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Revista Matronas

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SEPTIEMBRE 2022 N° 2 Volumen 10

Entrevista a Mª DOLORES VIÑAS ÁLVAREZ

Sección: Entrevista a…

Autores

ATENEA

Redactora AEM

Resumen

Mª Dolores Viñas Álvarez, una matrona con historia, fue profesora de la Unidad Docente de Matronas de Santiago de Compostela (A Coruña)

Nuestra entrevistada de este número es una matrona con largo recorrido profesional, luchadora incansable, con gran carácter, en la que destaca toda su labor como docente en la Unidad Docente de Matronas, y pionera en muchas de las prácticas que actualmente vuelven a estar consideradas como novedosas.

Mª Dolores, Lola para todas aquellas que la conocemos, ha sido una profesora muy querida para cientos de alumnas y alumnos que han pasado por la UDM y que aún sigue manteniendo relación, hoy por hoy, como referente de lo que es ser matrona. Siempre ha defendido su autonomía como profesional ante el colectivo médico al que demostró su valía y del que ganó su confianza.

Pregunta: Hola, Lola, bueno creo que te ha llegado el turno, pese a tu reticencia, de salir un poco de tu anonimato más allá de tu tierra gallega y te conozcan otras compañeras. Tienes una gran historia profesional que avala tu merecido puesto entre las elegidas para mostrar la historia profesional que hay detrás de una de las grandes matronas que conozco. Para mí, no es fácil hacerte esta entrevista, pero a la vez es un enorme privilegio. Mi primera pregunta, ¿por qué te extrañó tanto cuanto te invité a compartir parte de tu historia?
Respuesta: Me da cierto pudor, ya que has entrevistado a matronas que para mí son un referente, y con esta entrevista tú me estas equiparando a ellas y eso me da mucha vergüenza. Además, creo que no he hecho nada relevante que me haga merecedora de tal distinción, he aceptado porque te quiero y respeto mucho tu trabajo.

P: Te lo agradezco, pero no te subestimes tanto, que vales y mucho. Bueno, pues para empezar, las que te conocemos sabemos que tienes carácter, me has contado alguna vez
que vienes de un matriarcado muy arraigado en tu familia, una familia emprendedora. ¿Crees que eso ha marcado tu forma de ver la vida?
R: Puede que sí, mi madre ha sido el pilar fundamental en mi familia, ella era la que dirigía todos los negocios familiares, de fuerte carácter porque era necesario en un mundo de hombres, en unos tiempos donde la mayoría de mujeres se desenvolvían en un ámbito doméstico. Fue un modelo de arrojo ante la vida y por eso puede que nunca me dio miedo nada, ya se encargó mi madre de enseñarnos que podíamos hacer de todo y que valíamos más que cualquier hombre.

P: En tu familia sois varios hermanos y hermanas, vamos, lo que se llama una familia numerosa, en la que además una de tus hermanas también es enfermera. No sé si hay antecedentes en tu familia de profesionales de la salud, ¿eres una matrona vocacional?, ¿de dónde viene esta vocación por el cuidado?
R: Puede ser que la vocación de enfermera surgiese al ver a mi madre cuidar de un tío de mi padre que tenía una enfermedad larga y dolorosa, y también que desde niña tuve una vocación de ayuda a los demás, la cual quise canalizar a través de formalizar mi compromiso de dedicar mi vida a una orden religiosa contemplativa, pero me aconsejaron que me dedicase “al mundo”; puede que eso también me llevase a ser bachiller en teología.

P: Sé que no te hiciste matrona enseguida, sino que trabajaste como enfermera durante 17 años en una Unidad de Cuidados Coronarios. ¿Qué supuso esta etapa en tu vida profesional?
R: Era el tiempo del nacimiento de este tipo de unidades, se requería mucha formación y tengo que decir que nosotras recibimos la mejor, en ese momento (años 70) la élite de la cardiología estaba en el Instituto de Cardiología de México y yo tuve los mejores profesores: los profesores Aldo Bisteni y Sodi Pallarés, sin olvidar a María Urrutia, una enfermera que vino expresamente de México para formarnos en técnicas específicas. También nos enseñó a confeccionar protocolos de toda índole (algo desconocido en la época); recordaré siempre nuestra carpeta negra de procedimientos que era la envidia de la clase médica. Fueron unos años maravillosos en los que aprendimos e hicimos cosas que hoy son impensables que ejecute una enfermera a pesar de los avances en nuestra profesión y en nuestras funciones, que son muchas.

P: Noto un poco de orgullo y a la vez nostalgia de aquellos años, ¿qué fue lo que te marcó de aquella etapa?
R: En este servicio siempre fuimos tratadas como iguales, ten en cuenta que solo éramos mujeres hasta que muchos años después vino José. La enseñanza era la misma para los médicos que para las enfermeras. Teníamos prestigio y consideración en todo el hospital. Nunca podré olvidar las clases diarias de electrocardiografía y de auscultación de los soplos cardiacos que daba el Dr. Gil de la Peña, en concreto los “protomesosistólicos”, puede que de ahí venga el interés por la docencia y no solo eso, también por la investigación a la que me abrió los ojos Michel Jaquett, un médico fantástico que quería que las enfermeras fuésemos las estrellas del universo, lo que tuvo como objetivo hasta su muerte y al que le debemos todo, pues él era una más de nosotras para todo. Este orgullo es compartido por todas las enfermeras que pasaron por la Unidad en aquellos años.

P: He leído que hiciste la especialidad de pediatría antes que la de matrona. ¿Qué te motivó a hacer esta especialidad?
R: Fundamentalmente el afán por aprender y luego que compartíamos la misma planta que pediatría y veía muchas cosas en las que quería profundizar. Además, tenía mucha relación con las enfermeras de la UCI pediátrica y eso alimentó el “gusanillo”.

P: Cuando acabaste la especialidad, y ya siendo madre, te vas a trabajar de matrona de APD, ¿puedes contarme algo de esa época?
R: Sí, allí estuve hasta que mi tercera hija cumplió los 2 años. También hubo que ponerse las pilas y hacer consultas de salud (con muchas críticas), educación sexual en el colegio, educación maternal, que no existía en la época, y tuvimos que buscar cursos debajo de las piedras, en Madrid, Barcelona, años más tarde en A Coruña. La educación maternal era otra locura… te decían: “tanto respirar... para qué, ¡¡¡si se pare igual!!!”. Ni que decir de la matronatación a mitad de los 80… Eso fue toda una revolución hasta que a finales de los 80 ya empezaron las matronas de A Coruña en colaboración con el INEF (recién estrenada la facultad), y aunque solo era en A Coruña se hizo más habitual, ya ves tú, ¡¡¡y ahora vuelve a estar de moda!!!!

P: Ya ves, algunas compañeras pensarán que es una cosa de los últimos tiempos, me alegro de que lo cuentes, por cierto en aquella época también hiciste algo para bebés, ¿no? Cuéntame un poco más.
R: A mediados de los 90 empecé un programa en el agua para bebés de poquitos meses, a raíz de un desgraciado accidente, costó mucho porque la piscina tenía que ser climatizada y preferiblemente exenta de cloro en el agua y no era fácil en ese tiempo. Al principio solamente venían los bebés de los cursos de educación maternal, tuve que ir a formarme a Zaragoza, pronto pasé el testigo y hoy son actividades de mucho éxito y gran prestigio en Santiago. Entre las comunicaciones que llevamos al congreso de la ICM en Filipinas en el año 1999, destacó un vídeo de los bebés en esta actividad, fue todo un éxito, la verdad es que ver a bebés de 3 meses buceando no era habitual.

P: Cuando dejas la Atención Primaria, APD de la época, vuelves al hospital, pero no de matrona. ¿Cómo fue ese cambio?
R: Sí, primero me fui a la UCI y a los pocos meses a la Unidad de Coronaria, pero ya tenía un objetivo… conseguir irme al paritorio y allí que me fui. En estos años aproveché para estudiar Derecho y al aprobarse de nuevo la especialidad de matrona opté a una plaza de profesora que ocupé hasta mi jubilación. Mi inquietud me llevó a estudiar Antropología, hacer los cursos del Doctorado y hacer la Tesis.

P: Vaya, ¡que interesante! Muchas de las matronas que conozco han estudiado otras carreras, Antropología, Historia, Psicología, incluso Derecho, como tú, ¿por qué crees que la mayoría sigue estudiando otras carreras relacionadas con las llamadas “Humanidades”?
R: Lo lógico sería que estudiásemos Medicina, ¿no? De hecho, algunas compañeras lo hicieron, pero yo creo que estudiamos Humanidades porque en nuestro ADN llevamos implícito un modelo más holístico, que es inherente a nuestra profesión, y quizás no tenemos tanto interés por un modelo tan hegemónico como el médico.

P: Fuiste del primer equipo docente de la UDM en Santiago de Compostela, y sé que una profesora muy “cañera” que dirían los jóvenes, pero muy querida. Has comentado que te gustaba la docencia y la investigación. ¿Qué ha significado para tu vida profesional esa época de tu vida?
R: Gracias, pero soy consciente de que no puedes gustarle a todo el mundo, mis residentes siempre decían que yo era muy didáctica y eso me gustaba porque eso significaba que no se les olvidaba la explicación (¡ja, ja!). A día de hoy, tengo relación con muchos de ellos (más con los del principio) y a veces todavía nos consultamos cosas. Tú sabes que los comienzos siempre son difícile,s pero debido a esa dificultad procuras dar lo mejor de ti y esforzarte al máximo, aunque sea solo por puro egoísmo, pues no quieres ser lo peor del ranquin del momento, todos sabemos cómo estaba la cosa y recuerdo muy bien la oposición de la SEGO, con el Dr. Cabero a la cabeza, que nos consideraba “poco preparadas” para dar clase. No me interpretes mal, no es que quiera recuperar viejos fantasmas, solamente quiero hacer un poco de pedagogía para los que vienen detrás, ya que algunas/os piensan que las Unidades Docentes nacieron por generación espontánea, pero bueno, de este asunto hay matronas que han luchado mucho y pueden darnos una clase magistral. Como sabes, a nuestra Unidad Docente estuvo a punto de retirársele la acreditación por cuestiones ajenas a la misma y que no voy a relatar, pero a pesar del daño irreparable que se causó, a día de hoy sigue funcionando sin problema.
P: Bueno, hablemos de tu faceta de matrona asistencial, que por cierto compaginaste con tu paso por la UDM. ¿Trabajaste de matrona siempre en la sanidad pública?
R: Trabajé en todo tipo de hospitales, en el Clínico de Santiago toda la vida y en los de la Diputación, Comarcales y privados y en alguno de ellos simultáneamente (había escasez de matronas). En los comarcales y en los privados como no había médico de presencia física, estabas obligada a andar con cuatro ojos y los cinco sentidos muy afinados porque no tenías quien te ayudase, se pasaban momentos difíciles, de mucho apuro y de encomendarse a todos los Santos.

P: ¿Crees que tenía más ventajas trabajar en la sanidad privada?
R: Para algunas cosas sí. Lo bueno era que tenías mucha autonomía y te podías permitir licencias que en la pública no se podía tanto, me refiero al principio del piel con piel (pensaban los pediatras que si los niños tiraban un poco del aire, no podían estar así con su madre), pues confiaban más en la cuna térmica. Podías poner a la mujer en posiciones durante el trabajo de parto y el expulsivo que hoy son el día a día, empezar a utilizar la pelota y la silla de partos, ¡¡¡ufff!! ¿Te acuerdas cuando se empujaba en decúbito supino puro y duro en el paritorio sin levantar la cabeza? Y qué me dices del rasurado y el enema…. Parece algo del pleistoceno, ¡¡¡¡cuánto hemos avanzado!!!! Pero en aquel momento te decían que estabas loca de atar porque no teníamos autonomía ninguna… todo era por orden médica. ¡¡¡Qué trabajo pasamos para dejar de bañar a los niños al nacer!!!!

Luego hice muchos, con muchas anécdotas de todo tipo pero sin problemas, solo llevé a una al hospital por un meconio espeso y acabó la pobre con un parto instrumental y todo resto de intervenciones que te puedes imaginar. Fui muy criticada por asistir partos en casa, mucha gente tenía miedo que me pasase alguna complicación grave y me decían que tenía que hacer un consentimiento ante notario. Respecto a una anécdota, te diré que ¡¡¡hasta hice un parto por teléfono!!!!

P: Eres una matrona muy completa, Lola, también has atendido partos domiciliarios. ¿Cómo te iniciaste? ¿Alguna anécdota que se pueda contar?
R: Pues sí, el primero lo hice en el 82 de Urgencia a una vecina de mi suegra, ¡qué susto! Le puse la placenta sobre un mantel precioso que tenía la mujer en la habitación, luego resultó que tenía un Rh (-) y había que hacerle el grupo al niño. Fue el primer parto de la mujer, y el mío en casa, y sin episiotomía, que era obligada en ese momento, pero no se la hice porque no tenía con qué coserla. Fue muy emocionante y con mucha adrenalina. Todos los vecinos estaban pendientes del evento y fuimos a pesar al bebé a la tienda de ultramarinos, después del susto hicimos una fiestecita (risas). Creo que me aficioné a ello (risas) ¡¡¡me puede la adrenalina y la tensión!!!
P: En tu inquietud por conocer, por investigar, has participado en numerosísimos congresos nacionales e internacionales, ¿crees que es la base en el avance de una profesión como la nuestra?
R: Creo que investigar es fundamental para crear un cuerpo teórico profesional. Si queremos que el grado de matrona sea una realidad algún día debemos registrar lo que observamos y los cambios que se van sucediendo, por consiguiente, animaría a la gente joven para que abandonen las revisiones bibliográficas (algunas están bien) y profundicen un poco más en otros tipos de investigaciones más enriquecedoras e incluso formen equipos multidisciplinares para hacer investigación experimental; mi experiencia es muy buena y enriquecedora. Por mi parte, creo que nunca fui a un congreso sin un trabajo de investigación, tengo de toda índole, condición y moda de la época. En relación a los congresos, a pesar de lo caros que sean, creo que son una herramienta para conocer lo que hacen nuestras colegas e intentarlo nosotras si nos parece interesante; además, conocemos mundo y lo que es más importante, socializamos con nuestras compañeras y amigas.

P: Estamos casi llegando al final, Lola, pero ¿cómo te gustaría que te reconociesen en esta generación de matronas?
R: Tengo a gala decir que nunca fui al hospital para que me pagasen a fin de mes y creo que esta afirmación da idea de cómo soy, aunque pueda que no lo parezca. Creo que he dado a mi profesión dedicación, esfuerzo, sacrificio y constancia y para ello he tenido muchas personas como Mª Ángeles, Lina, Charito, Piedad… que me han ayudado dándome un ejemplo magnifico de saber hacer las cosas bien, de luchar por conseguir que nuestra profesión sea visible, de mantenerse en la lucha constante sin desfallecer y todavía, a día de hoy, sigo en disposición allí donde me necesiten para defender nuestra profesión, ¡¡¡y eso que ya llevo un tiempo jubilada!!! (risas). Espero y deseo que nadie diga que no le he ayudado cuando me la ha pedido y sin ser pretenciosa, sé que hay gente que me recordará con cariño.

P: Y a propósito de esto, ¿a qué dedicas tu tiempo libre ahora?, ¿cuáles son tus aficiones?
R: Estoy intentando llevar un huerto ecológico lo mejor que sé y puedo (risas). Voy a pescar con mi hermano y se me da bastante bien. Pesco calamares, pulpos, lubinas, fanecas, señoritas… con diferentes artes de pesca y estoy aprendiendo mucho aunque el maestro es bastante impaciente. ¡¡¡Ya quisiera verle yo en el paritorio con esa poca paciencia!!!

P: Eres o perteneces a una generación de matronas luchadoras, que pelearon por adquirir muchas de las competencias que hoy por hoy tiene una matrona, pero seguimos peleando a día de hoy, ¿por qué crees que la matrona debe estar siempre guerreando, defendiendo la profesión?
R: Primero es que somos un colectivo muy poco unido y eso plantea muchos problemas a la hora de reivindicar cualquier cosa. Ahora hay que estar ojo avizor porque hay especialidades de enfermería que se quieren apropiar de nuestras competencias y mantenerlas es una lucha constante ¡¡qué te digo que tú no sepas!! Yo estoy muy agradecida a todas las matronas que luchan cada día por mantener nuestra profesión y que espero sigan haciéndolo mientras puedan porque cuando estas mujeres no estén no lo quiero ni pensar… solo espero que las jóvenes generaciones reaccionen o ya lo tengan resuelto con el grado de matrona.

P: Lola, se me hace corta esta entrevista, te conozco y sé que tienes mil historias y anécdotas que podrías compartir, pero hay una pregunta obligada que hago a casi todas las personas que entrevisto, ¿cómo ves el futuro de la profesión de Matrona? ¿Qué añadirías o qué quitarías? ¿Cuál crees que es nuestra situación actual?
R: Lo que te decía antes, espero que las nuevas generaciones de matronas tomen el relevo de las de mi generación, ya que a las pocas que quedan, a buen seguro, les gustaría descansar un poco. Posiblemente le añadiría muchas cosas, en este momento se me ocurre que incluir en la formación teórica psicología, no estaría de más y potenciar algunas destrezas encaminadas a la excelencia en la atención a la familia. Seguramente que la situación actual de la profesión sería objeto de un análisis más profundo, yo estoy contenta de cómo hemos ido evolucionando. Si echamos la vista atrás, vemos una película que comparada con la actual es de otro mundo que no queremos que vuelva y ello es gracias a las directoras y el equipo que conforman y han conformado la Asociación Española de Matronas que llevan cuarenta años en la trinchera a pico pala, pico pala y poco reconocimiento. Tanto a las que ya no están como a las actuales les doy las gracias ya que me brindas esta oportunidad.

P: No sé si se me ha quedado alguna pregunta por hacerte o hay alguna aportación más que quieras hacer y como gran matrona veterana y sabia. ¿Te gustaría compartir algún mensaje para las nuevas promociones o para las compañeras más jóvenes?
R: Sabiendo que cada una es de su padre y de su madre y teniendo en cuenta que cada una tiene diferentes habilidades, yo les mandaría un mensaje a las más jóvenes: la formación nunca está de más y lo que se invierta en ella siempre es poco. Ser reflexiva y asegurarse de lo correcto antes de actuar en situaciones profesionales complicadas.

En nombre de la Asociación Española de Matronas, y en el mío propio, agradecerte el tiempo que nos has dedicado y la generosidad en tus respuestas. Sirva esta entrevista como el reconocimiento, muy merecido, que desde la Asociación Española de Matronas venimos realizando desde hace algún tiempo, para dar visibilidad a tantas mujeres, matronas que forman o han formado parte de la historia de la profesión.

Expresarte, personalmente, que ha sido un placer para mí compartir este rato y descubrir para otras compañeras, a matronas como tú, tan comprometidas con su profesión, tan peleonas, con carácter y con la sabiduría de haber iniciado, a pesar de las críticas, el camino de la autonomía en el cuidado de las mujeres, y en el que pocas cosas de las que llaman hoy “novedosas”, te quedaron por hacer desde los años 80.