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Revista Matronas

Revista Matronas

DICIEMBRE 2020 N° 3 Volumen 8

Lanzamiento de la revista Súrgere (Matronas)

Sección: Echando la vista atrás

Autores

Rosa Mª Plata Quintanilla.

En esta sección pretendemos poner en conocimiento de lectoras/es sucesos que conforman la historiografía de las matronas, escasamente documentada y conocida, y de la que la Asociación Española de Matronas ha escrito una buena parte de las últimas cuatro décadas.
Las matronas habían iniciado el camino de la unidad en el lejano 1930 con la esperada y deseada colegiación oficial obligatoria1. Esta circunstancia puso fin a años de distanciamiento entre las propias matronas, de subordinación a los practicantes que ya tenían por entonces un fuerte movimiento asociativo y a intentos de formar colegios libres de matronas, independientes o al amparo de colegios de practicantes. Poco a poco, sorteando infinidad de escollos y trabas en el camino, se iba perfilando la ruta de las matronas como grupo organizado a través de sus respectivos colegios provinciales vertebrados por el órgano superior, el Consejo General de los Colegios Oficiales de Matronas, que duraría hasta 1954. A partir de esta fecha la entidad pasó a denominarse Consejo Nacional de Auxiliares Sanitarios, Sección Matronas, hasta su disolución tras la Unificación Colegial de las tres secciones (practicantes, matronas y enfermeras), final e irremisiblemente en 1985, en cumplimiento de la Orden Ministerial de 1 de abril de 19771 sin que la sentencia ganada por las matronas de retrotraerse a la circunstancia previa a la citada Orden Ministerial llegara a ejecutarse (ver artículo Matronas Hoy Sep. 2019 Nº 2 Volumen 7. Constitución del Consejo Nacional de Matronas).
Hoy traemos a estas páginas las circunstancias en las que el órgano colegial de las matronas españolas dejó su huella en la prensa profesional, que contaba desde el siglo XIX con publicaciones, bien en asociación gremial como "El Eco de la matrona, dentista, callista y practicante de cirugía" (1893-1900), por citar la más antigua de la que se tiene referencia, o solas, como el "Boletín Oficial del Colegio de Matronas de Madrid" (1931-32).
Los años  que duró la Sección Matronas del Consejo Nacional de Auxiliares Sanitarios (1954-1977) fueron muy prolijos en novedades legislativas, reivindicaciones, formación, contactos con las matronas internacionales, etc. En los primeros años de andadura, la Junta Directiva de la entidad se había servido de la revista Matronas (1953-1976), editada por la Escuela de Matronas de Santa Cristina, para difundir noticias de interés para el colectivo, pero sin duda estimaron que no siendo propia era imperioso tener una revista privativa de la entidad en la que se aunara expresión científica, moral de la época, novedades legislativas, etc., combinando estas funciones de formar e informar, con las de aglutinar y cohesionar a la profesión. Esta publicación sería en adelante el órgano de comunicación oficial que trasladara a las colegiadas de España, las informaciones pertinentes y la vida corporativa.
El camino hasta su publicación duró casi cinco años, en los que se fueron intercalando comentarios en las actas del Consejo sobre el objetivo propuesto:
“La Secretaria da cuenta de la necesidad de que el Consejo editara una revista, en la cual además de las noticias propias de estos casos* colaboraran redactando artículos, notas, etc. de interés para la clase y con ello tener nuestra propia revista. Se acordó que se hicieran gestiones encaminadas a tal fin, con personas competentes que nos asesoraran debidamente”3.
*Se referían concretamente a la colaboración del Consejo enviando al Colegio de Matronas de Valencia 1.000 pesetas para incrementar la suscripción abierta por dicho colegio a favor de los damnificados por las inundaciones.
“Por la Secretaría, se da cuenta, según lo acordado en la pasada Junta del día 31 de octubre, de haber hecho algunas gestiones encaminadas a editar una revista profesional por este Consejo manifestando que se ha puesto al habla la Presidenta con un abogado, que a la vez es periodista, y que nos ha orientado en esta cuestión. Como se le han llevado varios datos, antecedentes e información referente a este asunto ha quedado en hacer un detenido estudio con objeto de ampliar informes y concretar sobre la posible y futura edición de nuestra revista”4.
Finaliza el año 1958 sin haber conseguido el objetivo tal y como queda registrado: "La presidenta propone se convoque una reunión de Presidentas representantes de los distintos Colegios a fin de  tratar, entre muchos asuntos, la creación de una Revista de Matronas o Boletín Informativo”5.
“La Presidenta da cuenta que las gestiones que hay que realizar con motivo de la confección del Boletín Informativo se ha encargado al abogado asesor para que las haga cerca del Ministerio de Información y Turismo, con el fin de que se nos autorice su publicación por el organismo competente, al que se le ha encargado también de los anuncios y propaganda para dicha revista. Se da cuenta de haberse recibido un presupuesto para la confección de dicho boletín o revista y se espera recibir otros para acordar a cuál se le dará la preferencia.  Por la Presidenta se da cuenta de haberse recibido un presupuesto para la confección de dicho boletín o revista y se esperan recibir otros para acordar a cuál se le dará preferencia6”.
Hay que pensar que la puesta en circulación de la revista era compleja por la inversión requerida a expensas de unos exiguos fondos colegiales, dado que por entonces había muchos colegios provinciales con dificultades económicas que no podían apenas mantenerse, cuanto menos aportar al Consejo y el ambicioso proyecto que se hizo realidad, era distribuirla gratuitamente a todas las colegiadas. Para hacernos idea del montante que podía suponer la producción y distribución mediante correo postal, mencionar que en 1956 solo el colegio de Madrid contaba con 650 colegiadas, Barcelona con casi 1.0007; en 1977 el censo total de matronas en España ascendía a 4.3108. Esta cifra era real, ya que hasta ese momento la colegiación era obligatoria en la Sección Matronas, lo que permitía un recuento exacto, hecho que en la situación actual tras la unificación lo impide, ya que el número de matronas (enfermeras especialistas) puede estar infraestimado al no ser legalmente obligatorio estar colegiado en una determinada titulación de enfermeros para poder ejercerla9.
La vía para solventar el problema económico estaba en conseguir colaboradores de la farma-industria que pagaran por la inserción de sus anuncios en la revista. Por otra parte, dar continuidad a una publicación mensual implicaba también el trabajo altruista del consejo de redacción y requería de matronas colaboradores que aportaran sus escritos. Al respecto hay una iniciativa curiosa recogida en los libros del Consejo:
"Se acuerda dar un premio de 500 pts a la persona que más artículos haya escrito durante el año 1960, de enero a diciembre"10. Y los resultados de la iniciativa se reflejan en el acta de 8 de mayo de 196111: "la afortunada fue la secretaria del Consejo Dña. Rosa Virseda, a quien se hizo entrega del premio acordado por la Junta".
Hay que tener presente que fue una época en que las libertades en todos los ámbitos estaban subordinadas al poder establecido, y toda publicación requería superar el extraordinario control político de la información12, de la que no estaban exentas ni siquiera una revista como esta que no tenía más intención que la expresada y en ningún caso pondría en cuestión o atentaría, con toda seguridad, contra los valores morales, sociales y religiosos conservadores imperantes.
En el Nº 5 de la revista Súrgere hay una colaboración de D. Rafael Fernández Carril, practicante, en la que expresa las dificultadas sufridas por las matronas para hacer realidad la revista:
"No se me ocultan los serios obstáculos y graves dificultades de todo orden que se oponían al logro del propósito tan calificado, como también conocía el desmedido entusiasmo y heroico esfuerzo que el Consejo Nacional de Matronas, con su presidenta al frente, pusieron para que su afán, mejor diríamos bella quimera, se viera convertida en venturosa realidad. Triunfaron en su empresa, porque así lo exigía la razón y la justicia, y sobre todo, el sacrificio voluntariamente impuesto. Todos estos principios fueron dirigidos inteligentemente y servidos con voluntad férrea, inquebrantable, como corresponde a todo aquello que va animado fundamentalmente por el deseo de dar vida práctica a un ideal"13.
Finalmente 1959 será el año en que se haga realidad la revista tan anhelada y así lo recoge el Acta del 17 de febrero14:
"La Presidenta da cuenta de que estando la revista puesta en marcha, y aprobados y resueltos todos los trámites que con este motivo se han planteado, es necesario se nombre a una persona encargada de llevar la dirección de la misma. Se acuerda por unanimidad nombrar a D. Francisco García para dicho fin. Para la dirección Administrativa de la revista se nombra a Dña. María García Martín, con la dirección del domicilio del Consejo, en Hileras 4.
El Consejo de Administración queda constituido de la siguiente forma:
Secretaria: Srta. Julieta Samaniego.
Tesorera: Luz Mejías.
María Rosa Virseda.
Agustina Hernández.
María Serrano.
Así mismo la Presidenta propone que el título de la revista sea el de Súrgere aprobándose por unanimidad”
Sin duda la elección del nombre fue una decisión meditada por la Presidenta, por otra parte mujer cultivada, que auguro habría encontrado en el significado del verbo latino “surgĕre” la acción esperada para el nuevo proyecto: surgir, aparecer, brotar, aunque por encima de mis conjeturas había mucho más, como así lo expresa en el editorial del primer número de la revista que se puso en circulación el 1 marzo de 195915:
"Y he aquí por qué considero como anillo al dedo el nombre dado a nuestra publicación Súrgere, cuya significación castellana es, entre otras, «levantar», «enderezar», «nacer», «levantarse», «salir a hablar en público». Palabras todas ellas que vienen a significar los deseos de conseguir algo que falta. Sea Súrgere la palabra que levante a quien esté caída en la profesión, que enderece lo que por vicio o nacimiento haya crecido mal y que lleve a decir en público cuantas cosas sean necesarias saber del Consejo Nacional, de los distintos colegios provinciales y también de cada una de las matronas en exposición particular.
¡Súrgere! Casi similar a ¡Arriba! He aquí otro motivo por el que hemos visto de muy buen grado el nombre de Súrgere. Diremos a quienes estén caídas: «Levántate, porque ya no estás sola, yo te ayudo. Habla, porque yo te escucho y aliento.»
Súrgere cumple también los deseos de nuestro Caudillo y Generalísimo Franco de remozar las instituciones en cuanto la vida moderna exige para dar a la nación española garantías indispensables para su prestigio y su grandeza."
Como reflejan los libros de historia y demás documentos de la época franquista, el lema “Arriba España” atribuido al regeneracionista Macías Picavea, y que José Antonio Primo de Rivera recuperara para Falange Española, fue adoptado por el bando nacional durante la guerra civil hasta el punto de que se convirtió en obligatorio durante la contienda, habiendo que utilizarlo como encabezamiento en las comunicaciones escritas; tras la victoria se convirtió en lema oficial del Estado como expresión obligada en la que se encerraba el deseo de recobrar el brillo que tuvo España en tiempos gloriosos con la disposición activa de los españoles, bajo el paraguas del gobierno franquista y la religión católica. Así lo expresaba en 1939 José Mª Pemán, escritor de fuerte tradicionalismo religioso, y aunque de convicciones monárquicas, comprometido con el régimen que finalmente impuso Franco:
“No servimos para cosas bajas, pequeñas o menudas. No servimos más que para las cosas altas y grandes. Por eso cuando decimos ‘Arriba España’, en esas dos palabras, a un tiempo, resumimos nuestra Historia y ciframos nuestra esperanza. Porque lo que queremos es que España vuelva a ‘su sitio’: al sitio que la Historia le señala. Y el sitio es ese: ‘Arriba’. Es decir, cerca del espíritu, del ideal, de la fe… Cerca, sobre todo, de Dios”.16
La editorial sin duda destilaba un fuerte alineamiento con las ideas del régimen franquista y el deseo de este de hacer una España grande en el que las matronas en una época en que una natalidad considerada “baja”, generó políticas natalistas encaminadas a elevarla, habían de participar activamente:
"Hoy las matronas formamos nuestro Consejo Nacional, y por él con todas nuestras fuerzas debemos llevar a cabo la grandeza que nuestra patria exige en remembranza de su apogeo pasado".15
En plena reconstrucción del país "se buscaba contribuir a la construcción de lo que ahora se llama `marca España´, esto es ayudar a difundir una determinada imagen agradable de la España de Franco: como país pacífico, acogedor, culto, científico, moderno, imagen que contrarrestara la carga negativa que a los ojos del público de las democracias liberales guardaba un gobierno dictatorial"17; de ahí la importancia de la incorporación de España a diferentes y relevantes organismos internacionales rompiendo el bloqueo diplomático que había sido impuesto a España como destaca el editorial:
"Y si hoy España, representada por nuestro Caudillo, ocupa ya un puesto entre los organismos internacionales, de los que jamás debió estar ausente, y si hoy la voz de España se deja oír por medio de hombres insignes en la FAO, en la UNESCO, en la Organización Mundial de Sanidad* y en tantos y tantos otros más, sabed que también se deja oír por la voz de las Matronas en la Confederación Internacional de Matronas, cuya sede radica en Londres."15
El fin del aislamiento internacional de la España franquista se produjo en la década de 1950: FAO (1951), UNESCO (1953), la ONU tardó hasta 195518. D. José Alberto Palanca, director General de Sanidad del periodo más duro del franquismo (1936-1957), dirigió el acceso a la OMS y el establecimiento de protocolos de colaboración con la misma (1952). El mismo que lidió con la excepcionalidad epidémica de postguerra y quien estructuró administrativamente la sanidad pública en España a partir de la Ley de Bases de Sanidad Nacional de 1944 en medio de las estrecheces económicas de la autarquía17. *Adviértase el error de denominación en la Editorial de la Organización Mundial de la Salud (OMS).
Las matronas, por su parte, se sentían exultantes por haber logrado su entrada en la recién nombrada Confederación Internacional de Matronas, haber conseguido que fuese designado el español como uno de los tres idiomas oficiales de la Confederación y que la representación de matronas españolas fuese designada como una de los doce miembros del Comité Ejecutivo de la misma19. El propio régimen apoyó esta iniciativa de lo que queda constancia en las actas del Consejo cuando mencionan que el asunto de la cuota de afiliación a la ICM (dos peniques por matrona), como se acordara en la reunión de Londres, "fue puesto en conocimiento de Sanidad y aprobado con las indicaciones de que cuando haya de ser enviado se haga oficialmente por conducto del Instituto Nacional de Moneda Extranjera"20.


En su sobria portada inicial, que cambiaría dos veces a lo largo de la edición (1961)26, destaca bien visible el rótulo del organismo promotor: Revista del Órgano Oficial de la Sección Matronas del Consejo Nacional de Auxiliares Sanitarios, junto con el distintivo de la profesión que recién creado el Consejo proyectaron y también requirió de consultas y autorizaciones, como queda anotado en la segunda acta de esta Junta de gobierno:
“Al propio tiempo se mostrará al Rvdo. Padre Peyró varios modelos de distintivos para las Sras. Matronas, ya que tienen el proyecto de crear este distintivo que resultará ser el elegido entre los diseñados”21.
Como se observa, la portada llevaba estampado el emblema del colegio profesional, cuya consecución se llevó a cabo en los primeros meses de funcionamiento de la nueva Junta de la Sección de Matronas del Consejo Nacional de Auxiliares Sanitarios. Entre las muchas tareas burocráticas que la Junta tuvo que abordar en sus comienzos fue importante la de determinar la imagen de identidad profesional mediante el emblema elegido “que toda matrona colegiada llevará como distintivo de su profesión y que según consta en acta fue aprobado por la Junta el 12 de octubre de 1954, aunque queda pendiente de someterlo a su vez a la aprobación del Ilmo. Sr. Director General de Sanidad para que se pueda distribuir entre las matronas que lo soliciten y enviarlo a los Colegios Provinciales que así mismo lo deseen”22.
La propuesta del Consejo fue aprobada junto con la manifiesta autorización de uso de dicha insignia como distintivo oficial para las colegiadas en los Colegios de Matronas mediante la Orden del Ministerio de Gobernación firmada por del Director de Sanidad, D. Pedro F. Valladares, hecho que queda reflejado en el acta del Consejo de 12 de noviembre de 195423 y fue publicado en el BOE como sigue:
ORDEN de 6 de diciembre de 1954 por la que se autoriza el uso de la insignia para las colegiadas en los Colegios de Matronas.
Ilmo. Sr.: por la Presidenta de la Sección de Matronas del Consejo General de Colegios de Auxiliares Sanitarios se ha propuesto como insignia oficial para las colegiadas la que se detalla a continuación.
Constará de una Cruz de Malta en esmalte blanco como fondo, sobre la que aparece la antorcha griega en metal clorado hacia arriba, que según significado es vida, sobre la que se lee la palabra latina «Vitae» y en la parte inferior una banda en esmalte azul con la inscripción en letra metálica dorada de Colegio Oficial de Matronas”24.


“No se trata en Súrgere de enseñar, que para eso están las cátedras y profesores, y creo además a todas las lectoras con suficiente preparación para no admitir una enseñanza a través de esta publicación. A ninguno faltan los conocimientos necesarios y suficientes propios de la profesión, sino virtudes y valor para llevar a efecto todo lo que aprendieron. Si alguna hay falta de la debida ciencia, que no lo niegue, es ordinariamente por indolencia en la profesión15”, se leía en el editorial del Nº 1. Sin embargo, la revista sí incluyó algunas lecciones magistrales de reputados profesores de la época; una sección jurídica en la que el Consejo daba pautas en cuanto al enjuiciamiento de problemas profesionales complejos; noticias legislativas, una sección titulada "Al habla los colegios", en la que se daban voz a los colegios provinciales para favorecer la comunicación interprofesional; una sección religiosa con claro afán moralizante, páginas de humor entretenimientos, correspondencia, anuncios etc.; "nuestra preocupación ha sido la variedad y la amenidad"15, expresaban al presentar la revista y viendo los diferentes números, parece que con tal diversidad de secciones quedaron garantizadas sus intenciones.
La Sección de Practicantes del Consejo General de Auxiliares Sanitarios en su consolidada revista incluyó hasta finalizar la puesta en marcha de Súrgere todas las normativas y legislación relacionada con las matronas. En su número de agosto de 1959 daba la bienvenida a Súrgere con una columna.
No son muchas las anotaciones que han quedado registradas en el libro de actas, pero sí una en la que se habla del cambio de portada y la necesidad de visitar laboratorios "para ver la forma de sacar más beneficios para la revista"26.


La edición de la revista fue ininterrumpida desde marzo de 1959, con una periodicidad mensual, hasta no se sabe qué fecha exacta, pues la última referencia que hay en las Actas del Consejo es de junio de 1976 y trataba de unas reivindicaciones del Colegio de Málaga que apuntaban en el escrito "ya estaban conseguidas estatutariamente, añadiendo que se había contestado ampliamente a la Presidenta del mencionado Colegio informándole punto por punto sobre esto habiéndose publicado en la revista la carta del Colegio y la contestación del Consejo para reconocimiento de todas las colegiadas", por lo tanto no había ningún indicio que presagiara el fin de la edición27.
Desde 1957, la colección de publicaciones seriadas de la Biblioteca Nacional está compuesta por prensa que entra a formar parte de la BNE a través del Depósito Legal, ley que obliga a la cesión de dos ejemplares de todo lo que se imprime en España, aunque también la compra, el canje y los donativos representaban importantes vías de ingreso de títulos en la Biblioteca, fundamentalmente de publicaciones extranjeras. Los ejemplares de la Hemeroteca Nacional procedían, básicamente, de la “censura previa”, es decir, de los números que las publicaciones tenían que enviar a la censura gubernativa derivada de las leyes de Prensa de 1938 y de 196628. Sin embargo, en la Biblioteca Nacional de Madrid solo existen 172 fascículos publicados entre 1959 y 1973, los que no se corresponden con la totalidad de las editadas, ya que aunque solo hubiera llegado la edición hasta la fecha de la última anotación en el libro de actas (junio de 1976), el número de revistas ascendería en tal caso a 207.
Sería lógico pensar que la revista dejara de editarse en torno al final de 1976, inicio de 1977, momentos en los que, fundamentalmente, el problema de la Unificación Colegial removió los cimientos del Consejo (Sección Matronas). La Junta se concentró en gestiones y demandas contra la Orden hasta su disolución como entidad colegial2, momento en el que ante su desaparición como órgano colegiado de las matronas, traspasaron el testigo a la recién creada Asociación Nacional de Matronas para que continuara con el trámite de la revocación de la Orden Ministerial y poder conservar el propio colegio profesional.

¿Quién fue el padre Peiró y su relación con las matronas?

Me ha interesado descubrir quién fue el Rvdo. Peiró al que en varias ocasiones se nombra en las actas como consejero en determinadas decisiones de la Junta, incluso al margen de temas religiosos como correspondería, y he descubierto que se trata del jesuita Francisco Javier Peiró i Peiró (no Peyró como escribe la secretaria).


No es mucha la información encontrada sobre el P. Peiró, aunque sorprendente he hallado una cita en que le tachan de “propagandista jesuita que formaba parte de las comisiones de depuración en Sevilla”29, en otra de “entusiasta del disparate” (y yo añadiría misógino) aludiendo a una cita contenida en su libro "Problemas de cada día" (1955) en el que el sacerdote nada menos que afirmaba: “En general, todo trabajo que requiere teoría, reflexión, fineza de juicio, espíritu de iniciativa y de empresa es incompatible con la mujer”30.
Según la Real Academia de la Historia, Francisco Javier Peiró Peiró (1883-1969) fue jesuita, predicador y escritor, que tras la guerra civil se instaló en Madrid continuando con su labor sacerdotal desde el púlpito y el confesonario y como escritor; ocupó en la Universidad Complutense la cátedra de Deontología Médica (escribió un texto para ella, el primer código deontológico de la medicina española y otra deontología de funcionarios) y, sobre todo, se dedicó a la Dirección de las capellanías de las cárceles como Capellán Mayor. De extremado conservadurismo y alineado plenamente con los principios del nacionalcatolicismo de postguerra31, tuvo su lugar en aquella España.
La Compañía de Jesús a la que pertenecía el P. Peiró fue disuelta e incautados sus bienes, una vez más en 1931, por las autoridades republicanas. Sin embargo, a pesar de la disolución llevada a cabo por las autoridades, la Compañía de Jesús siguió actuando clandestinamente en España. En estas circunstancias, disuelta y actuando de forma ilegal, llegó el golpe de Estado de julio de 1936. A lo largo de la contienda los jesuitas demostraron de diferentes formas la buena sintonía y colaboración de la Compañía de Jesús con la causa de los sublevados.
Al final de la guerra civil, Franco deseaba obtener el apoyo de la Iglesia y de una de sus órdenes religiosas más importantes, tanto en el ámbito nacional como de sus autoridades. La Iglesia fue el principal respaldo internacional que el nuevo Estado tuvo, durante los años posteriores al conflicto mundial y en los años del aislamiento que tras el fin de la contienda vinieron para España, y por ello, la Compañía de Jesús fue readmitida oficialmente en la zona de España gobernada por Franco mediante Decreto del 3 de mayo de 193832.
Las relaciones iglesia/Estado en la época franquista sabemos que fueron potentes. El nacional-catolicismo, una de las ideologías que identificaron al franquismo, afirmaba una fuerte vinculación entre patria y religión, ya que esta era la esencia de la nación española.
La importancia e influencia del P. Peiró la respalda Delgado Gómez cuando menciona que el jesuita, junto con otros, formó parte de una "Misión Cultural Nacionalista" que recorrió varios países del subcontinente divulgando un Mensaje a la América Española de la zona franquista. Su periplo por Argentina, Chile, Uruguay, Perú y Brasil estuvo jalonado de conferencias dirigidas básicamente a núcleos afectos, entre los que no faltaban los círculos pertenecientes a las oligarquías de las colonias españolas o de las propias naciones que visitaron los miembros de Falange todavía en gestación, amplios sectores de las comunidades religiosas, o representantes diplomáticos de países amigos como Alemania, Italia, Portugal y Japón33.
Por otra parte, y tras la formación del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) por Decreto en 194034, el P. Peiró es nombrado miembro de la Comisión Hispanoamericana del CSIC, cuyo cometido era el de coordinar las investigaciones de los distintos institutos (centros investigadores) y cuidar del intercambio científico en el mundo hispánico35.
A más ahondar en la consideración y distinciones al jesuita se le concedió la Cruz de Honor de San Raimundo de Peñafort en 1958 por el Ministerio de Justicia, "en atención a los méritos y circunstancias que concurren en el Reverendo Padre Francisco Peiró Peiró S.J", según cita textualmente la Orden36.
En cuanto al nexo que le unió a las matronas podría inferirse que existiera una relación personal de confianza entre el P. Peiró y la presidenta Dña. María García Martín. De los escasos datos biográficos de la misma, aportados por matronas que la conocieron como Carmen García Urias y Mª Ángeles Rodríguez Rozalén, que la sucedieron formando parte de la Junta Provisional del Consejo Nacional de Matronas (1977), se sabe que consiguió una plaza por oposición al cuerpo de funcionarios de prisiones y trabajó en la cárcel de Yeserías (Madrid); por su parte el jesuita, como hemos mencionado, era Capellán Mayor de las cárceles.
Otra posibilidad hubiera podido ser que la religiosidad de la presidenta constatada en las escasas notas entorno a su discreta vida personal, podría haberla impulsado al trato con el destacado religioso37. Se podría barajar incluso que la relación viniera dada simplemente por la posición preeminente del sacerdote como representante de la poderosa iglesia católica en el franquismo, que bien podría conjugar con el nexo de confianza y colaboración de Dña. María con el influyente entorno del Hospital Santa Cristina del que fuera alumna. Precisamente por esto la presidenta, junto a ginecólogos reputados de Madrid, prestaba asistencia a destacadas mujeres de la alta sociedad franquista, élites burocráticas y políticas del régimen, aristócratas y grandes fortunas, lo que le granjeó excelentes relaciones con la flor y nata social de la época. Por ejemplo, el Dr. J. García Orcoyen, que fuera profesor de la Escuela Oficial de Matronas de Madrid, fue ginecólogo de la hija de Francisco Franco a quien le atendió todos sus alumbramientos en El Pardo38 y Dña. María formó parte de su equipo.
Es plausible inclusive, que todas las posibilidades manejadas se hayan conjuntado, pero lo que sí es incuestionable es que D. Francisco Peiró tuvo una situación relevante en la sociedad desde su posición de religioso, en una España en la que tras la guerra hubo un resurgir religioso bastante extremado. La iglesia católica legitimó el régimen franquista y en contrapartida el clero recibió potestades que incluían el control de decisivos espacios sociales e incluso políticos. La moral pública y los comportamientos sociales, la educación y en general cualesquiera expresiones culturales quedaban sometidas a la autoridad y las normas eclesiásticas de la jerarquía católica, incluso a su censura previa39.
En el caso del sacerdote, por añadidura, como se mencionó anteriormente, se le otorgó la primera cátedra de deontología médica, adscrita a la cátedra de medicina legal de la Universidad Complutense; su emblemático Manual de Deontología Médica (1944) tuvo gran repercusión y acogida. En él existen indicios de que este autor, imbuido de los principios del nacional catolicismo, asesoró la elaboración de las Normas Deontológicas de la Organización Médica Colegial, las primeras formalizadas y oficializadas en España, que acompañaron como apéndice al Reglamento de la Organización Médica Colegial (1945). En ese apéndice deontológico, el primer código de deontología médica español, se incluían desde prohibiciones morales relativas al aborto o contracepción, a normas conscientes sobre el "maltusianismo" o la limitación consciente de la natalidad y normas relativas a la imagen y "maneras" de los profesionales”40.
Hay evidencias de diferentes intervenciones del Padre Peiró en relación con las matronas a través de las actas estudiadas, como la gestión de la solicitud a la Santa Sede del día de la Patrona para el colectivo, mediación lógica tratándose de un asunto religioso. Pero también hay otras como el apoyo a él solicitado por la Junta de la Sección Matronas frente a la instancias dirigidas al Ministro de Trabajo y Director General de Enseñanza Universitaria para "la estabilidad de las matronas en el SOE (Seguro Obligatorio de Enfermedad) y formación del correspondiente escalafón"40 y otras.
Hay colaboraciones del P. Peiró en la revista Súrgere, en la llamada Sección Doctrinal. Asimismo, en periódicos de la época y en revistas corporativas, como las de los practicantes, hay noticias de sus intervenciones en charlas dirigidas a matronas, practicantes y médicos, con marcado cariz moralizante. Por algún periódico de la época se conoce que incluso dirigió algún retiro espiritual en El Pardo, lo que definitivamente da muestra de su cercanía y consideración con la élite social encabezada por el Jefe del Estado.

Bibliografía

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