Brechas en conocimientos de cuidados culturales: evaluación con instrumento en contexto multicultural

Sección: Originales

Cómo citar este artículo

Santos-Bell Y, Collazo-Lemus EC, Selman-Housein Bernal KH. Brechas en conocimientos de cuidados culturales: evaluación con instrumento en contexto multicultural. Rev. iberoam. Educ. investi. Enferm. 2025; 15(1):e15. doi:

Autores

1 Yorbel Santos-Bell, 2 Esther de la Concepción Collazo- Lemus, 3 Katty Hind Selman-Housein Bernal

1 Máster en Ciencia de la Enfermería. Centro de Investigaciones Médico Quirúrgicas (CIMEQ). La Habana (Cuba). ORCID: 0009-0007-4851-5125
2 Doctora en Ciencia de la Enfermería. Facultad de Enfermería Lidia Doce. La Habana (Cuba). ORCID:0000-0002-4924-2727
3 Doctora en Ciencias Médicas. Centro de Investigaciones Médico Quirúrgicas (CIMEQ). La Habana (Cuba). ORCID: 0000-0003-3134-3762

Contacto:

Email: yorbelsantos@gmail.com

Titulo:

Brechas en conocimientos de cuidados culturales: evaluación con instrumento en contexto multicultural

Resumen

Objetivo: caracterizar el estado de conocimiento del profesional de enfermería para brindar cuidados en un contexto multicultural en un Servicio Internacional de Salud.
Metodología: estudio transversal realizado entre octubre de 2022 y octubre de 2024, con 89 profesionales de enfermería seleccionados por muestreo intencional no probabilístico. Se aplicó un cuestionario de cuidados culturales derivado y adaptado del examen de licenciatura NCLEX para Enfermería transcultural. El análisis incluyó estadística descriptiva con frecuencias y porcentajes.
Resultados: los hallazgos mostraron que el 35,9% de los participantes obtuvo calificación de “Mal” en conocimientos de cuidados culturales. Las áreas con mayor deficiencia fueron el conocimiento del Modelo de Leininger (21,3% de aciertos), la comunicación no verbal (30,3%) y la comprensión del espacio personal (38,2%). Solo el 29,2% de los profesionales de enfermería reportó conocimiento de idiomas extranjeros. Los aspectos mejor evaluados incluyeron integración de prácticas culturales (77,5%) y manejo de barreras idiomáticas (69,7%).
Conclusiones: se identificó un conocimiento insuficiente en cuidados culturales entre los enfermeros, especialmente en marcos teóricos y comunicación no verbal. Aunque el nivel académico mostró asociación positiva con la competencia cultural, incluso los profesionales universitarios presentaron déficits. El dominio limitado de idiomas extranjeros se evidenció como una barrera crítica, agravada por la autopercepción de insuficiencia lingüística.

Title:

Gaps in knowledge of cultural care: instrument-based assessment in a multicultural context

Abstract:

Objective: to characterise the state of knowledge of nursing professionals to provide care in a multicultural environment in an International Health Service.
Methodology: a cross-sectional study was conducted between October 2022 and October 2024 with 89 purposive non-probability sampling selected nurses. A questionnaire on cultural care derived from and adapted to the NCLEX licensure examination for Transcultural Nursing was applied. The analysis included descriptive statistics, including frequencies and percentages.
Results: findings showed that 35.9% of participants received a “Poor” rating in cultural care knowledge. The areas with the greatest deficiencies were the knowledge of Leininger’s Model (21.3% correct answers), non-verbal communication (30.3%), and understanding of personal space (38.2%). Only 29.2% of nurses reported knowledge of foreign languages. The best-evaluated aspects included integration of cultural practices (77.5%) and management of language barriers (69.7%).
Conclusions: insufficient knowledge of cultural care was identified among nurses, particularly regarding theoretical frameworks and non-verbal communication. Although academic level showed a positive association with cultural competence, even university-trained professionals showed deficits. A limited command of foreign languages was identified as a critical barrier, exacerbated by the self-perception of linguistic insufficiency.

Portugues

Título:

Lacunas no conhecimento de cuidados culturais: avaliação com instrumento em contexto multicultural

Resumo:

Objetivo:caracterizar o estado do conhecimento dos profissionais de enfermagem para a prestação de cuidados em contexto multicultural num serviço de saúde internacional.
Metodologia: estudo transversal realizado entre outubro de 2022 e outubro de 2024 com 89 enfermeiros escolhidos por amostragem intencional não probabilística. Foi aplicado um questionário de cuidados culturais derivado e adaptado do exame de licenciatura NCLEX para Enfermagem Transcultural. A análise incluiu estatística descritiva com frequências e percentagens.
Resultados: os achados mostraram que 35,9% dos participantes obtiveram classificação de “Ruim” em conhecimentos culturais. As áreas com maior deficiência foram o conhecimento do Modelo de Leininger (21,3% de acertos), comunicação não verbal (30,3%) e compreensão do espaço pessoal (38,2%). Apenas 29,2% dos enfermeiros relataram conhecimento de idiomas estrangeiros. Os aspectos melhor avaliados incluíram integração de práticas culturais (77,5%) e manejo de barreiras idiomáticas (69,7%).
Conclusões: identificou-se conhecimento insuficiente em cuidados culturais entre os enfermeiros, especialmente em marcos teóricos e comunicação não verbal. Embora o nível acadêmico tenha mostrado associação positiva com a competência cultural, mesmo os profissionais com formação universitária apresentaram déficits. O domínio limitado de línguas estrangeiras mostrou-se uma barreira crítica, agravada pela autopercepção de insuficiência linguística.

Palavras-chave:

cultura; diversidade cultural; relações interculturais; enfermagem transcultural; cuidados culturais

Introducción

La enfermería es una profesión fundamentada en valores humanos profundos que trascienden fronteras y promueven la unión entre pueblos diversos [1]. En un mundo cada vez más globalizado, los servicios de salud deben adaptarse a las necesidades de una sociedad multicultural [2], donde las diferencias culturales influyen no solo en los comportamientos sociales y económicos, sino también en las percepciones, prácticas y resultados en salud [3].

El personal de enfermería desempeña un papel clave en la prestación de cuidados holísticos [4], que exige comprender y respetar los contextos culturales de las personas a las que atiende: sus creencias, tradiciones, formas de comunicación y prácticas de salud. Cuando los profesionales integran la conciencia cultural en su práctica, logran brindar una atención más efectiva, personalizada y significativa [5,6]. Sin embargo, la ausencia de conocimiento cultural puede generar barreras en la comunicación, intervenciones inadecuadas e insatisfacción en los cuidados.

Investigaciones recientes [3] destacan que muchos profesionales de esta rama aún enfrentan desafíos para aplicar cuidados culturalmente congruentes, a menudo debido a barreras lingüísticas y una formación insuficiente en Enfermería transcultural. Trabajar desde la enfermería en este sentido tiene como objetivo conocer las influencias que producen las culturas para conseguir llegar a un tratamiento y gestión de la salud culturalmente sensible y adecuado. Esto conforma un punto importante porque las creencias y las prácticas culturales influyen en la salud y el comportamiento de las personas [7].

Los estudios enfatizan la necesidad de estrategias educativas que cierren esta brecha, al asegurar que los profesionales desarrollen la sensibilidad y las habilidades necesarias para atender a poblaciones diversas. El cuidado cultural desde la enfermería se puede considerar de mucha importancia, ya que permite al profesional analizar de manera integral a la persona en la etapa de atención, al tener en cuenta tanto la enfermedad como los aspectos culturales [1].

En correspondencia con lo antes mencionado, se requiere del conocimiento de las teorías que permiten sustentar la Enfermería transcultural. Leininger [1] es una de las teóricas de la enfermería y su propuesta de la Teoría de la Diversidad y la Universalidad de los Cuidados Culturales, desarrollada mediante el modelo del Sol Naciente, describe sus componentes básicos y permite promover el desarrollo de investigaciones para formar estrategias de atención o métodos sistemáticos para diferentes culturas. Dicha teoría transmite una aproximación integral al conocimiento de los cuidados e integra los fundamentos de enfermería con las bases y los principios de la ciencia social y la antropología [8]. 

Posterior a Leininger, destacaron otros autores que desarrollaron valiosos aportes a este campo, entre ellos Spector con el Modelo de la Herencia Cultural y Tradiciones de Salud, donde hace referencia a que los cuidados de enfermería, para ser considerados cuidados culturales, deben ser sensibles y competentes. Un cuidado culturalmente sensible implica que se poseen conocimientos básicos y actitudes constructivas hacia las tradiciones de salud observadas en los diversos grupos culturales que son aplicados en el entorno laboral [9].

El Modelo de Competencia Cultural, de Purnell, permite un acercamiento etnográfico, el cual favorece la comprensión cultural de las situaciones de salud-enfermedad, al proporcionar un formato sistemático y comprensivo para evaluar las creencias, los valores y las costumbres de las personas a las que se atienden. Por otra parte Camphina-Bacote, en su Modelo de Implementación del Proceso de Competencia Cultural en la Prestación de los Servicios de Cuidados de Salud, ofrece una guía a la hora de prestar una atención eficiente y competente en el aspecto cultural en la práctica diaria; y el modelo de Lipson reconoce la complejidad del cuidado culturalmente competente, pues no se limita al conocimiento de la persona o grupo cultural al que se cuida, sino que debe contemplar también el contexto: 1) la cultura del sistema de salud y del sistema social y 2) las características culturales y socioeconómicas de la persona y su comunidad [9].

Estos marcos teóricos engloban las estrategias que las personas utilizan para mantener, proteger y recuperar su salud física, mental y espiritual. Es decir, la tradición, los marcos y modelos culturales enfatizan la importancia de desarrollar el conocimiento o la experiencia cultural como una forma de llegar a ser competente en el servicio a poblaciones culturalmente diversas [7]. 

El compromiso social que tiene el profesional de enfermería al cuidar a la persona, la familia y la comunidad, requiere que, además del conocimiento de la técnica, de los aspectos instrumentales del cuidado y de la comprensión intelectual, exista conciencia social y cultural en el conocimiento de esa otra persona, mediante el establecimiento de una relación holista [10].

Siguiendo este orden de ideas, es importante valorar la cultura según las prácticas sociales, las relaciones interpersonales, la comunicación, las necesidades propias del desarrollo, así como la capacidad para enfrentarlas y solucionarlas [11]. Por consiguiente, al alinear las prácticas sanitarias con los valores culturales de las personas, el profesional de enfermería fortalece la confianza, la adherencia a los tratamientos y los resultados en salud [5].

En correspondencia con lo antes planteado, el conocimiento y el respeto cultural no son solo una obligación ética, sino una necesidad para alcanzar la excelencia en salud. Requieren educación continua, autorreflexión y apoyo institucional para que los profesionales puedan abordar las diferencias culturales con eficacia. A medida que las sociedades se vuelven más diversas, la integración de los cuidados culturales en los currículos de enfermería y en la práctica clínica se vuelve esencial para garantizar una atención equitativa, respetuosa y de calidad para todos.

El presente estudio se propuso caracterizar el estado de conocimiento del profesional de enfermería para brindar cuidados en un contexto multicultural. Sus objetivos específicos fueron:

  • Determinar el nivel de conocimiento teórico-práctico sobre cuidados culturales.
  • Identificar los factores socioprofesionales asociados al nivel de conocimiento en cuidados culturales. 
  • Analizar la relación entre los factores socioprofesionales y el nivel de competencia cultural.

La investigación se fundamenta en el principio de que la cultura modela profundamente las percepciones y conductas relacionadas con la salud. Por ello, los hallazgos buscan sustentar propuestas de mejora que garanticen una atención sanitaria culturalmente congruente, centrada en las particularidades y necesidades específicas de esta población.

Método

Diseño y población
Se realizó un estudio descriptivo de corte transversal con profesionales de enfermería de diferentes especialidades, los cuales brindan cuidados a personas de distintas nacionalidades que son atendidas en un Servicio Internacional de Salud en el periodo comprendido entre octubre de 2022 y octubre de 2024. 

La muestra quedó constituida por 89 participantes seleccionados mediante muestreo intencional no probabilístico de una población total de 105 profesionales. Los criterios de inclusión requirieron que los participantes estuvieran ejerciendo activamente durante el periodo de estudio y que aceptaran participar de forma voluntaria, donde se les proporcionó el consentimiento informado por escrito, garantizándose en todo momento la confidencialidad de los datos y la protección de la integridad de los participantes.

Variables e instrumentos de medición
La variable principal del estudio fue el conocimiento sobre cuidados culturales, operacionalizado mediante cinco dimensiones clave:

  • Dominio del Modelo del Sol Naciente de Leininger. 
  • Interpretación de comunicación no verbal.
  • Manejo del espacio personal en contextos interculturales.
  • Abordaje de restricciones religiosas y alimentarias.
  • Integración de prácticas culturales en planes terapéuticos.

Como variables secundarias se incluyeron las siguientes: características sociodemográficas (sexo, edad, nivel académico, años de trabajo) y conocimiento de idiomas.

Para evaluar el conocimiento se aplicó un test de cuidados culturales, perteneciente al examen validado de Licencia del Consejo Nacional de Enfermeras Registrado (NCLEX para Enfermería Transcultural de Canadá, EE.UU. y Australia) [12], al que se le realizaron modificaciones menores en los gentilicios (p. ej.: sustitución de afroamericano por africano, teniendo en cuenta que las personas que se reciben en el servicio son extranjeros) para adecuarlo al contexto local; metodología de adaptación para evaluar competencias específicas [13]. Además, el instrumento se sometió a la evaluación de un panel de expertos en Enfermería transcultural. Para valorar cada ítem se utilizaron los criterios modificados por Moriyama [14]. 

Procedimiento de recolección de datos
Se realizó de forma presencial en las instalaciones del servicio de salud, con protocolos estandarizados: aplicación individual en salas privadas y codificación anónima de los cuestionarios. Tiempo promedio de respuesta: 25-30 minutos. Previo a la aplicación de la encuesta, todos los participantes recibieron información detallada sobre los objetivos y el carácter voluntario del estudio, y proporcionaron su consentimiento informado por escrito. Se garantizó la confidencialidad de sus respuestas y su derecho a retirarse en cualquier momento sin penalización.

Inmediatamente después de la recolección, se implementó un protocolo de disociación para garantizar el anonimato. Los cuestionarios de datos fueron identificados únicamente con un código numérico único y los consentimientos informados se almacenaron por separado en un archivo físico seguro. En ningún momento se creó una lista de vinculación que relacionara ambos documentos, asegurando así el anonimato permanente de las respuestas.

Análisis estadístico
El análisis de los datos se realizó mediante estadística descriptiva (distribuciones de frecuencia, porcentajes).

Consideraciones éticas
El estudio contó con la aprobación del Comité de Ética de la Investigación y del Consejo Científico de la institución (Núm. 2024014/2022). Su ejecución se efectuó en estricto apego a la Declaración de Helsinki de la Asociación Médica Mundial y a las directrices nacionales sobre protección de datos y ética en investigación en salud. Como se detalló en el procedimiento, se obtuvo el consentimiento informado por escrito de todos los participantes previo a su inclusión en el estudio. El manejo de los datos se llevó a cabo bajo estrictos protocolos de anonimato y confidencialidad.

Resultados

La Tabla 1 resume la caracterización sociodemográfica y los conocimientos culturales del personal de enfermería incluido en la investigación.

Características sociodemográficas
La muestra estuvo constituida por un predominio de mujeres (84,27%), con un 64,04% de los participantes mayores de 42 años. La totalidad de los participantes era de nacionalidad cubana. En cuanto a formación académica, el 77,53% era licenciado en enfermería, mientras que solo el 5,80% poseía categoría científica (tres másteres y un doctor en ciencias). La mayoría de los profesionales (84,27%) contaba con más de 10 años de experiencia laboral.

Conocimiento de idiomas
El 29,21% de los profesionales de enfermería encuestados reportó conocimiento de idiomas extranjeros. De estos, tres profesionales manifestaron dominio de más de un idioma (francés - 1 y portugués - 2). Todos los participantes que reportaron conocimiento lingüístico (26) indicaron manejo del inglés, aunque el 76,92% lo calificó como regular.

Conocimientos sobre cuidado cultural
Ningún participante alcanzó el 100% de respuestas correctas en la evaluación de cuidados culturales. El 35,96% obtuvo calificación de “Mal” (< 49% de aciertos). Entre los clasificados como “Regular” (50%-74% de aciertos), ninguno superó el 67% de respuestas correctas. 

Como se detalla en la Tabla 2, las áreas con menor desempeño (? 50% de aciertos) incluyeron el conocimiento del Modelo del Sol Naciente de Leininger (21,34%), la interpretación de comportamientos no verbales (30,34%) y la comprensión del espacio personal según diferencias culturales (38,20%). En un nivel intermedio (50%-60% de aciertos), se identificaron dificultades en el manejo de restricciones alimentarias religiosas (47,19%), la definición de cuidado cultural (52,81%) y las creencias sobre el origen de las enfermedades (51,68%). Los aspectos mejor consolidados (? 60% de aciertos) fueron la integración de prácticas culturales en el tratamiento (77,53%) y el manejo de barreras lingüísticas (69,66%).

Al analizar la relación entre las variables conocimiento del cuidado cultural y nivel educativo, los técnicos en enfermería mostraron menores porcentajes de aciertos, con el 50% en la categoría de “Mal”. Los licenciados presentaron mejores resultados, aunque dentro del rango “Regular” en la mayoría de los casos (Tabla 3).

Discusión

La composición demográfica de la muestra refleja el predominio de mujeres, coincidente con los patrones cubanos (88%) y regionales (89,78%) [15]. Si bien esta característica hace que la muestra sea representativa de la población de profesionales, constituye una limitación del estudio al imposibilitar el análisis de esta variable como un factor potencialmente influyente en la forma de abordar y aplicar los cuidados desde una perspectiva cultural.

Un hallazgo para tener en cuenta en los resultados de la evaluación del conocimiento de cuidados culturales es el hecho de que más del 80% de la muestra eran mayores de 30 años (83,15%). Este dato es crucial para contextualizar los hallazgos, ya que la mayoría de los profesionales evaluados se graduó cuando los cuidados culturales no formaban parte del currículo de pregrado. Los resultados de la presente investigación, sin embargo, trascienden esta limitación histórica y revelan una brecha formativa crítica: la ausencia de programas de educación continua en conocimiento cultural para profesionales en ejercicio. Aunque los posgrados (maestría/doctorado) incluyen estas temáticas, su alcance es limitado y no constituyen una opción viable para la mayoría de la fuerza laboral. Esta carencia sistémica no solo explica los hallazgos, sino que valida la pertinencia de esta investigación y la necesidad de implementar programas de desarrollo profesional continuo y accesibles.

Este escenario subraya que la mera experiencia clínica no sustituye la formación intencionada en conocimiento cultural, un constructo que integra tres dimensiones interdependientes: la adquisición de conocimientos teóricos, el desarrollo de habilidades prácticas y el cultivo de actitudes de respeto y apertura. La enfermería tiene el desafío de brindar cuidados de calidad, como expresó Leininger en su teoría, la cual busca ofrecer una asistencia vinculada con el entorno cultural para proporcionar cuidados efectivos, satisfactorios y coherentes. El nudo crítico está en conocerla, comprenderla para así poder adaptar e incorporar los objetivos de salud y sus propósitos [16].

Por ello, incluir en la formación cultural del personal de enfermería marcos de referencia como el Modelo del Sol Naciente facilita el análisis sistémico de los factores culturales que inciden en el cuidado. Se revela no solo pertinente, sino imprescindible en servicios de salud de ámbito internacional que, como el contexto de este estudio, atienden a una población diversa, con personas procedentes de todos los continentes, portadoras de marcos culturales, valores y expectativas en salud heterogéneas. En este escenario, la efectividad clínica y la calidad humana de la atención dependen críticamente de la comprensión y aplicación de estos principios.

La literatura evidencia avances en la integración de estos contenidos, aunque persisten desafíos estructurales que limitan su impacto: 1) la falta de consenso sobre los contenidos esenciales y su secuenciación temporal; 2) la escasez de referentes pedagógicos estandarizados; y 3) una evaluación todavía incipiente de las intervenciones formativas [17].

Precisamente esta carencia de instrumentos consensuados determinó la elección metodológica de este estudio: para evaluar el nivel de conocimiento, se optó por utilizar los ítems sobre cuidados culturales del examen NCLEX [12], al ser una herramienta validada internacionalmente en contextos multiculturales. Su adaptación al contexto local mediante la modificación de gentilicios aseguró la pertinencia y comprensión del instrumento para el personal de enfermería participante, todos cubanos, al reflejar de manera más directa el perfil de las personas atendidas en el servicio.
Es importante entender que estos desafíos explican por qué, incluso en contextos con mayor oferta de posgrado, la formación suele resultar fragmentada e insuficiente. En consecuencia, definir estrategias educativas efectivas basadas en diagnósticos precisos es un paso necesario para diseñar itinerarios formativos escalables y evaluables, capaces de responder a la complejidad cultural creciente en entornos clínicos.

El estudio muestra un predominio de licenciados en enfermería, en contraste con otros países de la región, donde solo el 47,1% del personal tiene este nivel académico [18, 19]. Esta diferencia podría relacionarse con políticas de formación desiguales, aunque también plantea interrogantes sobre si una mayor proporción de profesionales técnicos, cuya formación en competencia cultural podría ser aún más limitada, afecta la calidad de los cuidados culturales. Por lo tanto, este aspecto refuerza críticamente la necesidad de establecer estrategias educativas de desarrollo profesional continuo que sean accesibles para todo profesional de enfermería, independientemente de su nivel de formación inicial, para compensar las brechas estructurales identificadas y asegurar un cuidado culturalmente competente en un contexto de diversidad creciente.

Uno de los principales desafíos identificados es la barrera del lenguaje, cuya deficiencia puede generar retrasos en el diagnóstico, errores en el tratamiento e incluso comprometer la seguridad de la persona [20]. El desarrollo de habilidades comunicativas mejora la satisfacción de las personas y facilita la prestación de cuidados culturalmente congruentes [21]. Sin embargo, las barreras lingüísticas persisten como un obstáculo crítico, lo que justifica la inclusión de idiomas y técnicas de comunicación intercultural en los programas de formación [22], especialmente en contextos de diversidad cultural como en la presente investigación, donde los profesionales de enfermería, todos hispanohablantes nativos, se enfrentan a la atención de una población internacional diversa. 

Fundamentar estrategias de comunicación intercultural que prioricen la efectividad y la seguridad de la persona, desde un enfoque de equidad y adaptación a la diversidad cultural, es imprescindible. Un estudio realizado por Lotfi et al. [21] concluye que el uso de habilidades de comunicación adecuadas puede aumentar el nivel de satisfacción de las personas hacia los cuidados de enfermería, de ahí la importancia de los cursos de capacitación que las incluyan. 

La magnitud de este desafío es tal que se desarrolló el concepto Atención Lingüísticamente Concordante, que busca garantizar que la atención sanitaria se brinde en el idioma preferido de la persona, mediante profesionales sanitarios que dominen dicha lengua, con el objetivo de eliminar barreras comunicativas y mejorar la calidad, seguridad y equidad del cuidado. Es considerada la forma más efectiva de brindar atención centrada en la persona y se asocia con una mejor relación entre el profesional y quien recibe el cuidado, mejor cumplimiento del tratamiento, menor número de visitas a urgencias, costos de cuidado más bajos y mayor satisfacción [23]. 

Varios estudios señalan que la contratación de profesionales bilingües o la capacitación en lenguas específicas de la población atendida solventaría muchos problemas de comunicación de forma más eficaz que el uso de intérpretes no formales [23]. En la región de las Américas, las comunidades indígenas merecen mención especial por su diversidad lingüística, donde más de 500 lenguas originarias siguen vigentes. Esta realidad exige estrategias específicas en enfermería para superar barreras idiomáticas críticas, como la formación en lenguas locales, la certificación de intérpretes interculturales en centros de salud y la adaptación de protocolos clínicos a contextos multilingües, garantizando una comunicación terapéutica efectiva e inclusiva que respete la diversidad cultural y lingüística.

Conclusiones

Se identificó un nivel de conocimiento insuficiente de cuidados culturales entre los profesionales de enfermería evaluados, con un conocimiento particularmente deficitario en el dominio de marcos teóricos de referencia y en la interpretación de la comunicación no verbal.

El nivel académico mostró una asociación clara con la competencia cultural, al constatar mejor conocimiento en aquellos profesionales con formación universitaria. Sin embargo, en este grupo, los resultados distaron de ser óptimos.

El manejo de extranjeros se reveló como una barrera significativa, con una proporción muy limitada de profesionales que reportaron dominar otra lengua, situación que se ve agravada por la autopercepción mayoritaria de un dominio insuficiente de la misma.

En síntesis, los hallazgos evidencian la necesidad crítica de implementar programas de capacitación continua específicos, enfocados en fortalecer tanto los fundamentos teóricos como las habilidades prácticas de comunicación intercultural, para garantizar una atención verdaderamente competente con congruencia cultural.

Conflicto de intereses

Ninguno. 

Financiación

Ninguna.

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