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Metas de Enfermería

Metas de Enfermería

NOVIEMBRE 2015 N° 9 Volumen 18

Competencias profesionales y cronicidad

Sección: Editorial

Autores

Mª del Pilar Arroyo Gordo

Directora de Metas de Enfermería

En este número de Metas de Enfermería publicamos un artículo sobre la Teoría de la Diversidad y la Universalidad de los Cuidados Culturales, de Leininger, y su pertinencia para la comprensión del fenómeno de la cronicidad en el escenario epidemiológico brasileño, cuya lectura me ha llevado a pensar si nosotros, aquí, en España, estamos dirigiendo a los estudiantes de Enfermería, de grado y de postgrado, hacia el desarrollo de competencias que den respuesta al, todavía denominado, “reto de la cronicidad”.

Ya en el año 2010 el Consejo Internacional de Enfermeras (CIE) dedicó su celebración anual al fenómeno de la cronicidad, con el lema: “Servir a la comunidad y garantizar la calidad: las enfermeras en la vanguardia de los cuidados de las enfermedades crónicas”, con la intención de poner de manifiesto y sensibilizar a los profesionales ante la necesidad de que las personas con enfermedades crónicas tuvieran acceso a unos cuidados idóneos y económicamente sostenibles, pues no solo ha de preocupar el enorme cambio del patrón epidemiológico con el aumento de estas enfermedades, sino también el incremento significativo en el número de muertes y de discapacidades que causan.

Aunque en la Orden CIN/2134/2008, de 3 de julio, por la que se establecieron los títulos universitarios oficiales de Enfermería, ya se contemplaba la obligatoriedad de adquirir competencias específicamente dirigidas a “educar, facilitar y apoyar la salud y el bienestar de los miembros de la comunidad, cuyas vidas están afectadas por problemas de salud, riesgo, sufrimiento, enfermedad, incapacidad, cronicidad o muerte”, no en todos los planes de estudio posteriores se desarrollaron específicamente contenidos conducentes a la adquisición de estas competencias. Esta realidad puede que haya enlentecido ese proceso y es que primero hay que asumir claramente que para dar respuesta a las necesidades derivadas del fenómeno de la cronicidad, desde el punto de vista de la docencia y de la práctica profesional, la definición de competencias ha de estar, en primer lugar, basada en la comprensión “de la dimensión del problema y el urgente desafío que plantea”, así como de la trascendencia que tiene el hecho de dirigir su atención a dispensar unos cuidados enfermeros de calidad, adecuados a quienes los necesiten y sostenibles económicamente en el tiempo.

Sin embargo, sí es cierto que, en España, muchas comunidades autónomas han definido ya nuevas figuras enfermeras con un perfil de competencias ampliadas que han sido desarrolladas para dar respuesta a las nuevas demandas de atención sanitaria (por ejemplo, para el afrontamiento del citado problema de la cronicidad), entre las que se encuentra la enfermera de práctica avanzada, que están sirviendo de referencia para la formación tanto del grado como del postgrado. Existen algunos marcos orientadores para la conceptualización de estas figuras y la definición de competencias. A modo de ejemplo, pueden citarse los criterios fundamentales que según el CIE definen la práctica avanzada: un alto grado de autonomía profesional y práctica independiente; competencias avanzadas en investigación y docencia, integradas en la práctica clínica; gestión de casos propios y capacidad de derivación; capacidad de ejercer como consultor para otros profesionales sanitarios; capacidad de diagnóstico y prescripción; competencias clínicas avanzadas, reconocidas oficialmente; formación oficial de postgrado de nivel máster o doctorado y protección legal de la titulación requerida para ejercer la profesión.

Las consecuencias que tiene el aumento de la prevalencia de las enfermedades crónicas en el desarrollo económico y social mundial son claras y en este contexto los profesionales de la Enfermería no podemos olvidar que somos esenciales pues, como refiere el CIE, nunca como ahora ha sido mayor el potencial de las enfermeras para contribuir a mejorar la salud de las poblaciones en todo el mundo mediante los cuidados de las personas con enfermedades crónicas.
 
Hay formulados varios modelos de cuidados crónicos (por ejemplo, el denominado “Marco para los cuidados innovadores de los estados crónicos”, de la OMS), pero cualquiera que sea el modelo de cuidados crónicos que se utilice, las/os enfermeras/os son esenciales, ya que por más que resulte difícil que lo reconozcan otros profesionales sanitarios, estamos en la vanguardia de la práctica en lo que se refiere a facilitar información e impartir formación a los pacientes; establecer relaciones con estos, con los cuidadores y las comunidades; dar continuidad a los cuidados; utilizar la tecnología para hacer avanzar la prestación de los cuidados; favorecer el seguimiento de las terapias de larga duración; y promover la práctica en colaboración.

Mi pregunta era: ¿estamos dirigiendo a los estudiantes de Enfermería, de grado y de postgrado, hacia el desarrollo de competencias que den respuesta al reto de la cronicidad? Al menos con la información que yo he podido recoger, al día de hoy sí se puede decir que se está haciendo un gran esfuerzo, tanto desde las universidades como a través de la formación continuada, por ayudar a los estudiantes y a los profesionales a adquirir esas competencias, siendo los profesionales que, como ya he dicho, tenemos el mayor el potencial para contribuir a mejorar la salud de las poblaciones en todo el mundo mediante los cuidados de las personas con enfermedades crónicas.