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Revista Matronas

Revista Matronas

DICIEMBRE 2017 N° 3 Volumen 5

Las intromisiones en las actividades de las matronas vienen de lejos

Sección: Echando la vista atrás

Durante la década de 1960, el franquismo, acorde con la necesidad de conseguir un mayor contingente de mano de obra y, por ende, más barata que la de los hombres, creó una nueva legislación a fin de incluir mujeres en el mercado laboral1 para ejecutar los Planes de Desarrollo Económico y Social,  y que se tradujeran en el inicio de una época de crecimiento tan necesario para un país asolado por la guerra civil.

La Sección Femenina, brazo de poder del régimen, ayudó a lograr este propósito, a pesar de la consideración meridiana que tenía del rol de la mujer de esposa y madre dentro del ámbito del hogar, modelo perfectamente sintetizado en el lema de esta organización: mujeres para Dios, para la Patria y para el hogar, es decir, cristianas, decentes, patrióticas y perfectas amas de casa1.

De hecho, la organización hizo una relación de las 10 profesiones aptas para el desempeño por parte de las mujeres en situaciones excepcionales, de las que la de enfermera era una de ellas1. Un modelo de mujer trabajadora que en este contexto sería el de las enfermeras visitadoras profesionales y divulgadoras de la sección femenina, jóvenes dedicadas al control de la población y a la difusión de información higiénica y natalista, canalizando las aspiraciones y derechos laborales de las mujeres2.

Con tal fin, la Organización de Falange y de las JONS decide formar a sus propias enfermeras en sus escuelas para cumplir dos objetivos, de un lado para legalizar las labores que muchas enfermeras habían realizado durante la guerra, y, de otro, para formar a estas profesionales (y más que se necesitaban) bajo los ideales de subordinación a la medicina y sumisión al hombre3.

En el Boletín Oficial del Estado (BOE) se publica, con fecha 3 de enero de 1942, una Ley de la Jefatura del Estado que dispuso la creación de la Enfermería de FET y de las JONS como consecuencia del acuerdo tomado en el Consejo de Ministros. Así pues, la Enfermería dependería directamente de la Delegación Nacional de la Sección Femenina. Formarían parte de ella, automáticamente, las que ya estaban en posesión del título de enfermeras y las que lo obtuvieran en lo sucesivo. Del mismo modo, se disponía la constitución de un profesorado compuesto por el Cuerpo de Médicos de la Sanidad Militar4.

Desde los años 1940 la Sección Femenina centró su atención en el fomento de la maternidad acompañado de la lucha contra la mortalidad infantil, concretada en campañas a favor de la lactancia materna, concursos de bebés, confección de canastillas y la labor de las divulgadoras rurales, con formación de enfermeras y asistentes sociales, que en los barrios marginales y en las zonas rurales se encargaban de proporcionar a las madres conocimientos teóricos y prácticas de puericultura. Además, se encargaban de la asistencia a la población infantil mejorando el estado de salud de los más pequeños (enfermeras y visitadoras puericultoras) y se evidención la necesidad de contar con estos profesionales para llevar a cabo las reformas que la nueva higiene y salud exigían (enfermeras sanitarias visitadoras)1.

Tanto las enfermeras como las comadronas universitarias empleadas durante el franquismo y consideradas "personal subalterno" por la clase médica y practicantes, observaron el intrusismo y tildaron de competencia desleal a las Damas Enfermeras Españolas y miembros de FET. El propio Dr. Juan Bosch Marín, asesor médico de Falange, se expresaba en estos términos en relación con las competencias de las matronas:

"Para romper el círculo de la miseria, enfermedad e incultura precisamos de educación sanitaria como factor primordial, y en el cuadro de técnicos en educación sanitaria compete a vosotras, matronas, una destacada función [...] ¿qué otro personal sanitario puede en el medio rural llevar hasta el último rincón del campo y de la montaña la buena nueva de la educación sanitaria y ser mensajero de salud como la matrona rural"3.

Parece que fueron numerosas las denuncias de profesionales por la injerencia de estas mujeres que funcionaban "por libre", y que al amparo de la necesidad y la protección de la coyuntura política-religiosa y unos saberes "naturalizados" por la fuerza del uso y el tiempo, intentaban hacerse un hueco en el mundo laboral femenino y de las secciones femeninas de toda España4.

Al hilo de esta cuestión, traemos a estas páginas las acciones de la Junta de Gobierno de la Sección Matronas del Consejo Nacional de Auxiliares Sanitarios, de fecha 18 de mayo de 19565, en la que se informa a este consejo desde el colegio de matronas de Barcelona de la celebración de unos cursos en las escuelas de Falange de las FET y JONS de preparación al parto sin dolor, a la terminación de los cuales les serían entregados diplomas acreditativos de la formación a las enfermeras titulares que asintieran a los mismos.

La reacción inmediata del Consejo de Matronas, asumiendo que esto suponía una "intromisión por parte de las enfermeras ya que su titulo no les faculta para realizar servicios propios de la profesión de matronas", argumentaban, fue denunciar ante los órganos competentes, Dirección General de Sanidad y Dirección General de Enseñanza Universitaria, el hecho, solicitando así mismo que los referidos cursillos se suspendieran.

Revisando todas las actas posteriores no hemos encontrado ninguna mención más a este hecho, con lo cual deducimos que fue eficaz la acción del Consejo y se detuvo esta formación que hubiera podido dar lugar a un delito de intrusismo claramente especificado en la ley como el ejercicio de actividades profesionales por persona no autorizada para ello.

Aprovechamos esta circunstancia también para hacer mención al entusiasmo y el deseo de formación y actualización de las matronas españolas, porque el método Lamaze o "psicoprofiláctico" que produjo una revolución en la atención del parto, había empezado a gestarse a partir de 1951, cuando Lamaze viajó a Rusia y en una sesión de la Academia de Ciencias tuvo la oportunidad de familiarizarse con los estudios de Pavlov, Nicolaiev y Veloski, poniendo en marcha y difundiendo este método a su regreso a Francia. En tan poco tiempo, y sin la facilidad de comunicación actual, las matronas españolas estaban abrazando el método porque vieron claro que era un recurso óptimo para ofrecer a sus mujeres un parto tan seguro y saludable como fuera posible, un método asentado en seis sencillas premisas que hoy en día, pasados más de 60 años y cambiado el siglo, siguen siendo axiomas incuestionables para un buen parto y feliz nacimiento6:

  • Deje que el trabajo de parto se inicie por sí solo.
  • Camine, muévase y cambie de posición a lo largo del trabajo de parto.
  • Traiga a un ser querido, para tener apoyo continuo.
  • Evite intervenciones que no sean médicamente necesarias.
  • Evite dar a luz acostada de espalda y siga los instintos de su cuerpo para pujar.
  • Mantenga al bebé consigo; es mejor para usted, él y la lactancia.

La pionera del método en España fue la matrona Consuelo Ruiz Frías-Vélez, socia honoraria de la Asociación Española de Matronas, quien en 1955 ya estaba en París haciendo el curso en la clínica del Dr. Lamaze y a renglón seguido, y de vuelta a España, editó el primer libro publicado en este país sobre el tema El parto sin dolor para informar y formar a las matronas y mujeres españolas. Esta mujer, aquella matrona, que luchó hasta el último aliento (y me consta porque la visité unos días antes de su fallecimiento) por la libertad de las mujeres y de las matronas, dejó para el recuerdo esta frase:

 "Para una vida futura dichosa, feliz, productiva, no bastarán modernidades intrascendentes porque no será suficiente la parte física, material, animal del cuerpo. Hay algo más, somos mucho más, la mujer, la madre y la matrona son valores eternos que hay que conservar”7.

Bibliografía

  1. García Cárcel R. Historia de una marginación. Monográfico: La Mujer en España. La mujer durante el franquismo. Biblioteca Gonzalo de Berceo [internet]. [citado 3 nov 2017]. Disponible en: http://www.vallenajerilla.com/berceo/garciacarcel/lamujerduranteelfranquismo.htm
  2. Rodríguez López S. El patio de la cárcel: la Sección Femenina de FET-JONS en Almería (1937-1977). Sevilla: Centro de Estudios Andaluces; 2010.
  3. Salas Iglesias PM. El Reformismo Social y Sanitario de Concepción Arenal, una contribución a la identidad de la enfermería contemporánea. Alicante: Editorial Club Universitario; 2012.
  4. Giménez Muñoz MC. El nacimiento de la enfermería durante los inicios del franquismo en España (1939-1942). Enferm.  2016; 25:3. Disponible en: http://www.scielo.br/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0104-07072016000300301&lng=en&tlng=en
  5. Consejo Nacional de Auxiliares Sanitarios, Sección Matronas. Libro de Actas (1954-1973).
  6. Lamaze International. History [internet].  [cited 3 nov 2017]. Available from: www.lamazeinternational.org
  7. Blog de Consuelo Ruiz Frías-Vélez [internet]. [citado 3 nov 2017]. Disponible en: http://consueloruizvelezfrias.blogspot.com.es/2012_03_05_archive.html