3
Revista Matronas

Revista Matronas

ABRIL 2015 N° 0 Volumen 3

Editorial

Sección: Editorial

Autores

Rosa Mª Plata Quintanilla

Directora de Matronas Hoy

Esas cuestiones del destino caprichoso, más que la sacudida mediática de estos últimos días, me han puesto en la pista para escribir este editorial que encabece este número de la revista Matronas Hoy.
Problemas en la profesión hay muchos, pero en los últimos tiempos, tiempos revueltos, es momento propicio para “tirar del sedal y enganchar algo en el anzuelo” porque como dice refrán “a río revuelto ganancia de pescadores”. Hablo del intrusismo, bastante insidioso por denominarlo de alguna manera, ejercido principalmente por un colectivo al que no nombro para no hacerle más publicidad gratuita, ni darle más estatus que el que se arrogan desde la falta a la verdad y actitud desdeñosa con el trabajo de los asistentes obstétricos.
Sin embargo, esto, en nuestra profesión sanitaria y en nuestro ejercicio profesional como matronas, no es nuevo; repasando unos documentos sobre regulación profesional me topé con la Orden de 25 de junio de 1951 por la que se aprobaban los Estatutos y Reglamento del Consejo General y de los Colegios Oficiales de Matronas y hoy, leída completa y con detenimiento, encontré algo que ha sido el detonante para dedicarle este espacio al asunto en cuestión.
La citada ley hace mención expresa no solo a la punibilidad de las acciones de intrusismo y consecuentemente de las/os osadas/os instrusistas: “la persecución de quienes actúen sin título legal, como de aquellas otras personas que, con serio peligro para la salud pública, explotan las prácticas del curanderismo" o, lo que trasladado al momento presente puede ser la intervención en el control, cuidado y atención del embarazo, parto y puerperio por personas no cualificadas para tal asistencia sanitaria.
Esta orden a la que aludo va más allá del hecho mencionado porque ataca directamente a los profesionales que colaboran en el delito, advirtiendo textualmente: “… cuando en caso de instrusismo se pudiera sospechar la intervención de un profesor (se refiere a los médicos) como protector de la misma”, y refiriéndose a las matronas especifica: “a aquellas que de un modo evidente amparen o protejan a quienes practiquen el intrusismo”. A renglón seguido explica las acciones legales a ejercer contra cualquiera de los “colaboradores necesarios” y la obligación del resto del colectivo de denunciar tales prácticas.
También en el siglo XXI el código penal tipifica el intrusismo como delito y el código deontológico igualmente lo condena. Sin embargo, en esta actividad que hoy denuncio hay una puesta en escena bien estudiada, cada vez más cuidadosa, por cierto, o lo que el refranero expresa como “pescar en agua turbia” en alusión a hacer su propio negocio aprovechándose de un desorden promovido para tal fin. Este colectivo ha creado una necesidad cuanto menos cuestionable, salvo para el propio colectivo y adláteres que son los que se lucran, ¿o es que pueden convencer a todo el mundo de que parejas, madres, etc., de hoy en día no son capaces ni suficientes para acompañar y consolar a las parturientas en un acto tan fisiológico como repetido a lo largo de la existencia de la humanidad?
Este colectivo ha elaborado una campaña de descrédito y menosprecio (demonización) hacia unos profesionales legalmente competentes para la asistencia obstétrica y la calidad de la asistencia al parto y nacimiento en España. Han manipulado de forma interesada la información científica creando un discurso aparentemente bien cohesionado y presentado a los ojos de los profanos como una “realidad” que nada tiene de real, sino que es producto de su producción mediática, y es que ni tantos estudios científicos, ni científicos estudiosos, como alegan, han centrado su atención profesional en este pequeño colectivo mínimamente conocido en las partes del planeta en las que existen.
¡Que no engañen más! Su actuación no es un acto altruista en pro de la salud materno-fetal, sino una compañía mercenaria (negocio) en tiempo de crisis, familiar, moral, espiritual (nicho de mercado). ¡Fíjense qué variopinta es la oferta y cómo están las cosas en esta sociedad que hasta se han abierto consultas que previo pago ofrecen abrazos incluso acompañados de palabras salidas de la boca y no del corazón!
A algunos al menos nos cuesta creer que el abrazo de “pago” tenga todo el poder sanador o, incluso peor, pensar que haya tanto desgraciado que no encuentre en el entorno próximo el abrazo sincero que, como dice la canción, “vale más que un boleto de ida a las puertas del cielo”.
Probablemente su marketing, como el de tantos otros demagogos actuales de otros asuntos y en otros terrenos, se asienta en el principio de “que una mentira mil veces repetida se transforma en una verdad”, y esto es un mito, igual que el de que solo el 10% del cerebro humano es el que utilizamos. Este último mito durante décadas sirvió a algunos para llenarse los bolsillos haciendo libros y cursos de entrenamiento carísimos para aprender a movilizar el otro 90% del cerebro, cuya única misión —decían estos avezados gurús— era ocupar espacio si no se entrenaba bajo su método.
No me resisto a pensar que todas las matronas tengamos el 90% del cerebro en reposo y no seamos capaces de valorar lo que este intrusismo en nuestras competencias puede suponer para mujeres-niños-familias y la propia profesión. No me resisto a pensar que sectores del colectivo permanezcan impasibles y permitan que intereses personales meramente crematísticos sean los que prevalezcan por encima de la ética profesional a la que todos estamos obligados, y el sentido común que debiera acompañarnos. No me resisto a pensar que la permisividad de algunas/es matronas/es, y una absoluta falta de responsabilidad adquirida, permita que algunos profesionales (médicos y matronas/es) amparen, justifiquen y protejan esta invasión de un terreno asistencial lícitamente ganado y honrosamente atendido por una generalidad de matronas desde que el mundo es mundo.
No es una broma, esto no es el juego de “Hundir la flota”, aunque “tocado a tocado” se puede acabar hundiendo la flota.
Matronas, defendamos con orgullo, honor y trabajo de calidad todas y cada una de nuestras competencias, porque ya está visto que en este y otros tantos casos de intrusismo (algunos propiciados por la falta de interés de las matronas en determinados desempeños de algunas de sus competencias, todo hay que decirlo) siempre hay quien espera la oportunidad, el resquicio para “colocarse, instalarse y ganar cartas de soberanía”.


Rosa Mª Plata Quintanilla
Directora de Matronas Hoy