Beneficios de la suspensión de la perfusión oxitócica en partos de bajo-medio riesgo en fase activa

Sección: Revisiones

Cómo citar este artículo

Martínez Carrillo R, Flo Sierra C, Sellés García A. Beneficios de la suspensión de la perfusión oxitócica en partos de bajo-medio riesgo en fase activa. Matronas Hoy 2026; 14(1):32-40.

Autores

1 Raquel Martínez Carrillo, 1 Clara Flo Sierra, 1 Alexandra Sellés García

1 Matronas en sala de partos. Hospital Clínic de Barcelona. España.

Contacto:

Email: raquelmc_89@hotmail.com

Titulo:

Beneficios de la suspensión de la perfusión oxitócica en partos de bajo-medio riesgo en fase activa

Resumen

Introducción: actualmente el uso de oxitocina sintética está muy extendido en la práctica habitual en las salas de partos y debe ser cuidadosamente controlado y monitorizado por profesionales de la salud. Una sobredosificación puede causar contracciones uterinas excesivas, que lleven a un posible sufrimiento fetal o ruptura uterina, entre otras complicaciones. Su reducción o interrupción durante el parto es una medida importante para manejar complicaciones y asegurar un parto seguro y más fisiológico. Objetivo: determinar los beneficios maternos-fetales de detener la perfusión oxitócica versus la perfusión continua en partos de bajo-medio riesgo. Material y método: revisión bibliográfica. Bases de datos MEDLINE-Pubmed, Cochrane y Google Academics en los últimos 15 años. Se han seleccionado 17 artículos: dos revisiones sistemáticas, dos metaanálisis y 13 ECAS. Resultados: diversos estudios respaldan los beneficios de interrumpir la perfusión de oxitocina una vez establecido el parto activo. Los grupos en los que se suspendió la oxitocina intravenosa presentaron una menor incidencia de alteraciones en el registro cardiotocográfico, lo que se asocia a una reducción de cesáreas urgentes por sospecha de sufrimiento fetal. Además, la interrupción de la perfusión no produjo un aumento significativo en la duración de la fase activa del parto en comparación con la administración continua. Discusión/conclusiones: conocer a la perfección la fisiología del parto es fundamental para acompañar y dirigir este proceso natural, para garantizar la máxima seguridad al binomio materno fetal en el parto y nacimiento. Es imprescindible individualizar la indicación clínica y monitorear cuidadosamente la dinámica del trabajo de parto, actividad de control fundamental de la asistencia de la matrona. Detener la oxitocina durante el parto activo ofrece beneficios clínicos, tanto para la madre como para el recién nacido, al disminuir complicaciones fetales y reducir intervenciones innecesarias sin prolongar el proceso.

Palabras clave:

Atención Primaria ; embarazo ; nutracéuticos ; matrona ; suplementación ; salud fetal ; salud materna.

Title:

Benefits of interrupting the oxytocin perfusion during the active stage of labor in cases with low-medium risk

Keywords:

continuous perfusion; intermittent perfusion; oxytocin; induced labor, augmented labor; midwives.

Introducción

La oxitocina es una hormona que juega un papel muy destacado durante el parto. Tanto en su forma natural como sintética, actúa uniéndose a los receptores uterinos para generar las contracciones del parto. Se trata de una sustancia producida por el propio cuerpo, concretamente, en una estructura del encéfalo llamada hipotálamo y en otros órganos repartidos por el organismo. En cuanto a su función, la oxitocina es tremendamente versátil y puede actuar como hormona y como neurotransmisor [1].

La hormona oxitocina ejerce una variedad de acciones y está involucrada en un gran número de procesos fisiológicos y patológicos. Estas acciones incluyen la regulación del eje hipotálamo-hipófisis-suprarrenal en respuesta al estrés, el embarazo, la función lútea, el comportamiento maternal, la proliferación celular, la modulación de las relaciones emocionales y el comportamiento sexual, la función eréctil y la eyaculación, la anticoncepción, la función cardiovascular, la osteoporosis y los trastornos neuropsiquiátricos. Sin embargo, desempeña un papel central en los mecanismos del parto y la lactancia, sus funciones más conocidas y mejor establecidas son la estimulación de las contracciones uterinas durante el parto y la liberación de leche durante la lactancia [2].

Desde la síntesis de la oxitocina, en 1955, llevada a cabo por el americano Vincent du Vigneaud (Premio Nobel de Química [3]) hasta la actualidad, el uso de oxitocina sintética se ha extendido en la práctica habitual de las salas de partos. Sin embargo, y a pesar de sus beneficios demostrados, debe ser cuidadosamente controlado y monitorizado por profesionales de la salud. Una sobredosificación puede causar contracciones uterinas excesivas, que lleven a un posible sufrimiento fetal o ruptura uterina, entre otras complicaciones. Su reducción o interrupción durante el parto es una medida importante para manejar complicaciones y asegurar un parto seguro y más fisiológico. Se debe monitorizar su administración para equilibrar la eficacia de la inducción/estimulación del parto con la seguridad de la madre/bebé y reducir así los riesgos que una sobredosificación pueda generar.

Funciones de la oxitocina

Una de las funciones más significativas de la oxitocina está vinculada con el amor y el afecto. Esta sustancia actúa tanto como hormona como neurotransmisor, desempeñando un papel clave en la esfera emocional y social del ser humano.

Los descubrimientos de Kerstin Uvnäs Moberg, reconocida fisióloga sueca, especialista en salud y fisiología femeninas, con una trayectoria de más de 30 años trabajando en estos campos, la han convertido en pionera en la investigación sobre la oxitocina, íla hormona del amor y el bienestarî. Es una de las primeras investigadoras en señalar los efectos conductuales, psicológicos y fisiológicos de la oxitocina durante el parto, la lactancia y la menopausia, y ha contribuido, entre otras cosas, a estimular el desarrollo de la oxitocina para convertirla en un fármaco, utilizado para aumentar la competencia social en personas autistas, reducir la ansiedad, el estrés y la depresión, y aumentar el bienestar. Kerstin Uvnäs Moberg también fue una de las primeras en estudiar el papel de la oxitocina en respuesta a la cercanía y el tacto, así como su papel en la interacción entre padres e hijos y en otros tipos de relaciones, como las que se establecen entre humanos y animales [4]. 

En el organismo, la oxitocina cumple diversas funciones fisiológicas: induce las contracciones uterinas que facilitan el parto, estimula la secreción de leche materna durante la lactancia y, además, está implicada en procesos relacionados con el apego emocional, el enamoramiento y la modulación del dolor, gracias a su acción analgésica [2].

El organismo humano posee receptores de oxitocina distribuidos en diferentes regiones, como el cerebro, la médula espinal, la musculatura uterina y la piel. Según su localización, la activación de estos receptores puede inducir fenómenos distintos, desde la contracción muscular hasta la modulación de la transmisión de información en el sistema nervioso mediante la acción neuronal [5].

La oxitocina se sintetiza en el hipotálamo, una pequeña región cerebral, y desde allí puede liberarse hacia la circulación sanguínea a través de la neurohipófisis, ejerciendo así funciones hormonales. De igual manera, puede transportarse a diferentes áreas del cerebro y de la médula espinal mediante conexiones neuronales, actuando en este caso como un neuromodulador [5].

En ambos sexos, la oxitocina se libera en respuesta al tacto cálido y placentero, así como durante el orgasmo. En las mujeres, además, desempeña un papel fundamental durante el parto y la lactancia, facilitando tanto las contracciones uterinas como la secreción de leche materna.

En 1906, el fisiólogo inglés Henry Dale descubrió que el extracto de la neurohipófisis inducía contracciones uterinas. Sin conocer la naturaleza química de dicho agente, propuso el nombre de oxitocina para esta sustancia. Esta palabra se deriva del griego antiguo ὀξύς (oxys), que significa rápido, y τόκος (tokos), nacimiento o parto; es decir, nacimiento o parto rápido [5].

La oxitocina se libera en pulsos con frecuencia y amplitud crecientes en la primera y segunda etapa del trabajo de parto, con algunos pulsos liberados en la tercera etapa de este. Durante el trabajo de parto, el feto ejerce presión sobre el cuello uterino, lo que activa un reflejo de prealimentación (el reflejo de Ferguson) que libera oxitocina. Cuando las contracciones del miometrio activan los nervios simpáticos, disminuye la liberación de oxitocina. Cuando la oxitocina se une a receptores de oxitocina induce contracciones miometriales. Los altos niveles de estrógeno circulante a término hacen que los receptores sean más sensibles. Además, la oxitocina estimula la síntesis y liberación de prostaglandinas en la decidua y las membranas corioamnióticas mediante la activación de un tipo específico de receptor de oxitocina. Las prostaglandinas contribuyen a la maduración cervical y a la contractilidad uterina durante el parto [6].

En este contexto, no se incrementa progresivamente la concentración de oxitocina, sino que los receptores miometriales de oxitocina aumentan su sensibilidad a lo largo del proceso, favoreciendo la eficacia de las contracciones uterinas. Por el contrario, la administración exógena de oxitocina a través de perfusión continua puede generar niveles supranormales y sostenidos de la hormona, con el consiguiente riesgo de hiperestimulación uterina y de alteraciones en la dinámica del parto y en la frecuencia cardiaca fetal. La exposición continua a altas dosis de oxitocina provoca la desensibilización del receptor [7].

La desensibilización, cuyo propósito es proteger a las células de la sobreestimulación tras una estimulación agonista prolongada, puede producirse muy rápidamente, en segundos o minutos [2].

Usos de la oxitocina exógena asociados al parto

La oxitocina natural se libera de manera fisiológica durante el trabajo de parto, pero también puede administrarse de forma exógena en situaciones específicas:

  • Inducción del parto: cuando la continuación del embarazo representa un riesgo para la madre o el feto, se puede iniciar el trabajo de parto de manera artificial.
  • Estimulación del parto: en casos de dinámica uterina insuficiente o ausencia de progreso, según las recomendaciones basadas en la evidencia científica actual (NICE, 2024) [8].
  • Fortalecimiento de contracciones: la oxitocina exógena genera contracciones más regulares y potentes, aumentando la intensidad.
  • Prevención y control de hemorragias posparto: se administra para favorecer la contracción uterina y reducir el riesgo de sangrado excesivo.

La dosis y duración de la administración dependen de la situación clínica específica, las características de cada paciente y los protocolos de trabajo de cada centro hospitalario.

¿Tiene efectos negativos?

La oxitocina sintética, aunque ampliamente utilizada, no está exenta de riesgos. Sus efectos adversos dependen de la dosis y de la respuesta individual de la paciente. Entre los más relevantes se encuentran la retención de orina y la aparición de contracciones uterinas excesivas, intensas y prolongadas, que pueden comprometer el bienestar materno y fetal. Estas alteraciones se reflejan en el registro cardiotocográfico como descensos en la frecuencia cardiaca fetal e incluso episodios de hipoxia, los cuales, en ocasiones, pueden resolverse suspendiendo la perfusión, pero en otros requieren una cesárea urgente o un parto instrumental.

Asimismo, el uso de oxitocina puede incrementar la necesidad de analgesia farmacológica favorecer la taquisistolia y la hipertonía uterina, y elevar el riesgo de rotura uterina (especialmente en mujeres con cesárea previa), hemorragia posparto, sufrimiento fetal y partos instrumentales o cesáreas. En casos de complicaciones, a menudo es necesario recurrir a otros fármacos para contrarrestar sus efectos, lo que añade otros riesgos relacionados con estos.

Por estos motivos, la oxitocina no debe emplearse de manera rutinaria en partos normales no inducidos y siempre requiere monitorización continua de la madre y del feto.

Su potencial de daño ha llevado a que tanto el Instituto para Prácticas Seguras de Medicación americano (ISMP) [9] como el Instituto para el Uso Seguro de los Medicamentos (ISMP) de España la cataloguen como uno de los once medicamentos de alto riesgo. Se denominan medicamentos de alto riesgo aquellos que cuando se utilizan incorrectamente presentan una mayor probabilidad de causar daños graves o incluso mortales a los pacientes. Ello no implica que los errores con estos medicamentos sean más frecuentes, sino que en caso de que ocurran, las consecuencias para los pacientes suelen ser más graves [10].

Los errores relacionados con la administración de oxitocina intravenosa para la inducción o aceleración del parto suelen estar relacionados con la dosis y, a menudo, implican la falta de reconocimiento oportuno y tratamiento adecuado de la actividad uterina excesiva (taquisistolia). Otros tipos de errores con la oxitocina incluyen la administración errónea de líquidos intravenosos con oxitocina para la reanimación con líquidos intravenosos durante patrones de frecuencia cardiaca fetal anormales o indeterminados o hipotensión materna, así como la administración electiva inapropiada de oxitocina a mujeres con menos de 39 semanas completas de gestación [11].

Contraindicaciones del uso de oxitocina

Contraindicaciones absolutas:

  • Alergia a la oxitocina: no debe administrarse en mujeres con antecedentes de hipersensibilidad al fármaco.
  • Sufrimiento fetal: la oxitocina está contraindicada si existen signos de sufrimiento del feto.
  • Cesárea previa: se debe extremar la precaución en mujeres con antecedentes de cesárea.
  • Insuficiencia coronaria o renal, o hipertensión: en estos casos, la dosis administrada debe ser baja y cuidadosamente controlada.

¿Qué implica el uso de oxitocina sintética de cara al parto?

La oxitocina sintética induce contracciones uterinas de mayor intensidad y dolor en comparación con la oxitocina endógena. Esta mayor percepción dolorosa suele incrementar la demanda de analgesia epidural, lo que a su vez puede enlentecer el progreso del parto. Ante dicha situación, con frecuencia se incrementa la perfusión de oxitocina, estableciéndose un círculo iatrogénico que expone tanto a la madre como al feto a un mayor riesgo de complicaciones.

Desde el punto de vista fetal, la fisiología del trabajo de parto requiere un intervalo mínimo de 2,5 a 3 minutos entre contracciones para permitir la recuperación de la saturación basal de oxígeno. La inducción de contracciones demasiado frecuentes mediante oxitocina exógena puede limitar este tiempo de recuperación, favoreciendo la aparición de hipoxia y sufrimiento fetal agudo, por lo que es necesario mantener una monitorización continua del proceso del parto que en ocasiones, si no se dispone de un sistema de telemetría inalámbrica, restringe la movilidad y esto repercute en el confort materno, aumentar la percepción dolorosa y producirse un enlentecimiento del proceso y descenso fetal.

¿Cuál es la manera correcta de administrar oxitocina sintética?

En cuanto a la utilización de oxitocina para inducir el parto, es fundamental discriminar en qué casos está verdaderamente justificada la inducción y, por tanto, evitar aquellas que no estén avaladas por la evidencia científica.

Para reducir la necesidad de oxitocina exógena debe cuidarse el ambiente para favorecer la secreción natural de oxitocina por parte de la mujer. Una vez inducido el parto y alcanzada una dinámica adecuada de contracciones, no hay razón para continuar suministrando oxitocina, ya que el trabajo de parto continuará gracias a la oxitocina endógena activada.

La perfusión de oxitocina debería iniciarse siempre a la menor dosis posible, ya que se ha demostrado que existe una relación entre el número de contracciones y la pérdida de bienestar fetal. Debe administrarse mediante bomba de perfusión para regular la dosis y controlar la cantidad administrada.

Estudios indican que en partos prolongados con altas dosis de oxitocina se segrega ácido láctico y los receptores se saturan, lo que hace necesario realizar una pausa para un reset de los receptores.

Aceleración-estimulación/Inducción oxitócicas

Mientras la aceleración se refiere a la estimulación de contracciones espontáneas pero inadecuadas [12], la inducción del parto se describe con mayor precisión como el inicio artificial de las contracciones uterinas antes del inicio espontáneo de este [13].

La suspensión de la perfusión de oxitocina durante el trabajo de parto se ha consolidado como una práctica habitual en muchas salas de parto, orientada a minimizar la exposición innecesaria de las mujeres gestantes a medicación y a optimizar la seguridad materno-fetal. En la práctica clínica cotidiana, un número considerable de mujeres requiere inducción del parto, generalmente mediante oxitocina intravenosa. No obstante, en ciertos casos la perfusión se interrumpe debido a diversas situaciones, siendo una de las más habituales la aparición de anomalías en el registro cardiotocográfico (RCTG). Estas interrupciones pueden derivar en un aumento de cesáreas urgentes, motivadas por la necesidad de resolver compromisos fetales inmediatos.

En este contexto, el objetivo del presente trabajo es evaluar los beneficios maternos y fetales de la suspensión de la perfusión de oxitocina en comparación con su administración continua durante partos de bajo y mediano riesgo, con el fin de determinar su impacto sobre la seguridad fetal, la progresión del trabajo de parto y la reducción de intervenciones obstétricas urgentes.

Material y métodos

Revisión bibliográfica. Se ha realizado una búsqueda en bases de datos MEDLINE-Pubmed, Cochrane y Google Academics en los últimos 15 años, utilizando descriptores DECS/MESH, búsqueda libre avanzada y uso de operadores booleanos, según criterios de selección.

Se han seleccionado 17 artículos, de los cuales dos son revisiones sistemáticas, dos son metaanálisis y 13 son estudios aleatorizados controlados.

Se ha realizado una revisión de la literatura sobre los beneficios de detener la oxitocina en el proceso del parto. Para ello, se ha efectuado una búsqueda de los artículos publicados, en inglés o español, desde 2013 hasta 2025. Se han utilizado los siguientes descriptores MESH en inglés y sus equivalentes en español, para PubMed, Cochrane, BVS y Cuiden: oxytocin, continuos, discontinuation, scales.

Como estrategia de búsqueda se utilizaron los operadores booleanos AND y OR en la siguiente ecuación de búsqueda: (íDiscontinuation intravenous oxytocin AND active paseî) AND (íinduced laborî), con un resultado de siete artículos y se selecciona un artículo. íContinued OR discontinued oxytocin AND the active phase laborî con 2,971 resultados que se seleccionan dos artículos. íImpact of discontinuing oxytocin AND active labour AND neonatal morbidityî, de aquí resultan tres artículos y se selecciona uno. También se realizó búsqueda en la base de datos de la Cochrane donde se seleccionó una revisión sistemática.

Por último, en el Google Academics, donde se seleccionó un estudio controlado aleatorizado.

Se ha realizado una lectura crítica de los títulos y resúmenes obtenidos y se han seleccionado los estudios publicados que cumplían los siguientes criterios de inclusión:

  • Estudios que incluyeran detener la oxitocina durante el trabajo de parto activo.
  • Estudios que incluyeran el impacto neonatal sobre detener la perfusión de oxitocina o el uso de esta.
  • Estudios en los que se compara la detención de la oxitocina en el trabajo de parto activo con los que no.
  • Todos los artículos que no cumpliesen los criterios anteriores fueron excluidos.

Resultados

Budden et al. [13], con el objetivo de determinar la eficacia y seguridad de la oxitocina en dosis altas frente a dosis bajas para la inducción del parto a término, incluyeron en su revisión nueve ensayos, que involucran a 2.391 mujeres y sus bebés. Los ensayos tuvieron un riesgo de sesgo de moderado a alto en general.

  • Los resultados de esta revisión no aportan evidencia de que la oxitocina en dosis altas aumente el parto vaginal en 24 horas ni la tasa de cesáreas.
  • No hubo diferencia en la morbilidad materna grave o muerte, no hubo diferencia en la morbilidad neonatal grave o muerte perinatal, pero las mujeres que recibieron oxitocina en dosis altas tuvieron un mayor riesgo de contracciones uterinas excesivas (conocidas como hiperestimulación uterina), aunque ningún ensayo informó sobre el número de mujeres que tuvieron hiperestimulación uterina con cambios en la frecuencia cardíaca fetal.
  • Los resultados de los resultados secundarios no revelaron diferencias entre el tiempo desde la inducción hasta el parto, ruptura uterina analgesia epidural parto instrumental Apgar menor de siete a los cinco minutos, muerte perinatal posparto hemorragia o endometritis.
  • Se encontró un aumento significativo en la hiperestimulación sin especificar cambios en la frecuencia cardiaca fetal en el grupo de dosis alta, no se informaron otros resultados secundarios: cuello uterino sin cambios/desfavorable después de 12 a 24 horas, líquido teñido de meconio, ingreso en la unidad de cuidados intensivos neonatales, encefalopatía neonatal, discapacidad en la infancia, otros efectos secundarios maternos (náuseas, vómitos, diarrea), uso de antibióticos maternos, satisfacción materna, infección neonatal y uso de antibióticos neonatales.
  • No se observa una disminución significativa en el tiempo transcurrido entre la inducción y el parto en el metaanálisis, pero estos resultados podrían estar sesgados por la baja calidad de los ensayos.
  • Se ha demostrado que la oxitocina en dosis altas aumenta la tasa de hiperestimulación uterina, pero sus efectos no están claros.
  • La probabilidad de tener una cesárea fue similar con las diferentes dosis de oxitocina para la inducción del parto.
  • En varios de los ensayos (revisión sistemática), las mujeres fueron asignadas aleatoriamente a recibir perfusión continua de oxitocina hasta el parto o a la interrupción de esta una vez establecida la fase activa, definida de manera variable entre los estudios. En todos los casos, la infusión se preparó con una concentración estándar de cinco unidades internacionales de oxitocina diluidas en 500 ml de solución salina isotónica (la preparación estándar suele ser de 5 UI de oxitocina en 500 ml de suero, categorizando los regímenes de "dosis baja" cuando se inician con menos de 4 mU/min).

El resultado de este trabajo concluye en que las mujeres que recibieron dosis altas de oxitocina no tuvieron mayor probabilidad de tener un intervalo más corto entre la inducción y el parto, o de tener un parto vaginal dentro de las 24 horas posteriores a recibir el tratamiento, que las mujeres que recibieron dosis bajas de oxitocina. Sin embargo, cuando se eliminaron del análisis los ensayos de baja calidad, el intervalo entre la inducción y el parto fue significativamente más corto con oxitocina en dosis altas en comparación con oxitocina en dosis bajas.

Otra de las revisiones estudiadas [14] como la efectuada sobre 10 estudios controlados aleatorizados (1.888 mujeres y sus bebés) realizados en hospitales de Dinamarca, Grecia, Turquía, Israel, Irán, EE.UU., Bangladés, India y Tailandia, no se puede confiar en los resultados debido a las limitaciones del diseño del estudio y a la forma en que se informaron los hallazgos. Sin embargo, los resultados fueron:

  • Interrumpir la oxitocina intravenosa durante el trabajo de parto activo puede reducir el número de mujeres que se someten a una cesárea (nueve ensayos, 1.784 mujeres). Sin embargo, al realizar otro análisis que incluyó solo a las mujeres que estaban en trabajo de parto activo, observaron que probablemente hubiera poca o ninguna diferencia entre los dos grupos (cuatro ensayos, 787 mujeres).
  • Interrumpir la oxitocina intravenosa probablemente reduce el riesgo de que las mujeres tengan contracciones demasiado prolongadas o demasiado fuertes, lo que resulta en cambios en la frecuencia cardiaca del bebé (tres ensayos, 486 mujeres).
  • No se sabe con certeza si suspender la oxitocina intravenosa afecta el riesgo de infección bacteriana de las membranas o corioamnionitis (un ensayo, 252 mujeres).
  • Suspender la oxitocina intravenosa durante el parto podría tener poco o ningún impacto en el uso de analgésicos y epidural por parte de las mujeres, en comparación con las mujeres que continuaron recibiendo oxitocina intravenosa (tres ensayos, 556 mujeres). Se concluyó que la interrupción de la estimulación con oxitocina intravenosa, una vez establecida la fase activa del trabajo de parto, puede reducir los partos por cesárea, pero la evidencia al respecto fue de baja certeza.
  • Al restringir su análisis a los ensayos que informaron por separado sobre las participantes que alcanzaron la fase activa del trabajo de parto, sus resultados mostraron que probablemente haya poca o ninguna diferencia entre los grupos. La interrupción de la oxitocina intravenosa puede reducir la taquisistolia uterina combinada con una frecuencia cardiaca fetal anormal.
  • La interrupción de la perfusión de oxitocina durante la fase activa se asoció con una menor incidencia de alteraciones en el registro cardiotocográfico fetal, en comparación con la administración continua.
  • En el grupo de infusión sostenida, entre el 4,6% y el 8,7% de las mujeres requirió la suspensión de la oxitocina por la aparición de una frecuencia cardiaca fetal no tranquilizadora.
  • En contraste, en los grupos de interrupción fue necesario reiniciar la perfusión en proporciones variables, que oscilaron entre el 3,8% y el 46,4% de los casos, fundamentalmente debido a la falta de progresión del parto.

Por su parte, JIyang et al. [15], con el objetivo de evaluar sistemáticamente el efecto de la administración de oxitocina, tanto si se interrumpe como si se continúa, una vez establecida la fase activa del parto, obtuvieron como resultados:

  • La interrupción de la oxitocina una vez establecido el trabajo de parto activo podría disminuir el riesgo de parto por cesárea. Sin embargo, cuando restringieron su análisis a las mujeres que realizaron una cesárea después de alcanzar la fase activa, la diferencia no fue significativa.
  • La incidencia de taquisistolia uterina 0,36 (0,27-0,49)], hemorragia posparto: 0,78 (y frecuencia cardiaca fetal no tranquilizadora: 0,66 (0,58-0,76)] fueron significativamente menores en el grupo de interrupción de la oxitocina.
  • También encontraron una posible disminución en el riesgo de corioamnionitis en el grupo que suspendió la perfusión: 2,77 (1,02-5,08)]. Se observó una mayor duración de la fase activa [2,28 (2,86-41,71)] y de la segunda 5,36 (3,18-7,54)] del trabajo de parto en el grupo que suspendió la oxitocina, mientras que el tiempo total del parto no fue significativamente diferente [DM 20,17 (-24,92-65,26)]. La conclusión fue que una vez alcanzada la fase activa del trabajo de parto, la interrupción de la oxitocina podría considerarse una nueva recomendación para mejorar los resultados maternos y fetales sin retrasar el parto.

Girault et al. [16] quisieron evaluar el impacto de la interrupción de la oxitocina durante el trabajo de parto activo en la morbilidad neonatal y sobre 2.459 participantes asignadas aleatoriamente, 2.170 fueron elegibles para recibir la intervención y se incluyeron en el análisis final modificado por intención de tratar.

  • El resultado primario se produjo en 102 (9,6%) de 1.067 participantes (IC del 95%: 7,9 a 11,5) en el grupo de oxitocina discontinua y en 101 (9,2%) de 1.103 participantes (7,6 a 11,0) en el grupo de oxitocina continua; diferencia absoluta del 0,4% (IC del 95%: -2,1 a 2,9); riesgo relativo de 1,0 (IC del 95%: 0,8 a 1,4). No se observaron diferencias clínicamente significativas en los eventos adversos entre los dos grupos de la población de seguridad.

En conclusión, los autores afirman que entre las participantes que recibieron oxitocina al inicio del trabajo de parto, la interrupción de la oxitocina al alcanzar la fase activa no redujo de forma clínica ni estadísticamente significativa la morbilidad neonatal en comparación con la administración continua de oxitocina.

Con el fin de evaluar el papel de la actividad uterina en el resultado fetal. Bakker et al. [17] obtuvieron como resultado:

  • Un pH de la arteria umbilical de 7,11 o inferior al nacer se asocia con una actividad uterina significativamente mayor durante la primera y la segunda etapa del parto. En conclusión, afirman que el aumento de la actividad uterina se asocia significativamente con una mayor incidencia de un pH de la arteria umbilical de 7,11 o inferior.

Saccone et al. [18] se propusieron evaluar los beneficios y los riesgos de la interrupción de la oxitocina una vez alcanzada la fase activa del parto. Concluyeron en que, a pesar del uso generalizado de la oxitocina, no existe consenso sobre su modo de administración e indicaron que en dos estudios preclínicos han demostrado que:

  • Después de 10 horas de uso de oxitocina, la concentración del receptor del miometrio disminuye y la administración posterior de oxitocina no tiene efecto alguno o tiene un efecto negativo sobre la contractilidad miometrial.
    Este trabajo no muestra diferencias en la duración del parto al comparar la interrupción de la perfusión de oxitocina con la interrupción de esta una vez alcanzada la fase activa del parto tras la inducción. Esto podría sugerir que la desensibilización del receptor de oxitocina inducida por la oxitocina como se ha demostrado in vitro también puede ocurrir in vivo. Una vez que el parto ha entrado en la fase activa (p. ej.: una dilatación cervical de aproximadamente 5 cm en la mayoría de los ECA incluidos), la administración adicional de oxitocina no parece estar asociada con ningún beneficio, salvo un parto más corto, pero sí con ciertos efectos adversos.
  • También dedujeron que, en gestaciones únicas con presentación cefálica a término, la interrupción de la infusión de oxitocina una vez alcanzada la fase activa del parto reduce el riesgo de cesárea y de taquisistolia uterina en mujeres sometidas a inducción del parto.
  • En cuanto a la duración del trabajo de parto, la interrupción de la perfusión no se asoció con un aumento significativo de la prolongación de la fase activa. La diferencia media observada entre ambos grupos fue de apenas 26 minutos, sin alcanzar significación estadística. Tampoco existe evidencia concluyente sobre el efecto de esta intervención en la incidencia de coriamnionitis.
    Dada esta evidencia, la interrupción de la infusión de oxitocina una vez establecida la fase activa del parto en mujeres sometidas a inducción debe considerarse como un plan de manejo alternativo y eficaz.

En relación con Ia investigación, sobre si la interrupción de la infusión de oxitocina aumenta la duración de la fase activa del parto y reduce las complicaciones maternas y neonatales, Bor et al. [19] obtuvieron como resultados:

  • La fase activa del trabajo de parto se prolongó 41 minutos (IC del 95%: 11-75 minutos) en el grupo que interrumpió el tratamiento (mediana de 125 minutos en 85 mujeres que alcanzaron la fase activa y tuvieron un parto vaginal) en comparación con el grupo que continuó el tratamiento (mediana de 88 minutos en 78 mujeres).
  • La incidencia de anomalías de la frecuencia cardiaca fetal (51% frente a 20%) e hiperestimulación uterina (12% frente a 2%) fue significativamente mayor en el grupo que continuó el tratamiento con oxitocina que en el que interrumpió el tratamiento.
  • La incidencia de taquisistolia, cesáreas, hemorragia posparto, desgarros perineales de tercer grado y resultados neonatales adversos fue mayor en el grupo que continuó el tratamiento, pero no alcanzó la significación estadística.

La conclusión de los autores fue que la interrupción de la infusión de oxitocina durante la fase activa del trabajo de parto puede mejorar algunos resultados, pero presenta la desventaja de aumentar la duración de la fase activa.

Respecto a los resultados maternos, Cahill et al. [20] encontraron que las dosis máximas de oxitocina superiores a 20 mU/min incrementaron el riesgo de ruptura uterina en cuatro veces o más (21-30 mU/min), por lo que su conclusión es utilizar una dosis máxima de oxitocina de 20 mU/min en los ensayos de parto vaginal después de cesárea (VBAC) para evitar un riesgo inaceptablemente alto de ruptura uterina.

En relación con la hemorragia posparto, Grotegut et al. [21] probaron tras su estudio que las mujeres con hemorragia posparto grave secundaria a atonía uterina recibieron una cantidad significativamente mayor de oxitocina en comparación con el grupo control.

En este otro trabajo [22], los investigadores compararon la carbetocina, análogo de la oxitocina de acción prolongada, con la oxitocina en la prevención de la atonía uterina después de una cesárea, confirmando tras sus resultados que la probabilidad de fracaso del tratamiento que requirió intervención con oxitocina fue 2,03 veces mayor en el grupo de oxitocina en comparación con el grupo de carbetocina, respectivamente. En consecuencia, postularon la carbetocina como un nuevo fármaco para la prevención de la atonía uterina, parece ser más eficaz que la infusión continua de oxitocina, ya que además presenta un perfil de seguridad similar.

Phaneuf et al. [23] demostraron que el uso prolongado también puede disminuir la eficacia de la inducción del parto debido a la desensibilización de los receptores miometriales de oxitocina.

En casos excepcionales, dosis excesivas han provocado retención de agua, hiponatremia, isquemia miocárdica, convulsiones y coma [24].

Se ha planteado la posibilidad de efectos adversos a largo plazo en la descendencia. En este sentido, Dahlen et al. [25] cuestiona un posible impacto en el desarrollo conductual de los niños expuestos intraútero, aunque la evidencia disponible es aún insuficiente para establecer una relación causal, conjetura que también afirma la Dra. Kerstin Uvnäs-Moberg, en su trabajo anteriormente mencionado [6].

Por su parte, Bell et al. [27] ponen en evidencia la necesidad de una comprensión más profunda del papel del parto fisiológico en los resultados bioconductuales de la madre y el bebé; el contexto individual, las adversidades a lo largo del ciclo vital, los antecedentes de trauma, el genotipo y los procesos epigenéticos son factores que pueden programar el sistema de oxitocina alterando (y posiblemente aumentando) la sensibilidad a la oxitocina sintética durante el parto. Los autores sugieren que la oxitocina desempeña un papel clave, más allá del parto, en la transición a la maternidad influyendo posiblemente en reactividad al estrés, comportamientos maternales, estado de ánimo materno y lactancia.

Finalmente, la última revisión estudiada [28] afirma que las variaciones actuales en los regímenes de oxitocina para la inducción y la estimulación del parto resultan inexplicables, por lo que es fundamental administrar el régimen de infusión mínimo adecuado, ya que la oxitocina sintética es un medicamento potencialmente dañino con graves consecuencias para la madre y el bebé cuando se usa incorrectamente. El grupo supone que estimar la cantidad total de UI de oxitocina recibida por las mujeres en trabajo de parto, junto con el tipo de parto en la institución y los resultados neonatales, puede profundizar la comprensión y ser clave para identificar el régimen de infusión óptimo.

Discusión/conclusiones

  • Aunque la administración de oxitocina intravenosa sigue estando indicada en numerosos contextos clínicos, la evidencia disponible sugiere que, una vez instaurada la fase activa, el parto puede progresar de manera fisiológica sin la perfusión continua de oxitocina, optimizando así la seguridad materno-fetal.
  • La principal justificación para la interrupción de la perfusión de oxitocina exógena durante el trabajo de parto radica en el riesgo de hiperestimulación uterina y sus efectos negativos para el binomio materno-fetal asociados a su administración continua, fenómeno ampliamente documentado en la literatura.
  • Conocer a la perfección la fisiología del parto es fundamental para acompañar y dirigir este proceso natural, por, y a la vez, garantizar la máxima seguridad al binomio materno fetal en el proceso de parto y nacimiento.
  • A la vista de la evidencia plasmada en la literatura científica existe la clara necesidad de individualizar la indicación clínica y monitorear cuidadosamente la dinámica del trabajo de parto, actividad de control fundamental de la asistencia de la matrona al parto y nacimiento.
  • Aún se requieren ensayos clínicos de alta calidad metodológica para precisar el momento óptimo de suspensión de la oxitocina, definir la población más beneficiada y evaluar desenlaces adicionales de relevancia clínica, incluyendo la satisfacción materna, efectos a largo plazo sobre la descendencia en su desarrollo neuroconducial y la percepción de los profesionales sanitarios sobre la intervención.

Conflicto de intereses

Ninguno.

Financiación

Ninguna.