Percepción del riesgo alimentario por parte de mujeres embarazadas y mujeres lactantes

Sección: Editorial

Cómo citar este artículo

Fàbregas Mitjans M. Percepción del riesgo alimentario por parte de mujeres embarazadas y mujeres lactantes. Metas Enferm jul/ago 2021; 24(6):3-4. Doi: https://doi.org/10.35667/MetasEnf. 2021.24.1003081776

Autores

Montserrat Fàbregas Mitjans

Doctora en Enfermería por la Universidad de Barcelona. Jefa de Pediatría y NeonatosHospital del Mar de Barcelona.

Contacto:

Email: MFabregas@parcdesalutmar.cat

El interés por la alimentación en las sociedades industrializadas se centra en conocer si la alimentación es adecuada en términos de calidad, inocuidad y seguridad. Los cambios socioeconómicos, demográficos y el desarrollo tecnológico han provocado nuevas formas de producción, procesamiento y distribución de los alimentos, que afectan al consumidor. Las dudas y la preocupación por su salud favorecen la desconfianza ante el proceso de elaboración de los alimentos, así como de las sustancias que se usan como aditivos o conservantes, principalmente. Esta suspicacia genera cierto recelo hacia los productos preparados de los que se desconoce la procedencia de la materia prima, así como los productos que se les añaden. Dichos productos suponen una ingesta sistemática y prolongada de sustancias químicas de las cuales se sabe poco sobre las consecuencias de su consumo para la salud. La mayoría de ellas son compuestos tóxicos persistentes; estos contaminantes se ingieren a través de los productos como los pescados, las carnes, las verduras y las frutas. Además tienen la peculiaridad de entrar en la cadena alimentaria, acumularse en los tejidos grasos de los animales y finalmente llegar al organismo humano mediante su ingesta. Los compuestos tóxicos persistentes son de difícil degradación y permanecen en el ambiente y en los organismos vivos durante largos periodos de tiempo, pudiendo provocar consecuencias nocivas para la salud (1).

Las mujeres gestantes y las mujeres lactantes perciben el riesgo alimentario para la propia salud y la de su bebé, siendo capaces de identificar algunas sustancias presentes en los alimentos en función de cuatro categorías (2): a) por las características organolépticas que estas sustancias aportan a los alimentos (sabor, color, olor, texturas); b) por el nivel de afectación sobre la salud que las mujeres creen que tienen estas sustancias; c) por la manipulación de los productos en la cadena alimentaria o en la elaboración doméstica; y d) por la interacción de estas sustancias en el cuerpo (eliminación, transmisión al feto durante la gestación o al bebé durante la lactancia, o acumulación).

Las mujeres embarazadas y lactantes tienen una mayor sensibilidad en este último punto debido a la afectación que estas sustancias puedan tener en el feto o en el recién nacido. En este sentido, algunas mujeres dejan de consumir ciertos alimentos porque piensan que se acumulan compuestos tóxicos en el cuerpo (p. ej.: dejan de ingerir pescado porque creen que se acumula mercurio en el organismo). Algunas disminuyen la ingesta de los alimentos o los sustituyen por otros con menos químicos añadidos durante esta etapa. También suelen ser conocedoras del proceso de transmisión de sustancias al feto o al neonato a través de la barrera transplacentaria o a través de la leche materna. A la hora de escoger los alimentos para consumir durante estas etapas, las mujeres buscan información en diferentes fuentes; por una parte, consultan con los profesionales sanitarios, pero también buscan información en los medios de comunicación y a través de amigos o familiares. Los profesionales sanitarios son los mejor valorados en cuanto a la información que dan en las visitas de seguimiento del embarazo o del control post-parto. Las mujeres consideran que los obstetras, matronas y enfermeras de pediatría son los profesionales que dan la información más fiable. Aun así, consideran que reciben poca información, ya que los temas que más se abordan en las consultas son sobre alcohol, tabaco, toxoplasma, anisakis y, puntualmente, listeria. Falta información en muchos otros temas de interés para las mujeres gestantes, que acaban recurriendo a otras fuentes menos fiables para obtener los datos que no han conseguido a través de los profesionales. Una de las razones que subyace ante la falta de asesoramiento respecto al riesgo alimentario en relación al consumo de ciertos alimentos viene dada por la falta de conocimientos que tienen los profesionales de la salud sobre los contaminantes tóxicos persistentes en los alimentos. Por esa razón es fundamental que los profesionales conozcan las sustancias tóxicas presentes en los alimentos que pueden influir negativamente en la salud de las mujeres embarazadas, las lactantes y sus bebés, para poder informar adecuadamente y ofrecer un asesoramiento dietético acorde a sus necesidades y preocupaciones.

Bibliografía

  1. Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición. Contaminantes Orgánicos Persistentes. Ministerio de Consumo [internet] enero 2021 [citado 16 may 2021]. Disponible en: https://www.aesan.gob.es/AECOSAN/web/seguridad_alimentaria/subdetalle/contaminantes_organicos.htm
  2. Fàbregas M. Percepción del riesgo alimentario en las mujeres embarazadas y lactantes en Sant Feliu de Llobregat. Tesis doctoral. Barcelona: Universitat de Barcelona; 2020.