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ENERO 2019 N° 9 Volumen 9

Relevancia de la educación interprofesional para enfermería

Sección: Editorial

Cómo citar este artículo

Pérez Etchetto M. Relevancia de la educación interprofesional para enfermería. Rev. iberoam. Educ. investi. Enferm. 2019; 9(1):4-7.

Autores

Mercedes Pérez Etchetto

Licenciada en Enfermería. Especialista en Enfermería Materno Infantil y en Gestión de Servicios de Salud.
Profesora Titular del Departamento Materno Infantil de la Facultad de Enfermería de la Universidad de la República (Uruguay).
Integrante del Consejo Ejecutivo de ALADEFE, Vocalía de Publicación y Difusión.
Par evaluador de ARCUSUR.

El concepto actual de salud pretende avanzar hacia la equidad mediante el acceso universal a la cobertura universal en la misma.

Los servicios sanitarios crecen respondiendo a esta concepción, las necesidades de la población y las familias, los cambios demográficos, epidemiológicos y los determinantes sociales (1), con recursos limitados, que exigen a los profesionales el desarrollo de habilidades tales como la comunicación, gestión de conflictos e innovación (2).

El desafío del siglo XXI es lograr un abordaje integral de la salud, creando sinergias entre profesionales, organizaciones sociales y servicios de salud, que permitan superar la fragmentación existente.

Varios documentos de OPS-OMS1 proponen aumentar el acceso a personal sanitario capacitado en sistemas de salud basados en Atención Primaria en Salud (APS) (3) mediante la reformulación de la educación de los profesionales en equipos colaborativos multiprofesionales, para desarrollar la práctica de cada profesión hasta su máximo potencial con competencias, centrados en las personas y orientados a las comunidades.

Según la Comisión sobre la Educación de los Profesionales de la Salud para el siglo XXI, citada por Frenk (2015) (4), la necesidad de rediseñar la educación profesional en salud para que “promueva un aprendizaje transformativo y domine el poder que genera la interdependencia en la educación”, plantea que el futuro “será moldeado por la adaptación de competencias a contextos específicos, basándose en el poder de los flujos globales de información y conocimientos”.

Los planes de estudios fragmentados y estáticos, así como los desfasajes entre competencias para el abordaje de problemas reales y necesidades de salud de las poblaciones, fomentan el aislamiento o competencia entre las profesiones, dificultando el trabajo en equipo.
La formación de profesionales requiere un rediseño que favorezca el flujo de información y conocimientos entre estos desde el inicio de su formación, estableciendo una interconexión entre los sistemas sanitario y educativo, centrados en los usuarios de ambos sistemas (estudiantes y usuarios de servicios de salud).

Según Frenk (4), las reformas educativas durante el siglo pasado contaron con currículos basados en la ciencia y en la resolución de problemas, ahora se plantean currículos basados en sistemas, que mejoren el desempeño de los sistemas de salud, articulando competencias profesionales para contextos específicos con el conocimiento global.

La nueva visión de la formación profesional permitirá encarar nuevos contextos y desafíos, basada en evidencias sólidas, con perspectiva individual y poblacional, innovadora, comprometida con el razonamiento crítico y conducta ética, centrados en usuarios.
El tránsito por los tres niveles de aprendizaje (informativo, aprendizaje formativo y transformativo) desarrolla cualidades de liderazgo para ser agentes de cambio, con adquisición de competencias esenciales para un trabajo en equipo efectivo en los sistemas de salud.
La elaboración de políticas y programas que impulsen hacia la unificación de la formación del personal de salud, como estrategia innovadora, permitirá mitigar la crisis mundial de recursos humanos en salud y optimizar las aptitudes de los diferentes profesionales para prestar servicios de salud holísticos, con alta calidad, en entornos dinámicos.

Las reformas propuestas incluyen un énfasis en la “promoción de una educación interprofesional y transprofesional que derribe los silos profesionales y enfatice las relaciones de cooperación no jerárquicas en equipos efectivos”, desarrollando competencias genéricas transversales, habilidades analíticas, liderazgo, capacidades gerenciales y habilidades de comunicación.

Esta visión de futuro requiere de currículos flexibles que admitan ajustes generados por el avance del conocimiento científico de cada una de las disciplinas, con lo que la educación interprofesional facilitará un avance más homogéneo de todas las profesiones y ajustes acordes a las necesidades de salud de la población.

Entonces, hay que pensar en cómo desde cada disciplina se generan, inicialmente, instancias de formación común, cuando los mismos profesores recibieron una formación profesional aislada del resto de los profesionales, en los mejores casos con alguna oportunidad eventual de formación conjunta en un seminario, o escuchando alguna conferencia dictada por otro profesional (generalmente médico). ¿Cómo se enseña la especificidad de cada disciplina? ¿Cómo enseñar-aprender a articular las diferentes disciplinas que integran un equipo? ¿Cómo aprender juntos si la práctica profesional que se visualiza es fragmentada? ¿Cómo trabajar juntos si se aprende por separado?

En respuesta surge la implementación de un modelo de Educación Interprofesional (EIP) definida como: “ocasiones donde miembros o estudiantes de dos o más profesiones aprenden con los otros, sobre sí y sobre los demás para mejorar la colaboración y la calidad de los cuidados y servicios. Ocurre cuando los estudiantes o profesionales de dos o más profesiones se conocen unos a otros y entre sí para posibilitar una colaboración efectiva y mejorar los resultados de salud. La EIP es un abordaje necesario para preparar al personal de salud para la práctica colaborativa” (CAIPE, 2002; OMS, 2010) (5).

Ocasionando el surgimiento de nuevas responsabilidades, redefinición de roles, nueva distribución del poder en los equipos, reformulación de relaciones con los servicios asistenciales e involucramiento de los profesionales en la aplicación de nuevas políticas de formación y prácticas profesionales.

La educación interprofesional permite compartir e intercambiar perspectivas, reconciliar diferencias y revalorar a los demás y sus roles previo a la incorporación al mundo profesional (1).

El crecimiento de las redes profesionales, científicas y de servicios (educativos y de salud) han generado la posibilidad de aprender y sentirse unidos en el campo de la práctica colaborativa y la educación interprofesional (Bárbara Brandt, 2012).

Desde el año 2016, OPS promovió reuniones técnicas sobre EIP, en las que se conceptualizó acerca de un modelo de educación interprofesional y práctica colaborativa que contribuyan a lograr el acceso universal y la cobertura universal en salud de los países de la Región de las Américas.

En reunión técnica de Bogotá (2016) (6), la Dra Azita Emami2 destacó la necesidad de que Enfermería se integre a la propuesta de EIP, “por su rol como líderes en la prestación de servicio de salud, la capacitación y los avances de la disciplina en investigación y educación, jugando un papel esencial para la atención de los pacientes”. Atribuyendo el prestigio de la Escuela de Enfermería de Washington al énfasis que la misma ha puesto en la EIP y en la investigación interdisciplinaria. Considera que la EIP “fortalece la capacidad de los profesionales para trabajar más eficazmente en conjunto, como socios igualitarios con una visión compartida, respeto mutuo y compromiso sólido con una atención accesible, asequible y de alta calidad”, un compromiso con la EIP permite “obtener mejores resultados en materia de salud con costos más bajos y tener un mayor impacto en el bienestar (de las personas), en las enfermedades y en su prevención”, considerando que la “práctica clínica, la educación y la investigación interprofesional nos permiten preparar la próxima generación de equipos de profesionales de salud”.

Según Malcolm Cox3, es necesario pensar en función de la triple meta (Berwick: resultados en salud, experiencia de la atención a la salud y costo per cápita), agregando una cuarta meta: la experiencia de los profesionales que prestan atención de salud, incluyendo la convergencia de la educación con las necesidades de los individuos y la población, alineando la fuerza laboral clínica con los entornos de aprendizaje.

Considerando que los requisitos para una EIP exitosa son: cultura y liderazgo que promueva la colaboración; construir ambientes de aprendizaje en el trabajo y actuar con una nueva forma de pensar; armonización de los sistemas educativos y servicios de salud; modelos conceptuales integrales, basados en evidencias que se conecten como resultados de aprendizaje y de salud; relación costo-beneficio sustentable.

John Gilbert plantea como principios para una práctica colaborativa: la necesidad de un plan de trabajo con metas cuantificables, plan de evaluación de resultados (sanitarios y educativos), financiamiento equitativo para todos los profesionales que participan, compromisos explícitos de colaboración, espacio físico y apoyo administrativo. Destaca la necesidad de apoyar el cambio de cultura organizacional con estrategias de comunicación, resolución de conflictos y toma de decisiones compartidas, y protocolos estructurados de funcionamiento compartidos.
Los proyectos de EIP desarrollados en los lugares de trabajo fortalecen la práctica colaborativa interprofesional compartiendo y asesorándose mutuamente.

Según Brenda Zierler4, las estrategias para superar las dificultades son alinear planes de estudio, aplicar las TIC, validar las actividades de EIP en los planes de estudio, apoyar y promover iniciativas de colaboración interprofesional de estudiantes y de servicios de salud, aplicar métodos de evaluación comunes y difundir sistemáticamente las experiencias, tiempos suficientes de discusión e intercambios conceptuales, no solo resolver logística, sino resolver también los conflictos entre estudiantes y docentes; y en la misma o diferentes disciplinas, evitar estereotipos relacionados con funciones de cada uno de los participantes; una elección de casos realista y pertinente para todas las disciplinas.

Se necesitan profesionales de salud que trabajen juntos, en equipo, que aborden la complejidad que implica la atención a la salud; por lo tanto, se necesita que compartan instancias educativas planificadas y basadas en los principios básicos de la Educación profesional, con relaciones simétricas entre ellos, con un perfil profesional y roles definidos previamente para cada uno de ellos, pero con marcos conceptuales del cuidado a la salud y de los sistemas sanitarios compartidos fortaleciendo la valoración del otro, considerando como centro al usuario y una integración real.

Esta novedosa estrategia abre un nuevo desafío para la formación de enfermeros trascendiendo la mera disciplina y favoreciendo su inserción en equipos interprofesionales en salud con un concepto amplio, holístico, acorde al desarrollo científico tecnológico global y de la disciplina, así como la integración de servicios sanitarios y educativos.

Se han identificado experiencias exitosas que describen mayor valoración de las diferentes disciplinas y motivación de los estudiantes.

La literatura y los intercambios de experiencias (pasantías, formación docente, intercambios internacionales, desarrollo de aplicación de TIC) serán herramientas para profundizar en la formación docente y en las prácticas colaborativas múltiples.

Aprender y enseñar juntos será un reto a asumir para lograr el objetivo principal de brindar cobertura universal de salud y oportunidades de acceso universal a la salud a nuestros pueblos. Al mismo tiempo, contribuirá con la expansión del rol profesional, dando mayor visibilidad profesional y mejorando el desempeño en ambientes con relaciones de poder menos asimétricos y más satisfactorios, permitiendo un mayor desarrollo del potencial profesional.

  • Documento de recursos humanos en salud: aumentar el acceso al personal sanitario capacitado en sistemas de salud basadas en la APS, 52ºCD de OPS, 2013.
    - Declaración política sobre RHS de Recife, 2013.
    - Estrategia acceso universal en Salud y Cobertura universal en salud, 53º Consejo Directivo OPS, 2014.
    - Estrategia Mundial de RHS, 69º AMS, OMS, 2016.
    Documento de recursos humanos en Salud: aumentar el acceso al personal sanitario capacitado en sistemas de salud basadas en la APS, 52ºCD de OPS, 2013.
  • Directora de la Escuela de Enfermería de la Universidad de Washington.
  • Prof Adj de Medicina, Universidad de Pennsylvania, Presidente del Global Fórum on innovation in Health profesionns Education USA.
  • Profesora del Departamento de Enfermería bioconductual e informática en salud, Escuela de enfermeras universidad de Washington. Directora de investigación y capacitación del centro de EIP DE Ciencias de la salud, investigación y práctica, Universidad de Washington.
  • Bibliografía

    1. Barr H. Integrated and interprofessional care. International Journal of Integrated Care. 2012; 12(5):None. DOI: http://doi.org/10.5334/ijic.987
    2. Beunza JJ, Icarán E. Manual de Educación Interprofesional Sanitaria. Barcelona: Elsevier; 2018.
    3. Documento de Recursos humanos en Salud: aumentar el acceso al personal sanitario capacitado en sistemas de salud basadas en la APS, 52ºCD de OPS, 2013.
    4. Frenk J, Chen L, Bhutta ZA, Cohen J, Crisp N, Evans T, et al. Health professionals for a new century: transforming education to strengthen health systems in an interdependent world. Lancet. [internet] 2010 [cited 13 nov 2018]; 376:1923-58. Available from: https://www.scielosp.org/article/rpmesp/2011.v28n2/337-341/
    5. Barr H, Low H. Introducing interprofessional Education. CAIPE [internet] 2013 [cited 13 nov 2018]. Available from: https://www.caipe.org/resources/publications/caipe-publications/barr-h-low-h-2013-introducing-interprofessional-education-13thh-november-2016
    6. Organización Panamericana de la Salud. La educación interprofesional en la atención de salud: mejorar la capacidad de los recursos humanos para lograr salud universal. Informe de la reunión del 7 al 9 diciembre del 2016 en Bogotá, Colombia. Washington, D.C. : OPS; 2017.