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Metas de Enfermería

Metas de Enfermería

FEBRERO 2016 N° 1 Volumen 19

Estudio de Salud de la ciudad de Madrid 2014: conocer para saber, conocer para intervenir

Sección: Editorial

Autores

José Manuel Díaz Olalla

Médico de familia. Asesor técnico. Madrid Salud. Ayuntamiento de Madrid.

ecientemente se ha presentado el “Estudio de Salud de la ciudad de Madrid 2014”. Es un trabajo desarrollado por profesionales de Madrid Salud, el organismo sanitario del Ayuntamiento de Madrid, que he tenido la suerte de dirigir. Se puede leer o descargar desde la página web www.madridsalud.es

En este estudio se analiza la situación de la salud de la población madrileña, los factores que la determinan y la distribución de problemas y causas en diferentes grupos de la población definidos por características demográficas, socioeconómicas o de zona residencial. La existencia de un estudio previo (2005) y la disponibilidad de otros actuales de España y Europa nos permite dar a esta visión una perspectiva simultáneamente longitudinal y transversal.

El conocimiento de la desigualdad social y territorial existente dentro de la ciudad, así como su evolución en el tiempo, es uno de los ejes fundamentales que se han querido trazar, lo que aporta una serie de elementos básicos útiles a la hora de planificar intervenciones que avancen hacia la reducción de la misma y, por lo tanto, hacia la equidad. En este plano se puede situar la aportación de un trabajo como este: conseguir que desde esta perspectiva la visión de la salud se incluya en todas las políticas. Es lo que se ha planteado desde el gobierno municipal con el nombre de “Madrid, la ciudad de los cuidados” a partir de la convicción de que “todas las personas podemos estar en vulnerabilidad, interdependientes y necesitamos cuidados”.

Conocer para entender, sí, pero sobre todo conocer para intervenir. Alcanzar a saber qué grupos sociales presentan mayor riesgo de sufrir determinados problemas de salud, o que con más frecuencia desarrollan determinados hábitos que los incrementan, o en qué zonas de la ciudad se concentran determinados factores perjudiciales para la salud, permite una planificación sanitaria también desigual pero equitativa desde el punto de vista de las intervenciones en promoción y prevención, y bajo la premisa de orientar la naturaleza de las mismas o su intensidad hacia algunos grupos de población o hacia determinadas zonas donde viven personas con dificultades especiales.

Hemos observado que la salud de la población de la ciudad de Madrid está mejorando aunque existen importantes oportunidades para una mayor reducción de la carga de enfermedad prevenible. La brecha en las tasas de mortalidad entre hombres y mujeres se ha reducido, pero las desigualdades en salud entre grupos sociales y entre zonas de la ciudad sigue siendo muy acusada. La población que reside en los distritos del Sur y el Sur-Este de la ciudad es la que mayor dificultad enfrentan para mantenerse sana y vivir muchos años, en especial los hombres. De hecho, la desigualdad se agudiza en los últimos años por el hecho de que los hombres de esas zonas mejoran mucho menos su salud que el resto de la población, retrasándose respecto a los demás.
La disminución de la mortalidad registrada en los últimos años, excepción hecha de lo ocurrido entre 2010 y 2012 en que como en el conjunto del Estado y en la ciudad de Barcelona cayó la esperanza de vida por efecto de las políticas desarrolladas con la justificación de la crisis económica, no ha ido acompañada de descensos similares en la morbilidad, dando lugar a que las personas vivan más tiempo con enfermedades, problemas de salud y limitaciones de todo tipo. En concreto, y para quienes nacen en la actualidad en Madrid, se puede calcular que vivirán un 20% de su vida total con mala salud si son hombres y un 25% si son mujeres.

La alta prevalencia de problemas crónicos, cuya distribución, además, nos devuelve una foto nítida de la desigualdad (tienen más riesgo de padecerlos las mujeres, quienes pertenecen a un hogar de clase social desfavorecida o viven en zonas de menor desarrollo), es uno de los problemas más llamativos de entre los encontrados, así como la gran proporción de personas con riesgo de mala salud mental, con exceso de peso, que llevan una vida sedentaria o se alimentan mal. La elevada fecundidad detectada en chicas adolescentes, en especial inmigrantes que viven en zonas periféricas, es otro problema que sin duda merece nuestra atención.

Las políticas deben abordar las causas de la mala salud, así como de la mortalidad prematura. Este trabajo demuestra que se necesita una acción sistemática tanto en el ámbito local como en el nacional para reducir la exposición al riesgo, apoyar conductas saludables, aliviar la gravedad de los trastornos discapacitantes crónicos, y mitigar los efectos de la privación socioeconómica.