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Revista Matronas

Revista Matronas

ABRIL 2014 N° 1 Volumen 2

Editorial

Sección: Editorial

Autores

Rosa Mª Plata Quintanilla

Vicepresidenta de la Asociación Española de Matronas

Cuando me dispongo a escribir este editorial que encabeza el número 4 de esta revista, y mientras por la ventana entran tímidos rayos de sol y recuerdo con nostalgia el, cada vez menos perceptible, olor de la primavera, ya casi un recuerdo histórico en la nueva meteorología de la era que vivimos, inevitablemente me vienen a la mente aquellos momentos últimos del curso en que la larga carrera de todo un año pasaba al sprint de los exámenes finales. Exámenes tras los cuales, exhaustos y aliviados, los estudiantes poníamos nuestra mente en el siguiente curso y apenas sin darnos cuenta, a pesar de que eran sucesivos años de estudio, nos encontrábamos a las puertas de una incipiente carrera profesional. Imagino que todos como nosotras/os matronas, con expectación, con incertidumbre, incluso con temor, pero siempre con la profunda ilusión de iniciarnos en el ejercicio de una profesión que, la inmensa mayoría, habíamos escogido sabiendo que el porqué de nuestra elección era una respuesta al proyecto de vida que nos habíamos marcado.
Para cualquier estudiante esta es la imagen deseada tras el esfuerzo de cursar una carrera: la tranquilidad de encontrar un trabajo acorde con la titulación obtenida, sin embargo, ha habido otras épocas, no solo este nuevo momento de crisis, que han hecho que ese futuro deseable y predecible no se nos ofreciera de inmediato a muchos recién titulados y, consecuentemente, nos asaltaba la inevitable pregunta de ¿qué futuro me espera?
Pensando en esto, me vino a la mente un documental con el sugestivo título de “Incluso las águilas necesitan un impulso” (Even eagles need a push) que recomiendo ver y del cual podemos sacar importantes reflexiones para encarar el futuro profesional, tanto más en un momento de fuertes turbulencias económicas y sociales.
Partiendo de las premisas de que uno tiene el poder de prepararse para un futuro diferente, el de controlar su vida incluso cuando las circunstancias parecen fuera de control, el de decidir cómo quiere vivir y quién quiere ser, el de construir la confianza que le dará un sentido de esperanza y una visión positiva del futuro, adoptar y desarrollar estas cualidades será el impulso que, como al águila, permita a cada uno volar por encima de las turbulencias en este tiempo convulso, si es capaz de trazar un curso firme y determinado para su propio futuro.
David Macnally, en el trabajo al que aludo, describe las cinco características de la personalidad segura de sí misma que son necesarias para desarrollar un planteamiento de vida en el que la integración en el mundo laboral, sin duda, es un puntal importante:
Autoestima: valorarse y tener un absoluto respeto de uno mismo, tener un sentido de la dignidad, del pleno valor de la humanidad y potencialidad de cada uno para poder desarrollarse al máximo de sus posibilidades, alejándose a la vez totalmente de los victimismos y la prepotencia.
Visión: tener una visión hacia dónde se va y saber qué es lo que uno puede dar al mundo con sus acciones y decisiones, venciendo la barrera del conformismo inútil.
Propósito: tener un sentido de propósito que da poder y significado a la vida es la certeza de que la vida de cualquiera es importante cuando tiene una finalidad y uno es importante cuando se plantea objetivos de desarrollo que contribuyen a darle sentido y plenitud a su existencia. Cabe apuntar a este respecto la evidencia de que así como las personas exitosas no siempre tienen algún talento excepcional, sí poseen el denominador común de una determinación y voluntad extraordinarias.
Compromiso: saber que la realización de cualquier proyecto que valga la pena requiere de un compromiso que se da cuando verdaderamente se cree en algo, cualidad muy diferente al interés que motiva a conseguir lo conveniente solo para uno mismo. La gran verdad de este principio es que hay que servir para ser recompensado, que hay que dar para recibir, que uno debe realizar aportes que a la vez que ayuden a desarrollarse a uno mismo, beneficien también a los demás.
Contribución: saber que el éxito, la satisfacción, la realización plena es la recompensa a la contribución con los dones y talentos personales en el logro de algo que marque la diferencia. La vida estará vacía si no somos útiles, las recompensas que obtengamos en nuestra vida estarán directamente relacionadas con las contribuciones que hagamos.
A todas/os estimadas/os colegas, los que hoy empezáis esta especialidad, los que en este momento recogéis con orgullo ese título que os ha convertido en el profesional que queríais ser, a los que llevan una larga carrera profesional por delante, no se me ocurre deciros más que desarrolléis con empeño estas cualidades, si estáis convencidos de que queréis ejercer como matrona, no serán las dificultades las que os impidan lograrlo.
Como dijo Robert Kennedy: ”pocos son los que tendrán la grandeza de cambiar el curso de la historia, pero todos podemos trabajar para cambiar una pequeña porción de los hechos “, y yo añado: “las mujeres, la sociedad, siguen necesitando a las matronas para mejorar su vida y la de sus familias, contra viento y marea seamos matronas, por nosotras/os y por ellas” .