3
Metas de Enfermería

Metas de Enfermería

DICIEMBRE 2015 N° 10 Volumen 18

Estado nutricional y actividad física en bailarinas adolescentes de la ciudad de Badajoz

Sección: En Portada

Cómo citar este artículo

Castaño Blanco MY, Gómez Zubeldia MA. Estudio nutricional y actividad física en bailarinas adolescentes de la ciudad de Badajoz. Metas Enferm dic 2015/ene 2016; 18(10): 19-23.

Autores

1Mª Yolanda Castaño Blanco, 2Mª Ángeles Gómez Zubeldia

1Enfermera. Máster Universitario en Atención sociosanitaria. Facultad de Medicina. Universidad de Extremadura.
2Licenciada en Medicina. Doctora por la Universidad de Extremadura. Facultad  de Medicina. Universidad de Extremadura.

Contacto:

Mª Yolanda Castaño Blanco. Universidad de Extremadura. Avda. Elvas, s/n.  06006 Badajoz.

Resumen

bailarinas adolescentes en la ciudad de Badajoz y comprobar la existencia de cambios en los hábitos alimentarios en la transición de la edad infantil a la adolescencia.
Método: estudio descriptivo transversal en la ciudad de Badajoz sobre 33 bailarinas de 12 a 19 años. Se midió: índice de masa corporal (IMC), índice cintura cadera, perímetro del brazo, porcentaje de grasa corporal, actividad física e ingesta dietética. Para el tratamiento y análisis de los datos se estratificó por edad (de 12-15 y de 16-19 años), se calcularon índices de estadística descriptiva, se aplicó el test de Mann-Whitney para análisis bivariante y se realizaron análisis de regresión lineal simple.
Resultados: el IMC medio es de un 19,96. En relación a la actividad física, las participantes realizaban una media de 3,49 h semanales de ballet y 3,3 h semanales de actividad física moderada. La media de calorías diarias fue de 1.590,42. El porcentaje de grasas de la dieta estaba por debajo del índice de normalidad. En los análisis de regresión lineal simple, se encontró que a medida que aumentaba la edad aumentaba el consumo de calorías procedentes de las proteínas (p= 0,05).
Conclusión: la baja ingesta calórica, con una disminución significativa de la ingesta de grasas, puede quedar explicada por las características de imagen corporal y de restricción de peso que implica este deporte, así como por los cambios biopsicosociales asociados a la edad, provocando un alto impacto en la salud nutricional.

Palabras clave:

estado nutricional ; bailarinas ; adolescentes ; actividad física ; investigación ; estudio descriptivo

Title:

Nutritional status and physical activity in female adolescent ballerinas from the city of Badajoz

Abstract:

activity of female adolescent ballerinas in the city of Badajoz, and to confirm the existence of changes in eating habits in the transition from childhood to adolescence.
Method: a descriptive transversal study in the city of Badajoz with 33 12-to-19-year-old female ballet dancers. The following were measured: body mass index (BMI), waist-hip ratio, arm perimeter, body fat percentage, physical activity, and diet intake. For data treatment and analysis, there was age stratification (12-15-year-old and 16-19-year old), descriptive statistics ratios were calculated, the Mann-Whitney test was used for bivariate analysis, and simple linear regression analyses were conducted.
Results: the median BMI was 19.96. Regarding physical activity, the participants practised ballet during a mean 3.49 hours per week, and 3.3 hours per week of moderate physical activity. The mean intake of daily calories was 1,590.42. The fat proportion in their diet was below the normality index. In the simple linear regression analysis, it was found that there was a higher intake of calories from proteins as their age increased (p= 0.05).
Conclusion: the low calorie intake, with a significant reduction in fat intake, can be explained by the characteristics of body image and weight reduction involved in this sport, as well as by the biopsychosocial changes associated with age, leading to a high impact on nutritional health.

Keywords:

nutritional status; ballerinas; adolescent; physical activity; research; Descriptive Study

Introducción

Actualmente no hay ninguna duda de la importancia de los hábitos dietéticos de una población como factor determinante de su estado de salud. Una buena nutrición reside en una dieta adecuada y equilibrada para las necesidades de cada individuo (1). Si se combina con un estilo de vida saludable (2) y con la realización de ejercicio físico regular (3,4), se obtienen los tres elementos fundamentales para obtener y conservar una salud óptima. Es por ello que los programas de educación nutricional son esenciales para mejorar la alimentación y proporcionar al individuo un conocimiento adecuado de los conceptos nutricionales, máxime en la adolescencia, considerada etapa clave en la adquisición de los hábitos que configuran el estilo de vida saludable (5).

Los valores de ingesta de referencia vienen determinados por las Recommended Dietary Allowance (RDA), las cuales han sido definidas por el Food and Nutritional Board desde 1941. En cuanto a macronutrientes, lo recomendable es un aporte de glúcidos de entre un 45-65% del aporte calórico total, grasas no superiores al 20-35% y un 10-35% en forma de proteínas de alto valor biológico. En la adolescencia se produce un intenso crecimiento y desarrollo en un periodo relativamente corto de tiempo, lo cual implica que las necesidades energéticas y de nutrientes sean superiores a las demandadas en las otras etapas de la vida, por lo que se considera un grupo de riesgo nutricional (1).

El ejercicio, por otra parte, también incrementa la demanda energética, lo que requiere que la ingesta de glúcidos aumente para suplir la demanda inmediata de energía y para reponer las reservas de glucógeno muscular. Igualmente las necesidades de proteínas en los jóvenes atletas se verán incrementadas, variando según el carácter del esfuerzo, edad y sexo, de los depósitos de glucógeno muscular y de los glúcidos de la dieta (6). Respecto a los micronutrientes, el ejercicio aumenta las necesidades de aporte de minerales y vitaminas debido al aumento de su metabolismo y de sus pérdidas. Esto es más importante aún en deportistas que siguen dietas hipocalóricas con un aporte deficiente de vitaminas y minerales (7). Es frecuente encontrarse en atletas bajos niveles de calcio, zinc y hierro, especialmente en las mujeres (6).

Es importante el control del peso corporal en ciertos deportes, como en el ballet clásico y la gimnasia rítmica, deportes de combate y jinetes donde se busca un porcentaje de grasa y un índice de masa corporal (IMC) bajo (6,8,9). La disminución del consumo de alimentos en este grupo, unido a un entrenamiento intenso, incrementa el catabolismo proteico y disminuye la concentración de glucógeno muscular (6). Esto limita la capacidad para realizar esfuerzos máximos y afecta tanto a la fuerza como a la potencia muscular, disminuyendo el rendimiento deportivo (10,11). En estos grupos de deportistas, en los que la imagen corporal y el peso son muy determinantes, suele haber mayor prevalencia de trastornos de la conducta alimentaria (12,13), lo que predispone a este colectivo de deportistas a padecer dichos trastornos (14,15).

La exposición a dietas rigurosas para la edad, o nivel de maduración, hace que los beneficios de la práctica deportiva se reduzcan o incluso se conviertan en perjudiciales (10). Las restricciones calóricas y de líquidos durante el entrenamiento físico en la infancia o durante la adolescencia pueden perturbar las regulaciones metabólicas y hormonales que influyen sobre el crecimiento, la maduración, la composición corporal, el ciclo menstrual y la capacidad reproductora, así como su influencia en el sistema inmune (15), lo que puede incrementar, entre otros, el riesgo de traumatismos como fracturas por sobrecarga (16).

La evaluación del estado nutricional en una población es una herramienta fundamental para identificar los problemas nutricionales, detectar las situaciones de riesgo y comprobar los cambios de composición corporal evolutivamente, lo que permite el desarrollo de políticas de salud pública y la promoción de unos hábitos nutricionales saludables (17). La medición de la ingesta en cualquier población es difícil de realizar, ya que la variabilidad de los patrones de conducta a través de las comidas, la gran cantidad de alimentos diferentes, así como la dificultad a la hora de recordarlos de manera exacta, representa una dificultad adicional para la validación de los estudios (18). Uno de los métodos más comúnmente utilizados para esta evaluación es el Cuestionario de Frecuencia de Consumo de Alimentos (CFCA), que permite obtener información del modelo de consumo habitual a largo plazo en poblaciones grandes. No altera el patrón de consumo habitual y permite extraer información sobre la influencia de la variabilidad estacional o incluso intersemanal (18).

En este estudio, el objetivo fue valorar el estado nutricional y la actividad física de bailarinas adolescentes en la ciudad de Badajoz y comprobar la existencia de cambios en los hábitos alimentarios en la transición de la edad infantil a la adolescencia.

Método

Se llevó a cabo un estudio descriptivo transversal sobre 33 adolescentes con edades comprendidas entre los 12 y 19 años, que practican danza en la ciudad de Badajoz. La recogida de datos se efectuó a lo largo del periodo comprendido entre los meses de febrero a mayo de 2014.

Para la medición de parámetros antropométricos se utilizaron: báscula con tallímetro incorporado con precisión de 0’1 kg (Atlántida, Añó-Sayol, Barcelona, España); lipocalibre con precisión 0,2 mm (Harpendenbaty international RH15 9LR. England) y una cinta métrica inelástica con precisión de 1 mm. Con estos materiales se calcularon el índice de masa corporal (IMC), el índice cintura cadera (ICC), el perímetro del brazo y el porcentaje de grasa corporal (%GC) (19).

Para analizar la actividad física se elaboró un cuestionario de seis ítems, y se recogió información sobre: horas semanales que ven la televisión, horas semanales dedicadas a desplazarse en medios de transporte, horas al día dedicadas al descanso nocturno, horas a la semana dedicadas a realizar actividad física moderada, horas a la semana dedicadas a la práctica de ballet clásico y número de años que llevan realizando ballet clásico (8).

La evaluación de la ingesta dietética se llevó a cabo utilizando un cuestionario de frecuencia de consumo de alimentos (CFCA) corto validado, de 45 ítems, el cual aportaba información sobre el número de veces a la semana o al mes que consumían determinados grupos de alimentos (18). Toda esta información, al igual que el registro de las variables antropométricas, se llevó a cabo a través de una entrevista realizada personalmente a cada participante por un único entrevistador.

La participación en el estudio se hizo previa autorización mediante consentimiento informado, firmado por los padres en caso de ser menores de edad, respetando su anonimato y garantizando la confidencialidad de los datos, conforme a las normas oficiales vigentes. Este estudio fue aprobado por el Comité Ético de la Universidad de Extremadura (Badajoz, España), de acuerdo con la declaración de Helsinki, el Consejo Europeo y la Declaración Universal de la UNESCO de los derechos humanos, biomedicina y el genoma humano.

Para el tratamiento y análisis de los datos, la población de estudio fue dividida en dos grupos de edad: uno formado por una muestra de 17 sujetos, de edades comprendidas entre los 12 y 15 años, y otro formado por una muestra de 16 sujetos de edades comprendidas entre los 16 y 19 años. Se calcularon índices de estadística descriptiva. Se aplicó el test de Mann-Whitney, no paramétrico, debido a la presunción de no normalidad e igualdad de la varianza entre los grupos. Se hicieron análisis de regresión lineal simple. El análisis estadístico se realizó mediante los programas Microsoft Excel y STATISTICA (data analysis software system, StatSoft, Inc. (2004), versión 6).

Resultados

Los resultados obtenidos de las medidas antropométricas mostraron un IMC medio de un 19,96. Con respecto al porcentaje de grasa corporal la media encontrada fue de un 32,87% (Tabla 1).

En relación a la actividad física, las participantes realizaban una media de 3,49 h semanales de ballet y 3,3 h semanales de actividad física moderada (Tabla 2).

La media de calorías diarias fue de 1.590,42 (desviación estándar (DE): 385). El 48% de las participantes ingería menos de 1.500 calorías diarias y solo un 15% más de 2.000 calorías. Respecto al porcentaje de macronutrientes, el intervalo de confianza al 95% de seguridad para el porcentaje de grasas de la dieta estaba por debajo del índice de normalidad, no siendo así para las proteínas y los glúcidos (Tabla 3).

No se obtuvieron diferencias estadísticamente significativas entre los dos grupos de edad para el porcentaje de grasas y glúcidos, pero sí (p= 0,0105) para el de proteínas (grupo de 12 a 15 años: 1.982,88; grupo de 16 a 19 años: 2.485,17).

En los análisis de regresión lineal simple se encontró una asociación estadísticamente significativa entre la edad y consumo de calorías procedentes de las proteínas (p= 0,05), de manera que a medida que aumentaba la edad aumentaba el consumo. También existía una relación estadísticamente significativa (p= 0,0003) entre las calorías procedentes de grasas y las procedentes de proteínas, aunque solo un 35,36% de la variabilidad de las calorías procedentes de las grasas quedaba explicada por las calorías procedentes de las proteínas. Tanto el porcentaje de grasa corporal como el peso no se asociaban estadísticamente a la ingesta calórica (Gráfico 1).

Discusión y conclusiones

Los resultados obtenidos concuerdan con otros estudios realizados en bailarinas (8,12) y con otros deportistas sometidos a restricciones dietéticas (9). Sin embargo, en un estudio de Pérez et al. (17) en 2014 realizado en población adolescente extremeña no deportista, se observa una proporción de grasa superior a la de otras comunidades, lo que podría suponer un mayor riesgo de obesidad y sobrepeso en los adolescentes de esta región. Otro estudio realizado en Soria (23) encontró porcentajes mayores de adolescentes con IMC< 18 (26% de las adolescentes de 13-15 años y un 6,7% en las de 16-19 años) y porcentajes superiores de adolescentes con un IMC> 26 (20% en las adolescentes de 13-15 años y un 13,3% en las de 16-19 años), siendo estos porcentajes superiores a los hallados en los estudios realizados en bailarinas, debido posiblemente a la concienciación nutricional que se da en este colectivo de deportistas y bailarines para un óptimo rendimiento.

En lo relativo a la actividad física total, las participantes realizaban una media de tres horas semanales, siendo menor a la desarrollada en otros estudios, con una media de cinco horas semanales, lo cual puede estar en relación con que la población estudiada en el presente trabajo practicaba menos horas de ballet a la semana, dedicaba menos tiempo al transporte y más horas de actividad sedentaria (televisión). Sin embargo, no existían diferencias relevantes en lo que a las horas de descanso nocturno se refiere (8).

Respecto a la ingesta calórica, los datos concuerdan con la mayoría de estudios donde el consumo de calorías diarias está por debajo de lo recomendado (2.200 kcal/día recomendadas para la población general de entre 11-19 años; 1.536 y 2.667 kcal/día para jóvenes deportistas) (20-22,24). Solamente el estudio realizado en adolescentes de Soria (23) encontraba ingestas calóricas que sobrepasaban en un 15-40% las recomendaciones diarias.

Con respecto al porcentaje de macronutrientes, los resultados de este estudio son similares a los encontrados en otros de mujeres jóvenes deportistas (20,24,25) y difieren de los encontrados en trabajos sobre adolescentes no deportistas con porcentajes excesivos en el consumo de grasas y proteínas y bajos consumos en glúcidos (22,26,27).

Como limitaciones del estudio cabe señalar que la selección de la muestra no fue aleatoria y se vio determinada por la edad y aprobación mediante consentimiento informado de sus tutores. La recogida de datos se ha realizado durante el curso escolar, por lo que no se contempló la alimentación en periodo vacacional, por lo tanto son necesarias futuras investigaciones en poblaciones con similar carga de actividad física que complementen estos resultados.

En este estudio se encontró una disminución de la ingesta calórica, aunque solo un 12% presentó un IMC por debajo de los límites de normalidad, con una menor proporción de grasas y glúcidos respecto a las recomendaciones y similar distribución al de otras adolescentes deportistas. La baja ingesta de grasas de nuestra población objeto de estudio puede quedar explicada por las características de imagen corporal y de restricción de peso que implica este deporte, así como por los cambios biológicos, sociales, psicológicos y cognitivos que ocurren durante la adolescencia, provocando un alto impacto en la salud nutricional.

Financiación

Ninguna.

Conflicto de intereses

Ninguno.

Bibliografía

  1. Hidalgo MI, Güemes M. Nutrición del preescolar, escolar y adolescente. Pediatr Integral 2011; May 15(4):351-68.
  2. Alvirde U, Rodríguez AJ, Henao S, Gómez FJ, Aguilar CA. Resultados de un programa comunitario de intervención en el estilo de vida en niños. Sal pub Mex 2013; 55(3):406-14.
  3. Santana F, Martín D, Camunez MD, Bueno JM. Estudio sobre los hábitos alimenticios y actividad física en nuestros adolescentes. Nutr Hosp 2012; 27(3):27.
  4. Martínez AC, Chillón P, Martín-Matillas M, Pérez I, Castillo R, Zapatera B, et al. Motivos de práctica de actividad físico-deportiva en adolescentes españoles: Estudio AVENA. Profesorado. [Internet]. 2012 Mar [citado 2 nov 2015]; 1(16):391-98. Disponible en: http://www.ugr.es/~recfpro/rev161COL11.pdf
  5. Pérez IJ, Delgado M. Mejora de hábitos saludables en adolescentes desde la educación física escolar. Revista de Educación 2013; 360.
  6. Martínez-Sanz JM, Urdampilleta A, Mielgo-Ayuso J. Necesidades energéticas, hídricas y nutricionales en el deporte. Eur J Hum Mov 2013; 30:37-52.
  7. USDA National Nutrient Database for standard Reference. [Internet] Disponible en: http://www.uned.es/pea-nutricion-y-dietetica-I/guia/PDF/DRI%20-%20Recommended%20Intakes%20for%20Individuals%20-%20General%20-%20USDA%202010.pdf
  8. Arroyo M, Serrano L, Ansótegui L, Rocandio AM. Alimentación y valoración del estado nutricional en bailarinas. Osasunaz 2009; 10:29-39.
  9. Cotugna N, Sue Snyder O, Windish J. Nutrition Assessment of Horse-Racing Athletes. J Community Health 2011; 36:261-64.
  10. Pérez A. Nutrición y jóvenes deportistas. Comidas antes, durante y después de la competición. Educación Física y deporte. [Internet]. 2010 [citado 2 nov 2015] 143. Disponible en: http://www.efdeportes.com/efd143/comidas-antes-durante-y-despues-de-la-competicion.htm
  11. Úbeda N, Palacios N, Montalvo Z, García JB, García Á, Iglesias-Gutiérrez E. Hábitos alimenticios y composición corporal de deportistas españoles de élite pertenecientes a disciplinas de combate. Nutr Hosp. 2010; 25(3):414-21.
  12. García-Dantas A, Del Río C, Avargues ML, Borda M. Riesgo de padecer Trastornos de la Conducta Alimentaria en un conservatorio en función de la especialidad de danza. Anu Psicol Clín Salud 2013; 9:81-83.
  13. Morgado de Oliveira G, de Abreu E, Gonçalves B. Are female athletes at increased risk for disordered eating and its complications? Appetite 2010; 55(379):387.
  14. Ribeiro LG, da Veiga GV. Risk Behaviors for Eating Disorders in Brazilian Dancers. Int J Sports Med 2010; 31:283-88.
  15. Montero A, Marcos A. Deportes con componente estético: influencia de una dieta inadecuada sobre el sistema inmunitario. Actual Nutr 2009; 1(10).
  16. López I, Pérez C. Factores y consecuencias de la tríada en la deportista de élite. [Internet]. 2011 May [citado 2 nov 2015]. Disponible en: http://www.efisioterapia.net/articulos/factores-y-consecuencias-la-triada-la-deportista-elite-revision-bibliografica-y-estudio-ca
  17. Fernández J, Aranda E, De Guía M, Hernández A, Rodríguez JA, Pérez F. Evaluación del estado nutricional de estudiantes adolescentes de extremadura basado en medidas antropométricas. Nutr Hosp 2014; 290(3):665-73.
  18. Trinidad I, Fernández J, Cucó G, Biarnés E, Arija V. Validación de un cuestionario de frecuencia de consumo alimentario corto: reproducibilidad y validez. Nutr Hosp 2008; 23(3):242-52.
  19. Sánchez T. Parámetros antropométricos y nutricionales en un grupo de alumnas entre 12 y 16 años. [Tesis]. Málaga: Universidad de Málaga; 2007.
  20. Garcina M, Doussota L, Mille-Hamardc L, Billatc V. Athletes’ dietary intake was closer to French RDA’s than those of young sedentary counterparts. Nutr Res 2009; 29:736-42.
  21. Chen JD, Wang JF, Li KJ, Zhao YW, Wang SW, Jiao Y, et al. Nutritional problems and measures in elite and amateur athletes. Am J Clin Nutr 1989; 49:1084.
  22. Sancho González L, Pérez Patrón G, Torres Asensio M, Campillo Álvarez J. Estilo de vida y hábitos alimentarios de los adolescentes extremeños. SEMERGEN 2002; 28(4):177-84.
  23. Carrero I, Rupérez E, de Miguel R, Tejero J, Pérez-Gallardo L. Ingesta de macronutrientes en adolescentes escolarizados en Soria capital. Nutr Hosp 2005; 20(3):204-9.
  24. Lun V, Erdman K, Reimer R. Evaluation of nutritional intake in Candian high-performance athletes. Clin J Sport Med. 2009; 19(5):405-11.
  25. Warren BJ, Johnson RL, Sidman CL. Differences in nutrient intake and quality between adolescent female athletes and non athletes. Res Quart Exerc Sports 1997; 68(suppl 1):A-26.
  26. Escarda E, González E, González E, De Luis D, Muñoz M, Rodríguez C, et al. Study of the anthropometric and nutritional characteristics of adolescents in the city of Valladolid. Nutr Hosp 2010; 25(5):814-22.
  27. Martínez C, Veiga P, López A, Cobo J, Carbajal A. Evaluación del estado nutricional de un grupo de estudiantes universitarios mediante parámetros dietéticos y de composición corporal. Nutr Hosp 2005; 20(3):197-3.