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Revista Matronas

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DICIEMBRE 2016 N° 3 Volumen 4

Leche materna rosada por colonización por Serratia marcescens. A propósito de un caso

Sección: Originales

Autores

1 Dolores Macarro Ruiz, 2 Eduardo Martínez Martín, 1 María Alba Rodríguez Gómez   

1 Enfermera Especialista Obstétrico-ginecológica (matrona). Hospital Virgen del Puerto. Plasencia (Cáceres).
2 Enfermero Especialista Obstétrico-ginecológico (matrona). Hospital General de Segovia (Segovia).

Contacto:

Email: lola_maca@hotmail.com

Resumen

La leche materna puede presentar un color rosado debido a la colonización por Serratia marcescens (SM), la cual produce colonias que pueden ser pigmentadas, ya que genera un pigmento rojo llamado prodigiosina. Se presenta como un agente nosocomial y es la transmisión de persona a persona la más importante forma de diseminación. Los neonatos hospitalizados son especialmente susceptibles a las infecciones asociadas a los cuidados de salud, afectando principalmente a los neonatos de muy bajo peso y a los de extremadamente bajo peso al nacer.

Palabras clave:

Serratia marcescens ; leche materna rosa ; colonización ; enterobacterias

Title:

Pink human milk due to colonization by Serratia marcescens. A propos of a case

Abstract:

Pink human milk can be observed due to colonization by Serratia marcescens (SM), which produces potentially pigmented colonies through the red pigment, prodigiosin. SM is a nosocomial agent with person-to-person transmission being the most common acquisition mode. Hospital admitted newborns are particularly susceptible to healthcare-related infections mainly involving very low-weight small for dates neonates.

Keywords:

Serratia marcencens; pink human milk; colonization; enterobacteria

Introducción

La leche materna se puede convertir en un color rosado debido a la colonización por Serratia marcescens (SM), un bacilo gram negativo, anaerobio facultativo, oxidasa negativo, perteneciente a la familia de las enterobacteriaceae, que crece abundantemente en agar chocolate, agar sangre, agar McConkey, produce colonias que pueden ser pigmentadas, ya que genera un pigmento rojo llamado prodigiosina1.

Se presenta como un agente nosocomial y es la transmisión de persona a persona la más importante forma de diseminación, por lo que las campañas de asepsia de manos, control de potabilización del agua, y asepsia de instrumentos hospitalarios son de gran importancia1,2.
Puede encontrarse colonizando la flora intestinal, tracto respiratorio, tracto urinario, aparato cardiovascular, en ambientes y reservorios pobres en nutrientes, como el agua potable, cañerías y productos hospitalarios como jabones, antisépticos, etc.2.

Su adquisición es mayoritariamente hospitalaria, en unidades de cuidados intensivos3, siendo las secreciones respiratorias, heridas y orina los sitios más habituales de colonización4. Clínicamente las bacteriemias por SM se presentan con mayor frecuencia en pacientes con enfermedad de base como diabetes, neoplasias e insuficiencia renal crónica2,5. Los neonatos hospitalizados son especialmente susceptibles a las infecciones asociadas a los cuidados de salud. Se estima que este tipo de infecciones se producen en 6 a 8,9 por cada 100 pacientes/día7, afectando principalmente a los neonatos de muy bajo peso y a los extremadamente bajo peso al nacer. En cuanto al tratamiento antibiótico, las cefalosporinas de tercera generación, aminoglucósidos y las quinolonas serían los antibióticos de elección en el tratamiento de la infección por Serratia marcescens6,8.

El objetivo de este trabajo es dar a conocer esta entidad infecciosa que en la mayoría de los casos lleva a la suspensión de una lactancia materna exitosa.

Caso clínico

El caso que nos ocupa se trata de un RN varón, pretérmino de 35+4 semanas de gestación nacido tras parto eutócico. Peso del RN, 2.540 g (p 50), longitud 47 cm (P50-75) y perímetro craneal de 34 cm (P50-75). Profilaxis ocular, antihemorrágica y primera dosis de vacuna VHB al nacer. En la exploración física se aprecia buen estado general, normoconformado y normocoloreado. Auscultación cardiaca normal, ruidos rítmicos y no soplos. Auscultación pulmonar: murmullo vesicular conservado, no presenta ruidos patológicos. Abdomen normal. No presenta lesiones cutáneas. Cordón: dos arterias, una vena. Ortolani y Barlow negativos. Paladar íntegro. Movimientos activos, normales. Testes en bolsas. Glucemia a la hora de vida de 69 mg/dl. Se inicia alimentación con lactancia mixta, con controles posteriores aceptables. Buena succión.

Al tercer día de vida se observa coloración rosada de los restos de leche de biberones previamente administrados (Imagen 1). Estando el niño asintomático, sin ningún signo clínico ni analítico de infección, y creciendo en el cultivo de la fórmula solicitado Serratia marcescens, se mantiene una actitud expectante.

En la exploración física previa al alta se observa eritema en la base del cordón umbilical, solicitándose exudado-cultivo, donde asimismo se aísla el germen Serratia marcescens, manteniéndose de nuevo y ante la ausencia de signos de infección actitud expectante, pautando antibioterapia tópica con mupirocina.

Discusión

En la literatura ha habido un número muy grande de brotes reportados por S. marcescens relacionados con el hospital. Debido a que hay muchos brotes descritos asociados a hospitalización, se supone que las infecciones causadas por esta bacteria son principalmente nosocomial en origen.
Serratia marcescens se describe por primera vez en 1958 por Waisman y Stone, quienes describieron el “síndrome del pañal rojo”, la aparición de este bacilo en los pañales sucios de un bebé hembra nacida en Wisconsin. Los padres notaron que los pañales sucios que habían sido lavados con agua corriente se ponían rojos. Se cultivó las heces del bebé y creció S. marcescens. Aunque el bebé nunca tuvo signos o síntomas o enfermedades los médicos le trataron con sulfasuxidine9.

Una investigación realizada por Berthelot et al.1 en 1999 de un brote nosocomial debido a la SM en una maternidad demostró la colonización de algunos recién nacidos tan solo a las pocas horas después del parto. La investigación se extendió también a otras salas de la maternidad donde se encontraron ocho bebés y cuatro madres también colonizadas. El muestreo ambiental condujo al aislamiento de SM de una botella de alimentación enteral de la unidad neonatal y de dos traductores de tocografía interna de la sala de partos. El brote se detuvo solo cuando se reforzaron las medidas de control de infecciones en la sala de parto, incluyendo la desinfección de los traductores de tocografía interna.

En un estudio de caso clínico llevado a cabo por Tedesco et al.10 en 2011 para determinar las características fenotípicas y genotípicas de neonatos aislados por Serratia marcescens involucrados en un brote de infección en una Unidad de Cuidados Intensivos Neonatales (UCIN), se aislaron 29 pacientes durante 72 horas, de los cuales siete se diagnosticaron de sepsis por SM y cuatro fallecieron. Tras los estudios microbiológicos pertinentes se llegó a la conclusión de que el brote de infección por SM se inició cuando un neonato con antecedente materno de infección urinaria en el último mes de embarazo, no tratada, fue hospitalizado en el Servicio de Neonatología y se extendió a otros neonatos por la administración de nutrición parenteral total (NPT) contaminada, debido al mal manejo de los medicamentos en frascos multidosis de las soluciones parenterales y de los componentes de la NPT por parte del personal responsable10.

Otro caso reportado por Jones et al.11 en 2014 manifiesta que una mujer pregunta alarmada en su revisión postparto por las manchas de color rosa en las almohadillas o discos de lactancia, así como en los pañales del bebé. Debido a la preocupación se detuvo la lactancia materna. El diagnóstico fue de colonización de la madre y el bebé por SM. Ambos fueron manejados de forma conservadoras sin antibióticos. La madre fue guiada para reiniciar la lactancia y el niño continuó prosperando.

Aunque el número real de organismos excretados en la leche no se conoce, es poco probable que un bebé tomando leche directamente del pecho de su madre se ingiera suficientes microrganismos para causar la enfermedad. Sin embargo, la manipulación y el almacenamiento de la leche inadecuada pueden permitir multiplicar los microrganismos patógenos a un número suficiente para causar la enfermedad, especialmente en los bebés en mayor riesgo de infección, como los nacidos prematuros. La contaminación con cifras mayores a 1.000 bacilos gram negativos por mililitro se asocia con intolerancia a la alimentación, mientras que mayores niveles de contaminación (> 1.000.000/ml) se puede asociar con sepsis.

En el caso que se ha presentado no había sacaleches de mama asociado a infecciones, a pesar de que varios casos se han descrito previamente en la literatura12. La infección del presente caso podría haber tenido su origen en la lactancia mixta, o como segunda opción podría haber sido adquirida en la transmisión vertical madre-hijo como lo describe Berthelot et al.1.

Aunque no hay recomendaciones claras para las mujeres con colonización por SM, y debido al alto riesgo de sepsis asociada con esta bacteria, es muy recomendable el tratamiento con antibióticos, volviendo a la lactancia segura después de que los cultivos de la madre y el bebé son negativos.

Conclusiones

La leche materna rosada es causada por la Serratia marcescens. En tales casos, se recomienda la detección temprana y el tratamiento antes del desarrollo de la infección para volver a la lactancia materna.

Las medidas universales de seguridad biológica, especialmente el lavado de manos estricto, es una conducta que no debe ser ignorada y el apego a estas prácticas llevará a un mejor control de infecciones nosocomiales.

Agradecimientos

A las F.E.A de Neonatología del hospital donde se produjo el nacimiento, por prestar su colaboración para la obtención de los informes a través de la historia clínica del paciente.

Bibliografía

  1. Berthelot P, Grattard F, Amerger C, Frery MC, Lucht F, Pozzetto B, Fargier P. Investigation of a nosocomianl outbreak due to Serratia marcescens in a maternity hospital. Infect Control Hosp Epidemiol. 1999 Apr; 20(4):233-6.
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