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JULIO 2019 N° 3 Volumen 9

ACUMULACIÓN Y REPRESENTACIONES SOCIALES: UN ENFOQUE DESDE ENFERMERÍA Y SALUD MENTAL EN MONTEVIDEO, URUGUAY

Sección: Originales

Cómo citar este artículo

Díaz-Ocampo A, Umpiérrez-Chávez G, Da Rosa-Jardi VM, Heck RM. Acumulación y representaciones sociales: un enfoque desde enfermería y salud mental en Montevideo, Uruguay. Rev. iberoam. Educ. investi. Enferm. 2019; 9(3):17-28.

Autores

1 Dr. Álvaro Díaz Ocampo, 2 Dra. Graciela Umpiérrez Chávez, 3 Prof. Dra. Vanda Jardim, 3 Prof. Dra. Rita Heck

1 Profesor Agregado. Facultad de Enfermería. Universidad de la República (UdelaR). Uruguay.
2 Profesora Agregada. Facultad de Enfermería. Universidad de la República (UdelaR). Uruguay.
3 Profesora. Facultad de Enfermería. Universidad Federal de Pelotas. Brasil.

Contacto:

Email: adiaz90@hotmail.com

Resumen

Objetivo: este artículo compendia los principales aportes de la tesis de doctorado “Pasando por la vida acumulando, representaciones sociales, Montevideo, Uruguay”. El objetivo general de este trabajo es investigar la relación entre las conductas acumuladoras y las representaciones sociales, según Moscovici y Jodelet. Más específicamente se busca establecer esa relación desde cuatro perspectivas: de las personas que acumulan, sus vecinos, familiares y técnicos. Los mismos conformaron una muestra total de 21 sujetos, de seis, siete, tres y cinco por cada grupo respectivamente.
Método: se trabajó con una metodología cualitativa y una recolección de datos basada en entrevistas semiestructuradas.
Resultados: los resultados surgieron a partir de la observación de campo e interacción con los sujetos de estudio, tanto como de un enfoque inferencial con énfasis en la teoría de las representaciones sociales como de la enfermería antropológica. Los resultados permiten establecer una vinculación entre conductas acumuladoras y representaciones sociales asociadas con patrones de pensamiento y de conducta procedentes de la sociedad capitalista, acumulativa y acaparadora de bienes. Junto a esta motivación psicosocial, para las conductas acumuladoras se encuentran otros factores de incidencia, más propiamente psicológicos y personales, en función de un mecanismo de compensación de carencias afectivas, no solo económicas.
Conclusiones: el tema aporta a la enfermería por la incorporación de un fenómeno humano complejo, con repercusiones psicológicas, sociales y ambientales, de escaso desarrollo investigativo en Uruguay y que requiere de un abordaje integral desde las ciencias de la salud, salud mental y comunitaria.

Palabras clave:

enfermería ; salud mental acumulación ; representaciones sociales ; salud comunitaria

Title:

Accumulation and social representations: a nursing and mental health approach in Montevideo, Uruguay

Abstract:

Purpose: the present paper summarizes the main contributions by the PhD thesis "Accumulation and social representations during life, Montevideo, Uruguay”. The overall endpoint of this work is to investigate the relationship between accumulating behaviors and social representations, according to Moscovici and Jodelet. More specifically, it seeks to establish this relationship from four perspectives: people who accumulate, their neighbors, family members, and technicians. An overall sample of 21 subjects was selected, including six, seven, three, and five subjects in each group, respectively.
Methods: a qualitative method was used and data were collected based on semi-structured interviews.
Results: the results arose from field observations and from interaction with study subjects, as well as from an inferential approach with emphasis on the theory of social representations and anthropological nursing. Our results allow a link to be established between accumulating behaviors and social representations associated with patterns of thought and behavior coming from the capitalist, accumulating and goods-hoarding society. Along with such psychosocial motivation for accumulating behaviors other factors of incidence can be found, which are more specifically psychological and personal, and depend on a compensation mechanism for affective deficiencies, and not only financial.
Conclusions: this subject contributes to nursing through the inclusion of a complex human phenomenon, with a psychological, social, and environmental impact, that has had little research development in Uruguay and requires an integral approach from the health sciences, mental health, and community health.

Keywords:

enfermagem; acumulação; saúde mental; representações sociais; saúde comunitária

Portugues

Título:

Acumulação e representações sociais: um abordagem da enfermagem e saúde mental em Montevideo, Uruguay.

Resumo:

RESUMO
Objetivo: este artigo resume as principais contribuições da tese de doutorado "Passando pela vida acumulando, representações sociais, Montevideo, Uruguay". O objetivo geral deste trabalho é investigar a relação entre comportamentos cumulativos e representações sociais, segundo Moscovici e Jodelet. Mais especificamente, busca estabelecer essa relação a partir de quatro perspectivas: das pessoas que se acumulam, seus vizinhos, familiares e técnicos. Eles formaram uma amostra total de 21 sujeitos, de 6, 7,3 e 5 para cada grupo, respectivamente.
Método: trabalhamos com uma metodologia qualitativa e uma coleta de dados baseada em entrevistas semiestruturadas.
Resultados: os resultados surgiram da observação de campo e interação com os sujeitos do estudo, bem como de uma abordagem inferencial com ênfase na teoria das representações sociais e enfermagem antropológica. Os resultados permitem estabelecer um elo entre os comportamentos cumulativos e as representações sociais associadas aos padrões de pensamento e comportamento provenientes da sociedade capitalista, cumulativa e acumuladora de bens. Junto com essa motivação psicossocial para acumular comportamentos estão outros fatores de incidência, mais propriamente psicológicos e pessoais, baseados em um mecanismo de compensação de deficiências afetivas, não apenas econômicas.
Conclusões: o tema contribui para a enfermagem a incorporação de um fenômeno humano complexo, com repercussões psicológicas, sociais e ambientais, de pouco desenvolvimento de pesquisa no Uruguai, e que requer uma abordagem integral das ciências da saúde, saúde mental e comunitária.

Palavras-chave:

nursing; mental health accumulation; social representations; community health

Introducción

El presente artículo pretende contribuir al conocimiento integral de la realidad que viven las personas que presentan conductas acumuladoras y su entorno sociofamiliar. Con este fin se procuró determinar las representaciones sociales implícitas en dichas conductas, especialmente las que tienen carácter excesivo. En este sentido, se prefiere el término “acumulación excesiva o extrema” frente al más común, en la bibliografía científica, de síndrome de Diógenes (DSMV) (1), para evitar la tendencia a la patologización acrítica.
La acumulación extrema puede definirse como una conducta consistente en el acopio de todo tipo de objetos hasta el punto de ocupar la mayor parte de la vivienda de la persona en cuestión, incluso sus alrededores, y con una repercusión de disfuncionalidad, intransitabilidad e insalubridad, que afecta no solo al practicante de estas conductas sino a sus posibles cohabitantes y vecinos. A su vez, suele suscitar preocupación y angustia en sus familiares y allegados. Todo lo cual configura un cuadro conductual complejo, con elementos psicológicos, psicosociales, sociales y ambientales que requieren de una atención integral, en un marco epistemológico-asistencial de salud mental y comunitaria. Esta diversidad de aspectos ha sido destacada por varios estudiosos (2-4).
En Montevideo, Uruguay, las conductas acumuladoras extremas cuentan con una instalación relativamente reciente en la comunidad (unos diez años), un impacto cada vez mayor y un aporte investigativo y asistencial todavía tentativo. La repercusión social reciente de las conductas estudiadas se manifiesta en un volumen igualmente creciente de denuncias de los vecinos de las personas acumuladoras, por lo que el tema ocupa un lugar importante en la Defensoría del Vecino, así como en el Servicio de Salubridad de la Intendencia de Montevideo. En este contexto institucional, Botinelli (5) realizó una investigación que destaca el impacto múltiple de la acumulación en el sujeto, la comunidad y el medio ambiente, así como la necesidad de abordajes estatales para el encauzamiento de los problemas generados. En función de dicho impacto múltiple, entre otros factores, Botinelli señala y fundamenta el carácter patológico de la acumulación excesiva, caracterizándola “como un desorden del comportamiento, una conducta de aislamiento con ruptura de las relaciones sociales, negligencia de las necesidades de higiene personal y ambiental, reclusión domiciliara, rechazo de las ayudas sociales y familiares y negación de la situación patológica”.
Según se advierte en esta caracterización, la acumulación extrema puede verse como perturbación mental a la vez que social y ambiental, por lo que requiere de un marco epistemológico interdisciplinario, con particular apoyatura en las ciencias humanas y de la salud, mental y comunitaria. Se trata de un fenómeno complejo y polifacético donde se articula lo individual con lo colectivo, lo psicológico con lo social y lo psicosocial, y lo conductual y personal con un contexto mayor, económico, cultural e histórico.
Por tanto, la investigación de los fenómenos de acumulación deberá considerar la sociedad, la cultura, la religión, las costumbres y los patrones ideológicos de referencia para las personas en cuestión. De ahí también, la necesidad de un abordaje de equipo interdisciplinario y, en lo que respecta específicamente al profesional de enfermería, una perspectiva integral de los cuidados que tenga en cuenta especialmente los aspectos consuetudinarios y socioculturales de las personas asistidas; para ello resulta idónea la propuesta de la enfermería antropológica, de Leininger (6).
Respecto a Occidente, este componente cultural requiere la consideración de la acumulación como esquema de estructuración socioeconómico e ideológico desde el capitalismo clásico hasta el más contemporáneo o neoliberal. Puede relacionarse con una tendencia al ahorro o al acúmulo de bienes monetarios y/o utilitarios. Este afán de tipo acumulativo se encuentra en el mecanismo básico del capitalismo definido por Marx como “la acumulación originaria” (7,8). Tal patrón pervive o puede proyectarse en muchas formas de pensamiento y de prácticas de la vida cotidiana, como puede ser el caso de las conductas acumuladoras.
Es en este marco que resulta especialmente pertinente la teoría de las representaciones sociales formulada en principio por Moscovici, a partir del concepto de representaciones colectivas de Durkheim (9). Según Moscovici (10), “la noción de representación social intenta expresar una forma específica de pensamiento social que tiene su origen en la vida cotidiana de las personas, al tiempo que otorga al pensamiento social una importante función en la estructuración de la vida social“. Mora (11) destaca del planteamiento moscoviciano el estudio de las representaciones sociales en tres dimensiones: la información, el campo de representación y la actitud o postura emocional ante los temas sociales considerados.
Por su parte, Jodelet profundiza en la noción de representaciones sociales y reivindica el valor del aspecto subjetivo, todo lo vinculado con la subjetividad y sus diferentes manifestaciones. Señala que todas las formas de conocimiento y de práctica social están estructuradas a partir de la triangulación sujeto-otro-objeto. Es decir, que ningún individuo accede directamente a un objeto de conocimiento social, sino que esta relación se halla mediatizada por la establecida con los demás individuos que integran el cuerpo social; este es el plano o nivel intersubjetivo. A su vez, lo subjetivo e intersubjetivo, o sea, la interrelación social directa, siempre está atravesada por lo transubjetivo o conjunto de ideas y pensamientos generales trasmitidos por la sociedad de distinta manera y que están en la base del pensar y accionar sociales de los distintos sujetos. De este nivel transubjetivo forman parte fundamental las representaciones sociales, esos “universos del sentido común“, como los llamaba Moscovici, y que Jodelet articula en su modelo tripartita de la vida social: subjetivo, intersubjetivo y transubjetivo. Asimismo, la autora reivindica siempre la noción de sujeto concebido no como individuo aislado, sino auténticamente social. En este sentido también, y retomando a Moscovici, afirma que el sujeto no solo puede asimilar las representaciones sociales o reproducirlas, sino incluso modificarlas (12).
En conjunto, la noción de representaciones sociales resulta tan útil como compleja en el terreno de las ciencias sociales, el análisis de la cultura y su incidencia en el sustrato psíquico y psicosocial de los sujetos, según es tratado en el artículo de Nascimento Rodríguez y Rangel (13); y, con énfasis en la infancia, en el volumen compilado por Castorina (14).
Por otra parte, la importancia de la subjetividad en sus distintas facetas e interrelaciones con las demás ha sido señalada especialmente dentro de las ciencias de la salud, por Martínez (15).
Puede apreciarse en la acumulación una forma de conducta individual a la vez que social, debido a su relativa extensión en la sociedad, y que se manifiesta en el hecho de que la mayor parte de las personas pueden ser consideradas acumuladoras, de un modo u otro. Lo que cambian son los objetos acumulados y la actitud o motivación con que lo hacen. En cuanto al primer aspecto, pueden ser bienes monetarios o simplemente materiales, a invertir o dar algún tipo de uso. La actitud puede ir desde una modalidad práctica o utilitaria a una sin motivos aparentes o vinculados con una motivación incierta, que lleva a acumular por el mero placer o compulsión de hacerlo. Este último puede ser el caso de los acumuladores extremos, la mayor parte de los cuales alegan razones prácticas o utilitarias, que en los hechos no se cumplen, incluso en aquellos que tienen más necesidad, por pertenecer a niveles sociales más vulnerables. Pero lo que tienen en común todos los acumuladores, independientemente de su nivel socioeconómico, es su aferramiento constante e irracional hacia lo acumulado.
A pesar de estos matices diferenciales entre los acumuladores excesivos y los demás, se advierte un posible trasfondo de ideas y representaciones sociales en común, vinculadas con la acumulación desde una perspectiva capitalista, aunque esta no sea la única motivación. Pero lo importante es señalar la franja en común que une los fenómenos extremos de acumulación con las manifestaciones más habituales y moderadas de la misma. Esto remite a la concepción de Canguilhem (16) acerca de lo normal y lo patológico, concebidos como unidad y proceso, complementario, dinámico y polifacético; en suma, se trata del proceso salud-enfermedad, noción que prima actualmente.

Objetivos

Comprender las conductas acumuladoras desde el punto de vista de las representaciones sociales contenidas en ellas, en la ciudad de Montevideo, Uruguay.
Identificar las representaciones sociales en torno a la acumulación presentes en cada una de las perspectivas asociadas con dicho fenómeno: personas que acumulan, vecinos, familiares y técnicos.

Metodología

Se utilizó una metodología de investigación cualitativa, con recolección de datos a partir de entrevistas semiestructuradas a las personas vinculadas con el tema de la acumulación desde las cuatro perspectivas ya indicadas. En este sentido, el muestreo fue selectivo, configurándose a partir de la primera perspectiva: la de las personas acumuladoras en su faz extrema, tres de las cuales incluyen impacto inmediato tanto en sus hogares como en su entorno vecinal y ambiental. Dichos acumuladores son también los más visibles socialmente, en un sentido negativo, y se han dado a conocer a través de denuncias de los vecinos.
Se trabajó con una muestra de 21 sujetos, distribuidos, para su estudio, en cuatro grupos, coincidentes con las cuatro perspectivas en cuestión: seis personas que acumulan, tres vecinos, siete familiares y cinco técnicos (dos médicos psiquiatras, un psicólogo, un trabajador social y una enfermera). La diversidad de este último grupo contempla el carácter multifacético e interdisciplinario del tema investigado. El estudio fue llevado a cabo durante un año, entre los meses de agosto de 2016 y de 2017.
Los criterios de inclusión generales fueron: residencia en Montevideo, mayores de 18 años, ambos sexos, alfabetización, aceptación de las condiciones de la entrevista pautadas en el consentimiento informado. En las personas acumuladoras fueron incluidas solo las que presentan conductas extremas. Para los familiares se requirió que fueran reconocidos como tales por las personas que acumulan, y que mantuvieran contacto con las mismas al menos una vez por mes. En cuanto a los vecinos, los criterios de inclusión fueron que vivieran a no más de una cuadra de distancia de la persona acumuladora, y que conocieran a esta desde un año por lo menos. Con respecto a los técnicos, fueron restringidos a aquellos que intervinieron en alguna situación con personas acumuladoras, que trabajen en una de las instituciones de abordaje a las mismas, y cuya última intervención haya sido realizada con una anterioridad no mayor a un año con respecto a la fecha de la entrevista.
Los criterios de exclusión fueron los opuestos a los generales y, específicamente para las personas acumuladoras, que no estuvieran internadas al momento de la entrevista.
En cuanto a los aspectos éticos, las entrevistas fueron grabadas y transcriptas exclusivamente por el investigador, así como las notas de campo de tipo observacional. Corresponde indicar que la investigación no implicó riesgo alguno para los participantes, y contó con la autorización del Comité de Ética de las Facultades de Enfermería de Pelotas, Brasil, y de la UDELAR, Uruguay. Todos los entrevistados aceptaron y realizaron el consentimiento informado, y posteriormente, por parte del investigador, se respetó su confidencialidad y su anonimato, a través del uso de seudónimos para su registro en la recolección de datos y análisis de resultados de la investigación (17,18).

Análisis de contenido

La recolección de datos a partir de las entrevistas semiestructuradas fue procesada mediante la técnica de análisis de contenido, el cual forma parte del proceso de búsqueda teórica y práctica que permita la investigación en el campo disciplinar que corresponda, especialmente en el de las ciencias sociales. Autores como Bardin han propuesto una definición de dicho análisis en los siguientes términos:
“Un conjunto de técnicas de análisis de comunicación que apuntan a obtener, a través de procedimientos sistemáticos y objetivos de descripción del contenido de los mensajes, indicadores (cuantitativos o no) que permitan la inferencia del conocimiento relativos a las condiciones de producción/recepción de estos mensajes” (citado por Minayo, 19).
En el caso de esta investigación, el análisis e interpretación de los contenidos considerados consistió en agruparlos y conceptualizarlos en una serie de categorías que se detallan en la tesis citada (20) y que se resumen a continuación.

Categorías de análisis

1. Vía de acceso y ubicación de campo: remite a cómo se tomó conocimiento y contacto con cada entrevistado y el lugar donde se realizó la entrevista. Este último es descrito con el mayor detalle en el caso de los acumuladores.
2. Encuadre biográfico: contiene una reseña del entrevistado, sobre su edad, modo de vida y otros datos que aportan una visión histórica y vital que complementa al corte transversal que supone la entrevista y el momento presente de la misma.
3. Función del objeto de acumulación: apunta a establecer el sentido del objeto para el acumulador desde su propio punto de vista y el de las otras personas consideradas. Este sentido se vincula con la posible función utilitaria, lucrativa, o de otro tipo que pueda tener lo acumulado, así como con el valor más profundo y personal de dichos objetos para el acumulador.
4. Relación con el mundo: alude a la conducta de relación del acumulador con el mundo, especialmente el social y vincular en general. Se trata de determinar el grado de esta relación, básicamente entre dos polos: soledad o aislamiento y sociabilidad. Esta categoría también estudia la vinculación de las conductas acumuladoras con el grado de sociabilidad de las personas en cuestión y cómo dicha sociabilidad puede ser afectada por tales conductas.
5. Relación con el hecho de acumular: este ítem estudia cómo es dicha relación, cómo se vincula la persona con lo que acumula y las características de esta vinculación. Por eso atiende a la antigüedad de las prácticas acumuladoras, su evolución a través del tiempo en materia de grado y contenido, por ejemplo, qué objetos son de su preferencia, o si no tiene esta última. Es de particular importancia la intensidad del vínculo con lo acumulado, sobre todo en lo que hace a la dificultad de desprendimiento, de tendencia a la compulsión acumulativa. Por último, se considera cómo es valorada la conducta acumuladora por parte del acumulador y el de las personas vinculadas con él.
6. Representaciones sociales: abarcan los llamados universos de opinión de la gente, su conocimiento espontáneo sobre temas de interés social, su manejo de nociones vinculadas a distintos ámbitos del conocimiento y la sociedad: ciencia, economía, religión, mitología, idiosincrasia, política. Dado el tema de esta investigación, se estudian las representaciones sociales vinculadas predominantemente con la acumulación como conducta individual y social, y la visión de los entrevistados sobre dicha temática.
Para una mayor clarificación de esta categoría se subdivide en las tres dimensiones internas que la constituyen, según el planteo de Mora (11):
• Información o estado de conocimiento sobre el tema abordado.
• Campo de representación o conjunto de valoraciones, jerarquizaciones y conceptualizaciones con que las personas elaboran o reelaboran la información.
• Actitud o postura, especialmente emocional, hacia el tema enfocado, en este caso, la acumulación, en tres grados principales: aceptación, rechazo o indiferencia.

Resultados

La investigación se desarrolló con fluidez, en un marco de relación cordial con los entrevistados y donde las personas acumuladoras mostraron en general buena disposición y se expresaron con claridad y libertad ante el entrevistador. En algunas viviendas afectadas especialmente por el acopio, el investigador debió hacer caso omiso de esta anomalía para poder concentrarse en su tarea y en la persona entrevistada, a la cual su acúmulo excesivo le resultaba indiferente y natural.
El investigador encontró asimismo buena recepción en las instituciones y ámbitos donde se desempeñó. Por otra parte, cuando realizó contactos con los entrevistados por vía no institucional sino personal, halló la misma actitud dispuesta en vecinos, familiares y allegados a los acumuladores. En muchas de estas personas se advertía necesidad de ayuda y de intervención técnica de algún tipo, particularmente en los vecinos, más directamente afectados por el acopio extremo, y en familiares, preocupados por la salud mental de las personas en cuestión. Estas actitudes de inquietud e incluso demanda de ayuda contrastan con la actitud de los acumuladores con respecto a su práctica, ya que la gran mayoría no muestra preocupación al respecto y considera que la acumulación es una actividad normal e inocua.
Estos y otros aspectos aportaron a la investigación una realidad humana y ambiental compleja, cuyo estudio y resultados fueron procesados a través de las categorías de análisis expuestas, y a las que se remiten a continuación para presentar los resultados concretos.

1. Vía de acceso y observación de campo
Como se indicó más arriba, de las seis personas acumuladoras entrevistadas, tres fueron visibilizadas a partir de denuncias de los vecinos efectuadas por vía municipal (Gobierno Departamental de Montevideo). En esos casos la acumulación produjo daños físicos y ambientales de entidad, como malos olores, acopio fuera de las viviendas y en espacios públicos o compartidos.
Importa consignar que las personas con acumulación de puertas afuera no superan, en la muestra, la educación primaria, mientras que las que practican solo la acumulación interna presentan nivel terciario. Estas últimas, además, no presentan visibilidad social, solo para sus familiares y allegados.
Con respecto a lo observado en el interior de las viviendas, el investigador comprobó siempre exceso y disfuncionalidad de la acumulación, ocupando esta la mayor parte del espacio vital, obstaculizando el pasaje, y en un conjunto caótico e indiscriminado de elementos. Todo ello produce un deterioro general del inmueble, en mayor o menor grado según el caso.
En cuanto a la percepción particular de cada una de las partes implicadas, entrevistador y entrevistado, se observó casi siempre el contraste mencionado entre la hipervisibilidad e impresión invasiva de los objetos acumulados para el primero, y su invisibilidad o desapercibimiento para las personas acumuladoras.
Otro aspecto verificado en todas estas personas es que viven solas, salvo una (varón, de 41 años, con la madre). Junto al hecho de que viven solas se suma el de que en general mantienen una vida social escasa, tendiendo al aislamiento, a salir muy poco de sus viviendas y a vivir más en contacto con los objetos físicos acumulados que con los seres humanos.

2. Encuadre biográfico
Los rasgos más comunes en esta muestra refieren al predominio del sexo masculino (5/1) y al promedio etario superior a los 40 años. Tres entrevistados son solteros; los demás, divorciados o separados; tres tienen hijos, y uno solo tiene nietos. Pero todos viven solos, salvo la excepción ya consignada. Junto a estas tres grandes características en común (sexo masculino, promedio etario tetragenario y soledad), la muestra ofrece variedad en cuanto a escolaridad, clase social y perfil laboral.

3. Función del objeto de acumulación
Las personas que acumulan suelen aducir una función práctica o de beneficio objetivo, observable, para su conducta habitual. Esta función práctica tiene carácter lucrativo o utilitario de algún tipo, según expresan los entrevistados: para vender, usar, reciclar, etc. Solo una persona, mujer, acumula con fines solidarios o de beneficencia.
Sin embargo, en ningún caso, la función aducida justifica el exceso y disfuncionalidad de la acumulación. Se observa un notorio desfasaje entre la abundancia, insalubridad y falta total de utilidad de los objetos, y la utilidad o finalidad de los mismos planteada por sus propietarios. Y no solo se comprueba la falta de reconocimiento sobre lo inoperante de la acumulación, sino que esta es percibida como natural, productiva e incluso compartida por muchas personas. Un solo entrevistado es la excepción a este punto de vista, percibiendo su conducta acumuladora como claramente “anormal” y “nociva”, según sus propias palabras: el mismo es quincuagenario, universitario y reparador de electrodomésticos e insumos electrónicos.
Un aspecto de particular interés lo constituye el contraste entre la hipervaloración de lo acumulado por parte de las personas en cuestión, y su desvalorización por parte de las demás, en especial de los vecinos afectados.
Por su parte, los técnicos y especialistas entrevistados plantean diversas teorías interpretativas sobre la función de la acumulación: como reproducción de patrones de la acumulación capitalista o “primaria” según Marx; como compensación de carencias económicas y/o afectivas; o apelando al valor simbólico y del espacio doméstico en relación con el ámbito materno y familiar, recuerdos, personas y/o bienes queridos perdidos o ausentes.    
Se advierte en estos enfoques interpretativos no solo su variedad sino la diversidad de los ámbitos científicos o epistemológicos abarcados por estas teorías: lo personal y psicológico, lo socioeconómico y lo simbólico y arquetípico.

4. Relación con el mundo    
Los vínculos sociales en las personas que acumulan suelen estar afectados de dos maneras: por restricción y/o conflicto.
La relación con el mundo siempre está restringida por aislamiento: los acumuladores acostumbran vivir solos y preferir la soledad, especialmente los que tienen una historia de vida de hábitos solitarios. A este aislamiento se suma en algunos casos la conflictividad con los vecinos, a causa de los daños causados por la acumulación, fundamentalmente en materia de salubridad e intransitabilidad. Esto ocurre, naturalmente, en el caso de los acumuladores externos, no necesariamente en los internos. Este tipo de problemas ocasionados por la expansión o invasión acumuladora se ve agravado por el hecho de que las personas en cuestión no admiten el daño que están produciendo en los demás, siendo que ni siquiera lo admiten dentro de sus propias viviendas.
Junto a la conflictividad de los acumuladores externos deben agregarse los problemas de comunicación que presentan todos ellos, incluidos los internos, debido al desajuste de valoración de los objetos acumulados. Dicha valoración resulta positiva o neutra para los acumuladores, y negativa en alto grado para las demás personas.
Se observa, finalmente, que el exceso de acumulación disminuye por sí solo la sociabilidad de las personas que la practican y su convivencia con otras.

5. Relación con el hecho de acumular     
En esta categoría se destacan varios aspectos de interés:
El hábito de acumular tiene siempre larga data, al menos de 10 años. Algunos entrevistados lo remontan a la infancia o pubertad, y dos al ejemplo de sus padres, quienes, podría decirse, los iniciaron en las prácticas acumulativas. Además de la antigüedad de estas últimas, tienden a agravarse con el aumento de la edad. Al respecto, debe recordarse la media etaria de la muestra seleccionada, que tiene como mínimo los 40 años.    
Particular importancia toma el carácter e intensidad de la relación con lo acumulado; relación que se presenta siempre como compulsiva, irrefrenable, con un posible valor autónomo y hedónico (el placer de juntar por juntar), que lleva a lo que se podría denominar el amor por lo acumulado. Cabe indicar que este carácter compulsivo e irracional tiende a no ser reconocido como tal por los acumuladores.
Otro aspecto singular de la relación considerada es que no produce necesariamente satisfacción, pero sí causa insatisfacción, frustración y angustia el desprendimento de lo acumulado.
Se advierte asimismo que la relación con los objetos acumulados tiende a substituir a la relación con las personas, impresión captada por el investigador en su observación de campo con los entrevistados ante el hecho de que la presencia de los objetos acumulados se impone siempre a la de las personas. Además, se trata de una relación con objetos que presentan un posible carácter transicional, según la concepción de Winnicott (21), como forma de elaborar o procesar ciertas pérdidas (económicas o afectivas), pero esa condición transicional tiende a perpetuarse.
Los demás entrevistados asignan siempre a la relación de los acumuladores con lo acumulado un componente patológico o “enfermizo” (término que suelen emplear), y más específicamente de origen mental. Solo un acumulador comparte esta opinión.

6. Representaciones sociales
a) Información
La mayor parte de las personas que acumulan no manifiestan conocimiento de la acumulación como práctica social, pero reconocen que todos pueden acumular o “juntar un poco” eventualmente. Lo que no pueden entender ni justificar es el desprendimento de otras personas, que las hace arrojar o prescindir de las cosas que ya no usan.
Los demás entrevistados están informados de la acumulación en sus distintos grados, y donde no siempre es fácil deslindar lo normal de lo anormal, ya que casi todas las personas tienen tendencia a la acumulación. Lo que sí rechazan vecinos, familiares y allegados es la acumulación extrema y los excesos y perjucios que producen en las viviendas, el medio ambiente y las relaciones humanas.
Los técnicos señalan que la mayoría de las personas son acumuladoras, en mayor a menor medida, pero tienden a conocer más los casos extremos de acumulacion y a rechazarlos con severidad. En este rechazo, señalan también, influyen los medios de comunicación, que brindan difusión solo de esos casos.

b) Campo de representación
Se observa una gran variedad de representaciones en torno a la acumulación, formando un campo de conocimiento diverso, complejo, y donde cada parte implicada aporta visiones diferentes, a la vez que complementarias en su conjunto.
Las personas que acumulan asocian la acumulación sobre todo al campo económico y utilitario, pero que nunca se concreta ni proporciona beneficios observables. Esto lleva a vivir en función del futuro y en desmedro del presente, ya que el acto de juntar o acopiar tiene siempre un efecto futuro, que no puede concretarse inmediatamente. Pero este efecto que nunca se concreta lleva a estas personas a mantenerse dentro de un campo psicológico de carácter desiderativo, prospectivo y utópico, que las aleja o desdibuja con respecto a su circunstancia presente y cotidiana.
Familares y allegados parten de la idea general de que “todos juntan para tener algo en la vida”, por lo que consideran la acumulación como una práctica relativamente frecuente y vinculada a una mentalidad de ahorro, que es resultado de una mentalidad social transmitida de generación en generación (campo psicosocial).Pese a este carácter relativamente extendido de la acumulación, tienden a ver los casos extremos de la misma como “obsesiones” y perturbaciones mentales (campo psicológico y psiquiátrico).
Los técnicos señalan que la acumulación es una práctica común en la mayor parte de las personas, pero que es más habitual en la ciudad que en el campo (ámbito geopolítico).
También destacan la importancia de “la dimensión subjetiva” de la acumulación, “el diferente valor que las personas damos a las cosas”, en expresión de uno de los entrevistados. Esta apreciación pone de manifiesto la red de intercambio de subjetividades que hacen a la vida social según Jodelet.
En el campo valorativo o axiológico, la acumulación extrema concibe al ser en función del tener, y se refuerza a través de refranes y opiniones como: “el que guarda siempre tiene”, “tanto tienes, tanto vales”, “el ahorro es la base de la fortuna”. Se trata de lugares comunes del pensamiento social más extendido, emparentado con la sociedad capitalista y el patrón histórico-mítico de la acumulación originaria, que parece encontrarse en el trasfondo de estos refranes y las representaciones sociales que implican.
Por último, y a pesar de ciertas preferencias de concepción, se observa en los técnicos y en gran parte de los entrevistados no especializados la noción del proceso salud/enfermedad como único, continuo y dinámico. Pero en otro sector de los entrevistados no idóneos se advierte la tendencia a la patologización mental y estigmatizante de los acumuladores extremos.
En síntesis, el campo de representación se manifiesta como múltiple e interdisciplinario: económico, social, psicológico, psicosocial, axiológico, geopolítico y nosográfico, más concretamente en la línea del proceso salud/enfermedad.

c) Actitud
En las personas que acumulan hay disposición favorable hacia su propia acumulación, con una sola excepción, ya indicada: el entrevistado que considera sus hábitos acumulativos y la acumulación en general como “nociva” y “enfermiza”.
En familiares y vecinos predomina una actitud claramente desfavorable hacia los casos de acumulación extrema, asociándola con problemas mentales.
Los técnicos afirman que en la sociedad impera el rechazo hacia los acumuladores extremos (sobre todo por influencia de los medios) y su estigmatización como personas “perturbadas, siniestras, mugrientas”.

Resumen y cuadro de análisis de los resultados

El estudio de los resultados sobre conductas y representaciones sociales, a partir de las entrevistas semiestructuradas y mediante las categorías de análisis consideradas, arroja diferencias importantes en las perpectivas del tema, atendiendo a dos grandes grupos, los acumuladores y las demás personas, con algunos matices entre estas últimas. De este conjunto general de perspectivas puede extraerse el siguiente cuadro de diferencias, que oficia como sinopsis de lo ya analizado (Figura 1).


Conclusiones

Atendiendo al objetivo general de la investigación, el análisis de resultados muestra una relación estrecha entre la acumulación, especialmente en sus formas extremas, y las representaciones sociales vinculadas con este tipo de prácticas. Se trata de patrones de pensamiento y conducta enraizados en modalidades socioeconómicas del capitalismo, presentes en el mito de la acumulación originaria descripta por Marx, y su versión popular acuñada en frases como “el que junta siempre tiene”, “el ahorro es la base de la fortuna”, etc. Este núcleo de ideas o representaciones sociales se manifiesta en un ámbito de cruce entre lo individual y lo social, ya que se presenta en individuos, en gran número, y que de hecho o intención están reproduciendo patrones socioeconómicos y culturales del mundo capitalista.
No es este, sin embargo, el único núcleo de interés presente en las conductas acumuladoras. De este modo, se encuentran en ellas, además del componente social y psicosocial referido, otro de carácter más propiamente personal y psicológico, como la incidencia de la soledad, las situaciones de pérdida y las carencias afectivas (no solo económicas y materiales), con respecto a las cuales los hábitos acumulativos podrían ser compensatorios y simbólicos en general. Este aspecto es destacado por los diversos técnicos, particularmente los de la salud mental.
En conjunto, se advierte una gran diversidad de contenidos y campos disciplinares suscitados por las representaciones sociales, directa o indirectamente, consciente o inconscientemente. Esto se observa en la dimensión del campo representacional, caracterizado por diferentes ámbitos de la conducta y del conocimiento, como la psicología, la sociología, la psicología social, la economía y la axiología (esta última resulta apreciable en un cambio de valores que pasa del ser al tener, y del vivir al mero existir para acumular sin fines productivos).
La diversidad de aspectos implicados en la acumulación habla de la necesidad de un abordaje interdisciplinario de estas conductas.
En cuanto a los objetivos específicos, referidos a las posibles diferencias de puntos de vista de la acumulación, se comprueban esas diferencias, sobre todo entre dos grandes grupos: las personas que acumulan y las demás, especialmente las afectadas por aquellas, como los vecinos. Esta diferencia de perspectivas se puede resumir en dos puntos relevantes: los acumuladores creen que sus conductas son normales e inocuas, en tanto las demás partes las ven del modo contrario, como patológicas y dañinas. Asimismo, resalta otro gran desfasaje entre los dos grupos mencionados: la hipervaloración de lo acumulado para los acumuladores, y su desvalorización por parte del resto de las personas.
Estas diferencias y desfasajes generan conflictos e incomunicación entre las partes implicadas, y dificultan la intervención técnica, que casi siempre debe hacerse contra la voluntad de los acumuladores. Se destaca además la estigmatización patológica de los acumuladores extremos, sobre todo por influencia de los medios y su difusión de los casos más críticos. Pese a ello, tanto los entrevistados no técnicos como los técnicos tienden a creer que la acumulación es una práctica extendida en toda la sociedad, pero hay que determinar sus grados, y entonces es difícil el deslinde entre lo normal y lo patológico. Esta percepción de fondo en el tema de la acumulación refuerza la concepción unitaria del proceso salud-enfermedad, rechazando las dicotomías absolutas. No obstante, en el caso de los vecinos afectados predomina una imagen estigmatizante de los acumuladores extremos, vinculada a casos de perturbación o trastorno mental.
Por último, dentro del carácter polifacético de las conductas acumuladoras y del abordaje interdisciplinario que requieren, importa destacar el campo de la salud mental y comunitaria, especialmente requerido por este tipo de comportamientos y que implica el trabajo en equipo entre los diversos profesionales de la salud, las personas involucradas y el contexto social que las rodea.

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