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OCTUBRE 2020 N° 4 Volumen 10

La voz de la enfermería en las políticas públicas en tiempo de pandemia

Sección: Editorial

Autores

Dr.ª María Antonieta Rubio Tyrrell

Professora Emérita da UFRJ/Brasil
Professora Visitante Sênior do PPGenf - UFPI/Brasil
Membro da Comissão de Relações Internacionais do COFEN/Brasil
Líder da Linha de Pesquisa em Políticas de Saúde:
Modelos de Ensinar e Assistir à Mulher e ao Recém-nascido
Vocal Internacional de ALADEFE/ UDUAL

Contacto:

Email: tyrrell2004@hotmail.com

Abordar la voz de la enfermería en la era de la pandemia representa, por un lado, un gran desafío en este momento de aislamiento social y de crisis sanitaria, pero al mismo tiempo una necesidad urgente, ya que a través de ella podemos contribuir a la construcción del conocimiento y la comprensión de la misión de la profesión en una emergencia pública. Por otro lado, nos permite cuestionar, en términos de ideas y acciones, una práctica profesional con compromiso con la vida desde la perspectiva de los derechos humanos y la ciudadanía.

Tomando como base ese criterio recurrimos a la Organización Mundial de la Salud (OMS, 2013), quien ha señalado a la comunidad internacional la necesidad de reconocer el papel de las enfermeras/os, principalmente en cuatro dimensiones: en la inversión de la organización en políticas que valoran el papel de la enfermería dado el déficit de nueve millones de enfermeras/os, mejorar su bajo sueldo, abordar la desigualdad de género y la falta de profesionales en puestos de liderazgo, e invertir en el primer nivel de atención, como profesionales de prácticas avanzadas.

En 2018, la OMS junto con el Consejo Internacional de Enfermería (CIE) y Nursing Now (NN) publicaron el “Informe sobre el estado de la Enfermería en el mundo, lanzando el Plan de Acción de Valorización de la Enfermería: invertir en educación, empleabilidad y liderazgo”, traduciendo de esta forma la situación de escasez, envejecimiento y jubilación de esos profesionales perjudicando aún más la situación de la fuerza laboral en el mundo, identificando en los países estudiados por la OMS una escasez la cual se tradujo en un 43% en la región de las Américas (OMS, 2020).

En Enfermería se puede afirmar que desde 2018, cuando se declaró al mundo un proyecto para el desarrollo y la mejora de los profesionales enfermeros, a pesar de experimentar viejos y nuevos problemas relacionados con la desvalorización y la falta de respeto de los trabajadores de enfermería como sujetos de derecho, renacía la luz de nuestra lámpara ante el júbilo de presenciar que la ONU y la OMS, junto con la CIE, declararon el trienio 2018, 2019 y este año 2020 como el Año Internacional de la Enfermería y la Partería; es decir, el año de la valorización de enfermeras/os y parteras. También en 2020 estaríamos celebrando el Bicentenario del nacimiento de Florence Nightingale, fundadora de la Enfermería Moderna en el mundo.

El 30 de abril de 2019, los profesionales enfermeros se unieron a la campaña mundial de Enfermería Ahora en el mundo, y en América Latina no fue diferente. En el lanzamiento de la campaña, la Directora de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), Drª. Carissa F. Etienne, declaró en el COFEN/Brasil: “La OPS reconoce que para lograr la salud universal debe haber transformaciones en los sistemas de salud basados en la Atención Primaria traduciendo que las enfermeras son la clave para lograr la salud universal”. En este contexto, la OMS también definió, entre otras metas, con la fecha límite para 2020, el establecimiento de redes mundiales de investigación y destacó el liderazgo político en el área de enfermería, llamando la atención para garantizar que el 75% de los países tenga un órgano de gestión enfermero en los niveles más altos de gestión nacional de salud (BIREME, 2019; COFEN, 2019). Una estrategia que en la mayoría de los países latinoamericanos no existe.

Esas consideraciones caracterizan, de hecho y de derecho, el año de conmemoración como Año Internacional de la Enfermería, como una paradoja cruel en 2020, porque lo que se consideraba una situación de encanto para lograr que la enfermería sea visible y valorizada como la “columna vertebral en el sistema de salud” (declaración de Tedros Adhanom Ghebreyesus, Director General de la OMS) ahora se presenta como una situación de espanto, recordando los hechos que se centran en las terribles condiciones de trabajo en las que se encuentran los profesionales de enfermería en combatir la COVID-19: con gran riesgo de enfermarse, potencializando el daño a la vida, aumentando el estado de contaminación y ocasionando la muerte de profesionales de la salud en general y de enfermería en particular.

Inicialmente explicamos que en el campo de la salud global, fuera del gobierno y las autoridades sanitarias en el ámbito central, los llamados a enfrentar esta situación eran los gerentes y profesionales de la salud y especialmente las enfermeras que se habían reunido desde 2018 siguiendo una agenda establecida por OPS/OMS que consistió en promover la valorización de la enfermería para lo cual, entre otros, se establecieron tres estrategias fundamentales: desarrollar el Plan de Acción - Enfermería Ahora; celebrar en 2020 el Año Internacional de la Enfermería y conmemorar en este mismo año el Bicentenario del Nacimiento de Florence Nightingale.

Para la OMS, la pandemia de COVID-19 reforzó la necesidad urgente de fortalecer la fuerza laboral mundial de la salud/enfermería; sin embargo, los gobiernos de los países no reconocieron, y hasta hoy no reconocen, la misma necesidad.

Los profesionales de enfermería en el mundo, y  también en América Latina, han generado grandes dificultades y complicaciones, ya que desde el comienzo de la pandemia estos profesionales enfrentaron muchas situaciones críticas, principalmente su exposición y la de sus familias al contagio, al sufrimiento de la enfermedad y a la muerte.

La profesión enfermera, a pesar de las luchas y movimientos organizados por las asociaciones/organizaciones que representan la categoría, los grupos de sociedades de especialistas y universidades, ha acumulado durante más de dos décadas una historia de desvalorización como trabajadores de salud: no hay un salario base establecido, no se tiene una definición nacional de horas de trabajo semanales (30 horas), y el proceso de trabajo en condiciones indignas descalifican la prestación de atención a la sociedad.

En 2020, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) reiteró que 5,9 millones de enfermeras/os y parteras faltarían al mercado laboral para satisfacer las necesidades de salud del planeta para 2030, como se define en la agenda de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (OMS, ODS, 2015).
Para Sanhueza-Alvarado (ALADEFE, 2020), en su declaración institucional como Presidente expresó la preocupación, y solicitud de la organización al mismo tiempo, sobre una atención necesaria e inmediata a las condiciones de trabajo en las que las enfermeras y otros profesionales de la salud están y continuarán desarrollando sus acciones para enfrentar esta pandemia grave y desconocida. En este sentido, la situación de la enfermería marca diferencias entre las condiciones de trabajo, en las cuales las enfermeras desempeñan su papel, siendo estas muy diferentes y diversas entre los países de América.

La importancia del trabajo de las enfermeras/os ha sido ampliamente reconocida por la sociedad, pero no por parte de Estado a través de sus autoridades e instituciones, sin tomar en cuenta las recomendaciones de la OPAS/OMS. El reconocimiento es necesario en la distribución equitativa y la lealtad a la condición de ser enfermera/o, lo cual es necesario en la pandemia de la COVID-19.
Considerando lo expuesto, en la era COVID-19, no se observó en el periodo tratado ninguna iniciativa de política pública, social o económica que focalizase el bienestar o la valorización de los profesionales de enfermería, como requerido por la sociedad y las autoridades que representan la categoría profesional nacional e internacional. Al contrario, se ha verificado en las publicaciones que hasta este mes de julio continúan las quejas colectivas e individuales de muchos países de ALC relacionadas con la falta de bioseguridad, beneficios laborales, asistencia médica e igualdad de oportunidades, entre otros.

Finalmente, con el reconocimiento por parte de la sociedad del desempeño vital realizado por las enfermeras/os en el mundo y en América Latina y el Caribe, estamos seguros de que pasaremos a la historia de la pandemia como protagonistas en los Sistemas Nacionales de Salud, Héroes de la Atención en la Pandemia COVID-19, “siendo la columna vertebral” y “la clave para lograr la salud universal”. Con la creencia que en la perspectiva política, la Enfermería se identificará como la profesión de la salud de utilidad social del siglo XXI y las enfermeras/os y parteras como cuidadoras y cuidadores por excelencia en la salud/enfermería global.