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Revista Matronas

Revista Matronas

ABRIL 2021 N° 1 Volumen 9

Ratios matronas: cuestión de razón y justicia

Sección: Editorial

Autores

Rosa Mª Plata Quintanilla

Directora de Matronas hoy

Han pasado más de dos años desde que se admitiera a trámite el escrito por el que se ejercita la tramitación inicial de la iniciativa legislativa popular (ILP) en relación con el ajuste de ratios enfermeras para garantizar la seguridad del paciente en centros sanitarios y otros ámbitos.
Y no ha sido culpa de la COVID-19 que una necesidad tan real, dado que la ratio de enfermeros (y matronas) en España de sobra sabemos está muy por debajo de la media europea, no haya sido tramitada… Supongo que como en tantos casos, los políticos no le han dado la importancia que merece anteponiendo otras acciones con más rendimiento político (para ellos), puntualizo.
En diciembre de este recién pasado año, finalmente el Congreso de los Diputados aprobó por mayoría, aunque no por unanimidad, la toma en consideración de la Iniciativa Legislativa Popular (ILP) del sindicato de Enfermería SATSE para garantizar la “seguridad del paciente en los centros sanitarios” a través de un modelo de gestión unificado por el cual las plantillas enfermeras sean las mismas en todas las comunidades autónomas, en todos los ámbitos de la atención al ciudadano: sanidad privada, pública y servicios sociales.

¡Y parece increíble que no hubiera unanimidad absoluta al respecto tras la mayor prueba de fuego a la que nos hemos visto sometidos la sociedad española en materia sanitaria, y en la que sin la enfermería en general, aún peor nos hubiera ido! Pero así ha sido, quienes votaron en contra se justificaron con los presupuestos y, por supuesto siempre, esos políticos con sentimientos de reyezuelos de sus confines territoriales, protegiendo la soberanía de sus pequeños reinos de taifas que constituyen esta heterogénea España actual. Una vez más, a unos cuantos políticos les importan más sus competencias y soberanía territorial que el bienestar de los ciudadanos que les han votado, por cierto, para mejorar su vida, la de los ciudadanos, entiéndase.

Algún diario del sector a renglón seguido titulaba de forma triunfalista “España a un paso más cerca de convertirse en el primer país de Europa en tener un ratio que regule el número de pacientes por enfermera”, lo que me produjo paradójicamente una profunda tristeza. Sí, más de dos años después a un paso más, es cierto, porque solo el 10% de las ILP llegan a la Cámara, pero en la mayoría de Europa ni siquiera han necesitado tal procedimiento para ajustar el trabajo de los enfermeros a límites razonables con los que garanticen la seguridad de los pacientes y los derechos de los trabajadores, que también los tenemos.

Señores políticos, no se olviden de los derechos de los trabajadores, ustedes que llevan meses y meses “sin dar un palo al agua” a juzgar, no ya por las resoluciones tomadas para el bien de España y los españoles, sino, y además, porque ni siquiera se dirigen a su “centro” de trabajo, dejando en evidencia clara su absentismo en las imágenes del Congreso, aunque ahora se justificaran diciendo que se han reconvertido en teletrabajadores mientras los enfermeros, siempre en los nuestros, nos jugamos la vida, incluso por las suyas, y en gran parte por culpa suya.

Es inquietante pensar que individuos/as, muchos/as de escasa o nula formación, y/o que poco o nada han sido exprimidos en mundo laboral exigente y bajo condiciones duras de trabajo, como en el caso de la enfermería por la propia naturaleza del desempeño y condiciones laborales inadecuadas, sean de quien dependa la mejora racional de las condiciones laborales de la profesión para garantizar mejor y más segura atención a los pacientes sin sobreexplotar a los profesionales. La ley seguirá el curso normal de cualquier propuesta legislativa, y ya veremos en qué y cuándo se concreta, si es que se llega a alguna parte, y realmente las enormes y claras lecciones que la COVID nos ha enseñado se ponen en práctica por los que detentan el poder.

No parece que se haya hecho público en su totalidad el Informe del Sindicato SATSE que propuso esta iniciativa y aunque en su titulo mencione a las matronas, “Análisis de la situación de las enfermeras y enfermeros, matronas y fisioterapeutas en los centros sanitarios del país”, no tengo conocimiento de la propuesta específica de ratio para las matronas.

Desde la AEM seguiremos denunciando, como llevamos años haciéndolo públicamente, la contra tendencia que las políticas sanitarias están marcando en nuestro país en referencia al ratio de matronas (y enfermeros en general) en relación con los países de nuestro entorno. Frente al ratio enfermera/paciente planteado en esta Proposición de Ley en unidades de cuidados intensivos, cuidados críticos, cuyo máximo es de dos pacientes, defenderemos que la asignación de mujeres gestantes por matrona en atención al parto debe ser 1/1, dadas las características del imprescindible y exhaustivo control materno y fetal del proceso, la extrema vulnerabilidad del feto, la utilización de analgesia en un mayoritario porcentaje de casos, los continuos y especiales cuidados a la parturienta, así como la interrelación con esta y el acompañante elegido. Tampoco sabemos qué ratio ha sido propuesto para las matronas en Atención Primaria y eso importa y mucho; tememos que se cree una Comisión Interterritorial de Ratios Enfermeras sin enfermeras, matronas y fisioterapeutas reales y sean otros que ni conocen nuestro trabajo, ni les duele y/o les importa poco, los encargados de enmendar a la baja los ratios ya propuestos, de establecer los de unidades o servicios no contemplados en la redacción legislativa previa, así como de diseñar las normas de funcionamiento del futuro Decreto ¡como siempre!

Son innumerables los cuerpos de empleados públicos que tienen definidos sus ratios ajustados de atención, jubilaciones anticipadas y otras prebendas de las que los sanitarios carecemos a pesar de la penosidad constatada de nuestro trabajo.

De la falta de representatividad, desaciertos y discriminación laborales, las matronas tenemos sobradas pruebas, a pesar de que en circunstancias bien precarias como las que de lejos arrastramos, de que hemos hecho una contribución máxima al estado actual del bienestar materno-infantil situando a nuestro país en lo más alto del palmarés mundial, lo que no deja dudas de nuestro importante papel sociosanitario y claramente eficiente para el sistema.
Las matronas (la enfermería), con este futuro decreto, no estamos pidiendo recompensas, solo razón y justicia.