3
Revista Matronas

Revista Matronas

ABRIL 2020 N° 1 Volumen 8

Los números sí importan en gestión de recursos humanos (matronas)

Sección: Editorial

Autores

Rosa Mª Plata Quintanilla

Directora de Matronas hoy

Nunca me ha gustado dar por válidas cosas, hechos históricos, números, que no pueda comprobar, y hoy una vez más se me ha venido a la cabeza la situación de las matronas en España: ni sabemos las que somos, ni dónde, ni en qué situación laboral estamos. Sí, me gustan los números sobre todo cuando de ellos depende la argumentación de demandas destinadas a lograr mejoras fundadas en evidencias y datos objetivos, pero en nuestro caso es una labor desesperante porque habría que peinar el país de arriba hacia abajo (o viceversa) para saber cuál es el número real de activos. Y conste que el INE no tiene la culpa, porque ellos puntualmente cada año reflejan en su página el número de enfermeros con título de matrona que el Consejo General de Enfermería, a través de sus colegios autonómicos, les remite. Sin embargo, aquí tenemos las matronas otro problema de ser enfermeras (uno de los menores por cierto) y es que no es necesario aportar el diploma de la especialidad para trabajar, simplemente con estar colegiado como enfermera/o basta y por eso, salvo que a golpe de teléfono y contactos rastreemos cada mapa sanitario de todas y cada una de las CC.AA., no tendremos el dato.
Esta labor ya nos la planteamos desde la Asociación Española de Matronas hace años como un beneficio para toda la profesión, pero aún no lo hemos conseguido definitivamente. Desde la AEM somos conscientes del exiguo contingente de matronas para este país, hemos hecho muchas proyecciones al respecto y llevamos más de 40 años batallando porque esta situación mejore. Y seguimos dando batalla pero queremos "estrechar el cerco" y para eso es imprescindible números recogidos con rigor y analizados concienzudamente a ver si podemos de una vez "sacar los colores" a muchos políticos. Esos políticos que se olvidan de nuestras penurias laborales; los mismos que se acuerdan de los sanitarios para racanearnos el sueldo u otros beneficios que nos hemos ganado o como en este momento que estamos viviendo la crisis del COVID 19, para negarnos cualquier permiso de asistencia a congresos, y no precisamente por cuidar de nuestra salud, sino para que no les falten efectivos para batallar con este desconocido virus aunque algunos lo tengan que hacer sin material adecuado, aunque su obligación sea planificar las necesidades de suministros.
Las Administraciones son especialmente "duras de oído" en todo lo relacionado con "rascarse el bolsillo", aunque sea para hacer una buena inversión con pingües beneficios asegurados, como sería "gastar" en matronas. No se si no saben o se olvidan de que sin contar las mujeres españolas fuera de la edad fértil, cuya salud sexual también cuidan las matronas, hay otras 10.488.107 mujeres que además requieren atención a su salud reproductiva, lo que depende en gran parte de este puñadito de matronas españolas. Las Administraciones sanitarias en general hacen oídos sordos a las peticiones de ese incremento necesario de matronas para una mejor atención a las mujeres y en muchos casos, una racionalización del trabajo de muchas matronas que solo piden legítimamente trabajar en condiciones dignas, porque que yo sepa ninguna firmó una plaza en la que se incluya "la autoinmolación" por la Sanidad Pública.
Creo que en otra ocasión en esta revista ya mencioné (criticando su inexistencia) el Registro de Profesionales sanitarios que se "creó" en 2012, aunque su génesis está en la Ley de Cohesión y calidad del Sistema Nacional de Salud del 2003; resulta que hemos llegado al 2020 y de momento "es agua en una cesta". Lo paradójico es que nació con dos fines tan loables como imprescindibles: establecer un sistema de información que facilite la planificación de las necesidades de profesionales de la sanidad en el ámbito estatal y facilitar información para coordinar las políticas de recursos humanos en el ámbito del Sistema Nacional de Salud. Poco tiempo de vida ha tenido, "falleció intra-utero", diríamos nosotras, ¡y eso que hasta para impulsarlo se ha elaborado un Real Decreto enmarcado como medidas urgentes para garantizar la sostenibilidad del Sistema Nacional de Salud y mejorar la calidad y seguridad de sus prestaciones! Nada, ¡esto es otro brindis al sol!
Por las fechas imagino que esta fue una de tantas iniciativas que el siguiente gobierno de turno dejó aparcada, llegó a un nuevo ejecutivo y como en los últimos años "la cosa" está revuelta se olvidaron de tal minucia. Sería bueno para usuarios, profesionales y mucho más para la Administración, pero seguimos funcionando por ¿inercia?, y con suerte, añadiría yo, porque tanta desconsideración hacia los profesionales es increíble que se pague por nuestra parte con tanta lealtad como la que regalamos los sanitarios en general al sistema. En este "Reino de Taifas" que, en muchos sentidos se ha convertido la España Autonómica, parece que ni siquiera ideas estupendas, beneficiosas para todos, son aceptadas con ánimo de colaboración y responsabilidad. Porque es que el problema de entrada radica en el Gobierno central que "no tira del carro", porque la propia Ley de forma explícita indica que "será misión del Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad implementar de forma progresiva el Registro Estatal de Profesionales Sanitarios a las distintas profesiones sanitarias y la actualización permanente de los datos". Incluso el Gobierno central tiene la suerte de no tener que pedir colaboración voluntaria a las CC.AA., a veces tan remisas a la participación en lo ajeno,  “a su propio reino"; gracias a la Ley 14/1986, ley General de Sanidad, todas las entidades estarían obligadas a facilitar los datos y advierte que por falta de colaboración, resistencia u obstrucción a facilitar información o suministrar datos, podría aplicárseles el régimen sancionador previsto en esa ley, ¡y la recaudación vaya bien que funciona en España, al menos con los de a pie!
Sí, hoy está siendo un día de enfado monumental y todo empezó porque al querer asomar la cabeza "al mundo", por decirlo de una forma poética y de forma más prosaica, ver la situación de la Sanidad española, me adentro en las Estadísticas de la OECD de la que España es miembro junto a otros 37 países del mundo. Despliego una tras otra las pestañas y me encuentro que no hay datos de las matronas españolas, ¡cómo los iba a haber si nuestro propio país los desconoce!, me digo yo. Pero es que me encuentro con la siguiente aclaración por parte de la OECD: “Las matronas y auxiliares de enfermería (que no son reconocidas como enfermeras) normalmente están excluidas, aunque algunos países incluyen matronas, ya que se consideran enfermeras especializadas”. Buena la explicación, y eso que en el mundo son absolutamente minoritarios los países en los que las matronas son una especialidad enfermera. Gracia tiene el enunciado "las matronas y las auxiliares de enfermería (que no son reconocidas como enfermeras)”, así escrito choca bastante, al menos en este país, porque mientras las enfermeras somos tituladas universitarias, las auxiliares no lo son. Así que las matronas debemos de estar incluidas en ese 5,7 x 1.000 hab. de enfermeros que remite España y que nos coloca en el puesto 27 de 38 países que transmitieron datos a esta organización internacional en el 2017, aunque tranquilos que casi en el "top ten" tenemos a los médicos españoles que por número se sitúan en el puesto 11 de la tabla. Tampoco es que sea ingenua o irresponsable para creer a ciegas esta estadística porque solo Dios sabe cómo comunica cada país sus datos, ¡para muestra valga el nuestro!, pero esto es lo que hay.