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Metas de Enfermería

Metas de Enfermería

OCTUBRE 2017 N° 8 Volumen 20

Actualidad enfermera. Reproducción asistida: profesionales que ayudan a cumplir un sueño

Sección: Enfermería al Día

Autores

Silvia López Criado

Redactora de Metas de Enfermería

Resumen

España encabeza el ranking europeo como el país en el que se llevan a cabo más ciclos de tratamiento de reproducción asistida. En 2014, según el estudio presentado por la Sociedad Europea de Embriología y Reproducción Humana (ESHRE) en su XXXIII Reunión Anual, se alcanzó la cifra total de 109.275 ciclos de tratamiento, superando a Rusia (94.985) y a Francia (90.434). Al otro lado se encuentran las historias, las ilusiones y frustraciones que ponen rostro a esas cifras, y los profesionales enfermeros que con su labor acompañan a los pacientes a lo largo del camino que recorren.

“Hay pacientes que toman una actitud minimizadora de la carga emocional que conlleva el tratamiento, da la impresión de que no les afecte, otras no se atreven a preguntar por no molestar y otras que lo viven con una gran dosis de sufrimiento, con demandas constantes hacia las enfermeras, necesitando un profesional que les escuche con el máximo respeto, que esté a su lado ofreciendo un ambiente calmado en todas las fases del proceso”, explica la psicóloga y enfermera Vicenta Giménez Molla, responsable de la Unidad de Psicología en Medicina Reproductiva del Hospital de Día Quirónsalud de San Sebastián. Y es que cada paciente vive el proceso de reproducción asistida de forma muy diferente y la enfermera/o es el primer contacto que esta tiene con el equipo, pudiendo incluso detectar problemas de índole sexual, de comunicación entre la pareja, familiares, trabajo, etc.

Evolución en el perfil de la paciente: avance científico y social

Son varios los factores que inciden en el cambio del perfil de la paciente que acude a las clínicas de reproducción asistida (RA). Si se atiende a la edad, la inclusión y consolidación de la mujer en el ámbito laboral hace que la edad en la que esta planifica su maternidad se retrase; hace treinta años era impensable que un porcentaje elevado de las mujeres tuvieran su primer hijo pasados los 35 años; en la actualidad es un hecho. Por su parte, indica Clara Pardos Torrents, enfermera especialista en reproducción asistida en Salud de la Mujer Dexeus (Barcelona), “antes de la crisis económica el tipo de pacientes era más variado, en el sentido de que procedían de casi todos los estratos sociales. De todas las edades y profesiones y con capacidad para afrontar el pago con relativa facilidad. A partir de la crisis, el tipo de paciente es de mayor edad, con mayor estabilidad económica y laboral, etc.”.

Para esta profesional de más de 14 años dedicada a la reproducción asistida: “también hay que tener en cuenta que la Seguridad Social no cubre este tipo de tratamientos cuando las mujeres superan los 40 años, por lo que todas estas pacientes están obligadas a acudir a un centro privado para acceder a uno”.

Los avances científicos han posibilitado que la edad avanzada de la mujer no sea un impedimento excluyente en todos los casos para poder ser madre. “Actualmente se está trabajando mucho en el campo del diagnóstico genético preimplantacional (diagnóstico genético de los embriones previo a ser transferidos). En pacientes de edad avanzada es una técnica muy recomendada dado la alta tasa de embriones aneuploides”, explica Clara Pardos.

Por su parte, Ana Díez del Valle Medrano, enfermera en la Unidad de Reproducción Asistida del Centro Médico Milenium Alcobendas de Sanitas (Madrid), también destaca “la tendencia al alza de mujeres que buscan preservar su fertilidad antes de que su reserva ovárica disminuya exponencialmente y sus posibilidades de ser madre en un futuro se vean mermadas; todavía no he visto que este perfil baje de los 30 años”, apunta.

Papel enfermero en el proceso de reproducción asistida

Un tratamiento de reproducción asistida (RA) lo conforman una serie de fases. “En el desarrollo de las diferentes fases del tratamiento de RA, el profesional de Enfermería colabora con el médico en la primera consulta: documentación a cumplimentar, registros informáticos y ecográficos. En las siguientes consultas se encarga de explicar detalladamente la preparación y la administración de la medicación que manejarán las pacientes en casa. En este espacio de tiempo también se suelen resolver dudas sobre efectos secundarios de esos fármacos o lo que se debe o no se debe hacer durante el tratamiento”, explica Ana Díez.

Por otro lado, los profesionales de Enfermería participan activamente en el quirófano, donde realizan funciones propias de enfermera “circulante” e “instrumentista”. “Las intervenciones que se pueden llevar a cabo son: punciones ováricas, histeroscopias, biopsias testiculares, transferencias embrionarias, inseminaciones artificiales. Preparamos y esterilizamos el instrumental, colaboramos en todo lo que necesiten el médico anestesista y ginecólogo; y en muchas ocasiones marcamos la correcta marcha de la actividad dentro de quirófano, realizando seguimiento de la recuperación de los pacientes en las habitaciones-box”, continúa Díez.

Sin embargo, la labor enfermera va más allá de la atención física de la mujer, también está implicada en el plano psicológico por ser el profesional sanitario que probablemente más cerca y disponible se encuentra de las pacientes y sus parejas a lo largo de todo el proceso. “Es fundamental que puedan llevar a cabo una escucha activa y una atención centrada en los pacientes, asesorarles, resolver sus dudas, instruirles en el uso de las medicaciones, así como poder ser la primera línea de actuación ante desajustes emocionales y en la detección precoz de posibles complicaciones tanto de índole médica como psicológica”, apunta la psicóloga y enfermera Vicenta Giménez Molla.

Además, la labor enfermera en este ámbito no se limita al aspecto asistencial y de cuidados, también forma parte del equipo de investigación, desarrollando líneas propias basadas en evidencia científica. Pese a ello, comenta Clara Pardos, “la investigación enfermera en el campo de la reproducción asistida está en fase de desarrollo. En el ámbito nacional, la investigación en Enfermería se ha centrado sobre todo en la creación de guías de cuidados, dado que no existe demasiada bibliografía específica para este campo, y en la realización de estudios a través de cuestionarios (SCREENIVF, FertiQoL) para valorar psicosocialmente a los pacientes que se someten a estos tratamientos y así poder ofrecer mejores cuidados”.

“Actualmente no se encuentran muchas referencias bibliográficas en el ámbito nacional en las que la actuación enfermera cobre relevancia dentro del ámbito clínico de la RA. En las últimas reuniones y congresos que han tenido lugar en España —apunta la experta Ana Díez— se ha puesto en conocimiento de los participantes que existen grupos de trabajo paramédico que siguen alguna línea de estudio, y cuyo objetivo es una mejora en la asistencia enfermera. De igual manera, algunas líneas de estudio se dirigen a fortalecer y perfeccionar la parcela de la ovodonación: guía informativa para donantes, cuestionarios de satisfacción y el tan esperado Registro Nacional de Donantes, que hoy por hoy no se ha llegado a implementar, a pesar de que la ley lo exige desde la primera regulación de la RA (1988) y lo revalide en la del 2006”.

¿Qué formación necesita una enfermera de RA?

Aunque para el desarrollo de la labor enfermera dentro del ámbito de la RA no se necesita una formación especializada, “sí que se recomienda realizar el título de Experto Universitario en Enfermería de la Reproducción impulsado por la Sociedad Española de Fertilidad (SEF). Este título incluye también formación bioética específica para los pacientes de reproducción”, explica Clara Pardos.

Asimismo, también indica que es recomendable el ESHRE Certificaction for Nurses and Midwives, promovido por la European Society of Human Reproduction and Embryology (Sociedad Europea de Embriología y Reproducción Humana) que se implantó en el año 2015. Se trata de una formación más extensa y valorada en el ámbito europeo sobre conocimientos en reproducción asistida. Incluye temas que van desde la anatomía y fisiología de la reproducción hasta el apoyo psicosocial que se debe proporcionar y cómo proporcionarlo a los pacientes que han de realizar un TRA”, explica Pardos. Desde la ESHRE recomiendan también la lectura de su guía para el personal de reproducción asistida titulada Routine pshychosocial care in infertility and medically assisted reproduction – A guide for fertility staff.

Por otro lado, la RA se sustenta sobre una legislación y unas normas que son de obligado cumplimiento: la Ley 14/2006, reales decretos, directivas europeas, normativas autonómicas, requisitos documentales, órdenes ministeriales... “Los profesionales enfermeros tienen que tenerlos en cuenta, al igual que las normativas generales relacionadas con el paciente (Ley 41/2002 sobre Autonomía del paciente, la Ley 44/2003 de Ordenación de las profesiones sanitarias)”, explica Ana Díez. “No puede obviarse que la RA aborda casos en los que confluyen aspectos éticos, psicológicos, económicos, clínicos y jurídicos. Existen diferentes modelos de familia y, por ello, necesitamos conocer los matices asociados a los mismos (mujer sola, matrimonio heterosexual, matrimonio homosexual femenino, pareja de hecho homo o heterosexual); y por supuesto, todos los aspectos legales derivados de la necesidad de hacer uso de la donación de gametos”.

Abordaje psicológico

Las alteraciones psicológicas que se producen en los tratamientos de reproducción asistida son comunes a todos sus usuarios y especialmente a sus usuarias. “Las parejas heterosexuales que acuden a una unidad de reproducción asistida vienen tras meses o incluso años de fracasos mensuales. Estas parejas acuden con una carga elevada de duelos mensuales y frustración —continua la psicóloga Giménez Molla—. En ocasiones son sabedores de dificultades para llevar a cabo su proyecto reproductivo como, por ejemplo, las parejas donde uno de sus miembros ha padecido anteriormente una enfermedad y ha recibido un tratamiento que perjudica la fertilidad, en este supuesto, las parejas acuden ilusionadas y esperanzadas a la medicina reproductiva y no acusan la carga de duelos y frustraciones mensuales”.

Por otro lado, las parejas homosexuales (lesbianas) y las mujeres sin pareja, a priori, no poseen ningún problema de esterilidad médica, sino que su problema es no contar con un gameto masculino. “En estos casos acuden a la medicina reproductiva para que les ayuden en su proyecto familiar. Pero si hay algo común en todas ellas es que pueden recibir diagnósticos inesperados o malas noticias ante pronósticos inciertos, como puede ser el diagnóstico de una menopausia precoz, lo que supone un duelo importante ante la posible pérdida de la vinculación genética con sus futuros hijos, el duelo por la fertilidad perdida, por su propia autoimagen, etc.”, apunta la psicóloga.

A veces, el entorno genera mensajes que incrementan el malestar en la pareja y aumenta su carga de ansiedad y frustración. “Reciben mensajes del tipo: «con los bien que estáis sin hijos, ya te dejo yo los míos y se te quitan las ganas...», lo que genera una desvalorización por el sufrimiento que están teniendo. O peor aún, «¿vosotros para cuándo?», «los jóvenes de hoy sois egoístas, no queréis formar familias» y en cambio están deseándolo, intentándolo con todas sus energías, pero simplemente no lo han comunicado. Es importante ser cuidadosos y respetuosos a la hora de preguntar «¿tú tienes hijos?» y los enfermeros tienen una gran labor de educación y concienciación social”, explica Giménez Molla.

Puede que reciban mensajes bienintencionados del tipo “relájate, vete de vacaciones”, “si adoptas entonces te embarazas”, “todo es psicológico”, etc., y “es cierto que el estrés afecta, pero no del modo en el que uno imagina y, por lo general, hay una causa médica para la disfunción reproductiva. Si fuera tan fácil, en lugar de unidades de medicina reproductiva, habría más agencias de viajes para embarazarse”, apunta la psicóloga y enfermera.

Reproducción asistida en España en cifras

Según los últimos datos del Registro Nacional de Tratamientos de Reproducción Asistida en España, elaborado por la Sociedad Española de Fertilidad, y subvencionado por el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad, gracias a estas técnicas nacieron en 2014 en España 33.934 bebés, el 20,4% se trató de partos múltiples. La tasa de dichos partos continúa con la tendencia de disminución de los últimos años, siguiendo el objetivo que se planteó la comunidad científica de la transferencia de embrión único (conocido como SET). En 2014 se han conseguido las cifras más bajas de partos múltiples de la historia de la reproducción asistida en España.
El 47% de los ciclos de fecundación in vitro (FIV), con independencia de la procedencia de los óvulos, se ha realizado a pacientes de entre 35 y 39 años. En cuanto a la inseminación artificial, el 93,5% son ciclos de mujeres menores de 40 años y un 6,5% de mayores de 40.