfermera.
7. Identificar los valores reflejados en la situación.
8. Describir cómo se refleja a la persona cuidada, a la enfermera, la salud y el ambiente en la situación presentada.
9. Mencionar cómo se reflejan el conocimiento científico, artístico, ético, personal y sociopolítico en la situación.

Resultados

La “situación de enfermería” analizada refleja la visión filosófica integrativa-interactiva de enfermería, permite analizar los conceptos que se evidencian en la práctica clínica y explorar los conocimientos que exige el cuidado integral de un paciente pediátrico con cáncer en cuidado intensivo, donde se ponen en evidencia los principios y valores profesionales e institucionales.
A continuación se presenta la situación y cada uno de los aspectos teórico-conceptuales analizados.

Narración de la situación de enfermería

La importancia del perdón

Sofía1 era una niña de trece años, hermosa, que venía de Boyacá, con su mamá. Yo la recibí cuando llegó por primera vez al instituto. La mamá estaba muy entregada a su niña, preocupada por su situación. La niña, quien siempre se mostró sincera, generosa y particularmente amable, se estabilizó rápido y preguntaba con frecuencia por qué ella. Se dejaba hacer todo para ponerse bien porque ella quería estar mejor, quería ir a su casa para estar con sus hermanos. Al salir de la unidad al piso, la fui a visitar y la mamá expresaba que estaba muy agradecida. Ella decía que nosotros la íbamos a salvar.

Un día la niña, después de una quimioterapia muy fuerte fue llevada a la unidad con su estado general muy comprometido, estaba muy malita y repetía que le ayudáramos, que no la dejáramos morir. Estaba vomitando, se descompensó y desafortunadamente tocó ventilarla a las dos horas de ese ingreso a la unidad. Su solicitud de “no me dejes morir, ayúdame”, me quedó marcada. La mamá también nos pedía que la ayudáramos, que no dejáramos morir a su hija.

Sofía siguió muy mal, muy mal, tuvo una pancreatitis secundaria a la quimioterapia, no respondía al manejo médico que se le estaba brindando, cada día estaba requiriendo más soportes para poder continuar con vida. La mamá se pegó a Dios, oraba todo el tiempo, porque decía que su hija se iba a salvar. La niña seguía malita. Después de unos días la niña que estaba edematizada, ya no abría los ojos…. Yo empecé a hablar con la mamá y le decía que lo importante era que la niña estuviera bien, no que nosotros estuviéramos bien, sino que ella estuviera tranquila y bien. Le dije si Dios nos la quiere dejar, la va a dejar bien. Si no, por algo pasan las cosas. Sofía está acá, háblale para que ella esté bien. Ese día la mamá comenzó a hablar con Sofía sobre sus hermanitos y la niña comenzó a responder, comenzó a salir de la situación que tuvo. Se logró extubar, habló con su mamá, la reclamó, duró tres días relativamente bien, pero desafortunadamente sus defensas no le dieron para salir adelante y tocó volverla a ventilar. La niña llorando nos pedía a su mamá.

En ese momento yo pensé que no es justo que los niños estén así. Yo le decía: “Sofía, tranquila, tu mamá te quiere, tu mamá está contigo y va a estar acá pero entiende que ella también tiene que ir a descansar. Por favor, dale la oportunidad de descansar”. Ella con sus ojitos nos decía que sí. Movía la cabeza y decía que sí y empezó a pasar así la noche. La niña se infectó y de esa sepsis no la pudimos sacar. En esa situación la mamá le tomó la mano y le preguntó que qué quería, que si quería ver a sus hermanos, la niña no respondía. Cuando le dijo que si quería ver a su papá, la niña asintió.

Los papás de Sofía estaban separados hacía mucho tiempo, desde que Sofía tenía como seis años y ella quedó con ese dolor de que su papá los había dejado. Le sugerí a la mamá que lo llamara y cuando él llegó fue terrible, el señor entra a ver a la niña ventilada y la niña lo que hacía era llorar, se le escurría las lágrimas, se puso taquicárdica, se le subió la tensión, movía la cabeza, abrió los ojos, se agitó. El papá al verla así se arrodilló y le pidió perdón por haberla abandonado. Al entrar los médicos indicaron que la niña debía estar tranquila, y la dormimos un poquito para que se tranquilizara y el papá continuaba llorando y pidiéndole perdón. Sofía aún lloraba.

Salió el papá, la mamá habló con el papá, la niña se comenzó a tranquilizar. El papá estuvo una semana viéndola y solo cuando llegaban el papá y la mamá la niña abría los ojos y les cogía la mano y empezaba a responderles.

Pasó el fin de semana en que ya el papá y la mamá nos dijeron que ellos ya habían entendido que su hija no era feliz, que no era vida tenerla en esa cama como estaba, que ellos ya habían estado hablando y pensaban que era tiempo de que Sofía descansara.

Un día como a las tres de la tarde la mamá la abrazó y le dijo que descansara, que si ella quería irse con Dios se fuera, que ella había sido una excelente hija y que no era bueno que ella siguiera así, que su cuerpo no le estaba respondiendo. Sofía falleció.

La mamá quedó muy agradecida, yo le decía que no me diera las gracias, pero ella me dijo “es que usted fue buena, usted me dejó comprender que la vida de Sofía no era estar acá sino estar feliz. Me demoré en entender, pero sus palabras y la compañía que nos dio al papa de la niña y a mí nos fortalecieron”. Aún ahora hablamos con la mamá quien tiene sus otros tres hijos.

Cuando pienso, uno debe estar ahí, ayudando a que sus seres queridos lo apoyen a irse si no puede estar acá, pero a irse tranquilo. Si los papás lo entienden, ellos lo saben trasmitir al niño. Los niños sienten, siempre hay que tratar de trasmitirles fuerza, pero cuando uno ve que no se puede hacer nada para que el niño esté bien, es importante ayudarles a los padres para que los dejen descansar, para que su cuerpo descanse. En ese momento hay que dejarlos ir.

Sofía me enseñó el valor del perdón de corazón. Ella trajo a su papá y logró perdonarlo. Al principio le dio rabia, pero luego ella logró perdonarlo de corazón. Sofía me hizo pensar que uno vale por lo que tiene por dentro, ella me hizo valorar la felicidad. A Sofía le di cuidado espiritual, entendí que la niña debía estar con su papá y su mamá, que debí hablarle bonito, que la niña como todos los niños que cuidamos allí debía ser feliz.

Razones para calificar la narrativa como una “situación de enfermería”

Al revisar la narrativa puede afirmarse que se trata de una “situación de enfermería” puesto que la niña y su madre son vistas como personas totales, la enfermera identifica sus necesidades y responde al llamado de cuidado reflejando su ser cuidador y su compromiso con la situación (1). En la relación se reconoce la capacidad de la paciente como persona y a partir de esa interacción hay un crecimiento mutuo, puede entonces afirmarse que es una relación de cuidado recíproco (2).

Características de la “situación de enfermería”

Con respecto a los participantes en esta situación o principales implicados son Sofía, la niña a quien se describe como una persona hermosa, generosa, sincera y amable. La madre, que como muchas madres de niños que viven situaciones similares, refleja angustia, impaciencia y nerviosismo. La enfermera que corresponde a la amabilidad de la paciente, y de su madre en especial, con su compromiso y sensibilidad porque considera indispensable hacerlo así para poder trabajar en este campo. Estos sujetos son como lo señala la teoría de enfermería como cuidado de cuidadores en virtud de su condición humana, seres totales que viven el cuidado en todo momento (2).

La enfermera se siente atraída por la forma sencilla y sincera en que la niña expresa que quiere estar mejor, ella sabe que además del cuidado instrumental de soporte vital, debe acompañarla y abrir un espacio para que la niña esté bien y responde logrando tranquilizarla, a ella y a su madre. La enfermera entiende que esta madre debe comprender la situación de su hija. Es decir, reconoce y atiende un “llamado de cuidado” (1).

Su actuación refleja una visión filosófica de la enfermería, que en algunos casos parecería que en las unidades de cuidado intensivo la visión filosófica es reactiva, la enfermera debe decidir por sus pacientes. Sin embargo, en este caso, la niña y su madre son sujetos activos, totales, trascienden, son vistos en un contexto particular, en esta situación la realidad es compleja, y se refleja multidimensional y relativa, con posibilidades de cambio, por lo que puede afirmarse que el cuidado es recíproco. Más aún, en esta situación se reflejan visos de simultaneidad al reconocer a la niña características unitarias, tratar de identificar en ella un patrón de vida que muestre su realidad interna y dar prioridad a la calidad del cuidado.

En esta situación se expresa el compromiso con la dignidad humana al tener en cuenta las necesidades de la niña y las de su mamá para que ellas se sientan bien. La enfermera elige y tiene el valor de cuidar porque busca el espacio para dialogar, para escuchar lo que se dice y lo que se calla, para entender y ayudar con un saludo, una palabra, una caricia. El cuidado le da un sitio especial a la enfermera porque ella es la responsable de entender esta situación e intervenir, el hecho de ser enfermera le da una posición privilegiada para dar cuidado al permitirle estar en la mayoría de los momentos en que la niña y la mamá la necesitaban. Es así como la situación refleja que el cuidado da un sitio en el mundo en lugar de estarlo buscando en forma permanente (4).

Los conceptos metaparadigmáticos de enfermería en esta situación

El metaparadigma de enfermería corresponde a los aspectos de la disciplina que son compartidos por la comunidad científica y comprende aspectos globales y conceptos centrales que la guían al determinar su campo de acción y de estudio. Para la enfermería estos son: la persona, la salud, el cuidado o forma de ver la enfermería y el contexto (5). A continuación, una revisión de cómo los refleja esta situación:

La niña es una persona integral y vulnerable. Es una niña, con ganas de vivir, con miedos frente a la situación. Expresa la ansiedad que tiene y que es común en este ambiente y la búsqueda de apoyo frente a la fragilidad. La madre, tanto como la niña, también se muestra frágil y necesitada de apoyo.

La enfermería se expresa como una profesión que busca y da tranquilidad, da apoyo, escucha, busca entender y actúa en consecuencia a cada situación. La enfermería está comprometida con la persona como persona y con su familia, es orientadora, explica qué pasa, modela algunas cosas y orienta en medio de la dificultad. La enfermería es vista como una enfermería de cuidado y es aquí donde puede hacer y transformar su práctica (2).

Esta situación se da especialmente en el contexto de la unidad de cuidados intensivos oncológicos pediátricos, que tanto por el nivel de especialidad como por el tipo de enfermedad se asocian con la muerte, en donde está la niña hospitalizada. Sin embargo, su contexto va más allá de los límites físicos porque ella desea estar en su casa, con sus hermanos, donde su vida era para ella una vida normal.

La salud en la situación la salud se asocia con la tranquilidad, con el alivio del dolor, cuando no hay llanto, cuando los niños están cómodos en medio de la unidad, cuando reflejan señales de que hay bienestar.

Patrones de conocimiento de enfermería que refleja la situación

Con base en la experiencia y el análisis de la estructura epistemológica de la enfermería, se han definido cuatro patrones de conocimiento: empírico, estético, ético y conocimiento personal, posteriormente se añadió el patrón sociopolítico (6). La expresión de estos patrones en la situación de enfermería puede verse a continuación.

El conocimiento científico se ve desde lo más simple, como tomar signos vitales y hacer la valoración del nivel de dolor, hasta lo más demandante como manejar su situación clínica y comunicarse en medio de la limitación y saber interpretar cuándo requería ayuda.

En cuanto al conocimiento personal, la situación refleja la forma de ser de la enfermera, el gusto por su trabajo, la manera en que hace las cosas según lo que aprendió y que al hacerlo tal como se debe le genera una paz interior.

Esta narrativa también refleja el arte de enfermería, ya que en ella hay un vínculo significativo, se encontró significado en los hallazgos, en lo que la niña manifestaba a cada momento y para lo que se pudo definir el curso apropiado de la acción. También en ella se refleja la estética, se puede decir que sucedieron cosas hermosas y que se conduce moralmente la práctica, esa situación refleja que con la niña se hizo lo que tocaba hacer.

En el patrón político social se identifica que la niña y su madre son de una cultura y un contexto diferente, se busca comprenderlas, llegar a ellas, explicarles.

El patrón ético se refleja en un cuidado que en este caso hace visibles los valores que se encuentran plasmados en el código institucional de buen gobierno (7). El compromiso, al estar presente y ayudarle, al acompañarla y escuchar lo que ella dijo y lo que no pudo decir cuando ella lo necesitaba. La honestidad, al hablar con la verdad, no siempre fácil en este medio e informar a la madre de cómo estaban las cosas. El respeto, con la niña y su madre teniendo en cuenta lo que querían, tratándolas en forma gentil y comprendiendo la necesidad de compañía y la de querer estar a solas. La tolerancia, al entender la diferencia, aceptar cómo era cada una y, en medio de ambas, propiciar un puente para atender la necesidad de ver a un padre que a la vez que las distanciaba, las unía. El trabajo en equipo se reflejó puesto que para el cuidado se compromete todo el personal de enfermería de los diferentes turnos y entre las enfermeras y otros profesionales se trabaja para responder a lo que la niña requiere para poderla ayudar. La solidaridad, al ayudarle con acompañamiento y con cosas tangibles que vimos que necesitaba. La beneficencia, buscando hacer el bien a la niña y su familia. La justicia, buscando darle lo que la niña requería y debía recibir. La sensibilidad, al escuchar y sentir qué es lo que la niña y su mamá requerían en cada momento. La sinceridad, siempre, con la niña y su familia para comunicar la situación a pesar de la complejidad de la misma.

Más aún, los anteriores valores se complementan con la comprensión del sentido del perdón. En el centro de esta situación está el perdón que ha sido reconocido como un acto profundamente ético (8). A diferencia de lo que sucede en muchos casos de la práctica clínica del cuidado donde las enfermeras ignoran cómo actuar frente a las necesidades de perdón de quienes tienen su vida amenazada (9), en este caso el permitir que se diera, generar los espacios para que la niña lograra perdonar a su padre fue parte de lo que se requirió para que ese perdón fuera posible. El perdón se evidencia, como ha sido señalado previamente, como un elemento de la interacción humana, que abandona una respuesta negativa y la reemplaza con una benevolente en medio de un proceso que toma tiempo (10). En la vivencia de tener un cáncer, esta comprensión del perdón es importante para disminuir la tensión de los involucrados (11). Es una mirada que puede distanciarse de lo puramente religioso para aceptar más el plano espiritual que implica lo religioso o la relación con Dios o un ser superior y lo existencial, o la relación con uno mismo los demás, con lo cual se evita, como lo han señalado previamente, que el verdadero sentido del perdón se pueda ocultar (12).

Es decir, en esta situación pasó algo inexplicable, algo diferente, la niña le enseñó a la enfermera que a pesar de ser niña ella necesitaba perdonar, ella necesitaba a su padre. A la luz del conocimiento actual no es fácil de explicar la conexión que se siente con un paciente con el que ni siquiera en muchas oportunidades se podía hablar. Podría decirse que en la comprensión sobre la misión que tiene cada persona, esta les enseña algo a los demás. Esa niña le enseñó a la enfermera que su mirada de la vida reflejaba que para estar bien se debe estar en paz concepto que coincide con la propia mirada de la enfermera como persona. Ella le enseñó que perdonar es posible, y la llevó a comprender que ese perdón, que a pesar de ser tan popular, es realmente desconocido (13). Ese último conocimiento que refleja esta situación ha sido denominado conocimiento emancipatorio o transformador (14).

Conclusiones

La “situación de enfermería” vivida con una niña atendida en cuidado intensivo oncológico pediátrico y su familia permite comunicar los conocimientos de cuidado que requiere una enfermera.
La aplicación de una guía para reflexionar sobre la propia práctica clínica facilita el análisis y comprensión del cuidado, así como de los valores y principios que lo respaldan.

El cuidado de un niño(a) con diagnóstico de cáncer en una unidad de cuidado intensivo pediátrico implica que la enfermera tenga la habilidad de escuchar y de dar contenido y significado a sus manifestaciones y las de su familia. Al hacerlo se hace evidente que el conocimiento de enfermería se encuentra en constante desarrollo y con él nuevas formas de explorar la realidad y los fenómenos de interés para la disciplina profesional.

La narrativa de la situación de enfermería permite dar una mirada integral a la práctica y reflexionar sobre ella para poderla comprender y cualificar. Ella es, como lo señalan sus autores, fuente y depósito del conocimiento (2).

En este artículo se analiza el cuidado requerido para lograr sosiego al final de la vida, se muestran en él los elementos requeridos tales como una presencia auténtica de enfermería como medio para dignificar al ser humano y permitirle lograr el perdón, un perdón capaz de sanar a la niña enferma y a su familia y de enseñar a la enfermera a reconocer el valor de la vida y reflexionar sobre el sentido de su propia práctica.

Agradecimientos

A Sofía y a sus padres por permitirme cuidarlos. Al Departamento de Enfermería del Instituto Nacional de Cancerología ESE (Colombia), por incentivarme a comprender diferentes dimensiones de mi profesión a partir de mi quehacer diario. Al Grupo de Investigación en Cuidado al Paciente Crónico y su Familia de la Universidad Nacional de Colombia, por su acompañamiento en este proceso.

Bibliografía

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