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ABRIL 2020 N° 2 Volumen 10

MANEJO DE LA DISFAGIA EN PERSONAS MAYORES

Sección: Cartas a la directora

Autores

Sandra Martínez Pizarro

Enfermera. Residencia Divina Pastora de Granada.

Contacto:

Email: mpsandrita@hotmail.com

Sra. Directora:
El término disfagia se refiere a la dificultad en el proceso de movilizar los líquidos o alimentos desde la boca al estómago. Los pacientes con disfagia poseen un mayor riesgo de atragantamiento, aspiración y asfixia. Es más habitual en individuos mayores de 70 años.
La disfagia es una patología geriátrica debido a su alta incidencia en personas mayores y su asociación a comorbilidades como infecciones, neumonía, malnutrición e incremento de la mortalidad. Su principal tratamiento consiste en adaptar la textura del alimento y viscosidad del fluido (1).
En el artículo de Painter et al. (2), realizado en 2017 en Australia, se expone que las opciones de tratamiento son limitadas y se basan en el uso de alimentos y líquidos con textura modificada. Estos autores exponen que la textura modificada de alimentos y bebidas (TMF) reduce el riesgo de aspiración, pero tiene efectos adversos ya que se asocia a una menor ingesta de energía y líquidos y una adherencia variable.
En el estudio de Zanini et al. (3), llevado a cabo en 2017 en Italia, se evalúan los efectos de un programa de alimentos con textura modificada en una cohorte de personas mayores institucionalizadas. El programa llamado NUTRICARE incluyó comidas sin suplementos nutricionales y niveles personalizados de densidad, viscosidad, textura y tamaño de partícula. Los resultados mostraron una mejoría del perfil nutricional y bioquímico: índice de masa corporal, peso corporal, valores totales de proteína, albúmina sérica, transferrina sérica y linfocitos.
En el estudio de Smukalla et al. (4), realizado en 2017 en Estados Unidos, se explica que el tratamiento de la disfagia se ha basado en la atención de apoyo con modificación de la dieta, evitación de alimentos y rehabilitación de la deglución. Sin embargo, los desarrollos recientes en el tratamiento de causas específicas son prometedores. Ejemplos de ello sería, en el caso de disfagia oral, promover la salivación, asegurar una dentadura adecuada y fortalecer los músculos de la masticación. En el caso de la existencia de una barra cricofaríngea (fracaso de apertura del esfínter esofágico superior) el tratamiento específico incluiría la inyección mediante endoscopia de toxina botulínica y la miotomía endoscópica o quirúrgica. Por otro lado, en el caso de patologías neurológicas el tratamiento específico estaría formado por terapia de deglución, modificación de la dieta y dilatación endoscópica, o en el caso de trastornos esofágicos espásticos el uso de bloqueadores de los canales de calcio, nitratos, anticolinérgicos e inhibidores de la fosfodiesterasa. Cabe destacar que estas opciones con frecuencia no están disponibles para personas mayores debido a sus comorbilidades. Sin embargo, la creciente disponibilidad de soluciones menos invasivas ha aumentado las opciones de tratamiento para esta población.
En el estudio de Warnecke et al. (5), efectuado en 2019 en Alemania, se indica que en personas mayores el tratamiento de la disfagia ha de consistir en una intervención mínimamente invasiva. Según esta intervención primero se debe determinar la dieta adecuada para cada paciente y el grado de espesamiento de líquidos. En segundo lugar, los enfermos con riesgo de desnutrición tienen que recibir una dieta alta en calorías y proteínas. En tercer lugar, los pacientes y cuidadores deben recibir orientación práctica para optimizar la higiene bucal. Por otro lado, también existen opciones de tratamiento farmacológico o quirúrgico para formas específicas de disfagia neurogénica. Por ejemplo, los métodos de neuroestimulación son opciones prometedoras que se están investigando. En personas mayores con parkinson se recomienda evaluar si la disfagia mejora después del ajuste del tratamiento dopaminérgico. Cabe destacar que el entrenamiento de la fuerza muscular espiratoria puede mejorar la situación clínica.
En el estudio de Di Pede et al. (6) se indica que dentro de los tratamientos para tratar la disfagia se encuentra la terapia de disfagia convencional, ajustes posturales, modificación de dieta, higiene oral, rehabilitación de los músculos de la deglución, maniobras super-supraglóticas, ejercicio de sujeción de la lengua o método de Masako, maniobra de Mendelsohn, refuerzo de la musculatura suprahioidea, terapia de disfagia de McNeill, miotomía química del músculo cricofaríngeo por neurotoxina botulínica, tratamiento farmacológico, estimulación eléctrica neuromuscular, estimulación magnética transcraneal repetitiva y estimulación transcraneal de corriente continua.
En general en los personas mayores con disfagia se suelen emplear técnicas de modificar textura de alimentos y viscosidad de los líquidos. En ocasiones son poco aceptados por los personas mayores por su forma o sabor, conduciendo a problemas como la desnutrición. Sin embargo, los estudios de los últimos años muestran la existencia de diversas estrategias diferentes para tratar la disfagia. Por lo tanto, se deberían promocionar en residencias y hogares las nuevas estrategias descritas teniendo siempre en cuenta las características particulares de cada persona mayor, con el objetivo de proporcionar los mejores cuidados basados en la última evidencia científica.
Debido a la función docente, asistencial, administrativa e investigadora de la enfermería son los enfermeros los principales responsables en la trasmisión de estos conocimientos a los pacientes y sus familiares en los centros de salud, para que estos los puedan aplicar en sus hogares. También son los enfermeros los responsables en la investigación de nuevas estrategias, junto con otros profesionales, para crear nuevos productos en los laboratorios que permitan adaptar la textura de los alimentos así como tratamientos para recuperar la función de deglución. De igual forma los profesionales de enfermería también son los responsables de la aplicación de las novedosas intervenciones descritas en la asistencia diaria de las residencias de ancianos y hospitales. Con todo ello se podrá incrementar la calidad de vida de los pacientes y evitar situaciones de riesgo vital como el atragantamiento. De esta manera los enfermeros cumplirán con su principal responsabilidad: cuidar a sus pacientes.

Bibliografía

1.    Ortega O, Martín A, Clavé P. Diagnosis and management of oropharyngeal dysphagia among older persons, state of the art. J Am Med Dir Assoc. 2017; 18(7):576-82.
2.    Painter V, Le Couteur DG, Waite LM. Texture-modified food and fluids in dementia and residential aged care facilities. Clin Interv Aging. 2017; 12:1193-203.
3.    Zanini M, Bagnasco A, Catania G, Aleo G, Sartini M, Cristina ML, et al. A dedicated nutritional care program (NUTRICARE) to reduce malnutrition in institutionalised dysphagic older people: A quasi-experimental study. J Clin Nurs. 2017; 26(23-24):4446-55.
4.    Smukalla SM, Dimitrova I, Feintuch JM, Khan A. Dysphagia in the Elderly. Curr Treat Options Gastroenterol. 2017; 15(3):382-96.
5.    Warnecke T, Dziewas R, Wirth R, Bauer JM, Prell T. Dysphagia from a neurogeriatric point of view: Pathogenesis, diagnosis and management. Z Gerontol Geriatr; 52(4):330-5.
6.    Di Pede C, Mantovani ME, Del Felice A, Masiero S. Dysphagia in the elderly: focus on rehabilitation strategies. Aging Clin Exp Res. 2016; 28(4):607-17.