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ENERO 2017 N° 1 Volumen 7

Enfermería: acciones de cuidado en la vida cotidiana

Sección: Opinión

Cómo citar este artículo

Quintero Laverde MC. Enfermería: acciones de cuidado en la vida cotidiana. Rev. iberoam. educ. investi. Enferm. 2017; 7(1):70-75.

Autores

María Clara Quintero Laverde

Enfermera. Magister en Educación. Decana Facultad de Enfermería y Rehabilitación, Universidad de La Sabana, Colombia

Contacto:

Email: mariac.quintero@unisabana.edu.co

Resumen

Desde una mirada personal, teórica e histórica, el artículo presenta la identidad y el cuidado de enfermería en la vida cotidiana. Inicialmente, se hace un recorrido por la perspectiva antropológica y humanística, la relación interpersonal y la cultura como ejes integradores en las acciones del cuidado.
Se presenta cómo el trabajo comunitario propicia y facilita la participación de enfermería en ambientes personales, familiares y naturales como el hogar, a través de un cuidado integral en los procesos de salud y enfermedad.
El hogar se convierte en el espacio primario para la atención, allí donde se vive la cotidianidad de las personas, la enfermería puede estudiar varios fenómenos gracias a la calidez y a la afectividad que surge del cuidado. Es importante y necesario recuperar la empatía, mirar al otro y reconocerlo como sujeto y no objeto de nuestra intervención.
En ese sentido, el trabajo comunitario permite acercarnos a espacios privados y particulares de la vida cotidiana. En los últimos años se han venido incorporando los conceptos de espacios y territorios como categorías de análisis de estudios cualitativos, lo que ha permitido un desarrollo de conocimientos y teorías en el área de la enfermería comunitaria. Precisamente los lugares y territorios no solo se entienden como espacios físicos, sino como el resultado de la apropiación y reconocimiento social de un espacio privado determinado.

Palabras clave:

enfermería ; cultura ; relaciones familiares ; relaciones comunidad ; cuidado de la salud

Title:

Nursing: care activities in daily life

Abstract:

From a personal, theoretical, and historical point of view, the present paper reports identity and nursing care in daily life. First, a review of anthropological and humanistic perspectives is reported, with interindividual relationships and culture as integrating axes for care actions.
The way community work promotes nursing involvement in personal, familial, and natural settings, such as home, by means of an integral care in health and illness processes is described.
Home becomes the primary place for care, because this is the place where daily life occurs; several phenomena may be studied by nursing, due to the warmness and affect resulting from care. Recovering empathy is important and a real need; others should be recognized as individuals rather than an object we act on.
Community work allows private places in daily life to be approached. In recent years, the concepts of spaces and territories have been introduced as analysis categories for qualitative studies, and this has allowed knowledge and theories to be developed in the area of community nursing. Places and territories are understood not just as physical places but as appropriation and social acknowledgment for a specific private space.

Keywords:

nursing; culture; family relationships; community relationships; health care

Portugues

Título:

Enfermagem: ações de cuidado na vida cotidiana

Resumo:

De um ponto de vista pessoal, teórico e histórico, o artigo apresenta a identidade e o cuidado da enfermagem na vida cotidiana. Faz-se uma revisão da perspectiva antropológica e humanística, das relações interpessoais e da cultura como centros integradores das ações do cuidado.
Apresenta-se o modo como o trabalho comunitário propicia e facilita a participação da enfermagem em ambientes pessoais, familiares e naturais, como o lar, por meio de um cuidado integral nos processos de saúde e doença.
O lar se torna o espaço principal para o atendimento. Ali, onde se vive o cotidiano das pessoas, a enfermagem pode estudar vários fenômenos graças ao calor humano e à afetividade que surgem do cuidado. É importante e necessário recuperar a empatia, olhar ao próximo e reconhece-lo como sujeito e não objeto da nossa intervenção.
Nesse sentido, o trabalho comunitário nos permite aproximarmos de espaços privados e próprios da vida cotidiana. Nos últimos anos, têm sido incorporados conceitos de espaços e territórios como categorias de análise de estudos qualitativos, o que permitiu um desenvolvimento de conhecimentos e teorias na área da enfermagem comunitária. Em suma, lugares e territórios não se entendem apenas como espaços físicos, mas também como o resultado da apropriação e reconhecimento social de um determinado espaço privado.

Palavras-chave:

enfermagem; cultura; relações familiares; relações comunitárias; cuidado da saúde

Introducción

Este trabajo, en modalidad de reflexión teórica, pretende compartir algunas reflexiones elaboradas a partir de mi experiencia personal y profesional, al aporte de teóricos e investigadores de la enfermería y ciencias sociales, e inspiradas en algunas representaciones de historia del arte, que ilustran la identidad y el cuidado enfermero en la vida cotidiana.

En primer lugar, me referiré a la perspectiva antropológica y humanística del cuidado, a la relación interpersonal y la cultura como ejes articuladores presentes en las acciones de cuidado.
En segundo lugar, desarrollaré el planteamiento de cómo el trabajo comunitario propicia y facilita la participación de Enfermería en ambientes personales y naturales, como el hogar y la familia, a través de un cuidado integral en los procesos de salud y de enfermedad.

Hace algunos años inicié una línea de investigación acerca de la historia de la enfermería y encontré en la historia del arte una muy rica información de lo que podríamos denominar “Espacios o territorios de cuidado”.

Gran variedad de las obras consultadas como pintura, escultura y cerámica, obras anónimas o de grandes maestros, permiten apreciar acciones y actitudes de cuidado en la vida cotidiana alrededor de la familia y del hogar. Estas reflejan momentos como el nacimiento, la atención al recién nacido, la alimentación y el acompañamiento ante la enfermedad y la muerte. En cada una de ellas es recurrente la figura femenina representada en aquella mujer que cuida, protege y acompaña.

Para diversos autores e investigadores, como Hernáez (1) la casa es el ámbito primario del cuidado. En el hogar transcurre la cotidianidad con una gran riqueza temática y estética. La historia del arte es una vitrina para mirar espacios de la vida cotidiana. Allí encontramos el lenguaje del humanismo representado en acciones de cuidado “hacia el otro”. Rostros, actitudes, símbolos y objetos que representan la vida familiar y la relación interpersonal. Es así como el lenguaje del cuidado humanístico se hace visible para que años después demos una nueva interpretación a lo que cada artista quiso plasmar con su obra.

El cuidado cultural y personal

No es posible entender la enfermería si no es desde la perspectiva de la persona, del sujeto que brinda el cuidado y de quién lo recibe; por lo tanto, toda acción o intención de cuidado se hace posible desde una perspectiva humanística.

El campo de la enfermería es muy rico en fenómenos a estudiar y es en la práctica donde surgen los problemas y los temas de investigación sin perder la calidez y la afectividad en las acciones de cuidado. Se hace necesario recuperar la empatía, mirar al otro y reconocerlo como sujeto y no objeto de nuestra intervención.

Cuidar es también apoyar, expresar y comunicar no solo con procedimientos mecánicos, fríos y carentes de intencionalidad, sino también con expresiones no verbales, como gestos y actitudes cargadas de afecto.

La enfermería, como disciplina social y humanística, ha incorporado la visión holística con la visión de totalidad del ser e interactúa con las personas a través de su objeto de estudio que es el cuidado. En esa relación interviene de manera directa la cultura del sujeto de cuidado y de quien lo brinda.
Me referiré a la cultura como aquel sistema de símbolos y representaciones que se transmiten, entre otros, por la familia y que hacen parte de la vida diaria, lo que conocemos como cotidiano. Por lo tanto, no es posible disociar los conceptos persona, cultura y sociedad, ya que resultan complementarios. La cultura se manifiesta a través de la formación de valores, actitudes y comportamientos arraigados en la familia.

Existen múltiples definiciones sobre cultura, ampliamente estudiadas por la antropología, campo aún por desarrollar, y del cual investigadores y teóricos de la disciplina de enfermería han realizado importantes aportes para hacer posible ese cuidado humanístico, en tanto la persona hace parte de una cultura propia. Así, el fomentar la salud desde una perspectiva cultural, cambia el enfoque tradicional de la atención en salud, centrado en la enfermedad, ya que el cuidado de enfermería humanístico e intercultural permite comprender y reconocer al otro desde su propia realidad y no únicamente desde la realidad de quien brinda ese cuidado.

La experiencia de cuidado es personal, por lo tanto, está determinada por la historia de cada persona como parte del enfoque de cuidado transcultural holístico, respetuoso y sensitivo (2). Las acciones de cuidado están presentes en la memoria y en los recuerdos de las personas “Mis recuerdos sobre el cuidado se remontan a mi niñez, cuando mi madre me cuidaba, no durante la enfermedad sino diariamente…” fue en ese quehacer que nació la enfermería (3).

El tema de la relación interpersonal en la práctica de la enfermería ha sido abordado por teóricos e investigadores. Leininger, citada por Waldow (4), refiere que un significado importante desde el punto de vista filosófico es el determinado por las relaciones, comportamientos y hábitos culturales presentes en la acción del cuidado. Para esta autora, la cultura se representa en las creencias, valores y estilos de vida que son aprendidos, asimilados y trasmitidos socialmente. Estos guían y determinan las relaciones sociales.

De otro lado, se hacen evidentes los avances y desarrollos teóricos y conceptuales en enfermería, que coinciden en resaltar la visión antropológica y holística de la persona desde una perspectiva de trascendencia, dignidad y respeto. Las ciencias sociales se esfuerzan por rescatar este enfoque antropológico, que en ocasiones queda relegado por visiones economicistas y materialistas dejando de lado la persona.

El cuidado de enfermería posee una intencionalidad dirigida a la recuperación o mantenimiento de la salud. Es fundamentalmente la transmisión verbal y no verbal de la intención de apoyo, enmarcada en el respeto por el otro. Estas acciones no deben darse como algo frío y carente de intencionalidad. Por lo tanto, resultan valiosas las expresiones no verbales como forma de relación y comunicación. Desde una perspectiva antropológica y humanística, permiten establecer relaciones de afecto, confianza y seguridad. En este orden de ideas, el contacto físico como dar la mano, abrazar y acoger al otro, se traduce en manifestaciones de afecto, empatía e intencionalidad de proteger.

Virginia Henderson, pionera en incorporar una filosofía humanista y trascendental a los cuidados de enfermería, afirmaba que “Cuidar es ponerse en el lugar del otro, es ocupar la piel del otro” (5).

El entorno comunitario

La práctica de la enfermería comunitaria permite acercarnos a espacios privados y particulares de la vida cotidiana. Son aquellas acciones que se dan fuera de escenarios clínicos y hospitalarios, es decir, en el ambiente propio de personas o grupos. En los últimos años se han venido incorporando los conceptos de espacios y territorios como categoría de análisis de estudios cualitativos (6). Lo anterior ha permitido un desarrollo de conocimientos y teorías en el área de enfermería comunitaria aportando nuevos elementos.

De la Cuesta (7) aporta a la teoría del cuidado con un acercamiento y comprensión de complejos y dolorosos escenarios de entornos familiares, cuando habla de la “artesanía del cuidado” para referirse a aquellas modalidades y estrategias que se ingenian o crean los cuidadores en la adversidad del mundo de las demencias.

Los cuidadores informales logran interpretar y establecer sistemas de comunicación creativos para satisfacer las necesidades físicas y emocionales de los pacientes, como lo afirma Giraldo (8) “… La investigadora De la Cuesta recorre los diferentes senderos tortuosos que la enfermedad va formando y logra comprender e interpretar el extraño y oscuro bosque de las demencias…”. La investigadora otorga la categoría de cuidado artesanal, pues este se hace con las manos y se crea en el día a día. El cuidador comprende cuando se pone en el lugar del otro.

El trabajo comunitario implica un acercamiento ético, respetuoso y profesional: “No hay uno que sabe y otro que no sabe, sino dos que saben cosas diferentes…”, por lo tanto, el cuidado de enfermería es también un proceso educativo, un proceso donde se da un diálogo de saberes. Este diálogo más que una propuesta pedagógica es una posición ontológica fundamentada en el respeto por el otro.

Las consideraciones anteriores llevan a concebir la educación no como algo que “se pone dentro”, sino como el proceso que extrae algo de la persona objeto de la acción de educar, quien es poseedor de un dinamismo propio. Por lo tanto, educar tiene un sentido integrador y de integridad.
Conceptos como entorno, territorio y espacios físicos que forman parte de lo cotidiano, permiten nuevas categorías de análisis y aportan a la comprensión de los fenómenos que intervienen en las sociedades y que están relacionados con los procesos salud-enfermedad. Diversos autores hacen referencia a la importancia del espacio físico o territorio como escenario central de las relaciones sociales y es habitual escuchar expresiones como “el espacio cura o enferma”. Esta expresión refleja la realidad de lo cotidiano centrado en las creencias y costumbres de la familia y el hogar, con especial significado para el afrontamiento de los procesos de salud, enfermedad, curación y/o rehabilitación.

“Ser cuidadora va más allá de tener una tarea o responsabilidad, genera una forma de vida y de relación diferente consigo misma, con la persona cuidada y con el mundo” (9).

Algunos investigadores hablan de la “geografía del cuidado” como aquel territorio o espacio particular que pertenece a la esfera personal y privada.

La propuesta del cuidado cultural privilegia un reconocimiento mutuo, que incorpora también al cuidador, logrando integrar visiones, valores y creencias diferentes que están determinadas en cada persona.

López (10) describe dos tipos de saberes relacionados con el cuidado. Un saber que “emerge de los profesionales de la salud con su conocimiento disciplinar y teórico, sus propios valores y visión acerca de la realidad”. Otro saber, que proviene de lo cotidiano, de la experiencia personal y familiar y del saber-hacer.

Este enfoque hacia el reconocimiento del saber cultural es un reto para la práctica de enfermería, una invitación a repensar la manera coherente y asertiva de dar cuidado, un verdadero cuidado integral basado en la historia y realidad del otro: “cuidar a las personas en su vida - de todos los días, supone un verdadero desafío para la práctica” (11).

Algunas conclusiones

A manera de conclusión, podríamos afirmar que la mirada ontológica y trascendental de la persona y su cultura es un compromiso ético y permanente para la práctica de Enfermería. Es una invitación a repensar la manera coherente y asertiva de brindar cuidado, un verdadero cuidado holístico, basado en la historia y realidad del otro con respeto y reconociendo su dignidad.

Los territorios y lugares de cuidado en la cotidianidad son entendidos no solo como un espacio físico, sino como el resultado de la apropiación y reconocimiento social de un espacio privado determinado.

Desde esta perspectiva se considera el territorio como una construcción social comprensible, en tanto se conocen e interpretan sus realidades y la forma como personas y grupos viven las distintas circunstancias de estar sanos, enfermos o en proceso de recuperación de la salud. En estos procesos intervienen creencias, sentimientos, costumbres y prácticas que reflejan la realidad de la persona y sus circunstancias.

El cuidado familiar y comunitario debe abordarse desde una perspectiva cultural donde el rol de la mujer ha sido protagónico en la crianza y cuidado directo de la familia. Es en la vida cotidiana donde se brindan esos cuidados, representados por la tradición y voces femeninas y que encontramos en numerosas representaciones artísticas.

Bibliografía

  1. Hernáez M. El cuidado en la vida cotidiana. Una mirada constructiva y anticipativa para la Bioética. Monografía para optar al título Especialista en Bioética. Universidad de La Sabana: Colombia; 2008.
  2. Vásquez Truisi ML. Cuidar e Investigar: Desafíos Metodológicos en Enfermería. Texto Contexto Enferm 2011 Jan-Mar; 20(1):175-83.
  3. Orozco LC. El ser y quehacer de enfermería. Revista Actualizaciones de enfermería Bogotá: Fundación Santa Fe de Bogotá; 2005.
  4. Waldow VR. O cuidado na saúde: as relações entre o eu, o outro e o cosmos. Petrópolis, Brasil: Editora Vozes; 2004.
  5. Henderson V. La naturaleza de la Enfermería. Reflexiones 25 años después. Madrid: Mc Graw Hill-Interamericana; 2002.
  6. Pardo Mora YJ, González Ballesteros MM. Espacio y territorio en la práctica de enfermería comunitaria. Aquichan 2007; Vol 7 [citado 19 dic 2016]. Disponible en: http://aquichan.unisabana.edu.co/index.php/aquichan/article/view/112/225
  7. De la Cuesta Benjumea C. El cuidado artesanal. La invención ante la adversidad. Medellín: Universidad de Antioquia Colombia; 2004.
  8. Giraldo CI. Presentación. En: De la Cuesta Benjumea C, op cit, XII.
  9. Sánchez B. La experiencia de ser cuidadora de una persona en situación de enfermedad crónica. Invest Educ Enferm 2001; XIX. [citado 19 dic 2016]. Disponible en: http://agricola-www.redalyc.org/articulo.oa?id=105218301003
  10. López Lucero. Los saberes culturales en salud en un Mundo Globalizado. Index Enferm 2010; 19(2-3):81-3. Disponible en: http://scielo.isciii.es/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1132-12962010002200001&lng=es
  11. Aimar ANM. El cuidado de la incertidumbre en la vida cotidiana de las personas. Index Enferm. 2009; 18(2)111-5.

Otra bibliografía relacionada

  • Bastidas Acevedo M, Pérez Becerra FN, Torres Ospina JN, Escobar Paucar G, Arango Córdoba A, Peñaranda Correa F. El diálogo de saberes como posición humana frente al otro: Referente ontológico y pedagógico en la educación para la salud. Invest Educ Enferm 2009; Vol XXVII(1):104-10.
  • Borja GJ, Rodríguez JP. Historia de la vida privada en Colombia. Tomos I, II. Buenos Aires: Taurus; 2011. p. 187-192.
  • Delbosa SP. Sostenibilidad, cuidado y vida cotidiana, una aproximación desde Latinoamérica. Bogotá: INALDE, Facultad Psicología Universidad de La Sabana; 2012.
  • Idrovo S. Sostenibilidad, cuidado y vida cotidiana. Una aproximación desde Latinoamérica. Bogotá: INALDE Business School Universidad de La Sabana; 2012. p. 231-47.
  • Manfrini GC. Las expresiones del arte en Enfermería en la enseñanza y cuidado de la salud: Estudio bibliométrico. Texto Contexto Enferm 2011; 20(01):160-4.
  • Moreno ME. Humanización del cuidado: una meta enraizada en la esencia de Enfermería. Aquichán 2013; 13(2):146-7.  
  • Peña B. Aproximación al ethos de enfermería desde la gerencia del cuidado. La investigación y el cuidado en América Latina. Bogotá: Universidad Nacional de Colombia; 2005. p. 255-69.
  • Quintero MC. Enfermería. Una Mirada desde la Historia del Arte. La Investigación y el Cuidado en América Latina. Bogotá: Universidad Nacional de Colombia; 2005. p. 184-91.
  • Rodero Sánchez V, Vives Relats C, Acebedo Urdiales S, Ferré Grau C. Sobre los saberes culturales y el fenómeno “sentirse bien, sentirse mal”. Index de Enferm. 2010; 19(2-3):97-9.
  • Vásquez Truisi ML. El Valor del Cuidado Cultural Cuidado de la Vida. Cátedra Manuel Ancízar. Bogotá: Universidad Nacional; 2007. p. 103-7.
  • Waldow VR. Cuidados de Enfermería. Reflexiones entre dos orillas. Granada: Fundación Index; 2014.
  • Yasuhiro O, Rodríguez-Burgos LP, Peralta-Gómez MC (eds.). Lives and Relationships. Culture in Transition between Social Roles. Charlotte (USA): Information Age Publishing; 2013.