3
Revista Matronas

Revista Matronas

SEPTIEMBRE 2014 N° 2 Volumen 2

Editorial

Sección: Editorial

Autores

Mª Ángeles Rodríguez Rozalén

Presidenta de la Asociación Española de Matronas

Con frecuencia se ensalzan, yo misma lo hago, las virtudes de sacrificio y de beneficencia y, sin embargo, me cuestiono a menudo si estos valores realmente juegan un papel importante en nuestras vidas, y de forma particular y concreta, en el ejercicio de nuestra profesión como matronas/es. Me cabe pensar que en esta sociedad, en constante evolución, no hayamos sabido transmitir con claridad este tipo de valores o incluso hayamos conseguido, entre todos, lo contrario. Afirmo sin ambages que la tan palpable y alta competitividad que se ha generado en la actividad académica, laboral y social irremediablemente está avocando a centrarnos tanto en uno mismo, que olvidamos la importancia del esfuerzo colectivo.

Paradójicamente, es innegable que el éxito en el mundo actual exige esfuerzos de colaboración. Fuera incluso de consideraciones éticas, es sabido que ser capaz de trabajar como parte de un equipo -lo que irremediablemente incluye la capacidad de sacrificar el beneficio personal por el bien del colectivo en el que estemos integrados- es una habilidad esencial en la esfera de trabajo moderno condicionado por la complejidad de la tecnología, la información de masas y la globalización, circunstancias todas ellas que exigen colaboración si se quiere tener éxito.

Como representantes de la Asociación Española de Matronas en la Confederación Internacional de Matronas (ICM), acabamos de regresar el 30 Congreso Trienal celebrado en Praga, en el que se han dicho, debatido, explicado, propuesto muchas cosas a favor de las mujeres y sus familias, a la par que por el empuje de la profesión de matrona al que están estrechamente ligados los objetivos anteriores. A las matronas del mundo (y en Praga estuvimos representantes de 126 países) nos separan tremendas diferencias en cuanto a nuestra formación, recursos disponibles, regulaciones y competencias profesionales, y circunstancias sanitarias de la población materno-infantil de los países en los que prestamos nuestra asistencia, pero nos une un objetivo común: ser buenas/os matronas/es, para lograr ser “buenos instrumentos” para la atención a la salud sexual y reproductiva de las mujeres y de sus familias.

Las matronas españolas debemos seguir luchando por avanzar en nuestra profesión, algo lícito y deseable, a pesar de que hay hechos innegables que nos colocan muy alto en la cualificación profesional mundial: no solo tenemos una formación teórico-práctica de excelencia que nos dota de conocimientos y habilidades para un desenvolvimiento profesional envidiable, sino que nuestra colaboración se ve reflejada en el estado de bienestar de madres y niños. El reciente informe sobre el estado mundial de las madres 2014, coloca a España en el puesto nº 7, contando con que en esta evaluación, además de las condiciones de salud materna e infantiles, se valoran políticas educacionales y económicas de madres y niños, circunstancias que previas a la crisis que soportamos actualmente ya tenían una marcada diferencia positiva en los países que nos anteceden en el ranking (1. Finlandia, 2. Noruega, 3. Suecia, 4. Islandia, 5.  Países Bajos, 6. Dinamarca).

Nuestra profesión tiene un alto significado ético, humano y social, y no puede estancarse, ya que las mujeres y sus familias nos necesitan. Requieren un colectivo profesional que satisfaga sus necesidades en materia de salud sexual y reproductiva y así conseguir y mantener una buena calidad de vida y preservar su salud. Las matronas hemos desarrollado esta función desde siempre y, en buena parte, es nuestra responsabilidad seguir haciéndolo en las mejores condiciones. Sin embargo, para ello se necesita un colectivo de matronas competente, fuerte y profesionalmente sólido y unido. La UNFPA, en el nuevo informe presentado en Praga durante el 30 Congreso Trienal de la Confederación Internacional de Matronas (ICM), además de reivindicar el papel clave de las comadronas para reducir la mortalidad durante el parto, algo que nos ha de llenar de satisfacción y orgullo, hizo también una llamada a asentar tres pilares en la profesión de matrona que den relevancia social a esta profesión: "educación, asociación y regulación".

Si tuviera que escoger una sola frase que resumiera todo este congreso, sería la pronunciada por la recién nombrada embajadora de buena voluntad de la ICM, Toyin Ojora Saraki, como corolario de su discurso en el acto inaugural: “Si quieres ir rápido, ve solo, si quieres ir lejos, ve acompañado” (proverbio africano).

Estimadas/os colegas tengamos presente este proverbio reflejo de sabiduría popular y sigamos adelante todos juntos para llegar lejos.