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ABRIL 2012 N° 2 Volumen 2

La inteligencia colectiva, una alternativa para el trabajo a distancia

Sección: Editorial

Autores

Laura Morán Peña

Presidenta de ALADEFE

Si hace algunas décadas teníamos que utilizar un telegrama para poder comunicar alguna noticia urgente a alguna persona que se encontrara en un lugar muy distante o incluso, no tan distante, le tardaba unos días, hoy en día, con el avance de las Tecnologías de la Informática y la Comunicación (TIC) es verdaderamente impresionante que en unos cuantos segundos podamos recibir una comunicación que ha sido enviada por alguna persona que se encuentre en cualquier parte del mundo o que incluso podamos establecer una videollamada gratuita con alguna persona o grupo de personas que se encuentren en cualquier continente.

Si bien las TIC han revolucionado las formas, medios, distribución y temporalidad de la comunicación humana en distintos campos como el financiero, los medios de transporte, la atención a la salud, desarrollo organizacional, mercadotecnia y, entre otros, en el mundo educativo, las TIC representan una gran alternativa para incentivar procesos de enseñanza-aprendizaje a distancia, pero también para promover el trabajo colaborativo de comunidades científicas en un nivel nacional e internacional, por lo que la producción y difusión del conocimiento puede traspasar ahora las barreras de lenguaje, culturales y geográficas.

En ese contexto, el Consorcio de Habilidades para el Siglo XXI, ha destacado, como una de las habilidades que deben desa­rrollar los estudiantes de este siglo para tener éxito en su vida personal y laboral la conciencia global, que implica “trabajar colaborativamente para alcanzar una meta común, con personas que representan diversas culturas, religiones y estilos de vida; lo anterior, dentro de un espíritu de respeto mutuo y diálogo abierto, en contextos personales, de trabajo y comunitarios” (1). De esta manera, surge la inteligencia colectiva, que por supuesto aplica también como una habilidad indispensable en docentes e investigadores.

Aun cuando hasta hace poco se comenzó a escuchar acerca de la inteligencia colectiva, ésta no es una idea nueva, ya que desde 1841 Charles Mackay en su extraordinario libro “Extraordinarias ilusiones populares y la locura de las multitudes”, ya presentaba un marco predeterminado para el trabajo colectivo (2).

En las últimas décadas, gracias al desarrollo de la Web 2.0, se tienen diferencias profundas en virtud de que las nuevas herramientas informáticas permiten un nivel de participación sin precedentes, así como de intercambio de información. Pero no solamente como elemento de apoyo al intercambio de información, sino que la esencia de la Web 2.0 es la posibilidad, a través de nuevos recursos, de transformar a un gran número de consumidores de información o recursos en prosumidores, es decir, una combinación permanente de consumo de información y producción de nuevos recursos (3).

De esta forma, el constructo inteligencia colectiva, está cada vez más presente en distintos campos de la vida de los humanos, de tal forma que es discutida en la economía, en la política, en la generación y diseminación del conocimiento científico y en la educación, entre otros.

Diversos autores han elaborado definiciones sobre lo que es la inteligencia colectiva, por ejemplo, Howard Bloom (4) rastreó la evolución de la inteligencia colectiva desde los días de nuestros ancestros bacterianos, hace 3,5 mil millones de años y demuestra cómo una inteligencia de multiespecies ha funcionado desde el comienzo de la vida. Por su parte, Jorge Majfud (5) de la Universidad de Georgia, en una visión más pedagógica, ha enfatizado que todo pensamiento es siempre colectivo, nadie es capaz de crear una sola idea ex nihilo, mucho menos un tipo de pensamiento.

En ese sentido, podemos entender que la educación es la inteligencia colectiva. No es un problema de cantidad de neuronas sino de las conexiones convenientes que seamos capaces de construir entre los individuos de una sociedad y entre todas las sociedades.

Por su parte, Pierre Lèvy (6) considerado por muchos como el ciberfilósofo, en su libro clásico titulado “Inteligencia colectiva. Antropología del ciberespacio”, ha enfatizado que la inteligencia colectiva debe ser comprendida como trabajar en conjunto, por lo que otro concepto muy ligado o subyacente es el de interacción colectiva. En ese sentido se ha de considerar que hablemos de aprendizaje en ambientes virtuales o de los presenciales, siempre es necesario tener en cuenta este planteamiento, pues sin interacción, es muy difícil que haya un aprendizaje significativo y construcción creativa de conocimiento.

Como podrá observarse, aunque las definiciones provienen de diversos autores, hay elementos comunes en ellas referidas a que se trata de un modo nuevo de conocimiento en el que está presente el proceso de implicación de cada uno de los participantes y a la vez de la interacción del conjunto, en el que se comparte, respeta, construye, negocia y se toman decisiones.

Esta posibilidad de construcción conjunta incluso a pesar de la distancia, puede ser apoyada precisamente gracias al desa­rrollo de las TIC y que puede coadyuvar a que los integrantes de las comunidades académicas aprendan a:

  • Generar una interdependencia positiva, que determina la organización y las relaciones en el grupo de trabajo, facilitando la relación entre unos y otros, así como el entendimiento y el éxito de todos.
  • Apoyar la contribución individual al grupo, donde cada miembro debe asumir su tarea y compartirla con él; la in­teracción cara a cara, facilitando el contacto entre los miembros; el desarrollo de habilidades interpersonales y de trabajo en grupo, potenciando las habilidades individuales y grupales de cada miembro (escucha, participación, liderazgo, seguimiento, responsabilidad, etc.) y por último, la reflexión grupal o conocimiento compartido, que se debe generar dentro de éste estableciendo referentes compartidos, ayudados por las TIC (7).

Quiero referirme ahora más específicamente a la posibilidad de la aplicación de la inteligencia colectiva para el trabajo colaborativo de los integrantes de las asociaciones civiles, como es el caso de la ALADEFE.

Sin duda alguna, en la época contemporánea la inteligencia colectiva representa una gran oportunidad para el trabajo colaborativo, ya que como integrantes de comunidades científicas de países que conforman tan diversas regiones, podemos hacer uso de ella, para lograr generar trabajos colaborativos que permitan el desarrollo de la educación en Enfermería en tanto que “(…) nuestras relaciones han de estar basadas en el aprendizaje recíproco, de tal forma que las identidades personales, se conviertan en identidad de conocimiento, entonces el ciberespacio podría convertirse en una nueva forma de democracia a gran escala, que mejoraría de forma sensible la elaboración de preguntas, la negociación y la toma de decisiones en colectivos heterogéneos y dispersos” (8). Es decir, la inteligencia colectiva viene a representar una alternativa para que, a pesar de la distancia geográfica, podamos no solamente cumplir con las metas que nos hemos planteado como asociación, sino coadyuvar al desarrollo y construcción de los objetos de estudio de la educación en Enfermería, así como a la resolución de problemas propios de dicho campo.

Sin embargo, es necesario enfatizar, como lo ha hecho Rodríguez (9) que “la inteligencia colectiva es el modo de conocimiento de este último espacio antropológico y el modo de ser es el de una filosofía de la implicación, es decir, el compromiso sincero con las distintas características de la inteligencia colectiva, compromiso con el reconocimiento y el enriquecimiento mutuo de las personas, con la conciencia de que nadie lo sabe todo (más bien, todos saben algo), con la valoración constante, con la coordinación en tiempo real (que permite a los miembros participar de conocimientos, significaciones, acontecimientos, decisiones y acciones), con finalmente una efectiva movilización de competencias”.

Por su parte, Piscitelli (10) ha referido tres dimensiones que forman parte de la inteligencia colectiva: las adquisiciones del software social, (exoesqueletos cognitivos, recursos informáticos estructurados que nos ayudan a buscar, pensar, clasificar y acceder a la información); los cognitivos-mentales (cambios en nosotros mismos) y los entornos colaborativos, es decir, las redes sociales que nos facilitan el intercambio.

Lo anterior coincide plenamente con lo que hemos planteado en el plan de trabajo de ALADEFE para el período 2011-2014, pues hemos señalado como premisas centrales el trabajo colaborativo, la filosofía de la complementariedad y de la implicación.

En resumen:

  • La historia apretará hacia la integración creciente de las inteligencias colectivas, en una universal y dotada de una memoria colectiva que acumulará su saber.
  • Las TIC pueden facilitar la interdependencia, ya que es posible una comunicación multidireccional, con independencia del tiempo y donde hay facilidad para producirla (gracias a la facilidad de manejo de las herramientas de tipo Web 2.0).
  • El potencial de las TIC en la inteligencia colectiva, no es solo para la educación sino también para el desarrollo de los entornos profesionales como la salud, una de las áreas que más depende del conocimiento.
  • Que los estudiantes desarrollen habilidades para trabajar
  • colaborativamente, es un reto que los sistemas educativos más avanzados están atendiendo ya, pues solo colaborando se aprende a colaborar.
  • No es posible postergar la utilización de las TIC en las comunidades de enfermería, ya que los entornos laborales en la llamada sociedad del conocimiento así lo demandan.
  • Para enseñar a los estudiantes de enfermería a través del uso de las TIC, los profesores se deben formar en dicho campo, solo de esta manera estaremos otorgando un valor agregado a su educación.

Por todo lo anterior, ésta es una invitación para que hagamos nuestras las premisas que sustentan la inteligencia colectiva, de tal forma que seamos prosumidores, ya que si la asumimos como un estilo de trabajo cotidiano podremos ser ejemplo para las nuevas generaciones, generar conocimiento en el campo de la educación en enfermería, desarrollar colectivamente productos que permitan innovar el desarrollo de recursos humanos de enfermería y consecuentemente mejorar la calidad de la atención a la salud. Compromisos que en ALADEFE nos hemos planteado para los años venideros.

Bibliografía

  1. Partnership for 21st Century Skills. Framework for 21st Century Learning; 2004. [En línea] [fecha de acceso: 6 de marzo de 2012]. URL disponible en: http://www.p21.org/overview/skills-framework
  2. Bonabeu E. Decisions 2.0: The power of collective intelligence. MIT Sloan Management Review Winter 2009; 50(2). [En línea] [fecha de acceso: 6 de marzo de 2012]. URL disponible en: http://www.worldwideopen.org/uploads/groups_bull/ files/30/decision%202.0.pdf
  3. Navarro MG. Los nuevos entornos educativos: desafíos cognitivos para una inteligencia colectiva. Comunicar 2009; XVII(33): 141-148.
  4. Bloom H. Global Brain: The Evolution of Mass Mind from the Big Bang to the 21st Century. Canadá: John Wile & Sons, Inc; 2000. [En línea] [fecha de acceso: 6 de marzo de 2012]. URL disponible en: http://www.amazon.com/Global-Brain-Evolution-Mass-Century/dp/0471419192#reader_0471419192
  5. Majfud J. La inteligencia colectiva. Revista Iberoamericana de Educación 2008; 45(2): 1-3.
  6. Lèvy P. Inteligencia colectiva. Por una antropología del ciberespacio. (Trad. Felino Martínez Álvarez). Washington: OPS-BIREME; 2004.
  7. (7)   Paredes Labra J. Transformar la enseñanza universitaria con la formación. Rev. Iberoamericana de Educación Superior 2011; 2(5): 101-113.
  8. (8)   Lèvy P. Op cit.
  9. (9)   Rodríguez JA. La gallina de los huevos de oro de nuevo está en peligro. Signo y pensamiento 2007; XXVI(050): 126-147. [En línea] [fecha de acceso: 6 de marzo de 2012]. URL disponible en: http://redalyc.uaemex.mx/redalyc/src/inicio/ ArtPdfRed.jsp?iCve=86005009&iCveNum=9198
  10. (10) Tajer CD. Scientific Journals, Collective Intelligence and Digital Prosumers. Cardiology in the Era of the Social Networks. Rev. Argent. Cardiol 2009; 77(5): 242-249.