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Revista Matronas

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SEPTIEMBRE 2018 N° 2 Volumen 6

Objetivo: evitar la obesidad gestacional. Explorando los hábitos dietéticos en mujeres gestantes de dos CC.AA.

Sección: Originales

Cómo citar este artículo

Díez-Ibarbia A, Moreno-Román E, Herrero-Fernández N. Objetivo: evitar la obesidad gestacional. Explorando los hábitos dietéticos en mujeres gestantes de dos CC.AA. Matronas hoy 2018; 6(3):18-30.

Autores

1 Alba Díez-Ibarbia, 2 Estefanía Moreno-Román, 1 Natalia Herrero-Fernández

Contacto:

Email: iez_alba@hotmail.com

Resumen

Introducción: se ha comprobado que tanto el índice de masa corporal pregestacional y la ganancia de peso durante el embarazo son dos factores que aumentan los riesgos durante la gestación, parto y puerperio. El seguimiento de una dieta equilibrada reduce los riesgos de un RN > de 4 kg, la incidencia de síndrome de distress respiratorio y una menor estancia en el ingreso hospitalario. En España, el 55% de las mujeres entre 18 y 44 años sufre sobrepeso y un 26,9% obesidad, lo que representa un problema para la Sanidad Pública respecto a la salud de las mujeres en edad reproductiva y gestantes. Objetivo: explorar los hábitos alimentarios en mujeres gestantes de las comunidades autónomas de Cantabria y La Rioja. Específicamente determinar las diferencias en los hábitos dietéticos seguidos por las mujeres gestantes de ambas CC.AA. Material y métodos: estudio prospectivo de mujeres gestantes residentes en la Comunidad Autónoma de Cantabria y en La Rioja a partir de sus 32 semanas de embarazo que cumplan los criterios de inclusión, mediante cumplimentación de un cuestionario ad hoc. Resultados: el 44% de las mujeres tenía un índice de masa corporal (IMC) pregestacional mayor al normal (44% sobrepeso y 6% obesidad de 1er grado). El 54,45% de las mujeres gestantes refirió realizar ejercicio antes del embarazo y el 64,52% durante el mismo. El 63% lleva una dieta variada, aunque solo el 30% refirió seguir una dieta equilibrada. En Cantabria, el 92,97% modificó su dieta en el embarazo y el 44% en la Rioja. En gestación, 9/10 mujeres embarazadas llevaban a cabo entre cuatro y cinco ingestas diarias, siendo la comida la principal. Persiste, aunque minoritariamente, el hábito tabáquico entre mujeres gestantes. Asimismo, destaca un mayor consumo de fruta, legumbres y huevos en La Rioja y en Cantabria se consumen más verduras. El consumo de lácteos es similar en ambas CC.AA. Discusión y conclusiones: no existen diferencias estadísticamente significativas entre los hábitos de vida saludables seguidos por las mujeres gestantes de Cantabria frente a las de La Rioja. Es necesario reforzar la importancia de mantener el peso, la actividad física y la nutrición adecuados en todas las mujeres, pero especialmente en las gestantes. La matrona, en la preparación maternal, es clave para conseguirlo.

Palabras clave:

hábitos alimentarios ; embarazo ; dieta saludable ; matrona

Title:

Objective: to prevent gestational pregnancy. Exploring diet habits in pregnant women from two Autonomous Communities

Abstract:

Introduction: it has been confirmed that both the pregestational body mass index and weight gain during pregnancy are two factors that will increase the risks during pregnancy, delivery and puerperium. Following a balanced diet reduces the risks of having a newborn > 4 kilos, the incidence of respiratory distress, and will lead to a shorter stay in hospital. In Spain, 55% of 18-to-44-year-old women are overweight, and 26.9% suffer obesity, which represents a problem for the Public Health System in terms of the health of pregnant women and those of childbearing age. Objective: to explore the diet habits in pregnant women from the autonomous communities of Cantabria and La Rioja. Specifically, to determine the differences in diet habits followed by pregnant women in both Autonomous Communities. Material and methods: a prospective study with pregnant women living in the Autonomous Communities of Cantabria and La Rioja, from 32 pregnancy weeks onwards, meeting the inclusion criteria, through completion of an ad hoc questionnaire. Results: of these women, 44% had a pregestational body mass index (BMI) higher than normal (44% were overweight and 6% presented 1st degree obesity); 54.45% of pregnant women reported that they exercised before pregnancy, and 64.52% during pregnancy, while 63% followed a varied diet, although only 30% reported following a balanced diet. In Cantabria, 92.97% of women modified their diet during pregnancy, and 44% in La Rioja. During pregnancy, 9 out of 10 pregnant women ate between four and five meals a day, with lunch as their main meal. Even though it was a minority, pregnant women continued smoking. Likewise, it is worth highlighting a higher intake of fruit, pulses and eggs in La Rioja, while more vegetables were eaten in Cantabria. The use of dairy products was similar in both regions. Discussion and conclusions: there are no statistically significant differences between healthy lifestyles followed by pregnant women in Cantabria vs. those in La Rioja. It is necessary to reinforce the importance of maintaining an adequate weight, physical activity and nutrition in all women, but particularly in pregnant women. The midwife is essential to achieve this in maternal preparation.

Keywords:

diet habits; pregnancy; healthy diet; midwife

Introducción

El seguimiento de una alimentación saludable, acorde con los conocimientos actuales sobre nutrición, y los beneficios que se pueden obtener a corto y largo plazo sobre la salud de las mujeres gestantes y su descendencia es un objetivo a lograr por parte de los profesionales de salud que se encuentren en contacto con las mujeres1.

Exponiendo al producto de la concepción a situaciones tales como la obesidad materna, la diabetes y a una excesiva ganancia de peso corporal durante la gestación, puede conllevar consecuencias como el aumento del riesgo de obesidad infantil y el desarrollo de enfermedades crónicas, aumentando del mismo modo el riesgo de complicaciones cardiovasculares y metabólicas durante su vida venidera1,2.

Se ha comprobado que tanto el índice de masa corporal pregestacional y la ganancia de peso durante el embarazo son dos factores influyentes en el peso del recién nacido, aumentado los riesgos durante el parto. El seguimiento de una dieta equilibrada reduce los riesgos de nacimiento de un recién nacido mayor de 4 kg, la incidencia de síndrome de distress respiratorio y una menor estancia en el ingreso hospitalario2.

La tasa actual de sobrepeso entre las mujeres en edad fértil es del 30% en Estados Unidos, afectando en mayor medida a minorías, como personas inmigrantes hispánicos y afroamericanos3. Situación similar se vive en España (Tabla 1), donde se puede observar cómo según datos recogidos en la Encuesta Nacional de Salud en los años 2011-2012, el 55% de las mujeres entre 18 y 44 años sufre sobrepeso y un 26,9% obesidad; datos similares arroja la Encuesta Europea de Salud, donde la cifra de obesidad se eleva a 29,1%4.

En cuanto a la actividad física realizada fuera del tiempo de trabajo, el 49,23% de las mujeres entre 15 y 44 años se declaraba sedentaria, según los últimos datos recogidos por el Instituto Nacional de Estadística4.

Todas ellas son cifras preocupantes, que sacan a la luz el grave problema que debe enfrentar la Sanidad Pública en cuanto a la salud de las mujeres en edad reproductiva y gestantes.

Hoy en día muchas mujeres no siguen unos patrones o hábitos alimentarios adecuados, antes y durante el embarazo, objetivándose una deficiencia en nutrientes claves, como hierro, ácido fólico y fibra2.

La Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN) alienta a la sociedad a seguir unos hábitos alimentarios basados en los beneficios de una dieta mediterránea, que se detalla de manera más extensa en el Anexo 1 (ver en el artículo en PDF), y que de manera general apoya una alimentación basada en el consumo de frutas, verduras, legumbres, cereales integrales, frutos secos, aceite de oliva, lácteos, carne magra y pescado5.

No cabe ninguna duda de que el embarazo es una situación especial, que se debe abordar de una manera más específica. Es por ello que la Guía de Práctica Clínica de Atención al Parto y Puerperio detalla de manera concisa los hábitos alimentarios que se ha de seguir en el embarazo y que son originales de la Sociedad Española de Nutrición Comunitaria (SENC)7,8.

Durante la gestación, la ingesta calórica tiene que aumentar aproximadamente 300 kcal/día. Este valor es obtenido tras la estimación de que son necesarias 80.000 kcal totales para sostener un embarazo a término, esta cantidad de calorías se ha de fragmentar para sustentar el metabolismo materno y fetal, así como el crecimiento placentario y fetal. Sin embargo, este aumento de 300 kcal/día no es lineal ni equitativo. En el primer trimestre, las necesidades se encuentran disminuidas y son equiparables a cualquier otra mujer no embarazada, incrementándose de 240 kcal a 452 kcal/día en el segundo y tercer trimestre. Evidentemente, estas necesidades energéticas varían de una mujer a otra según su edad, índice de masa corporal y actividad física realizada9.

De la misma forma, las recomendaciones en cuanto a macronutrientes varían, aunque no de manera abrupta. La falsa creencia de que durante la gestación se ha de comer por dos ha causado un gran perjuicio en la salud de las mujeres. El incremento de proteínas varía de 0,8 g/kg/día fuera del embarazo a 1,1 g/kg/día en el mismo. Los carbohidratos suponen del 45-64% de las calorías ingeridas, mientras que el porcentaje de grasas es de un 20-35% de las calorías diarias, muy similar al porcentaje saludable fuera del embarazo9.

La ganancia de peso durante la gestación también difiere de unas mujeres a otras, estableciéndose una serie de recomendaciones para cada mujer (Tabla 2); a pesar de ello, hoy en día aún la mitad de las mujeres embarazadas sobrepasan las recomendaciones dadas por The Food and Nutrition Board of the Institute of Medicine9.

La tasa de sobrepeso actual, la ganancia de peso ponderal exagerado durante el embarazo y la importancia del seguimiento de una dieta equilibrada y saludable, ha llevado a plantear la alimentación de la población gestante como tema de estudio, al igual que otros autores que han observado y analizado la situación en sus ámbitos.

En Australia, Bookari et al.2 en su artículo “Exploring Australian women’s level of nutrition knowledge during pregnancy: a cross-sectional study” realizaron un estudio con 400 mujeres gestantes, las cuales respondieron a una encuesta compuesta por 109 ítems, elaborada por ellos mismos basándose en cuatro encuestas validadas. Su objetivo fue analizar y determinar el nivel de conocimientos de las mujeres gestantes en cuanto al seguimiento de una nutrición saludable. Se estableció la Guía Australiana de Alimentación Saludable, the Australian Guide to Healthy Eating como gold standard a conseguir.

Años antes, también en Australia, Blumfield et al.10 llevaron a cabo un estudio similar, con el objetivo de analizar la dieta de las mujeres en edad fértil y determinar si los hábitos alimentarios se ajustan a las recomendaciones nacionales y a los valores de referencia de nutrientes establecidos, llegando a la conclusión de que las guías de ese momento han de ser revisadas para coincidir en mayor medida con los requerimientos y valores nutricionales a alcanzar.

No cabe duda de que la alimentación seguida es clave en la salud materna, fetal y del recién nacido, e incluso crucial en la consecución de un embarazo, puesto que afecta a la fertilidad1,11.

Otros estudios relacionados con el tema que se va a abordar plantean el embarazo como un evento clave en la adquisición de hábitos alimentarios saludables, que se pueden perpetuar a lo largo de la vida de las mujeres y de su descendencia. Szwajcer11 describe este fenómeno como life course prespective, refiriéndose a cómo los eventos especiales en la vida pueden tener un impacto a largo plazo al adquirir hábitos saludables. Es por ello, que el embarazo es un marco de oportunidades para la promoción de la salud y el seguimiento de una alimentación saludable.

Objetivos

El objetivo general es explorar los hábitos alimentarios en mujeres gestantes residentes en las comunidades autónomas de Cantabria y La Rioja.

Como objetivo específico está el determinar si existen diferencias en los hábitos dietéticos seguidos por la población gestante cántabra con respecto a la riojana.

Metodología

Diseño del estudio

Para dar respuesta a los objetivos fijados se ha llevado a cabo la realización de un estudio prospectivo de las mujeres gestantes a partir de la semana 32 de su embarazo, en la población de Cantabria y La Rioja, a través de la cumplimentación de un cuestionario ad hoc basado en otros validados y aplicados en la exploración de hábitos alimentarios (ver Anexo 2 en el artículo en PDF).

Población de estudio

La muestra ha sido de 62 mujeres gestantes, de las cuales 37 han acudido a la consulta de la matrona de Atención Primaria de los centros de salud de Cantabria (El Sardinero, Ramales de la Victoria, Ampuero, El Alisal, Suances, Dávila, Torrelavega y Puente San Miguel) y 25 a los centros de salud de Logroño (C.S. La Guindalera, C.S. Espartero, C.S. Labradores, consultorio local de Villamediana de Iregua, consultorio local de Lardero y C.S. Alberite), entre enero de 2018 y marzo de 2018.

Como criterios de inclusión están: el consentimiento materno recogido de forma oral, previamente habiendo leído la hoja de información del estudio (ver Anexo 1 en el artículo en PDF) para la realización de la entrevista, de aquellas mujeres gestantes a partir de la 32 semana de gestación, residentes en Cantabria y La Rioja.

Como criterios de exclusión: parto pretérmino, no cumplimentación correcta de la entrevista, dificultad idiomática y no cumplir criterios de inclusión.

Estrategia de análisis de datos estadísticos

Variables e instrumentos de medida
Variables sociodemográficas (nivel de estudios, situación laboral, personas en el hogar), otras relacionadas con la gestación (fórmula obstétrica, enfermedades gineco-obstétricas, índice de masa corporal al inicio de la gestación, ganancia ponderal, resultado test O´Sullivan) y finalmente aquellas dedicadas a la exploración de hábitos dietéticos (dieta rea­lizada, ejercicio físico, perspectiva sobre sus hábitos higiénico-dietéticos).

Recogida de datos
La herramienta principal para la recogida de datos fue una entrevista en las que se les explicaba y entregaba un cuestionario codificado, basado en otros validados sobre dicha materia (ver Anexo 2 en el artículo en PDF). Las entrevistas también han sido recogidas por las matronas de cada centro de salud.

La duración total del estudio ha sido de cinco meses. Todas las actividades han sido desarrolladas por las autoras de la investigación.

Análisis de datos
Todos los datos serán recogidos en una base de datos creada en el programa informático SPSS v.22.0., para luego realizar su estudio estadístico. Se llevará a cabo el análisis descriptivo de todas las variables sociodemográficas recogidas.

Resultados

Del total de las encuestadas, la media de edad fue de 34 años, la nacionalidad mayoritaria fue la española (87,1%), mientras que el 12,9% restante provenía de diversos países como Rumanía, Ecuador, Colombia, Francia, Marruecos y Bolivia.

En su mayoría poseía formación universitaria (65%) y se encontraba en situación laboral activa (82,5%).

En torno al 44% de las mujeres tenía un IMC pregestacional superior al normal (44% sobrepeso y 6% obesidad de 1er grado). Se detectó más sobrepeso pregestacional en La Rioja y, por el contrario, más obesidad de 1er  grado en Cantabria.

Al inicio del embarazo, el peso medio en Cantabria fue de 65,39 kg y 63,92 kg en La Rioja, en total un peso medio inicial de 64,66 kg. El IMC fue similar en ambas comunidades: IMC de 24,18 en Cantabria y 23,45 en La Rioja, por lo tanto, comenzaron con un IMC medio de 23,81; correspondiente a un IMC considerado normal según los valores de referencia de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

La ganancia ponderal durante la gestación fue similar, con una media de incremento de peso de 10,9 kg: 10,5 kg de peso de incremento en Cantabria y 11,4 kg en La Rioja.

El 54,45% de las mujeres gestantes refirió realizar ejercicio antes del embarazo, este porcentaje aumentó hasta el 64,52% de mujeres que hizo ejercicio físico durante el embarazo, aunque con variaciones significativas en frecuencia, intensidad y tiempo.

Respecto a hábitos tóxicos persiste, aunque minoritariamente, el hábito tabáquico entre mujeres gestantes, algunas de las cuales abandonan o disminuyen durante el embarazo, concienciadas del beneficio materno-fetal de la deshabituación con el refuerzo de la matrona. De las 62 mujeres encuestadas, 14 de ellas (22,6%) determinaron que fumaban antes de la gestación, de las cuales tan solo seis dejaron el hábito tabáquico con el embarazo. En cuanto al alcohol, el 100% de las mujeres encuestadas refirió no consumir alcohol durante la gestación.
La mayoría (63%) dijo realizar una dieta variada, aunque solo el 30% de las mujeres refirió seguir una dieta equilibrada; solo un 7,5% seguía otro tipo dieta, como vegetariana e incluso una mujer determinó que llevaba a cabo una dieta desequilibrada, “mala”. Hubo diferencias entre las dos comunidades respecto a la modificación de su dieta en el embarazo: mientras en Cantabria la mayoría (92,97%) modificó su dieta, en la Rioja menos de la mitad (44%) refirió cambiar su dieta.

En cuanto al número de ingestas al día, en todos los casos las mujeres aumentaron las ingestas que realizaban previas al embarazo, salvo dos de las encuestadas, que continuaron con un patrón de dos comidas diarias. En la gestación, nueve de cada diez mujeres embarazadas efectuaban entre cuatro y cinco ingestas diarias, siendo la comida de mediodía su principal ingesta en un 57,97% de los casos (en el 29,74% fue el almuerzo). Su bebida principal era el agua, mientras que solo una mujer refirió que los refrescos no light eran su bebida principal; además, 22 de las mujeres (35,48%) mencionaron que el café, infusiones y zumos también formaban parte de su dieta diaria.

La gran mayoría de las mujeres encuestadas se encargaba de la elaboración del menú en el domicilio familiar, concretamente un 86,21%.

Únicamente hubo dos casos con diagnóstico de diabetes gestacional, ambos en la Comunidad Autónoma de Cantabria.

El Gráfico 1 muestra cómo el hábito de consumo de bollería y snacks es principalmente semanal (una o dos raciones a la semana). Se detecta un consumo de alimentos superfluos (snacks y bollería, principalmente), que deberían suprimir por alimentos más saludables.
En primer lugar, las mujeres determinaron que fueron las profesionales matronas las que les aportaron más información sobre hábitos alimentarios (67,65%), seguidas en segundo lugar por los profesionales médicos de Atención Primaria (22,06%).

Mientras que el Gráfico 2 muestra las frecuencias de consumo de pasta, legumbres, huevos, carne de cerdo, carne de vacuno, carne magra, pescados blancos, pescados azules y chocolate. Se puede observar cómo el consumo de pasta, carne, pescados y chocolate es especialmente una o dos veces a la semana, cabe destacar que el consumo de pescados blancos es mayor que de pescados azules y cómo la carne magra es consumida por las mujeres gestantes con mayor frecuencia, de tres o cuatro veces semanales.

El consumo de huevos y legumbres se produce en mayor frecuencia, de tres y cuatro veces por semana en las mujeres embarazadas.

En cuanto al consumo de productos lácteos, como leche y yogures, el 85,48% de las mujeres encuestadas refería tener un consumo diario de una o dos raciones al día.

Por otro lado, a pesar de los beneficios de los productos integrales, la mayoría de las mujeres gestantes se decanta por el consumo diario de pan blanco (Gráfico 3).

Finalmente, en relación con el consumo de verduras, el 50% de las mujeres consumía una o dos raciones al día y el 51,61% consumía una o dos piezas de fruta, alcanzando las recomendaciones diarias dadas por la Sociedad Española de Nutrición Comunitaria. Sin embargo, el 37,1% de las mujeres gestantes no alcanzaba el consumo de verduras mínimo y el 14,52% no lo alcanzaba en el consumo de frutas (Gráfico 4).

Además, como diferencias, se ha observado que se consume más fruta, legumbres y huevos en La Rioja frente a Cantabria en que se consumen más verduras. El consumo de lácteos es similar en ambas CC.AA.

No existen diferencias estadísticamente significativas entre el IMC, alimentación y hábitos de vida de las mujeres gestantes de ambas CC.AA.

Discusión

La epidemia de sobrepeso y obesidad que sufre la sociedad española es alarmante. Tanto la etapa de la gestación como la mujer que pretende un embarazo resultan piezas clave para cambiar hábitos y mejorar la salud de la comunidad.

Por otro lado, la obesidad entre las mujeres embarazadas aumenta el riesgo de tener un recién nacido pequeño o grande para la edad gestacional, entre estos se ha demostrado que poseen mayores probabilidades de sufrir enfermedades cardiovasculares y metabólicas, tales como hipertensión y diabetes, trastornos osteomusculares y ciertos tipos de cáncer (endometrio, mama y colon), cuando llegan a la edad adulta12,13. De este modo, previniendo y modificando hábitos dietéticos de las mujeres en edad fértil y de las mujeres gestantes se consigue una mejor salud para su descendencia.

La evidencia muestra que no solo la alimentación y el ejercicio en la población infantil son los culpables de las altas tasas de obesidad presentes; cada vez cobra más sentido cómo el ambiente y los eventos acontecidos durante el embarazo (diabetes gestacional, hipersinsulinemia materna, alteraciones del flujo placentario y exceso de nutrientes) contribuyen a aumentar las cifras de esta epidemia12.

La batalla de los profesionales para disminuir la tasa de obesidad infantil y futuros problemas en la edad adulta comienza ya durante el embarazo. El embarazo es un acontecimiento clave en la vida de las mujeres para adquirir nuevos hábitos alimentarios saludables que las acompañe durante el resto de su vida y la de sus hijos.

Estas complicaciones varían desde mayores tasas de aborto espontáneo y defectos congénitos, al aumento de las complicaciones durante el parto, como la distocia de hombros, mayores probabilidades de hipertensión gestacional, preeclampsia y diabetes gestacional, recién nacidos con mayor peso (más tejido adiposo) y también con bajo peso, insuficiencias placentarias con disminución del flujo sanguíneo, mayor riesgo de finalización de la gestación a través de una cesárea, y de retención del peso ganado durante el embarazo1,3.

Al realizar la búsqueda bibliográfica no se ha hallado ningún estudio similar al propuesto que tuviese como fin el estudio de los hábitos alimentarios en las mujeres gestantes o en edad fértil españolas; ampliando la búsqueda de estudios similares a artículos de habla inglesa se pueden encontrar diferentes estudios con un objetivo similar al del presente trabajo.

Así, como se comentó anteriormente, Bookari et al.2 en su artículo “Exploring Australian women’s level of nutrition knowledge during pregnancy: a cross-sectional study” realizaron un estudio explorando los conocimientos de las mujeres gestantes sobre nutrición saludable, y determinaron que el 65,2% de estas no estaba familiarizada con The Australian Guide to Healthy Eating, una guía donde se determinan los hábitos alimentarios saludables que ha de seguir la población.

En este estudio se observa cómo el 84,22% de las mujeres respondió correctamente a las cuestiones relacionadas con seguridad alimentaria, campo importante a tener en cuenta durante el embarazo debido a su relación con infecciones intrauterinas y graves complicaciones fetales. En cuanto a la frecuencia de consumo de cada grupo de alimentos, el 56,5% era consciente de la importancia del consumo de productos lácteos, el 45% del consumo de frutas y verduras, el 34,5% de farináceos y el 28,5% en el consumo de carne.

Sin embargo, este estudio se encargaba de valorar los conocimientos de las mujeres en hábitos saludables, cuando el objetivo del estudio que se ha realizado era describir y explorar los hábitos alimentarios de las mujeres gestantes encuestadas.

Mencionar otro estudio de características similares desarrollado también en Australia. Blumfield et al.10 analizaron la dieta de las mujeres en edad fértil y determinaron que las guías de ese momento deberían ser revisadas, para coincidir en mayor medida con los requerimientos y valores nutricionales a alcanzar según la evidencia del momento.

Limitaciones del estudio

Como limitaciones del presente estudio se ha observado que es necesario un periodo de tiempo más largo para la realización de un análisis de mayor validez aumentando el tamaño muestral, así como un diseño más depurado y un seguimiento en el tiempo para correlacionar hábitos con las diferentes características de las mujeres gestantes y/o resultados obstétricos.
Además, este estudio se encuentra basado en las respuestas dadas por las mujeres embarazadas que en algunos casos podrían (esto es una deducción del equipo al no poder validar objetivamente las respuestas ni conocer en profundidad a las mujeres gestantes) estar influenciadas por el deber de seguir una vida saludable que más o menos todas conocerán y, sin embargo, siendo conscientes en caso de que no fuera así, dar respuestas que no se ajustan a la realidad absoluta, aunque de hecho se les indicaba que era un cuestionario anónimo.

Conclusiones

En la actualidad, las mujeres gestantes tienen a su disposición mucha información sobre hábitos dietéticos y sobre alimentación, pero en muchas ocasiones es difícil gestionar y discernir aquello que se encuentra apoyado por la evidencia científica y aquello que no, así como el ser conscientes de los riesgos que supone no seguir una alimentación adecuada.

Como conclusiones finales es preciso determinar que la mayoría de las mujeres gestantes determinaron de manera subjetiva que seguían una dieta variada y equilibrada. Sin embargo, aparecen en menor medida los productos integrales, mientras que snacks y bollería siguen teniendo un consumo semanal, en vez de ocasional o puntual, como recomiendan diferentes instituciones.

El consumo de frutas y verduras es el adecuado en la mitad de las mujeres encuestadas aproximadamente, y cabe reseñar una preferencia por la carne magra y los pescados blancos. Los productos lácteos también tenían un gran peso en la dieta de las mujeres embarazadas encuestadas, solo el 14,516% no alcanzaba las recomendaciones dadas.

Para finalizar, al comparar los hábitos dietéticos de las mujeres gestantes de ambas comunidades se puede observar un mayor consumo de frutas, verduras, hortalizas, legumbres y lácteos en Cantabria, mientras que en La Rioja se consumen más huevos.

A pesar de las leves diferencias que se pueden observar no existen diferencias estadísticamente significativas entre los hábitos de vida saludables seguidos por las mujeres gestantes de Cantabria con respecto a las de La Rioja.

Resulta necesario reforzar la importancia de mantener el peso, actividad física y nutrición adecuados en todas las mujeres, pero especialmente en las mujeres gestantes. La población gestante ha de prestar especial atención a las pautas de nutrición, ejercicio físico, hábitos saludables en la preparación maternal realizada por la matrona, con apoyo personalizado. Para un futuro inmediato se proyecta un estudio con mayor tamaño muestral y refinado de datos, a fin de obtener resultados de mayor peso y validez.

Agradecimientos

Agradecer a todas las matronas de Atención Primaria, tanto de La Rioja como de Cantabria, por su colaboración en la recogida de muestras y hacer posible la realización de este trabajo de investigación.

NOTA
Este trabajo ha sido presentado en formato comunicación Póster al XIX Congreso Nacional de Matronas de la Asociación Española de Matronas-II Asociación Cántabra de Matronas.
La Asociación Cántabra de Matronas galardonó este trabajo de entre todos los estudios de Cantabria presentados al congreso.

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