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Metas de Enfermería

Metas de Enfermería

JULIO 2019 N° 6 Volumen 22

Enfermeros por el mundo. Nueva Jersey

Sección: Enfermería al Día

Autores

Natalia Hernández Manjón.

Redactora de Metas de Enfermería

Resumen

Roberto Galao es un enfermero enamorado de la salud mental, de los cuidados críticos y la cardiología. Hace unos años emprendió un viaje que le cambió la vida y puso rumbo hacia Nueva Jersey (EE.UU.), donde trabaja en el campo de la cirugía cardiaca. El camino no ha sido sencillo, demandan muchos requisitos, el sistema sanitario es totalmente distinto y a veces la adaptación no es fácil, y aunque el volver a España es una idea que siempre ronda por la mente, aún le queda un largo camino al otro lado del charco.

Pregunta. Ha estado muchos años trabajando como enfermero en España. ¿Qué le llevó a querer salir al extranjero?
Respuesta. La búsqueda de mayor desarrollo y estabilidad profesional y, sobre todo, el poder ofrecer a mis hijos más oportunidades en el futuro.

P. ¿Por qué eligió Nueva Jersey?
R. Tengo amigos aquí, los conocí a través de la Transcultural Nursing Society, que me han ayudado mucho; tener contactos cuando uno migra es importante. En esta zona también hay muchos hospitales y la conexión con Nueva York es fácil, con lo cual hay un mercado de trabajo muy amplio además de un sistema educativo bastante bueno.

P. ¿A qué especialidad se dedica? ¿Siempre quiso dedicarse a ello?
R. Vocacionalmente me gusta la salud mental. De hecho, en su día hice la especialidad vía EIR, aunque esa es otra historia. Mi otro gran amor son los cuidados críticos y la cardiología. Actualmente trabajo en el campo de la cirugía cardiaca. Mi educación de máster aquí fue como “acute care nurse practitioner”, algo así como “nurse practitioner” en Atención Especializada. Hace muchos años que me interesé por esta figura y eso fue lo que me llevó en un principio a venir a cursar el máster.
P. ¿Cuál diría que fue su mejor y su peor experiencia como enfermero?
R. Lo peor fue el comienzo, sin duda. Cuando migras las cosas no son como en “Españoles por el mundo” llena de unicornios… Fue un choque cultural muy grande y hay que pelear mucho. Lo mejor es la multiculturalidad, la aceptación por parte del resto del equipo y, sobre todo, el trato con los pacientes. No he tenido ni una sola queja o comentario por venir de otro país. Los Estados Unidos es un país muy inclusivo a pesar de lo que pueda parecer en este momento.

P. ¿En qué se diferencia el sistema sanitario de allí del español?
R. Es bien conocido que el sistema sanitario de aquí es privado. No es tan malo como pueda parecer en un principio y no se deja morir a la gente en la calle. Dicho esto, es un modelo fallido que no se va a sostener en un futuro cercano y esto preocupa mucho. Parecía que iba a haber un punto de inflexión con Obama, pero hemos vuelto a perder cuatro años. Sin embargo, la transparencia de los resultados y la seguridad del paciente es algo que hace que cada hospital y profesional se tenga que esforzar en el día a día a un nivel muy alto.

En cuanto a la profesión enfermera está mucho mejor regulada y organizada. El peso e influencia de las asociaciones profesionales es muy grande. La seguridad del paciente ha sido el ariete en muchas de las reivindicaciones. En España no ha calado el concepto de que los lugares con menos enfermeras o con peores condiciones de trabajo la mortalidad de los pacientes es mayor. Teniendo en cuenta que España tiene uno de los peores ratios enfermera-paciente de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), uno puede hacer algunas cuentas. Mientras que las propuestas del colectivo enfermero se planteen como reivindicaciones corporativas y no soluciones a problemas concretos que van a tener un impacto en el paciente, fracasarán. Un ejemplo claro es el tema de las “especialidades”.

P. En EE.UU., como ha comentado, el sistema sanitario es privado, teniendo que pagar para acceder a los cuidados de un hospital. ¿Qué ocurre en caso de que llegue una persona sin recursos? ¿Hay alguna otra manera o institución que sí les atienda?
R. El hospital tiene la obligación de atender a todo el mundo que acude de urgencias. Dependiendo del estado se puede solicitar Medicaid de urgencias. De esta manera, puedo decir con orgullo, que hemos hecho trasplantes cardiacos a personas, ya no sin seguro, sino sin residencia. La mayoría de hospitales también tienen clínicas que aceptan a todo el mundo. En cualquier caso, como decía antes, esto no es sostenible y en ocasiones he tenido que vivir situaciones inimaginables en un país con un sistema público.

La gente en España debería apreciar más lo que supone tener un sistema público, en especial la joya de la corona que es la Atención Primaria. En cualquier caso, la apreciación, por sí sola, no va a ayudar a poner al sistema en el siglo XXI, se debe aprender que el ser crítico no supone ir en contra del sistema, tal vez sea lo contrario. La prioridad debería ser la medición de resultados y la transparencia. Es la única forma de conocer los problemas y buscar soluciones.

P. ¿Cuáles son los puntos positivos y negativos de vivir y trabajar allí?
R. Lo que más me gusta es la multiculturalidad del equipo. Aquí puedes encontrar a personas de todo el mundo. Culturalmente también es un sistema que premia el esfuerzo y se admira al emprendedor. Desde un punto de vista más profesional es muy positivo la cantidad de ofertas de trabajo, salarios competitivos, posibilidades de desarrollo, la clara regulación de la profesión, la profesionalización de la gestión, las posibilidades en educación, así como la medición de resultados y la seguridad del paciente (y la transparencia de cara al usuario de estos).

P. ¿Echa de menos España? ¿Ha pensado en regresar?
R. Se echa mucho de menos España y sobre todo a la gente a la que uno se deja. Muy pocas personas emigran por gusto. Como primera generación, no creo que nunca me pueda sentir de aquí, aunque en España a veces también me siento raro. Es hiriente oír o leer comentarios de líderes hablando de la buena aceptación de las enfermeras españolas en el extranjero. Lo ideal es que nadie se tuviera que marchar.

El volver a España siempre está en la mente. No creo que en el ámbito político se esté haciendo lo suficiente para que regresemos los enfermeros que estamos en el extranjero, tal y como marca la Constitución. En cualquier caso, de forma realista, tendremos que ver lo que quieren hacer nuestros hijos, ya que están a punto de empezar la universidad, aunque casi un 40% de paro en menores de 30 años no es un buen aliciente para que vuelvan tampoco.

P. ¿Cómo encontró el trabajo? ¿Conocía a otros enfermeros que trabajaran en Nueva Jersey?
R. Como decía, mis amigos me ayudaron a conectar con gente. La cultura laboral aquí en muy receptiva y está acostumbrada a recibir a enfermeras extranjeras. Por otro lado, durante mi primera estancia aquí, cuando hice el máster con la beca de la Fundación La Caixa en NYU, pude mantener el contacto con algunos compañeros y con los hospitales en los que hice prácticas. Mi directora de máster trabaja en cardiología de Monte Sinai; el resto es historia.

P. ¿Qué consejo le daría a los enfermeros que quieran salir al extranjero?
R. Que lo hagan cuanto antes y que no va a ser fácil. Por otro lado, que se tenga una mente abierta. La Enfermería varía de país en país y el primer mecanismo de defensa al migrar es el etnocentrismo. No creo que haya una Enfermería mejor o peor conceptualmente, solo diferente. Al final uno tiene que encontrar un sitio en el que se sienta cómodo y esto puede llevar tiempo. Paciencia y trabajar duro.

REQUISITOS PARA TRABAJAR COMO ENFERMERO EN NUEVA JERSEY:

  • Documentación:
    • Visado. Posteriormente, hay que obtener la licencia como enfermera, a través de los colegios de Enfermería de cada estado, “board of nursing”.
    • Aprobar el examen NCLEX.
  • Nivel de idioma:
    TOEFL nivel 83 (B2-C1 en Europa).
  • Título:
    Convalidar el título puede variar según el estado. Hay una agencia llamada CGFNS que se encarga de esta convalidación.