La formación y el trabajo en enfermería en Argentina: vínculos y tensiones Sección: Originales Cómo citar este artículo Espíndola K, Chervo A, Mercer H, Recanatti M, Lázzaro MM, Sigampa JB, Paz ME et al. La formación y el trabajo en enfermería en Argentina: vínculos y tensiones. Rev. iberoam. Educ. investi. Enferm. 2026; 16(1):e7. doi: https://doi.org/10.56104/Aladafe.2026.16.1021000471 Autores 1 Karina Espíndola, 2 Alejandra Chervo, 3 Hugo Mercer, 4 Martín Recanatti, 5 María Mónica Lázzaro, 6 Juana Beatriz Sigampa, 7 Mirta Ester Paz 1Magíster en Políticas de Planificación y Evaluación de la Educación Superior. Universidad Nacional de Quilmes. Bernal (Argentina). ORCID: https://orcid.org/0009-0009-2663-01942Magíster en Administración de Servicios de Enfermería. Universidad Nacional de Rosario. Argentina. ORCID: https//orcid.org/0000-0001-5818-29173Licenciado en Sociología. Universidad de Buenos Aires. Argentina. ORCID: https://orcid.org/0000-0002-2275-24874Doctor en Sociología. Universidad Nacional de San Martín. Argentina. ORCID: https://orcid.org/0000-0002-4109-00525Magíster en Ciencias de la Enfermería Comunitaria. Universidad Nacional del Noroeste de la Provincia de Buenos Aires. Junín (Argentina). ORCID: https://orcid.org/0009-0003-7824-66846Magister en Dirección de Empresas. Universidad Nacional de Córdoba. Argentina. ORCID: https//orcid.org/0009-0006-6899-22717Especialista en Entornos Virtuales del Aprendizaje. Universidad Nacional de Santiago del Estero. Argentina. ORCID: https://orcid.org/0009-0009-6203-5798Contacto:Email: karina.espindola@unq.edu.ar Titulo: La formación y el trabajo en enfermería en Argentina: vínculos y tensiones Resumen Introducción: el estudio caracteriza la fuerza de trabajo en enfermería en términos de empleabilidad y formación en Argentina.Metodología: se llevó a cabo un estudio descriptivo, transversal, que combinó relevamiento documental con un cuestionario diseñado por el equipo de investigadores, el “Cuestionario de empleabilidad y formación en enfermería” (CEyFE).Resultados: se conformó una muestra con 4.038 egresados de grado (n1= 1652) y pregrado (n2= 2386), de cuyo total el 83,4% fue mujer. El 47,4% manifestó ser jefe/a de hogar, el 55,3 % informó poseer un solo empleo. El 75% señaló una relación laboral estable en planta permanente. Las competencias técnicas son las más aplicadas en el ejercicio laboral/profesional (80,4%), siendo las competencias de investigación las menos aplicadas. También se observó que solo dos de cada 10 egresados de grado se graduaron dentro de los plazos establecidos en el plan de estudios, mientras el 39% (n= 503) tardó de seis a nueve años para egresar. El 80% refiere no tener participación en asociaciones profesionales y el 92,5% no participa en ninguna actividad gremial/sindical.Conclusiones: se destaca la brecha entre el mundo académico y el mundo laboral en varios planos. Se considera que el futuro de la enfermería argentina depende de decisiones estratégicas, coordinadas y con la participación de múltiples actores, superando la fragmentación entre subsectores educativos y sanitarios, y cuenta de las especificidades, dinámicas y diversidades geográficas. Palabras clave: enfermería ; planificación de RRHH ; fuerza laboral en salud Title: Nursing education and practice in Argentina: connections and tensions Abstract: Introduction: pthis study characterizes the nursing workforce in terms of employability and training in Argentina.Methodology: a descriptive, cross-sectional study was conducted that combined a literature review with a questionnaire designed by the research team, the “Questionnaire on Employability and Nursing Education” (CEyFE).Results: a sample was formed comprising 4,038 graduates with advanced degrees (n1 = 1,652) and undergraduate degrees (n2 = 2,386), of whom 83.4% were women. 47.4% reported being the head of household, and 55.3% reported having a single job. 75% indicated a stable, permanent employment relationship. Technical competencies are the most frequently applied in professional practice, reaching 80.4%, while research competencies are the least applied. It was also observed that only 2 out of every 10 undergraduate graduates completed their degree within the timeframe established in the curriculum, while 39% (n=503) took 6 to 9 years to graduate. 80% reported not participating in professional associations, and 92.5% do not participate in any union or trade union activities.Conclusions: the gap between academia and the professional world is evident on several levels. We believe that the future of nursing in Argentina depends on strategic, coordinated, and participatory decisions involving multiple stakeholders, overcoming the fragmentation between the education and health sectors, and taking into account specific characteristics, dynamics, and geographic diversity. Keywords: nursing; human resources planning; healthcare workforce Portugues Título: A formação e o trabalho na enfermagem na Argentina: vínculos e tensões Resumo: Introdução: o estudo caracteriza a força de trabalho na área de Enfermagem em termos de empregabilidade e formação na Argentina. Metodologia: foi realizado um estudo descritivo e transversal que combinou uma análise documental com um questionário elaborado pela equipe de pesquisadores, o “Questionário de empregabilidade e formação em enfermagem” (CEyFE). Resultados: foi constituída uma amostra com 4.038 graduados de nível superior (n1 = 1.652) e de nível técnico (n2 = 2.386), dos quais 83,4% eram mulheres. 47,4% declararam ser chefes de família, 55,3% informaram ter um único emprego. 75% indicaram uma relação de trabalho estável em regime de efetivo. As competências técnicas são as mais aplicadas no exercício profissional, atingindo 80,4%, sendo as competências de pesquisa as menos aplicadas. Observou-se também que apenas 2 em cada 10 graduados concluíram o curso dentro dos prazos estabelecidos no plano de estudos, enquanto 39% (n=503) levaram de 6 a 9 anos para se formar. 80% referem não participar de associações profissionais e 92,5% não participam de nenhuma atividade sindical. Conclusões: destaca-se a lacuna entre o mundo acadêmico e o mundo do trabalho em vários níveis. Consideramos que o futuro da Enfermagem Argentina depende de decisões estratégicas, coordenadas e participativas de múltiplos atores, superando a fragmentação entre os subsetores educacional e de saúde e levando em conta as especificidades, dinâmicas e diversidades geográficas. Palavras-chave: enfermagem; planejamento de RH; força de trabalho na área da saúde IntroducciónEn las últimas décadas, la transición demográfica, que se refleja en el envejecimiento de la estructura poblacional, se vio acompañada por otras transiciones asociadas a la tecnología, los cambios en los perfiles epidemiológicos y de riesgos (nuevas formas de vida y de reproducción de la vida), que justifican una revisión del rol de la enfermería, como ya ha sido entendido en varios países, hacia mayores niveles de actuación profesional [1].En el Libro Blanco del Título de Grado en Enfermería [2], producto del trabajo conjunto de una red de universidades españolas adaptado al Espacio Europeo de Educación Superior (EEES), se señala que estos nuevos escenarios llevan a las enfermeras no solamente a revisar las cuestiones prácticas y técnicas, sino también cuestiones morales y éticas, que incluyen la reflexión sobre la vida, la muerte, las relaciones interpersonales, las relaciones con el ambiente y la búsqueda de la satisfacción. Ello implica la necesidad de considerar las respuestas a las modificaciones sustanciales en la demanda de cuidados, junto con el desarrollo de una oferta profesional consensuada, integrada y atenta a la identidad de la enfermería.Diversos informes [3-9] plantean que la actual composición de la fuerza de trabajo en salud no será suficiente ni adecuada para atender las necesidades poblacionales dentro de una década. Los problemas de salud de la población demandarán equipos con diferente composición, distribución y división del trabajo para brindar una atención universal de calidad y equitativa.Por otra parte, la pandemia por COVID-19 ha acelerado la necesidad de repensar el enlace entre el mundo académico y el mundo laboral [10-11] para la fuerza de trabajo de enfermería, con la consiguiente reconfiguración de su práctica profesional en términos de extensión, expansión y desarrollo de su rol (proceso conocido como prácticas avanzadas). La importancia de este cambio se acrecienta al tener presente que las enfermeras y los enfermeros constituyen el grupo profesional más numeroso en los servicios de salud y el de mayor déficit [12-14].El documento de la Organización Mundial de la Salud (OMS) Global Strategy on Human Resources for Health: Workforce 2030 [6] plantea que los sistemas de salud solo pueden funcionar con trabajadores, pero que su mera disponibilidad no es suficiente. El informe señala que para lograr una cobertura de servicio efectiva, esa fuerza de trabajo debe estar equitativamente distribuida y accesible para la población, con la competencia requerida, motivada y empoderada para brindar una atención de calidad que sea aprobada y aceptable para las expectativas socioculturales de la población, contando además con el apoyo adecuado del sistema de salud.Por su parte, Nigenda [15] plantea la necesidad imperativa de diseñar e implementar un plan de recursos humanos en salud (RHS) alineado con las necesidades y demandas de las poblaciones, que contemple medidas regulatorias del mercado de formación, su distribución entre y dentro de los sistemas estatales de salud y la generación de incentivos para el desempeño. El autor plantea que la satisfacción laboral, la correspondencia entre la formación y el trabajo, entendida como adecuación o no al rol, y la intensidad de aplicación de las competencias profesionales, posibilitan reflexionar sobre los procesos de transformación de los mercados de trabajo en enfermería y de la transición epidemiológica actual.En Argentina, la trayectoria laboral y educativa de los licenciados en Enfermería no reproduce, en general, la linealidad propia de otras carreras universitarias. La ubicación de los centros formadores, la duración e intensidad de los estudios, los requisitos de admisión, las oportunidades de empleo, los horarios y la dedicación al trabajo son las válvulas que regulan, entre otras, el flujo de postulantes admitidos y el egreso con título de grado o pregrado [16].El Informe de la OPS [4] sobre La Fuerza de Trabajo en Salud en las Américas plantea la necesidad de fortalecer la gobernanza y promover planes de RHS con políticas intersectoriales que contemplen, entre otros aspectos, la planificación y la previsión de la fuerza de trabajo en salud (FTS), así como el desarrollo de sistemas de información que las respalden.Se considera que el futuro de la enfermería argentina depende de decisiones estratégicas que se tomen en el presente, y su desarrollo constituye una inversión estratégica para fortalecer el sistema sanitario y mejorar los resultados de salud de toda la población. El diseño de políticas públicas para el fortalecimiento de la enfermería requiere la participación activa y coordinada de múltiples actores, superando la fragmentación entre sectores educativos y sanitarios y, sobre todo, entre los subsectores que componen el ámbito sanitario (público, privado, seguridad social y su desagregación geográfica).Por lo expuesto hasta aquí, el presente estudio propone actualizar un diagnóstico en Argentina, indagando aspectos relacionados con la empleabilidad e inserción laboral de fuerza de trabajo en enfermería, así como las características de su formación.MetodologíaLos resultados aquí presentados forman parte del proyecto de investigación titulado Escenarios futuros para la Enfermería en la Argentina: empleo de situaciones trazadoras en la caracterización de la práctica y la formación profesional, que contó con el apoyo de la Agencia I+D+i [17].Se llevó a cabo un estudio descriptivo, de corte transversal que combina relevamiento documental, con el Cuestionario de Empleabilidad y Formación en Enfermería (CEyFE), el cual se aplicó en los licenciados (título de grado) y en enfermeros/as (pregrado). Dicho instrumento fue diseñado en forma conjunta por todos los equipos de trabajo de cada una de las 21 universidades participantes, y forma parte de una batería de instrumentos que componen el proyecto. Antes de ser implementado se realizó una prueba piloto, a fin de efectuar los ajustes correspondientes. El CEyFE fue utilizado para indagar la inserción laboral de egresados de pregrado y grado y está organizado en tres secciones:Perfil sociodemográfico de los participantes: releva información sobre el género, la edad, la responsabilidad en el hogar y la carga familiar con hijos menores de 18 años.Empleabilidad: indica las características de la inserción laboral (il), indaga sobre el número de empleos que posee, la correspondencia entre el desempeño laboral y la formación, la identificación de las competencias que aplica en su desempeño laboral, el nivel de satisfacción con la profesión, la percepción sobre el nivel de autonomía profesional en el ámbito laboral, y la participación en asociaciones profesionales o gremiales.Aspectos relacionados con la formación: indaga sobre aspectos relacionados con la duración de la carrera, las titulaciones y las becas de estudio.La recolección de información se inició en diciembre de 2023 y se mantuvo hasta octubre de 2024. Se llevó a cabo mediante un cuestionario autoadministrado online (Google Forms) a egresados de grado y pregrado de carreras de Enfermería, desde cada uno de los 21 nodos que formaron parte del proyecto en las diferentes regiones del país: AMBA, Centro, Cuyo, Litoral/Noreste, Noroeste, Pampeana y Región Patagónica. Se optó por un muestreo no probabilístico de tipo accidental. La información recabada se volcó en una matriz de datos tipo Excel para su procesamiento.En cuanto a los recaudos éticos, se obtuvieron los consentimientos informados de todos los/as participantes, asegurando el anonimato y la utilización de la información solo para los fines de este estudio, de acuerdo con las normas nacionales e internacionales vigentes. Asimismo, el organismo financiador consideró que el proyecto no presenta riesgo alguno en cuanto al involucramiento con dilemas éticos. El relevamiento documental incluyó informes de la Secretaría de Políticas Universitarias (SPU) [18], del Instituto Nacional de Educación Tecnológica (INET) [19], la Comisión Nacional de Evaluación y acreditación Universitaria (CONEAU) [20], informes del Ministerio de Salud de la Nación [18] e informes de OPS y OMS [4-9]. El relevamiento se completó con análisis de fuentes estadísticas de cada universidad y de los Ministerios y Secretarías de Salud Nacional, Provinciales y Municipales.ResultadosSe conformó una muestra de 4.038 egresados de grado y pregrado. La Tabla 1 muestra que, respecto del perfil sociodemográfico, el promedio de edad fue de 39 años con un DE ± 9,7 años. También se observó que el 72,6% (n= 2.932) de los encuestados se encuentra incluido en el grupo de adultos jóvenes (entre 18-44 años), mientras que el 27,3% (n= 1.104) corresponde a la categoría de adulto medio (45-59 años). En relación con el género, se evidencia una población feminizada con un 83,4% de mujeres (n= 3.370). En el caso específico de los encuestados que refieren ser jefes/as de hogar, (el 47% de la muestra) se observa que el 83,3% (n= 1.594) son mujeres, con un promedio de edad de 40 años, con una moda de 32 años y un rango de 21 a 73 años. El 37% posee hijos menores de edad y el 29% (n= 290) posee dos o más empleos.Con respecto al modo de vinculación laboral, se observó que, en el sector público de la salud, se desempeñan un total de 2.582 enfermeros, lo que representa un 78% de todos los encuestados que afirmaron encontrarse trabajando en el ejercicio de la profesión. Uno de cada dos cuenta con título de grado. El 67% (n= 1.739) mantiene una relación laboral de planta permanente, lo que indica una alta estabilidad laboral, mientras que 469 (18%) trabajan bajo la modalidad de locación de servicios, reflejo de condiciones laborales precarias y menor estabilidad. Por su parte, el nivel de formalidad laboral en el sector privado de la salud es relativamente menor: el 55% cuenta con una relación laboral de planta permanente, mientras que el 21% trabaja bajo la modalidad de locación de monotributo.En relación con la distribución por tipo de empleo, se observó una relación 4:1 entre instituciones de segundo nivel (públicas y privadas) y el primer nivel de atención, lo cual sugiere un perfil hospitalo-céntrico en la distribución del personal de enfermería. El 75% de las personas encuestadas posee al menos una relación laboral estable (planta permanente). De este universo, un total de 2.468 casos, el 8% señala tener otra actividad bajo la modalidad de monotributo y solo el 5% por contrato de locación de servicios.El grado de satisfacción respecto del ejercicio profesional también fue relevado, encontrando resultados equivalentes para los ámbitos de la salud y la educación (aproximadamente una de cada dos personas dice estar satisfecha y una de cada cinco “totalmente satisfechas”). No ocurre lo mismo en el grado de insatisfacción, mientras que en el ámbito de la salud el 4% dice estar “totalmente insatisfecha”, este valor asciende al 12% cuando se tiene en cuenta el ámbito de la educación y especialmente en el sector privado.La encuesta también relevó la percepción sobre el respeto a su autonomía profesional en el ámbito laboral, de acuerdo con lo establecido en la Ley de Ejercicio Profesional de Enfermería, observándose que el 45% (n= 1.814) señala que percibe en su ámbito laboral un alto respeto, mientras que el 32,5% (n= 1.311) refiere un nivel de respeto moderado. El 22,5% (n= 911) de los encuestados refiere un nivel bajo, el 61% de ellos posee un título intermedio/técnico y la mayoría de ellos se desempeña en el segundo nivel de atención.En cuanto al grado de correspondencia entre la formación y el desempeño laboral, se observa que en el ámbito de la salud, ya sea el sector público o el privado, se ubican los mayores niveles de correspondencia. Por su parte, en el ámbito educativo, resulta significativo el incremento de los niveles de “baja correspondencia”, que alcanzan un 26% en el sector público y un 37% en el privado.Las competencias también fueron relevadas, encontrándose que las más aplicadas en el ejercicio laboral/profesional son las “técnicas”, las cuales alcanzan un 80,4% de las respuestas, seguidas del “trabajo en equipo” (66,6%) y de las “comunicacionales” (62,3%). Las competencias vinculadas a la “investigación” fueron aplicadas “a veces” en un 37,8% de los casos y “nunca” en un 35,8%. Respecto de las competencias relacionadas con la gestión, el 44,6% de las personas encuestadas indicó que las aplica “a veces” y el 31,8%, “nunca”.En relación con la formación, se observa en el caso del pregrado una heterogeneidad en su titulación con denominaciones diferentes como enfermera/o profesional (748), enfermera/o universitario (1.047) y técnico en enfermería (482), aunque sus planes de estudios sean semejantes en carga horaria y en contenidos.En cuanto el tiempo que le llevó a los profesionales encuestados culminar sus estudios, se observó que para el caso de la obtención del título de enfermero/a, el 55,2% (n= 2.386) termina en tiempo y forma, mientras el 32,9% tarda hasta cinco años y el 11,9% lo hace en más de cinco años, muy por encima de lo esperado. En el caso del título de grado, se observa que sobre un total de 1.287 encuestados, solo poco más de dos de cada 10 se graduó dentro de los plazos establecidos por el plan de estudios. El 39% (n= 503) destinó de seis a nueve años a sus estudios y destaca que el 39% de los encuestados demora más de 10 años en obtener su título (Tabla 2).También se mostró la continuidad de los estudios entre pregrado y grado, observándose que sobre un total de 1.650 encuestados de grado, casi la mitad (49%) continuó sus estudios sin interrupciones entre ambas titulaciones, un 12% dejó pasar hasta un año después de obtener el título intermedio y el 20% (n= 331) dejó pasar más de cinco años para retomar sus estudios y obtener el título de grado. Estos datos deben ser puestos en correspondencia con el tiempo que ha demorado en obtener su titulación. También es de destacable que el 46,3% (n= 1.871) cursó el primer tramo de la carrera trabajando, mientras el 30% (n= 1.242) solo se dedicó al estudio. El 28,4% (n= 1.145) recibió una beca de estudios durante el primer ciclo de la carrera.En cuanto a la participación en asociaciones profesionales, solo 803 encuestados (20%) son miembros de alguna asociación, mientras que 3.217 (80%) refiere no participar en ninguna organización. Respecto a la participación en la vida política o sindical, solo 303 encuestados (7,5%) reportan tener algún tipo de participación, mientras que 3.717 (92,5%) no participan en estas actividades. Estos datos muestran una baja densidad gremial y asociativa de los enfermeros argentinos, que explicaría la escasa incidencia en las políticas del sector y el distanciamiento de los espacios de toma de decisiones que afectan a la profesión y la dificultad de movilización en sus demandas sectoriales (recortes presupuestarios, cierre de establecimientos, condiciones de trabajo).Discusión El presente estudio ha permitido poner en evidencia la persistencia de aspectos estructurales que limitan el potencial de la fuerza de trabajo en enfermería en Argentina. La discusión más relevante es la brecha observada entre el mundo académico y el mundo laboral. Esa brecha aparece en varios planos: la demora en completar los estudios, el peso de competencias técnicas sobre las de investigación y la baja participación en espacios colectivos de construcción profesional.Esas brechas están a su vez atravesadas por la fragmentación y heterogeneidad del sistema de salud, que deja en evidencia la diversidad de la formación, la dispersión de las políticas públicas de salud y educación, y la diversidad regulatoria, no solo jurisdiccional sino por el subsector de pertenencia. También reflejan el carácter biomédico del sistema, en términos de hospitalocentrismo y de centralidad de la figura del médico. Así como al decir de González Leandri [21] que la corporación médica fue a fines del siglo XIX el brazo ideológico y político que garantizó la instalación del estado moderno. Hoy resulta el instrumento que refuerza y legitima el mercado de salud.Estos factores, sumados al desacople entre la formación, el empleo y la falta de participación gremial, conforman, como se ha dicho, limitantes estructurales y constituyen un obstáculo que explica en parte la ausencia de un Plan Estratégico Integral para de Desarrollo de la Enfermería o el escaso éxito de algunos intentos.Los hallazgos también destacan la existencia de rasgos compartidos en torno a la feminización de la disciplina, ya descritos para América Latina por la OPS, quien señala que los datos de género indican que el personal de enfermería es predominantemente femenino, con un promedio del 89,78% [4, 22, 23].En relación con las competencias, se observó que las más utilizadas son las técnicas, concentradas en el segundo nivel de atención, focalizadas en actividades de asistencia directa a los pacientes. El segundo y tercer puesto lo ocupa la aplicación de competencias relacionadas con el trabajo en equipo y las comunicacionales. La aplicación de estas tres competencias configura un rasgo distintivo del quehacer enfermero, que resulta una fortaleza de la profesión y uno de los hallazgos más interesantes del estudio. El desafío tal vez sea poner en valor estas fortalezas de manera tal que resulte un insumo tanto para el ámbito laboral de salud como para el de la enseñanza.También se ha observado la escasa aplicación de las competencias de investigación, lo que ya ha sido evidenciado desde hace más de una década en sucesivos estudios [24-26], que plantean que el conocimiento generado en el ámbito científico disciplinar aún no impacta en el ámbito laboral, destacando diversos factores obstaculizadores, como las dinámicas del propio sistema de salud y hospitalario, la alta presión asistencial, características propias del profesional de enfermería y la complejidad que implica el cuidado y la investigación sobre el cuidado.Otro aspecto destacable es la desigual distribución de la fuerza de trabajo entre el primer y el segundo nivel de atención, a la que se suman los niveles de autonomía. Esto último encuentra similitud con diversos estudios [27-29], que señalan, entre otras cosas, un desencuentro entre la autonomía profesional y el ámbito laboral, más marcado en el ámbito hospitalario que en el Primer Nivel de Atención. En el caso de la autonomía profesional, cabe destacar que los resultados obtenidos guardan relación con otros estudios [27, 30-32], que señalan que el desempeño autónomo en el ámbito hospitalario está influido por relaciones conflictivas con el equipo médico, alta carga de trabajo, normas hospitalarias estrictas y deficiencias administrativas existentes, aspectos que indican que la autonomía configura una cuestión compleja, a las que se suma el propio marco legal; esto es un debate que se está dando en otros países de la región, lo que la configuran como un “campo en disputa” [27-32]. Conocer en qué escenarios regulatorios se desempeña el personal de enfermería, resulta útil para pensar cómo fortalecer sus competencias, a la vez de definir qué perfil profesional se requiere en esos espacios y qué ofertas formativas deberían desarrollarse para fortalecer la demanda con calidad.En relación con las condiciones laborales, los resultados señalan la necesidad de planificar de manera integral un abordaje de la problemática que incluya la dimensión salarial, el ambiente laboral, y las oportunidades de desarrollo profesional. Por otro lado, la escasa participación asociativa y gremial observada impacta negativamente en los procesos decisorios, limitando la capacidad para mejorar sus condiciones de trabajo y su rol en la salud pública, y guarda relación con los datos presentados en informes de la OPS para la región [4].Se trata de evitar el riesgo de confiar en “que lo que hay que arreglar es la Enfermería en lugar del sistema sanitario”, tal como se plantea en el reconocido Informe Recuperarse para construir [22], publicado en el 2022 por el Consejo Internacional de Enfermeras, sin tener en cuenta que las intervenciones dirigidas a los trabajadores a nivel individual no tienen en cuenta las limitaciones/contextos estructurales y organizativos, y conforman soluciones reduccionistas y de corto plazo que no implican la superación del problema.Como apunta Nigenda [15], la mejora de las condiciones laborales constituye un pilar fundamental para cualquier transformación sostenible y debe incluir incentivos atractivos y participación activa de los profesionales en la toma de decisiones, aspectos clave para la retención y desarrollo profesional. El autor plantea que las instituciones educativas y los servicios de salud operan y formulan políticas desde lógicas distintas, y no existen puentes que permitan una coherencia en materia de formación de RHS.El desafío será generar vínculos institucionales de mutuo compromiso y responsabilidad alrededor de un proyecto formativo que incluya ambos espacios, para recuperar y resignificar el viejo mandato de “integración docente asistencial” de la OPS de los años ochenta, se transforma en una demanda urgente para ambos tipos de instituciones. Se trata de una palabra que se vació de contenido, se lavó de algún modo, dada la falta de realizaciones.ConclusionesSe considera que el artículo aporta una lectura útil para la planificación de RHS al vincular la formación, la empleabilidad y las condiciones de inserción laboral de la enfermería en Argentina, analizando cómo los egresados se insertan efectivamente en el sistema de salud. El mapeo de la fuerza de trabajo en enfermería a nivel nacional ha mostrado un perfil fuertemente feminizado, con predominio de empleo estable con una alta centralidad de las competencias técnicas en el ejercicio profesional. También revela tensiones importantes entre la formación y el tiempo real de egreso, así como una escasa participación en asociaciones profesionales y actividades gremiales o sindicales.La evidencia recogida apunta a la necesidad de fortalecer tanto la formación como las condiciones de ejercicio profesional, reconociendo el potencial de enfermería para contribuir significativamente a la mejora del sistema de salud, sobre todo en un contexto de transición demográfica y epidemiológica que plantea la convivencia entre nuevos y viejos escenarios sanitarios.Una limitación de la presente investigación se relaciona con la representatividad, en términos de tamaño y características de la población en estudio. Si bien el objetivo del estudio era “actualizar el diagnóstico sobre la fuerza de trabajo en enfermería”, los resultados alcanzados y los análisis efectuados muestran que la diversidad del campo es tal que para alcanzarlo se requiere incorporar otros abordajes metodológicos que permitan profundizar la indagación desde la complejidad y heterogeneidad del campo. El desafío a futuro es reconstruir con mayor profundidad los recorridos ocupacionales, el pluriempleo o las trayectorias de la formación.La consolidación del equipo de trabajo, sobre todo en lo referido a la articulación entre los 21 nodos a lo largo y a lo ancho del país, fue un importante desafío dada su envergadura. La amplia participación de investigadores enfermeros ha proporcionado una riqueza de perspectivas y experiencias que profundizó el proceso de investigación, y aportó una variedad de enfoques metodológicos, conocimientos especializados y contextos regionales, que consolidan la calidad y la validación de los hallazgos y habilitan nuevas líneas de indagación a futuro.AgradecimientosAgradecemos los valiosos aportes y el compromiso de todos los responsables y colaboradores de los 21 nodos del país quienes, con su experticia, nos han permitido diseñar y validar los instrumentos, profundizar las discusiones y enriquecer los intercambios: Sonia Roquer UNSL., Liliana Liberati UNComahue, Héctor Stroppa UNRC, Ermelinda Salinas UNTreF, Angelina Liezún, UNT, Jorge Michel UNCuyo, Aníbal Ávila Nodo UIC-Cemic, Alejandra Sposari nodo UNCa, Liliana Martinez nodo UNF, Miguel Galarza Nodo UNPA-Río Gallegos.También agradecemos especialmente a las Jefaturas Provinciales, Departamentos y Colegios de Enfermería, que desinteresadamente han colaborado con el proyecto. Al presidente del COSAPRO y a la ex Subsecretaría de Calidad, Regulación y Fiscalización del Ministerio de Salud de la Nación quienes han brindado su aval. También extendemos nuestro agradecimiento a los equipos de investigadores, integrantes del Proyecto Picto Redes 0051 por su esfuerzo y compromiso, a todas las y los colegas que han colaborado y a todas las instituciones y organizaciones del ámbito de la salud y la enfermería por brindar sus valiosos aportes para la validación de los resultados.Conflicto de interesesNinguno.FinanciaciónFinanciado por el Fondo para la Investigación Científica y Tecnológica (FONCyT) dependiente de la Agencia Nacional de Promoción de la Investigación, el Desarrollo Tecnológico y la Innovación (Agencia I+D+i) de la Secretaría de Innovación, Ciencia y Tecnología, Argentina. (convocatoria PICTO Redes 2022). Bibliografía Bibliografía1. Kuri-Morales PA. La transición en salud y su impacto en la demanda de servicios. Gac Med Mex. 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