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Metas de Enfermería

Metas de Enfermería

SEPTIEMBRE 2020 N° 7 Volumen 23

Reflexiones sobre el cuidado canguro y bebés prematuros

Sección: Cartas a la Directora

Autores

María del Carme Vidal-Pons

Enfermera. Máster en Ciencias de la Enfermería. Especialista en Enfermería Pediátrica. Unidad Neonatal. Hospital Universitari Joan XXIII. Tarragona

Contacto:

Maria del Carme Vidal-Pons. Hospital Universitari Joan XXIII. C/ Doctor Mallafrè Guasch, 4. 43005 Tarragona.

Email: mariacarme.vidal@gmail.com

Estimada directora:

Me es grato ver publicado en su revista un artículo de revisión sobre el método canguro (1), aunque difiero sobre la necesidad de desarrollar protocolos de implementación que permitan homogeneizar este cuidado de Enfermería. La experiencia asistencial hace que este acto relacional pueda ser integrado en la praxis con una dimensión distinta a la que he encontrado en la revisión bibliográfica. Intentaré justificar este proceso de pensamiento.

La atención de Enfermería en una unidad neonatal tiene como objetivo final que los progenitores proporcionen al alta hospitalaria un cuidado óptimo al neonato prematuro, a la par que puedan detectar de forma precoz variaciones en el estado de cobertura de sus necesidades. Para las enfermeras, el ingreso de un neonato en la unidad proporciona una excelente oportunidad para acompañar a los padres en las respuestas humanas debidas al nacimiento de un nuevo miembro frágil en el núcleo familiar. La situación que están viviendo será, probablemente, distinta a la que habían planeado durante la gestación.

En primer lugar, el cuidado canguro aporta a la relación bebé prematuro/progenitores proximidad e intimidad y fomenta un ambiente protector. Los padres y madres “sienten” al bebé con el contacto físico, y permite que en esta relación se le respete el sueño y vigilia con calidez.
En segundo lugar, mi visión coincide con la expresada por Harrillo et al. (2) respecto a las intervenciones derivadas de los cuidados centrados en el desarrollo, que hacen hincapié en que los cuidados de forma aislada se pueden justificar desde el sentido común, la sensibilidad en la prestación de los cuidados y el respeto a la familia y al bebé.

A priori se han de valorar varias cuestiones. En lo que al bebé se refiere, su estabilidad fisiológica, la tolerancia a los cambios de posición, de importancia en el aporte de flujo sanguíneo cerebral y la entrada de aire pulmonar con mínimo trabajo respiratorio. Asimismo, el tiempo de duración es variable, la experiencia asistencial muestra que depende en gran medida de la edad gestacional y el soporte respiratorio, pero también de la alimentación y su tolerancia (si es oral y si se dispone de una sonda para poder administrarla).

En la comunicación sobre el método a los padres, a veces se obvia que se tendrá en cuenta la respuesta del bebé prematuro dado que su finalidad es que se sienta arropado y protegido. El tiempo (cuando se puede realizar) vendrá determinado por la recuperación de los progenitores después del parto. Esta tercera cuestión depende de la valoración holística que realice la enfermera neonatal (3), según el conocimiento del bebé y la familia. Para ello es necesario un trabajo previo de acercamiento entre progenitores/bebé prematuro en el que los primeros acudan a la unidad, miren, se acerquen y colaboren en lo que culturalmente se supone que tienen que llevar a cabo cuando tienen un bebé.

En cuanto al cuidado canguro me gustaría profundizar en la percepción que tengo ligada a la mirada enfermera asistencial sobre lo que se denomina intersubjetividad primaria. Durante este cuidado se observa por una parte en el bebé prematuro una cierta conciencia visual-motora-sensorial, y en los progenitores; por otra, el proceso afectivo que le suscita el cuidado y cómo decodifica los mensajes que emite su hijo. Con frecuencia afloran distintas emociones, a través de las cuales se establecen pinceladas de los sentimientos de apego, junto con la introducción de las primeras expectativas de relación progenitores/bebé prematuro. El acompañamiento durante la experiencia permite que los padres y madres verbalicen su experiencia mental.

Por las cuestiones expuestas se puede sugerir que el cuidado canguro merece que, cuando se hable de los cuidados centrados en el desarrollo y la familia, se muestre distinto de una categoría de cuidado. A mi modo de ver es el nexo entre ambos macrocuidados, los centrados en el desarrollo del prematuro y los cuidados a la familia; es un elemento de unión o relación y por esta razón me resulta difícil protocolizar o homogeneizar.

Cuando algún o alguna estudiante de Enfermería pregunta sobre el método canguro utilizo la frase de María Serret (4) para predecir su éxito: “El éxito de la técnica depende de si la madre se halla en una situación de transmitir una actitud tranquilizadora y amorosa” y evito explicar que por parte de la enfermera depende de su expertez en la prestación de cuidados neonatales.

Financiación
Ninguna.

Conflicto de intereses
Ninguno.

Bibliografía

  1. Fuente González P. El método madre canguro y el niño prematuro. Metas Enferm mar 2020; 29(2):23-31.
  2. Harrillo Acevedo FD, Rico Becerra J, López Martínez A. La filosofía de los Cuidados Centrados en el Desarrollo del recién nacido prematuro (NIDCAP), una revisión de la literatura. Enferm Glob 2017; 15(4):577-89.
  3. Milhomme D, Gagnon J, Lechasseur K. Processus de surveillance clinique en soins critiques. Perspective Infirmière 2018; 15(5):40-5.
  4. Serret Serret M. El cuidado enfermero del vínculo y el apego entre padres y madres e hijos prematuros en una unidad neonatal [Tesis doctoral].Tarragona: Universitat Rovira i Virgili; 2015.