Grupo 40+ iniciativa enfermera. La defensa del derecho al cuidado: una responsabilidad de las enfermeras

Sección: Editorial

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Grupo 40+ iniciativa enfermera. La defensa del derecho al cuidado: una responsabilidad de las enfermeras. Metas Enferm may 2022; 25(4):3-4. Doi: http://doi.org/10.35667/MetasEnf.2022.25.1003081920

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Grupo 40+ iniciativa enfermera

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El papel que han venido desempeñando las enfermeras en el cuidado a la salud fue recogido en la Ley de Ordenación de las Profesiones Sanitarias (LOPS) de 21 de noviembre de 2003, donde se consagra una organización que permite que cada persona titulada contribuya a asegurar el derecho efectivo de la ciudadanía a recibir cuidados adecuados y de calidad. A las enfermeras se les asigna la prestación personal de los cuidados o los servicios propios de su competencia profesional en las distintas fases del proceso de atención a la salud, otorgándoles la dirección, evaluación y prestación de los cuidados enfermeros orientados a la promoción, el mantenimiento y la recuperación de la salud, así como a la prevención de enfermedades y discapacidades.

A pesar de la claridad de la normativa citada, el Ministerio de Educación y Formación Profesional acaba de crear una titulación que entra en directa colisión con la misma: la de Supervisión de la Atención Sociosanitaria. Tiene como objetivo la coordinación de las labores de los equipos de atención sociosanitaria y de los recursos para garantizar la atención centrada en la persona y le otorga la capacidad de realizar intervenciones sanitarias propias de la profesión enfermera, como son los cuidados específicos enfermeros, tanto básicos como complejos. Dichas intervenciones precisan de un conocimiento disciplinar y tecnológico, así como de competencia para asumir funciones de supervisión en los ámbitos de la Enfermería, pero también en el de otras profesiones como: Fisioterapia, Medicina, Psicología o Terapia Ocupacional.

La creación de esta figura profesional deriva de los objetivos del Plan de Modernización de la Formación Profesional, de julio de 2020, que tiene entre estos el establecimiento de una serie de sectores prioritarios, entre los que se encuentra el del cuidado a personas, cuidado que con la nueva titulación se atribuye ahora a profesionales formados en menor tiempo y nivel que las enfermeras.

Para entender globalmente la situación de déficit de cuidados a la población que existe en la actualidad debe tenerse en cuenta la grave escasez de enfermeras en los centros y, muy especialmente, en el ámbito sociosanitario; pero, aun así, las soluciones que se adopten no pueden derivar únicamente de criterios economicistas y de supuesta modernidad, ni pueden tomarse sin tener en cuenta la voz autorizada de la totalidad de las profesiones implicadas.

La creación de la titulación de Supervisión de la Atención Sociosanitaria no solo cae en los dos anteriores errores, sino que evidencia la falta de reconocimiento que políticamente se tiene de la perspectiva y del trabajo de las enfermeras, lo que manifiesta un claro desinterés por asegurar el derecho al cuidado de la ciudadanía, ahondando, además, en la invisibilidad del colectivo constituido por profesionales comprometidos con la sociedad y que están al servicio de ella.

La pandemia de la COVID-19 ha puesto de manifiesto la importancia crucial de la aportación enfermera en el cuidado de la salud de las personas y, pasadas las peores etapas de la misma, parece llegado el momento de que los responsables políticos y las instituciones cumplan los compromisos que adquirieron en 2020 con la campaña Nursing Now y a través del Año Internacional de la Enfermera y la Matrona, compromisos relacionados con el empoderamiento de la profesión enfermera y con su ineludible participación en la toma de decisiones.

Contrariamente a ello, la creación de la titulación de Supervisión de la Atención Sociosanitaria pone en evidencia que tanto el Ministerio de Educación y Formación Profesional como el de Sanidad incumplen con su obligación de proveer a la sociedad de unos cuidados basados en la excelencia profesional, cuidados que solo se dan si se cuenta con la participación de la perspectiva que aportan las enfermeras en todos los ámbitos de la planificación y la gestión de la salud.

No se trata, por tanto, de preguntarse en este momento si la ciudadanía tiene derecho al cuidado de calidad en todos los niveles y las dimensiones, eso ya lo han establecido las leyes en este país. Se trata de evidenciar y denunciar los motivos que llevan a las máximas autoridades políticas a incumplir dichas leyes, dictando normas que dificultan el acceso al derecho a un cuidado de calidad. Por tanto, esa es ahora una de las responsabilidades clave de las enfermeras: evidenciar y denunciar toda norma o circunstancia que atente contra el derecho al cuidado.