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JULIO 2012 N° 3 Volumen 2

Consumo de drogas en adolescentes mexicanas

Sección: Originales

Cómo citar este artículo

Cortaza Ramírez L, Villar Luis MA, Puig Nolasco A. Consumo de drogas en adolescentes mexicanas. REVISTA IBEROAMERICANA DE EDUCACIÓN E INVESTIGACIÓN EN ENFERMERÍA 2012; 2(3):19-25

Autores

1Leticia Cortaza Ramírez, 2Margarita Antonia Villar Luis, 3Ángel Puig Nolasco

1 Doctora en Enfermería, profesora a tiempo completo de la Facultad de Enfermería de Minatitlán, Universidad Ver

Resumen

Estudio descriptivo y transversal, cuyo objetivo fue identificar el uso de drogas en mujeres estudiantes de bachillerato de Veracruz, México. Participaron 152 adolescentes, seleccionadas mediante muestreo aleatorio simple. Se utilizaron 14 preguntas del cuestionario para estudiantes 2006 aprobado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y adaptado a población mexicana. El uso en la vida fue de un 60,5% con edad de inicio de 14,3 años, el 21,1% consumió en el último mes, el 3,3% hace uso frecuente y el 4% uso. Las drogas más experimentadas fueron el alcohol (52%), el tabaco (28,9%) y la marihuana (7,2%). El 14,6% realizó el primer consumo en su propia casa, el 9,9% uso alcohol y tabaco y el 4,7% drogas ilícitas. Existe alta tolerancia familiar para el consumo de drogas lícitas e ilícitas y baja percepción del riesgo de las estudiantes. El estudio tiene contribuciones para apoyar la realización de programas preventivos en relación al consumo de drogas en estudiantes de bachillerato.

 

Palabras clave:

consumo de drogas; estudiantes; mujeres adolescentes; prevención de consumo de drogas

Title:

Drug use in mexican female adolescents

Abstract:

Sectional study aimed to identify drug use in female high school students in Veracruz, Mexico. 152 adolescents were selected by simple random sampling. We used 14 questions from the Questionnaire for Students 2006 approved by the World Health Organization (WHO) and adapted to the Mexican population. The use during lifetime was 60,5% with a starting age of 14,3 years, 21,1% used drugs in the last month, 3,3% frequently used drugs and 4% had a heavy usage. The most common used drugs were alcohol (52%), snuff (28,9%) and marijuana (7,2%). The 14,6% had first used drugs at home, 9,9% used alcohol and snuff, and 4,7% illicit drugs. There is high relative tolerance for the use of licit and illicit drugs and a low risk perception between the students. The study supports the implementation of prevention programs in relation to drug use in high school students.

Keywords:

prevention programs to use drugs; students; teenage girlsuse drugs

Portugues

Título:

O uso de droga em adolescentes mexicanas

Resumo:

Estudo transversal descritivo, o objetivo foi identificar o uso de drogas em mulheres estudantes do ensino médio de Veracruz, México. Com 152 adolescentes, selecionados por amostragem aleatória simples. Foram usadas 14 perguntas do questionário para estudante 2006, aprovado pela OMS e adaptado para a população mexicana. O uso na vida foi de 60,5% com idade de início de 14,3 anos, 21,1% usou no último mês, 3,3% faz uso freqüente e 4% pesado. As drogas mais experimentadas foram álcool (52%), tabaco (28,9%) e maconha (7,2%). 14,6% fez o primeiro uso em sua própria casa, 9,9 % consumo de álcool e tabaco, 4,7% drogas ilícitas. Há alta tolerância familiar para o uso de droga licitas e ilícitas e baixa percepção do risco de estudantes do sexo feminino. O estudo tem contribuições para apoiar programas de prevenção em relação ao consumo de droga em alunos do ensino médio.

Palavras-chave:

uso de drogas; mulheres adolescentes; estudantesprevenção do uso de drogas

INTRODUCCIÓN

En los últimos años el abuso de alcohol y drogas ha crecido de forma considerable y actualmente es estimado como una problemática grave de salud pública, que perturba la vida de las comunidades y altera la dinámica de los núcleos familiares, moviendo a las sociedades y gobiernos para hacer frente a este reto de gran importancia.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS) es difícil que este problema no se manifieste en algún país, aunque sus características y comportamiento varían en cada uno de ellos (1). En los adolescentes este fenómeno cobra especial relevancia, debido al incremento en el número de estos que consumen substancias adictivas, las cuales ponen en riesgo su salud.

La adolescencia por sí misma es una etapa difícil en la vida de los jóvenes, llena de cambios, de búsqueda y aceptación por el grupo de pares, que en muchas ocasiones los lleva a tomar riesgos, entre ellos, el consumo drogas, debido a que el cerebro de los adolescentes está menos desarrollado, en las áreas que se asocian con la toma de decisiones (2).

El consumo de drogas continúa predominando en los hombres, pero en los últimos años se ha incrementado considerablemente en las mujeres. Actualmente para algunas jóvenes el empezar a experimentar con alguna droga forma parte de un proceso de aceptación social o integración a un grupo determinado, sin embargo, para aquellas adolescentes que enfrentan personalidades complejas, puede constituir la única alternativa para enfrentarse a los problemas personales y pueden ser más sensibles para la dependencia a las drogas, colocándolas en un riesgo más elevado de llegar a la adicción (3).

Algunos estudios señalan que el consumo de drogas en las adolescentes es un problema relacionado con diversos factores, entre ellos, la tolerancia social, falta de normas y leyes que regulen realmente la disponibilidad de la sustancia, así como el deterioro de vínculos familiares (4,5). En el ámbito familiar destaca el consumo de sustancias dentro del seno familiar como uno de los principales factores de riesgo, la permisividad con la que se maneja y la inconsistencia de las normas disciplinarias dentro del hogar (5,6).

En México, el consumo de drogas ha mostrado variaciones importantes; los resultados de la Encuesta Nacional de Adicciones 2008 indican que el consumo de sustancias ilegales y médicas en la población urbana entre 12 y 65 años de edad ha aumentado de un 5% observado en 2002 a un 5,7% en este período. El consumo de marihuana, cocaína y sus derivados, heroína, metanfetaminas, alucinógenos, inhalables y otras drogas aumentaron de 4,6 a 5,2%. Se observa además que si bien el consumo de drogas ilegales es mayor en los hombres (en una proporción de 4,6 hombres por cada mujer), el índice de crecimiento es mayor en las mujeres, entre las cuales el consumo de drogas ilegales se duplicó, aumentando de 1% en 2002 a 1,9% en 2008 (8).

Esta misma encuesta menciona que las mujeres entre 12 y 17 años tienen más probabilidad de consumir drogas cuando están expuestas a la oportunidad de hacerlo que quienes ya han alcanzado la mayoría de edad y tienen mayor probabilidad que los varones de probar marihuana si se la ofrecen, elevando el riesgo si tienen una pareja o amigos consumidores de estas drogas (8).

Por otro lado, la encuesta realizada a estudiantes de la Ciudad de México en 2003 y 2006, reporta un incremento en el uso de drogas por parte de las mujeres y hay indicios de que en el consumo de algunas drogas ilegales las prevalencias son similares a las de los hombres, mostrando un aumento en los últimos tres años: de 15,2 a 17,8%. Destaca en la última encuesta que la utilización de tranquilizantes y anfetaminas fue mayor en las mujeres (9,10).

En el estado de Veracruz (México), el consumo de drogas ilícitas está por debajo de la media nacional, sin embargo, para las drogas médicas, a diferencia de lo anterior, se observa en las mujeres un uso superior al promedio nacional. En cuanto a la ingesta de alcohol se refiere, es menor al promedio en bebedores altos y consuetudinarios, en ambos sexos, no obstante, en el abuso/dependencia, tanto las mujeres como los hombres, presentan resultados dentro de la media nacional (11).

A pesar de que existen diversos trabajos relacionados sobre la utilización de drogas hay muy pocos dirigidos solo hacia las mujeres, quienes a lo largo de los años han venido desarrollando un proceso de acercamiento a las drogas, que en la actualidad las ha llevado a consumir a la par que los hombres y es debido a esta problemática y al observar que en la región de Coatzacoalcos (Minatitlán) por ser una región industrial, las jóvenes acceden al mundo laboral a edades cortas, para obtener recursos propios que les proporcionan beneficios, pero también las acercan a las drogas, aunado a que tanto en la sociedad como dentro de las familias existe una gran permisividad y tolerancia del consumo de las mujeres. Es por este motivo, por el que nace la inquietud de llevar a cabo esta investigación, con la finalidad de obtener nuevos hallazgos dentro de la región, que puedan dirigir intervenciones específicas hacia las mujeres adolescentes, quienes ha adoptado nuevos comportamientos en relación a las drogas.

OBJETIVO

Identificar el consumo de drogas en mujeres adolescentes estudiantes de bachillerato de la Ciudad de Minatitlán, Veracruz, México.

METODOLOGÍA

Diseño descriptivo, con una población de 400 mujeres adolescentes estudiantes de primero, segundo y tercer año de una escuela de nivel medio superior del área urbana de la Ciudad de Minatitlán, Veracruz (México), matriculadas en el 2010 y elegidas mediante muestreo probabilistico aleatorio simple. La selección de la escuela fue de forma aleatoria dentro del área urbana. La muestra fueron 152 estudiantes del sexo femenino de diferentes años escolares, que aceptaron participar en el estudio.

Para la adquisición de los datos se utilizó un cuestionario autoaplicado y anónimo, que indagó aspectos sociodemográficos, para recabar la información sobre el uso de alcohol, tabaco y otras drogas se utilizó un instrumento integrado por 14 preguntas tomadas de la encuesta nacional de estudiantes en México, adaptada del cuestionario para estudiantes aprobado por la OMS (12), elaborada por varios países, entre ellos, México, instrumento que ha mostrado validez y confiabilidad satisfactorias para los estudiantes mexicanos (13).

El cuestionario incluyó preguntas sobre el uso de alcohol, tabaco y otras drogas en la vida y en último mes, la edad de inicio en el consumo se consideró de manera global sin indagar en ella por tipo de droga consumida. El uso frecuente se clasificó cuando consumieron droga seis o más veces en los últimos treinta días y el consumo pesado al hacer uso de alguna droga más de veinte veces en los treinta días que antecedieron a la investigación (14).

En el aspecto ético, el estudio se apegó a los dispuesto en la Ley General de Salud Mexicana en materia de Investigación para la Salud (15), se contó con la aprobación del Comité de Investigación y Ética de la Facultad de Enfermería de Minatitlán, así como de las autoridades de la institución educativa donde se llevó a cabo el mismo.

Para la adquisición de la información se seleccionó a las estudiantes mediante la lista de grupos, las jóvenes elegidas fueron trasladadas a un espacio dentro de la misma escuela, donde se les explicó el objetivo de la investigación, conocieron el cuestionario y la forma de responderlo, se hizo énfasis en la veracidad y sinceridad de sus respuestas, en ese momento se daba a conocer lo estipulado en el consentimiento informado, el cual firmaron, haciendo hincapié que el cuestionario era anónimo. La obtención de la información se llevó a cabo en un período de tres días y el tiempo de recolección fue de 15 a 20 minutos. Para el procesamiento de la información se empleó el paquete estadístico SPSS, versión 17.0.

RESULTADOS

El análisis de los datos recabados permitió conocer que las jóvenes se encontraban en un rango de entre 15 y 19 años de edad, con una media de 16 años, la mayor parte de las alumnas (38%) cursaban el segundo semestre de bachillerato.

Referente al uso de drogas, la Tabla 1 muestra que 60,5% de las estudiantes reportó haber usado alguna droga a lo largo de su vida, de las que afirmaron haber experimentando el uso, mencionan que ocurrió entre los 6 y 18 años, la mayor parte (42,8%) lo realizó entre los 14 y 16 años, con una media de 14,3, evidenciando con esto un inicio temprano en el contacto con las drogas.

Al comparar el porcentaje de estudiantes que las consumieron alguna vez en la vida, con las que han experimentado en los últimos 30 días, se observa un descenso de casi el 40%, lo que pudiera implicar que este porcentaje solo se acercó a la sustancia como parte de un proceso de curiosidad o experimentación, no así el 21,1% restante que reporta continuar el uso. Dentro de esta quinta parte, se encuentra un 3,3% que alega uso frecuente y un 4% hace consumo habitual, es decir, que estas últimas jóvenes han estado en contacto con las drogas en más de 20 ocasiones en los últimos 30 días, lo que pudiera estar mostrando un probable proceso de adicción en dichas adolescentes.  

El alcohol fue la droga más experimentada, ya que 52% de las jóvenes manifiesta haber tenido contacto con ella alguna vez en la vida (Tabla 2) es importante destacar que el uso de alcohol continúa predominando a lo largo de la vida del 20% de estas jóvenes, quienes mencionan continuar experimentado el consumo en los últimos 30 días. El tabaco fue la segunda droga más consumida, mostrando que al parecer solo fue un consumo experimental, debido a que en el último mes ninguna expresión seguir consumiéndolo.

En lo que respecta a las drogas de uso ilícito, el 22,9% asume que ha tenido contacto con alguna droga de este tipo a lo largo de su vida, siendo la más experimentada la marihuana (7,2%), los tranquilizantes obtenidos sin receta médica (5,9%), la cocaína (4%) e inhalables (4%). Cabe mencionar que en el último mes solo una estudiante señaló el consumo de alguna de estas drogas, lo que muestra la preferencia por drogas de uso lícito.

Al indagar sobre el lugar donde se dio el primer consumo, la Tabla 3 muestra que en el 25% ocurrió en una fiesta y en 14,6% de los casos fue en su propia casa o en la de algún familiar, donde experimentaron por primera vez el consumo de alguna droga, dato que revela que uno de cada cuatro estudiantes se inició dentro del seno familiar, mostrando con esto la permisibilidad y tolerancia dentro de la familia, comportamiento considerado como uno de los principales factores de riesgo para el consumo de drogas.

Por otra parte, es importante destacar que el 7,9% inició el uso de sustancias psicoactivas en diferentes modalidades de bares, dato que al compararlo con las que iniciaron dentro de la familia la cifra se duplica en estas últimas.

Sobre la persona que les facilitó la droga, un 39,5% indicó que los amigos les ofrecieron o vendieron las drogas para iniciar el consumo por primera vez, en 12% los familiares, lo que representa que en una de cada cinco adolescentes el inicio fue incitado por una persona de la familia. Cabe destacar que entre las que afirmaron iniciar el uso de drogas en el medio familiar, el 9,9% consumió drogas lícitas (alcohol y tabaco) y el 4,7% ilícitas.

Sobre el motivo que originó este primer consumo, un 22% afirmó que fue la convivencia la causa principal del contacto y el 12,5% mencionó haber tenido alteraciones emocionales o problemas familiares (11%) derivados del primer consumo.

Al finalizar se les preguntó si estarían dispuestas a recibir ayuda especializada para disminuir o evitar el consumo de drogas, respondiendo solo el 33,6% que estarían disponibles para recibir ayuda u orientación, aspecto que se coloca como una invitación a la implementación de estrategias que permitan reducir o evitar el consumo.

Por otra parte, el 66,4% restante respondió de forma negativa, situación preocupante porque probablemente ellas no perciban en el caso de las que consumen, que su forma de utilizarlas es preocupante o puede ser que la percepción del consumo de drogas no se muestre hacia ellas como una conducta de riesgo que puede llevarlas a una adicción.

DISCUSIÓN

Los hallazgos permitieron conocer que las drogas han estado presentes en la vida de la mayoría de las adolescentes que participaron en este estudio, ya que el 60,5% mencionó haber estado en contacto con alguna droga en una fase experimental, es decir, al menos una vez a lo largo de su vida, con predominio del inicio entre los 14 y 16 años de edad, resultados que confirman los datos por la Encuesta Nacional de Adicciones 2008 (8), así como con otros estudios similares realizados en estudiantes mexicanos (4,9,10,16), quienes señalan que la mayoría de los jóvenes inicia a experimentar drogas antes de los 18 años.

Se encontró además que estas jóvenes ya tienen un acercamiento de uso frecuente (3,3%) y habitual (4%) con alguna droga, hallazgo similar a lo reportado por encuestas realizadas en Brasil (14) y México (2,8,9,10), donde se muestra que en varios estados de estos países las mujeres hacen consumo frecuente de alguna droga, en el caso de México son 11 los estados de la república mexicana donde las mujeres hacen uso de diversas drogas por encima de la media nacional, demostrando que en ellas el consumo crece en mayor proporción que en los hombres.

Al igual que en investigaciones previas, este estudio coloca al alcohol como la droga más experimentada tanto alguna vez en la vida (52%) como en los últimos 30 días (20%), datos por debajo de los señalados en las encuestas realizadas a estudiantes de la ciudad de México (9,10), así como por otros trabajos realizados en esta población (2,15). Sin embargo, la ENA 2008 (11) menciona que las mujeres adolescentes veracruzanas en este período se han sumado a la población mexicana que consume con abuso o dependencia al alcohol (8). Sumado a esto, tanto en la región sur como en diversas partes del mundo, el alcohol es la droga de más fácil adquisición y cuenta con una especial aceptación social, que lleva a estas jóvenes a instalar el consumo de esta sustancia dentro de algún momento de su vida.

El tabaco fue señalado como la segunda droga de elección alguna vez en la vida, no así en el último mes donde desciende a cero, comportamiento similar al de estudios realizados en la población mexicana donde se observa un descenso de más del 50% cuando se compara con el último mes (9,10). Sin embargo, al analizar los resultados con los expuestos por la ENA 2008 en Veracruz (11), en la cual 19,9% de las mujeres respondieron que habían fumado alguna vez un cigarrillo, se observa un notable incremento de 9% en la población estudiada.

En lo que respecta a las drogas de uso ilícito, un 22,9% aceptó haber experimentado con alguna droga de este tipo alguna vez en la vida, dato superior al aportado por estudios realizados en la población mexicana (2,9,11). En cuanto a la droga de preferencia, la marihuana fue la más consumida, resultado similar al de otros trabajos, que ponen a esta droga ilegal como la más escogida por mujeres (2,9,10).

Los tranquilizantes en esta población fueron la segunda droga más ingerida, dato que corrobora lo mencionado en las últimas investigaciones realizadas en esta población (9,11), donde indican que en el estado de Veracruz hay un predomino del consumo de tranquilizantes en las mujeres, dato superior a la media nacional.

La cocaína aparece como la tercera droga utilizada alguna vez en la vida de estas jóvenes, hallazgo que llama la atención al compararlo con los resultados de la última encuesta en Veracruz, que menciona la ausencia de reportes de consumo de cocaína en las mujeres del estado (11).

Sobre el lugar donde efectuaron el primer uso, los datos corroboran lo planteado por estudios similares que colocan las fiestas como la ocasión preferida por los adolescentes para experimentar alguna droga. Cabe señalar que uno de cada cuatro participantes, consumió por primera vez en su propia casa o en la de algún familiar alguna droga lícita o ilícita y en 12% de los casos fueron ellos los que le proporcionaron la sustancia para su uso, dato que apoya los resultados de otros estudios (4,5) donde se menciona que la probabilidad de consumir drogas es mayor cuando hay antecedentes de consumo dentro del hogar, así como actitudes de tolerancia y permisividad en la familia, debido a que es mayor el acceso a las drogas y las oportunidades de consumo.

Sobre el motivo que originó el primer contacto, los resultados señalan que en el 22% de las estudiantes fue la convivencia la causa principal del contacto, dato reportado por diversos trabajos que señalan la aceptación social de las drogas, especialmente el alcohol, como medio de establecer vínculos de amistad o unión entre las personas (17).  

Finalmente en cuanto a la disponibilidad para recibir ayuda especializada para disminuir o evitar el consumo de drogas, es preocupante el porcentaje que respondió de forma negativa, aunque este dato es similar al planteado en la ENA 2008 (8), donde se coloca que la población mexicana no percibe que algunas drogas puedan causar adicción.

CONCLUSIONES

El estudio mostró que la mayoría de las mujeres adolescentes que participaron en la investigación han experimentado el consumo de alguna droga a lo largo de su vida. Los datos en general dan indicios de riesgos futuros en la evolución del consumo, ya sea en dirección a un uso abusivo o de presentar problemas de adicción, si el patrón de uso establecido continúa.

La droga más utilizada fue el alcohol y el tabaco mostró un comportamiento de consumo más elevado para el uso alguna vez en la vida en estas jóvenes que en los datos que se recogen a nivel estatal.

En lo que respecta al uso de drogas ilegales, la preferencia cambió ligeramente en este grupo, pero no en el caso de la marihuana, que continúa como la droga de uso ilícito más experimentada, el cambio que se destaca es en relación a los tranquilizantes, que aparecen como la segunda droga más empleada.

La cocaína fue usada de forma experimental, hecho preocupante por no haber sido detectado el consumo en la última encuesta realizada a nivel estatal, lo que sugiere que está habiendo acceso a esa droga en la ciudad entre las estudiantes de ese nivel.

Destaca que en uno de cada cuatro participantes el primer consumo se efectuó en su propia casa y fueron familiares quienes proporcionaron la droga, demostrando con esta acción la facilidad de acceso, así como la aceptación de los familiares de estas jóvenes para la experimentación e incluso mantener el uso, que actualmente parece no restringirse solo a drogas ilícitas.

Finalmente, al parecer sigue habiendo un bajo nivel de percepción del riesgo y alta tolerancia social y familiar para el inicio del consumo, lo que señala la necesidad de reforzar el conocimiento del daño potencial que el uso de drogas ocasiona, haciendo énfasis sobre todo en las mujeres adolescentes.

AGRADECIMIENTOS

A la Secretaría Nacional de Políticas sobre Drogas (SENAD) de Brasil y al Departamento de Enfermería Psiquiátrica y Ciencias Humanas de la Escuela de Enfermería de Ribeirão Preto, por el apoyo durante el curso de formación de profesionales latinoamericanos como investigadores en alcohol y otras drogas psicoactivas (2009-2010).

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