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Metas de Enfermería

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DICIEMBRE 2016 N° 10 Volumen 19

Estrategias de afrontamiento al estrés laboral en Enfermería

Sección: Artículo Especial

Cómo citar este artículo

Arrogante O. Estrategias de afrontamiento al estrés laboral en Enfermería. Metas Enferm dic 2016/ene 2017; 19(10): 71-76.

Autores

Óscar Arrogante

Doctor en Psicología. Diplomado en Enfermería. Profesor adjunto del Centro Universitario de Ciencias de la Salud San Rafael-Nebrija. Universidad Antonio de Nebrija (Madrid)

Contacto:

Óscar Arrogante Maroto. Pº de la Habana, 70 bis. 28036 Madrid.

Email: oarrogan@nebrija.es

Resumen

El personal de Enfermería es un colectivo expuesto a altos niveles de estrés laboral. Las estrategias de afrontamiento actúan como variables mediadoras entre el estrés percibido y sus consecuencias negativas, como el síndrome de burnout. El artículo tiene como objetivos definir el concepto de estrategias de afrontamiento y su clasificación, exponer la evidencia empírica encontrada en la investigación enfermera y describir las principales intervenciones para su desarrollo. Dichas intervenciones son: los talleres o programas específicos para el desarrollo de estrategias de afrontamiento adaptativas (basados en la simulación clínica) y el fortalecimiento del apoyo social, las técnicas de relajación, el cambio de cogniciones erróneas y las sesiones o reuniones informativas. Desde las universidades y las instituciones sanitarias se deberían promover dichas intervenciones, ya que no solamente facilitaría a los profesionales enfermeros amortiguar y minimizar las consecuencias negativas del estrés laboral, sino que mejoraría su práctica clínica habitual.

Palabras clave:

Adaptación psicológica; estrés psicológico; agotamiento emocional; simulación clínica burnout

Title:

Strategies for coping with ocuppational stress in Nursing

Abstract:

The Nursing Staff is a group exposed to high levels of occupational stress. Coping strategies act as mediator variables between the stress perceived and its negative consequences, such as the Burnout Syndrome. The objectives of this article are to define the concept of coping strategies and their classification, to expose the empirical evidence found in nursing research, and to describe the main interventions for their development. Said interventions are: specific workshops or programs for the development of adaptive coping strategies (based on clinical simulation), and strengthening social support, relaxation techniques, change in wrong cognitions, and briefing sessions or meetings. Said interventions should be promoted from universities and healthcare institutions, because this would not only make it easier for nursing professionals to alleviate and minimize the negative consequences of occupational stress, but would also improve their daily clinical practice.

Keywords:

Psychological adaptation; psychological stress; emotional exhaustion; clinical simulationburnout

Introducción

La Enfermería está considerada como una profesión expuesta a altos niveles de estrés laboral (1,2). De hecho, el personal de Enfermería se ve sometido en su trabajo a diversos estresores laborales que provocan una serie de consecuencias negativas en su salud física y mental, constituyéndose en un colectivo con alto riesgo de desarrollar el conocido síndrome de burnout, tanto en Atención Primaria (3) como en Atención Especializada (4). Los factores laborales que determinan el bienestar y la salud de los profesionales enfermeros, y que han sido los más ampliamente investigados, son el grado de satisfacción laboral (5) y la turnicidad, y en mayor medida el turno nocturno (6). Estas investigaciones se han visto apoyadas por el hecho de que el personal de Enfermería es testigo directo del sufrimiento humano y que hace frente, en consecuencia, a un entorno laboral adverso, estresante y poco gratificante que fomenta la aparición del burnout (7).

Sin embargo, resulta paradójico que aunque una de las principales funciones de la Enfermería es la promoción del autocuidado del paciente (cuidando de otros la mayor parte de su tiempo), existen escasos estudios que demuestren que las enfermeras/os se cuiden a sí mismas, anteponiendo en muchas ocasiones el bienestar del paciente al suyo propio (8).

Los factores laborales anteriormente señalados que deben afrontar los profesionales enfermeros en su trabajo diario, unidos a la alta prevalencia del burnout dentro de la profesión, subrayan la necesidad de fomentar el autocuidado de la propia Enfermería. Una de las maneras de promover dicho autocuidado lo constituiría el desarrollo de estrategias de afrontamiento adaptativas al estrés laboral con la finalidad de mejorar la práctica clínica enfermera.

Los objetivos del presente artículo son definir el concepto de estrategias de afrontamiento y su clasificación; mostrar la evidencia empírica existente sobre el estudio de las estrategias de afrontamiento empleadas por los profesionales de Enfermería ante situaciones estresantes; y describir las principales intervenciones para el desarrollo y la mejora de las estrategias de afrontamiento adaptativas en dichos profesionales.

Definición de estrategias de afrontamiento

Las consecuencias negativas del estrés laboral aparecen como resultado de un proceso continuo en el que, sobre todo, fallan las estrategias de afrontamiento que suele emplear el profesional. Hay que señalar que el síndrome de burnout surge como una respuesta al estrés laboral crónico. Dichas estrategias actúan como variables mediadoras entre el estrés percibido y sus consecuencias. Estas estrategias de afrontamiento están, a su vez, determinadas por múltiples variables (9).

Una vez que la persona valora una situación como amenazante, el hecho de que aparezcan finalmente las manifestaciones de estrés laboral va a depender de la eficacia de las acciones que ponga en marcha para hacer frente a dicha amenaza. Estas acciones reciben el nombre de estrategias de afrontamiento, siendo su objetivo final la recuperación del equilibrio en las relaciones de la persona con su entorno (10). De esta manera, el afrontamiento sería el proceso por el que la persona intenta “manejar” la discrepancia entre las demandas que percibe de la situación (en el trabajo en este caso) y los recursos de los que dispone o cree disponer, y que la lleva finalmente a la valoración de la situación como estresante. Los esfuerzos por afrontar una situación o problema pueden ser muy variados y no llevar necesariamente a la solución del mismo, sino que también pueden ayudar a la persona a cambiar su percepción de la situación, a aceptarla con resignación y a escapar o evitarla (11).

Clasificación de las estrategias de afrontamiento

La investigación moderna sobre el afrontamiento comienza con la distinción entre el afrontamiento centrado en el problema y el centrado en la emoción. El primero intentaría influir en la fuente del estrés y el segundo intentaría minimizar las emociones negativas a través de estrategias como expresiones emocionales, búsqueda de apoyo y evitación (11). Esta distinción parte del modelo transaccional del estrés de Lazarus y Folkman (11) que se centra en la interacción del sujeto con su medio, en cómo este hace frente a las demandas que el medio le efectúa de forma continuada. Así, el sujeto realiza dos tipos de valoraciones de la situación estresante: una primaria (de la situación como tal) y una secundaria (de los recursos que dispone para hacerla frente). Dependiendo del resultado de estas dos valoraciones, el sujeto pondrá en marcha una u otra estrategia de afrontamiento. De esta manera, los anteriores autores señalan que las estrategias pueden servir, principalmente, para dos fines: alterar el problema que causa estrés o regular la respuesta emocional ante el mismo.

La principal crítica realizada al modelo transaccional del estrés de Lazarus y Folkman (11) consiste en que dentro de las estrategias de afrontamiento centradas en la emoción, diferentes autores han considerado otro tipo de estrategias cuya inclusión no está muy clara. Así, en los estudios de Bouchard et al. (12) y de Carver y Scheier (13) se echan de menos estrategias de afrontamiento disfuncionales, es decir, no adaptativas, incluyendo dentro las estrategias centradas en la emoción a la evitación.

Sin embargo, Connor-Smith y Flachsbart (14) señalan en su metaanálisis que análisis factoriales confirmatorios recientes han generado una gran consistencia sobre una estructura jerárquica del afrontamiento. Como se puede observar en la Tabla 1, en lo más alto de esta jerarquía se encontraría la distinción entre el afrontamiento de compromiso o adaptativo y de falta de compromiso o desadaptativo. Así, un afrontamiento de compromiso involucraría intentos activos para manejar la situación o las emociones asociadas a la misma y el afrontamiento de falta de compromiso supondría el propio distanciamiento del estresor o de sentimientos relacionados con el mismo (14).

En el siguiente nivel, el afrontamiento de compromiso puede ser diferenciado por los objetivos del afrontamiento en estrategias de control primario y secundario. Por lo tanto, este modelo jerárquico del afrontamiento produce tres familias centrales (afrontamiento de falta de compromiso, de compromiso de control primario y de compromiso de control secundario), cada una compuesta por más estrategias específicas. Así, el afrontamiento de falta de compromiso incluye estrategias tales como la evitación, la negación, el pensamiento ilusorio y la retirada. El afrontamiento de compromiso de control primario incluye estrategias dirigidas hacia el cambio del estresor y de emociones relacionadas, mediante el afrontamiento orientado al problema o esfuerzos para regular y expresar adecuadamente las emociones. El afrontamiento de compromiso de control secundario incluye estrategias que enfatizan la adaptación al estrés, tales como la aceptación, la reestructuración cognitiva, el pensamiento positivo o la distracción. Revisiones posteriores han revelado que la distinción que parece tener mayor importancia es la de afrontamiento de compromiso vs. falta de compromiso (15). En la Tabla 1 se muestra la organización jerárquica de las estrategias de afrontamiento, así como la definición de cada una de ellas.

Evidencia empírica en la investigación enfermera

El estrés laboral al que se debe de enfrentar el personal de Enfermería en su práctica clínica habitual está influido por una serie de procesos cognitivos y emocionales, que van variando a lo largo de la situación estresante en la misma medida en que se procesa la información proveniente del entorno y de los factores internos de cada individuo (16). Los ejemplos de situaciones estresantes en la práctica clínica enfermera son abundantes, por ejemplo: el desvanecimiento de un paciente en la consulta de Atención Primaria o en la planta de hospitalización, el aviso de un familiar gritando que al paciente le pasa algo grave, la propia sobrecarga de trabajo, etc. Sin embargo, la situación que produce más estrés en los profesionales enfermeros es, probablemente, una parada cardiorrespiratoria (PCR). En dichas situaciones se activa en primer lugar un procesamiento automático que desencadena una respuesta emocional (la alerta de la situación estresante). En segundo lugar se produce una fase en la se produce un mayor control sobre el procesamiento (identificación, valoración y toma de decisiones ante la situación de estrés). Por último, se produce la fase en la que se movilizan esfuerzos y recursos para llevar a cabo el manejo de la situación y las estrategias de afrontamiento personales (16). Por ejemplo, ante una PCR, la primera reacción habitualmente es alertar, posteriormente se identifica y valora que el paciente está en parada y que se debe de seguir el protocolo del centro sanitario y, por último, se movilizan los recursos necesarios, como puede ser traer el carro de paradas, iniciar maniobras de reanimación cardiopulmonar (RCP), etc.

Por lo que respecta específicamente a las estrategias de afrontamiento empleadas por los profesionales de Enfermería ante situaciones estresantes en su práctica clínica habitual, las principales revisiones e investigaciones internacionales llevadas a cabo han demostrado que las estrategias más empleadas por los mismos son: la solución de problemas (mediante la planificación de la solución ante la situación estresante), la búsqueda de apoyo social (entre sus propios compañeros de trabajo y/o amigos), la regulación emocional (a través del autocontrol de las propias emociones) y la reestructuración cognitiva (mediante la reevaluación positiva de la situación estresante) (17-22).

Aunque estas estrategias de afrontamiento se pueden considerar dentro del afrontamiento de compromiso y, por lo tanto, como adaptativas, Carver et al. (23) sugieren que no importa tanto el carácter activo o pasivo de una estrategia mientras esta resulte ser útil y beneficiosa para resolver exitosamente una situación estresante. De esta manera, ante situaciones estresantes en la práctica clínica enfermera que se puedan y deban resolver en ese momento (el caso de la PCR anteriormente señalado), se deberían poner en marcha estrategias de afrontamiento centradas en el problema o activas, mientras que en aquellas situaciones en donde la resolución es más incierta, y que no dependan tanto de la intervención enfermera (p. ej.: ante un paciente en situación de últimos días), las estrategias centradas en la emoción o pasivas se considerarían como adaptativas en dichas situaciones. Así, Payne (24) encontró que el personal de Enfermería de cuidados paliativos, que empleaba estrategias de afrontamiento centradas en la emoción, mostraba menores niveles de burnout que sus compañeros que utilizaban estrategias de afrontamientos centradas en el problema, consideradas a priori como más adaptativas. Por lo tanto, la puesta en marcha de una estrategia de afrontamiento u otra depende no solo del tipo de situación estresante, sino de la unidad o institución sanitaria donde se trabaje y, además, del paciente al que vayan dirigidos los cuidados enfermeros.

A pesar de ello, actualmente existe un consenso en señalar que las estrategias de afrontamiento más adaptativas (relacionadas con el afrontamiento de compromiso) al estrés laboral constituyen un recurso personal que disminuye las consecuencias negativas del estrés laboral en la Enfermería, aumentando el bienestar de la misma (25-27). Asimismo, la evitación del empleo de estrategias de afrontamiento menos adaptativas (relacionadas con el afrontamiento de falta de compromiso) por parte de los profesionales enfermeros disminuye su estrés y hace que se sientan mejor consigo mismos (27).

Intervenciones para el desarrollo y mejora de las estrategias de afrontamiento

Las revisiones e investigaciones anteriormente señaladas han propuesto una serie de intervenciones para el desarrollo y mejora de las estrategias de afrontamiento en los profesionales de Enfermería, siendo las propuestas principales: los talleres o programas específicos de entrenamiento de estrategias de afrontamiento adaptativas (17-28), el fortalecimiento de las fuentes y relaciones de apoyo social (18,19,26,27), las técnicas de relajación (19,25,28), el cambio de cogniciones inadaptativas o erróneas (25) y las sesiones o reuniones informativas (19).
En lo que respecta a la instauración de talleres o programas específicos de entrenamiento de estrategias de afrontamiento adaptativas, no solamente se deben centrar en la maximización del empleo de estrategias de afrontamiento de compromiso y de apoyo (mediante un afrontamiento activo, planificando, reevaluando positivamente, aceptando la situación o pidiendo ayuda a los demás), sino también en la evitación o minimización del empleo de estrategias de falta de compromiso con la situación estresante (mediante la autodistracción, la autoculpa o la negación y el abandono de dicha situación) (27).

Dichos programas de entrenamiento se pueden basar en técnicas de roleplaying que, en la actualidad, se pueden poner en marcha mediante la simulación clínica (29) de las situaciones estresantes más comunes que se pueden dar en la práctica clínica enfermera. La adquisición de competencias enfermeras es imprescindible, por lo que es recomendable la incorporación de la simulación clínica como método de entrenamiento de las mismas (30). De hecho, la simulación clínica se constituye como la técnica actual y futura para la formación en distintos ámbitos sanitarios (31). Específicamente, esta técnica se viene utilizando en la atención del paciente en estado crítico desde hace años en la formación y entrenamiento de técnicas de resucitación (31).

Respecto al fortalecimiento del apoyo social, se ha propuesto la instauración de programas para la promoción de las relaciones sociales. Uno de los programas que más difusión ha tenido internacionalmente ha sido el elaborado por Fordyce (32) con sus 14 claves para ser feliz. Estas cualidades clave están relacionadas con tres grandes ámbitos sociales: a) dedicar más tiempo a la vida social: promocionando la participación en actividades sociales, tanto en el plano formal (organizaciones, clubes, asociaciones, etc.) como informal (amigos, vecinos, compañeros de trabajo, familia, etc.) creando sentimientos de satisfacción y de pertenencia que elevan el grado de bienestar; b) desarrollar una personalidad sociable y atractiva: favoreciendo una personalidad extravertida, y c) mejorar las relaciones íntimas: promocionando el desarrollo de vínculos sociales (32). Mediante este programa de intervención específico, o de otros derivados del mismo, los profesionales enfermeros pueden aprender a afrontar adaptativamente determinadas situaciones estresantes con la ayuda de los demás.

En cuanto a las técnicas de relajación, la técnica que ha demostrado más eficacia (y es la más empleada) es la técnica de relajación muscular progresiva de Jacobson. En menor medida, se han empleado otras técnicas de relajación como la técnica de relajación autógena de Schultz, la meditación, el biofeedback e, incluso, la autohipnosis (28).

Por lo que respecta al cambio de cogniciones inadaptativas o erróneas, las intervenciones llevadas a cabo se han basado en la terapia cognitiva de Beck y terapia racional-cognitiva de Ellis (25). La finalidad de este cambio del componente cognitivo del proceso de afrontamiento consiste en provocar que las acciones y decisiones posteriores (componente conductual) que tomen los profesionales enfermeros sean las más eficaces y adaptativas para las situaciones de estrés que deben afrontar.

Por último, mediante las sesiones o reuniones informativas (debriefing o briefings) se anima a los participantes tras haber vivido una experiencia estresante en el lugar de trabajo a compartir sus emociones, a preguntar dudas, reflexionar y proporcionar información a los demás (33). Por tanto, mediante un aprendizaje meramente vicario, los profesionales de Enfermería, además de compartir su experiencia estresante, pueden aprender a afrontarla imitando a sus propios compañeros. Hay que destacar que actualmente el debriefing o briefings es un pilar fundamental en la simulación clínica, ya que los profesionales enfermeros mediante las sesiones o reuniones informativas tras cada situación clínica simulada pueden compartir su experiencia y aprender de sus errores, constituyendo de esta manera, la base de un aprendizaje posterior.

Conclusiones

La investigación enfermera sobre el afrontamiento del estrés de los profesionales de la Enfermería tiene una serie de implicaciones clínicas importantes, ya que las estrategias de afrontamiento adaptativas al estrés laboral constituyen un recurso personal relevante para la mejora de la práctica clínica habitual de los mismos. Las estrategias de afrontamiento se pueden intervenir clínicamente (tanto individual, como grupalmente), al tratarse de factores modificables, mediante intervenciones específicas para su mejora y desarrollo (17-33). Asimismo, el entrenamiento de dichas estrategias facilitaría a los profesionales enfermeros amortiguar y minimizar las consecuencias negativas del estrés laboral, siendo la más perjudicial para los mismos la aparición del síndrome de burnout.

Las intervenciones más documentadas y que han demostrado una mayor eficacia son los talleres o programas específicos de entrenamiento de estrategias de afrontamiento adaptativas al estrés laboral. Dichos talleres o programas pueden basarse en técnicas de roleplaying que, en la actualidad, se pueden entrenar mediante simulación clínica. Otro tipo de intervenciones que han demostrado su eficacia son los programas para el fortalecimiento del apoyo social y la promoción de las relaciones sociales, las técnicas de relajación (sobre todo la relajación muscular progresiva de Jacobson), el cambio de cogniciones inadaptativas o erróneas y las sesiones o reuniones informativas (debriefing o briefings). Estas últimas no solamente se pueden utilizar tras situaciones estresantes reales, sino tras diferentes situaciones de la simulación clínica.

Por lo tanto, desde las universidades y las propias instituciones sanitarias se deberían promocionar este tipo de intervenciones y programas específicos para el desarrollo y mejora de estrategias de afrontamiento adaptativas empleadas por los profesionales enfermeros ante situaciones estresantes en su entorno laboral, con la finalidad de mejorar su práctica clínica enfermera habitual.

Financiación

Ninguna.

Conflicto de intereses

Ninguno.

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