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Revista Matronas

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ABRIL 2021 N° 1 Volumen 9

Entrevista a Mª Teresa del Hierro Gurruchaga, matrona pionera en la universidad

Sección: Entrevista a…

Autores

Maribel Castelló López

Mª Teresa es matrona desde hace más de 40 años, licenciada en Antropología Social y Cultural por la Universidad de Deusto, en el País Vasco, Doctora en Ciencias de la Salud, pero, sobre todo, fue la primera matrona Directora de un Departamento Universitario cuando todavía eran, en su mayoría, los facultativos quienes ocupaban estos cargos. Una gran luchadora que desde la universidad ha hecho mucho por nuestra profesión.

Pregunta. Hola, Maite, permíteme que te llame así coloquialmente porque además de colegas de profesión somos amigas, y también creo que en nuestro colectivo te conocen más con este nombre. No sabes lo feliz que me has hecho concediéndome el honor de realizarte esta entrevista. Confieso que no ha sido fácil elaborarla, es muy amplia tu carrera profesional y, por encima de nuestra amistad, hay un enorme respeto siendo tú un referente para nuestra profesión en la universidad. Te he presentado como la primera matrona Directora de un Departamento Universitario en el País Vasco, ¿podrías explicarnos un poco cómo fue todo ese proceso y lo que realmente supuso ese inicio dentro del ámbito universitario?
Respuesta. Hola, Maribel. En primer lugar, quiero agradecer vuestra atención y la oportunidad de poder compartir estos 41 años de profesión con vosotras y con las matronas en general. Los comienzos no fueron fáciles, en el año 1979 hice mi primer curso de postgrado en educación maternal en Madrid con el doctor Aguirre de Cárcer. Hablando con sinceridad, en la universidad tuvimos que cambiar muchas ideas, como por ejemplo salud y enfermedad por prevención y autocuidado, y no solo la asistencia al parto sino el parto psicoprofiláctico, conceptos nuevos en aquel momento. Así mismo, entre las enfermeras y matronas no se contemplaba la idea de ser profesores, de hacer de la profesión de matrona una carrera universitaria y una especialidad, de tomar parte activa en el proceso de formación como cambio fundamental en nuestra profesión, ya que siempre habíamos sido alumnos o alumnas, siempre parte pasiva. Y no fue hasta el año 1984 cuando llegaron las pruebas de idoneidad en toda España, aprobamos 63 profesionales, de los cuales 17 fueron enfermeras y dos matronas, y yo casualmente fui la más joven. Aparecieron los departamentos de enfermería, inexistentes hasta entonces, y, como bien dices, fui la primera directora de departamento de enfermería de las universidades españolas.

P: Además, Maite, primero fuiste profesora titular en la Escuela de Enfermería y luego ya en la facultad. ¿Qué supuso este cambio para la enfermería? ¿Y para ti?
R: Solo los que tenían una titulación superior podían hacer el doctorado y acceder a las cátedras de escuelas universitarias de enfermería, y en aquel tiempo los titulares de escuelas universitarias de enfermería éramos enfermeras y teníamos el camino cerrado. Decidí ponerme las pilas y estudiar Antropología en la Universidad de Deusto, y el Doctorado y la Tesis en la Universidad del País Vasco. Presenté todo mi currículum a la ANECA1, que me la aprobó y obtuve el grado de profesor titular de universidad que era el equivalente a catedrático de escuela universitaria, ya extinguido hoy día. Para mí supuso un reconocimiento al esfuerzo de muchas noches estudiando, simultaneando durante el día trabajo, estudio y familia.

P: Has ejercido casi toda tu carrera en la docencia y en la investigación. ¿Has echado de menos el trabajo asistencial con el que casi siempre se nos identifica a las matronas?
R: En un principio, al estar ya contratada por la universidad, solo tenía opción de realizar sustituciones de matrona, así que hice unas sustituciones en un pueblo de Vizcaya durante unos años, poniendo en práctica el curso que ya había rea­lizado del Dr. Aguirre de Cárcer y entrevistándome con el alcalde para conseguir un aula especial. La verdad es que cuando empecé con la docencia y la gestión, sí eché de menos el trabajo asistencial, pero me ha llenado mucho el trabajo docente y de gestión, aunque siempre se me van los ojos detrás de una mujer embarazada… Pero bueno, hay que saber elegir entre la asistencia, la docencia, la gestión y la investigación, y yo elegí las tres últimas.

P: Eres vasca y eso ya connota una cierta bravura de carácter, pero además eres una mujer con garra y luchadora, dinos ¿cuál de todas las reivindicaciones para el colectivo de matronas crees que ha marcado un antes y un después en tu vida personal y profesional?
R: Buena pregunta. Pues la verdad es que soy peleona, y a veces por pura necesidad. En muchas ocasiones me he sentido sola, como un Quijote luchando contra los molinos. He estado en la Universidad del País Vasco y desde el rector hasta los bedeles que trabajaban en la universidad conocían a las matronas, porque durante más de 30 años he estado reclamando para las matronas: primero, la unidad docente, y segundo, la dotación económica para pagar a las matronas que daban clases. Además, trabajando en un colegio profesional donde la especialidad de matronas era la única reconocida como tal en la Junta de los Colegios, que en algunos posteriormente se eliminaron. En definitiva, me he pasado la vida peleando, no para mi persona, sino por el objetivo fundamental de reivindicar para las matronas un lugar especial y diferente.

P: Estuviste también inmersa durante cuatro años, del 86 al 90, en el grupo de trabajo de la especialidad de matronas en la Subdirección General de Especialidades en Ciencias de la Salud, ¿cuáles fueron los mayores “hándicaps” o retos, si los hubo, que te encontraste en ese organismo? ¿Cuál fue la estrategia para superarlos?
R: Los años del 86 al 90 para los Grupos de Trabajo fueron unos años muy fructíferos porque además ya habíamos empezado a salir al extranjero en los congresos internacionales, veíamos cómo estaba nuestra profesión en otros países, veíamos qué plan de estudios podíamos desarrollar y en aquel momento estábamos en el Ministerio de Educación y Ciencia, representando a colegios profesionales, a Educación y a la Asociación Nacional de matronas. Fueron unos años muy productivos porque nuestro objetivo era el colectivo de las matronas, no era a nivel personal, ya que cada una teníamos nuestro trabajo, sino que era hacer un plan de estudios para las matronas, reivindicar que las matronas se amparasen en la directivas comunitarias 155 y 156, y acoplar esas directivas a la especialidad de matronas en España. Fueron años de mucho trabajo. Además, en el plano personal nos conocimos un grupo de personas que nos guardamos mucho cariño y nos hemos ayudado toda la vida, en especial tengo un recuerdo muy grato, entre otras, de María Ángeles Rodríguez Rozalén, que además de ser una gran profesional, es una gran amiga.

P: Leyendo un poco por aquí y por allá, he comprobado que no solo has estado moviéndote en el ámbito español en tu defensa de la profesión, también en Europa, en el Comité Consultivo para la formación de matronas, ¿nos puedes contar un poco cómo fue aquella experiencia? ¿Qué hacíais en ese comité?
R: En el ámbito internacional, un grupo de matronas estuvimos en Bruselas trabajando en el Comité Consultivo para la formación de matronas en la Comunidad Europea, y aquí veíamos cómo se podrían armonizar los diferentes planes de estudio. Como anécdota curiosa todos los países enviaban matronas al comité de la CE, menos las alemanas que llevaban lingüistas. En un momento de la discusión sobre la redacción de un punto se discutía el término “llevar” o “ayudar” al parto, ya que en cualquier idioma una misma palabra puede tener distintos significados. Entonces nos pasamos dos días discutiendo qué significaba en cada país lo de llevar o ayudar. Al final se aprobó “llevar un parto” (en el sentido de hacerse cargo de…) y fijaos cómo una sola palabra puede cambiar la definición de la función de matronas y sus responsabilidades inherentes. También nos dimos cuenta de que España tenía, además de una formación superior a la de los demás países, unas funciones también superiores, con lo cual ese miedo que tenemos siempre a pensar que España está por detrás pues hay que quitarlo radicalmente.

P: Maite, sé que has publicado numerosos trabajos de investigación además de tu tesis doctoral sobre “Salud Bucal en la mujer embarazada”, según tu experta opinión, ¿cómo crees que está el nivel de investigación en las matronas españolas? ¿Ha cambiado mucho desde que tú empezaste? ¿Qué crees que falta o que sobra?
R: Se habla de investigación porque hoy en día está muy en boga. Claro, para la investigación, además de mucho tiempo, lo que se necesita es dinero y tener muy claro qué es lo que hay que investigar. Ahora mismo se está diciendo que por lo menos hay que incrementar un 2% el presupuesto para investigación. En nuestra especialidad, si no tienes un laboratorio por detrás o no tienes unos recursos suficientes, investigar es muy difícil, y te limitas a recabar una recopilación de datos de campo y dar una interpretación a esos datos comparándolos con otros estudios similares en otros países. Es difícil la investigación si se enfoca de una manera individual. La soledad técnica es estéril, a menos que seas un genio. Necesariamente tiene que ser multidisciplinar, puro trabajo en equipo, o sea que si estamos dentro de una universidad y la universidad es por definición universal, las investigaciones tienen que ser multidisciplinares. No entiendo muy bien que se investigue solo en enfermería o matronas sobre unos cuidados específicos.

P: Y ya puestas en este tema, ¿qué les dirías a las nuevas generaciones de matronas que quieren investigar o seguir investigando dentro de nuestra profesión? ¿Crees que de verdad hay un interés por profundizar en nuestro cuerpo de conocimientos o es solo un tema curricular para la obtención de una estabilidad laboral?
R: A las nuevas generaciones de matronas, sobre el tema de investigación, les recomendaría que se acoplen a grupos más amplios de investigación multidisciplinar, que es donde van a poder tener mayor campo de actividad investigadora. También quiero decir que muchas veces nos centramos en una investigación y lo que también nos tenemos que centrar es en los cuidados a la mujer, porque podemos ser muy buenos investigadores, pero nosotros estamos tratando con seres humanos, eso lo he dicho siempre en mis clases, durante 40 años, que son seres humanos con los que estamos trabajando y que no son meras máquinas.

P: Y cambiando de tercio, como diría aquel torero, también has estado como vocal en el Colegio de Enfermería de Bilbao representando y apostando por un colectivo minoritario dentro de la Enfermería, ¿cómo ves tú nuestra situación dentro de otro colectivo tan grande? ¿Crees que ser minoría nos ha perjudicado o nos ha beneficiado?
R: En el Colegio Profesional de Vizcaya creo que pude trabajar mucho por la profesión como Vocal-Matrona. Cuando empecé en el colegio, yo era entonces directora del departamento de enfermería en la universidad, y me acuerdo que organicé los primeros cursos de postgrado en España, sobre la base de un Boletín Oficial que había leído en la universidad y que se publicó en el año 1994. Eran unos cursos de postgrado para profesionales a los que se podía acceder y que otorgaban una puntuación universitaria para la carrera profesional. Este fue el comienzo a partir del cual se organizaron muchos cursos en Vizcaya, además de muchas otras actividades dentro del colectivo de matronas, y concursos. Todos los meses teníamos una charla informativa a la cual se invitaba a ponentes externos y donde, al terminar la charla, las matronas nos veíamos y podíamos compartir impresiones con “pintxos” incluidos. En este sentido el colegio me dio la oportunidad de estar al día sobre lo que estaba pasando todos los días en los hospitales. Esta fue una etapa muy productiva. También es verdad que en etapas posteriores, como decía al principio, me he sentido muy sola luchando contra los molinos, ya que trabajaba por un colectivo de matronas donde, al parecer, la única interesada en sacar adelante las propuestas del colectivo dentro de esa Junta era yo.

P: Y respecto a lo anterior, tengo una pregunta que ronda entre nuestras lectoras, ¿algún día tendremos un colegio profesional propio como en tiempos pasados? ¿Qué ventaja o inconveniente tiene según tu larga experiencia como vocal?
R: Me preguntas ahora sobre si algún día tendremos un colegio profesional de matronas. Si esto me lo hubieses preguntado hace 20 años hubiese dicho que no, que con los colegios profesionales se cubren todas las necesidades de las matronas. Hoy día, con la debida distancia y desde mi jubilación, creo que es una de las razones para seguir adelante, trabajando en los colegios, para que los colectivos de matronas sean independientes, aunque no sé si se va a lograr algún día, porque es una especialidad de postgrado de enfermería, con lo cual yo lo veo difícil porque para ello tendríamos que cambiar el plan de estudios, único y exclusivo, para ser matronas y poder tener un colegio profesional propio. Pero bueno, cosas más raras se han visto. Sin ir más lejos, un virus ha paralizado el mundo. ¡Quién lo iba a decir!

P: Bueno, Maite, me ha dicho un pajarito que eres una gran aficionada al futbol, y no solo del Bilbao, sino que eres una gran seguidora del equipo de futbol con tus alumnos de enfermería. Cuéntanos un poco, por favor, de ese lado tan desconocido. ¿Qué significa para ti?, ¿qué te aporta?
R: Lo del fútbol, claro es una cosa rara. Un día, vinieron dos profesores de anatomía, que a la vez son profesores también de medicina deportiva, y le propusieron a la directora que los alumnos de enfermería fueran al campo de San Mamés a cubrir emergencias, por si había algún accidente, caídas, etc., porque son 50.000 espectadores. La propuesta era para que esa actividad se realizara a través del departamento de enfermería. La siguiente cuestión era designar quién se iba a encargar, y como todo el mundo sabe que a mí me gusta el fútbol, que soy del Athletic de Bilbao y que siempre que se me presenta algo nuevo siempre digo que sí, pues eso, empezamos en el año 94. Hicimos con los alumnos cursos de formación en urgencias con bomberos, sobre extinción de incendios, con actividades ante grandes catástrofes, evacuación en sitios cerrados, asistencia de primeros auxilios, de RCP, de evacuación del estadio, etc. Desde entonces, hemos estado siempre con los alumnos para supervisar y a darles un apoyo, bueno pues así, hasta que me he jubilado. Tengo algunas fotos curiosas.

P: Y por último y para ir finalizando, una pregunta que le hago a todos y todas las personas que entrevisto, ¿qué mensaje les darías a las nuevas generaciones de matronas?
R: Me gustaría mandar desde aquí algunos mensajes, primero a las matronas, para que no dejen de estudiar, prepararse y mantenerse al día en la profesión. En segundo lugar, para el colectivo de matronas en el ámbito nacional, para que no se dividan y se mantengan siempre unidas en torno a la Asociación Española de Matronas. También quería mandar un agradecimiento especial a la persona que más ha hecho por las matronas en España, que no es otra que María Ángeles Rodríguez Rozalén, verdadera aglutinadora del colectivo. También a todas vosotras, compañeras y colegas, con las que he tenido la oportunidad de relacionarme, trabajar y divertirme, quiero agradeceros todo el saber que me habéis transmitido y mandaros a todas y todos un abrazo.
A nivel personal, a mi familia por todo el apoyo recibido durante estos años.
Bueno, Maribel, no me quiero olvidar de ti y de la ilusión que me ha hecho esta entrevista. Tú también eres una amiga muy especial. Un fuerte abrazo.
Para finalizar, Maite, sabemos que has iniciado una nueva etapa ya dedicada en tiempo completo a ti y a tu familia, pero desde la Asociación Española de Matronas, y siendo conocedoras de todas las cosas que has aportado a nuestra profesión, queríamos agradecerte de corazón todos estos años dedicados a nosotras. Sirva esta entrevista como un pequeño detalle de homenaje a tu trayectoria profesional. Te deseamos lo mejor en este periodo de vida personal y familiar, y que puedan disfrutar de ti y tú de ellos.
Muchas gracias por tu tiempo y dedicación, y como no, queda pendiente celebrar con júbilo, el tránsito de tantos años de entrega universitaria a años de recolecta afectiva y personal. Ha sido un regalo para mi poder entrevistarte y, sobre todo, ser tu amiga.