Asesoramiento científico y competencia política enfermera

Sección: Editorial

Autores

Azucena Santillán García

El asesoramiento científico en política tiene el objetivo de acercar el conocimiento científico al debate de las políticas públicas y facilitar la toma de decisiones basadas, o al menos informadas, en evidencias.
 
Cada vez son más las organizaciones democráticas que demandan acceso a este tipo de conocimiento y esta demanda se da tanto en el ámbito local como internacional. Actualmente nos encontramos que cada vez hay más mecanismos y estructuras de asesoramiento científico, lo que deriva en espacios de confluencia entre expertos científicos y decisores de las políticas públicas. En el ámbito parlamentario existen las “Oficinas parlamentarias de asesoramiento científico y tecnológico” (OPACT), que están presentes en más de 20 países. Aunque España tiene un buen sistema reactivo de asesoramiento científico y tecnológico, tanto para el poder ejecutivo como para el legislativo, carece de un sistema proactivo como las OPACT. La labor de estas oficinas es interesante porque facilitan encuentros regulares entre científicos y políticos para que estos estén al tanto del nuevo conocimiento que aporta la investigación y de las tecnologías que estarán disponibles próximamente y sobre las cuales sería interesante legislar.
 
Con el objetivo de cambiar esta situación y poner la ciencia y el conocimiento al servicio de la Democracia, surgió en España la iniciativa ciudadana independiente #CienciaEnElParlamento (http://www.cienciaenelparlamento.org). Esta campaña mostró al Congreso de los Diputados la necesidad de contar con una OPACT y lo hizo a través de unas jornadas a modo de prueba piloto y que tuvieron el apoyo de más de 3.000 personas y 200 instituciones (universidades, institutos de investigación sanitaria, fundaciones, asociaciones de pacientes, agentes sociales, etc.). El resultado ha sido la aprobación unánime en el Congreso de la creación de una OPACT en España (1,2).
 
En esta iniciativa tuve el privilegio de ser seleccionada como “técnico en asesoramiento científico” y de esta manera pude poner en práctica lo que desde hace tiempo se viene subrayando, y es el rol de las enfermeras en las políticas públicas. La participación de las enfermeras en el ámbito político puede tener distintos abordajes y uno de ellos es el asesoramiento científico. Personalmente reconozco que al principio me sentí cohibida al compartir responsabilidad con investigadores de centros de investigación nacionales e internacionales, pero una vez comenzamos la actividad, ese sentimiento desapareció y pude apreciar la fluidez de las relaciones y la riqueza del producto que estábamos obteniendo. Una de las conclusiones de esta experiencia es que las enfermeras somos científicas de pleno derecho y que el trabajo multidisciplinar es absolutamente necesario y muy beneficioso. Esto no es tanto una conclusión sino más bien el refuerzo de algo que las enfermeras ya sabíamos. Como profesión contamos con las competencias necesarias para poder responder a las necesidades de conocimiento científico de las organizaciones democráticas (3), y además estamos especialmente dotadas de habilidades para “intervenir en la vida pública porque nuestro nivel de competencia nos permite la individualización y la contextualización de las políticas” (4).
 
Estamos en un momento político y social en donde las enfermeras necesitamos desarrollar la competencia política como parte fundamental de nuestro compromiso profesional. La ONU, la OMS y el propio CIE subrayan que el principal motivo de riesgo para la salud de las personas es la pobreza y que la cobertura sanitaria universal es la solución a ese riesgo. Por eso es necesario disponer de sistemas sanitarios centrados en las personas y además que sean sostenibles, es decir, coste-eficientes. En este sentido debemos tener presente las afirmaciones de la Dra. Alberdi en cuanto a la idoneidad de las enfermeras para desarrollar la competencia política: “vemos aspectos de la realidad individual y grupal que nadie más percibe” y “somos las profesionales más y mejor capacitadas para resolver una amplia variedad de problemas y necesidades, con relación a la salud y al desarrollo de las personas y las comunidades…”.
 
Así pues, la competencia política, entendida como “la capacidad para intervenir en la redacción, desarrollo y gestión de las políticas públicas con el objetivo de cambiar las condiciones que producen inequidad” (4)  se convierte en el próximo reto de las enfermeras. En definitiva, debemos tener presente que como enfermeras es necesario que nos involucremos en la vida social y política de la comunidad. Nuestra visión de los problemas que afectan a las personas es amplia, y además tenemos el enfoque científico, lo que la convierte en una poderosa herramienta para la toma de decisiones.

Bibliografía

1.    Santillán-García A, Oliver E, Grigorian-Shamagian L, Climent AM, Melchor L. El conocimiento científico en las políticas públicas: #CienciaenelParlamento y la necesidad de una oficina parlamentaria de asesoramiento científico y tecnológico. Rev Gac. Sanit 2019. Doi: doi.org/10.1016/j-gaceta. 2019.08.004
2.    Catanzaro M. Spain to establish parliamentary office of science. Nature. 2018; 10. Doi:1038/d41586-018-07823-x
3.    Ellenbecker C, Edward J. Conducting Nursing Research to Advance and Inform Health Policy. Policy, Politics, & Nursing Practice. 2016; 17(4):208-17. Doi.org/10.1177/1527154417700634
4.    Alberdi Castell R. La competencia política enfermera. Rev ROL Enferm 2019; 42(1):22-30.