Percepción de los profesionales de Enfermería de Atención Primaria sobre su formación para el abordaje del suicidio de niños y adolescentes en España

Sección: Originales

Cómo citar este artículo

González López C, Cano Montes IM, Barrera Escudero M, Díaz Pérez I. Percepción de los profesionales de enfermería de Atención Primaria sobre su formación para el abordaje del suicidio de niños y adolescentes en España. RIdEC 2019; 12(2):11-7.

Autores

1 Claudia González López, 2 Isabel María Cano Montes, 2 Marisol Barrera Escudero, 2 Iris Díaz Pérez

1 Enfermera especialista en salud mental. Hospital Universitario Fundación Jiménez Díaz (Madrid).
2 Enfermera especialista en salud mental.

Contacto:

Email: claudiagonlop@gmail.com

Resumen

Objetivo: la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda desde el año 1969 la formación en riesgo suicida de los profesionales sanitarios. La revisión de la literatura evidencia que la formación específica de enfermería en suicidio de niños y adolescentes en España es escasa o inexistente, a pesar de que supone la tercera causa de muerte en jóvenes. Los profesionales de Atención Primaria tienen un papel crucial en su detección precoz y prevención, ya que trabajan en la puerta de entrada al sistema sanitario. El objetivo que persigue esta investigación es estudiar la percepción de los profesionales de enfermería de Atención Primaria sobre su formación en esta área.
Método: estudio descriptivo transversal mixto, realizado en los años 2017-2018 mediante encuesta a enfermeras de Atención Primaria seleccionadas por muestreo no probabilístico a través de redes sociales y mailing. Análisis descriptivo y de contenido.
Resultados: se entrevistaron a 313 profesionales de enfermería de Atención Primaria de toda España. Casi la totalidad de la muestra puso de manifiesto que no percibe que dispone de la formación necesaria para el abordaje de la conducta suicida en la infancia y adolescencia.
Conclusiones: la formación de los profesionales de enfermería es esencial para poder ofrecer cuidados adecuados adaptados a las necesidades sanitarias y sociales actuales.

Palabras clave:

suicidio; Atención Primaria de salud; niño; psiquiatría del adolescente formación continua.

Title:

Perception of primary care nursing professionals regarding their training in dealing with the suicide of children and adolescents in Spain

Abstract:

Perception of primary care nursing professionals regarding their training in dealing with the suicide of children and adolescents in Spain
Introduction: since 1969, the World Health Organization (WHO) has recommended the training of health professionals in suicidal risk. The present literature review shows that the specific training of nurses in suicide among children and adolescents in Spain is scarce or non-existent, despite this being the third cause of death among young people. Primary care professionals play a crucial role in early detection and prevention, as they work at the gateway to the health system. The aim of this study is to investigate the perception of Primary Care nursing professionals regarding their training in this area.
Method: a mixed cross-sectional descriptive study was carried out in 2017-2018 by means of a survey in Primary Care nurses selected using a non-probability sampling method through social networks and mailing lists. A descriptive and content analysis.
Results: a total of 313 Primary Care nurses from all over Spain were interviewed. Almost all of the participants stated that they did not perceive that they had the appropriate training to deal with suicidal behavior in childhood and adolescence.
Conclusions: training of nursing professionals is essential in order to allow offering appropriate care and adapting it to current health and social needs.

Keywords:

suicide; Primary Care; child; adolescent psychiatrycontinuing education.

Introducción

El suicidio es entendido en la actualidad como un trastorno multidimensional, más que como una reacción emocional frente a una situación vital, y es resultado de una compleja interacción de factores biológicos, genéticos, psicológicos, sociológicos y ambientales (1).

Según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), la tasa de suicidio en jóvenes entre 15 y 24 años en el mundo está aumentando de forma preocupante, suponiendo una de las tres primeras causas de muerte en este rango de edad (2,3). Constituye en la actualidad un problema de Salud Pública.

Este crecimiento alarmante de gestos y actos suicidas no parece estar acompañado de un proceso de sensibilización y formación específica de profesionales. Según la bibliografía revisada son escasas las iniciativas o guías de práctica clínica que abordan el suicidio en la infancia y adolescencia de forma aislada, e inexistentes en el caso concreto de la enfermería en España (2).

No es de extrañar que la valoración del riesgo de suicidio no se suela incorporar de forma protocolizada en las intervenciones enfermeras, ni en el ámbito hospitalario o de urgencias, ni en el ámbito comunitario de la Atención Primaria. En este último caso, la valoración del riesgo cobra vital importancia, ya que los centros de Atención Primaria suponen la puerta de entrada al sistema sanitario, y son, por tanto, los dispositivos que están en las mejores condiciones para realizar detección precoz, prevención y sensibilización sobre el suicidio.

La metodología científica enfermera ofrece diferentes diagnósticos e intervenciones taxonomizadas que posibilitarán y favorecerán la inclusión del abordaje del riesgo suicida en los procesos de atención habituales, además de poner de manifiesto las competencias enfermeras para abordarlo en la práctica profesional. Se puede destacar la existencia del diagnóstico NANDA 00150 Riesgo de suicidio (4), el recientemente incluido en la Clasificación de Resultados de Enfermería NOC 2018 (5), 2813 Control del riesgo social: Suicidio o la intervención NIC 6340 Prevención del suicidio (6).

Por todo ello, la formación de los profesionales de enfermería es esencial para poder ofrecer cuidados adecuados adaptados a las necesidades sanitarias y sociales actuales. La OMS recomienda desde el año 1969 la formación en riesgo suicida de los profesionales sanitarios, y la Guía de práctica clínica de prevención y tratamiento de la conducta suicida del Sistema Nacional de Salud (SNS) aconseja literalmente: “Se recomienda que todo profesional, tanto sanitario como no sanitario, que pueda estar en contacto con personas en riesgo de suicidio adquiera los conocimientos, actitudes y habilidades adecuados para su manejo” (2).
En definitiva, como antesala al diseño y propuesta de actividades formativas, este trabajo busca estudiar la realidad y necesidades que los profesionales de enfermería de Atención Primaria detectan y manifiestan en cuanto a su formación en suicidio en niños y adolescentes, en el contexto del:

  • Aumento alarmante de los casos de suicidio, especialmente durante la adolescencia.
  • La escasez de estrategias e iniciativas que fomenten la formación y sensibilización de los profesionales de enfermería.
  • Las recomendaciones de organismos, tanto nacionales como internacionales, en cuanto a la capacitación de profesionales en relación al suicidio.

También se pretende, en un sentido más amplio, que el propio lector de este trabajo reflexione y se sensibilice con el hecho de prevenir el riesgo y actuar adecuadamente ante el suicidio en el ejercicio de su profesión, a partir de los objetivos del estudio: conocer la percepción del nivel de formación de los profesionales de enfermería de Atención Primaria sobre el suicidio infantojuvenil en todo el territorio español, y sensilibilizar a los profesionales de enfermería/potenciales lectores en materia de prevención del suicidio.

Método

Tipo de estudio: estudio descriptivo transversal mixto.
Instrumento: encuesta de elaboración propia de respuesta mixta, administrada a través de una plataforma online, Survey Monkey, abierta y distribuida desde octubre de 2017 hasta febrero de 2018.
Formulación de la pregunta: ¿Considera que los profesionales de enfermería de Atención Primaria reciben la formación necesaria para el abordaje del suicidio en niños y adolescentes? Respuesta cerrada: Sí/No. Respuesta abierta: ¿Por qué?
Muestreo: no probabilístico aleatorio intencional.
Población: profesionales de enfermería de Atención Primaria, incluyendo especialistas, generalistas y residentes de enfermería de toda España.
Reclutamiento: la divulgación de la encuesta se realizó a través de redes sociales y se notificó al delegado de la Asociación Nacional de Enfermería Familiar y Comunitaria de cada comunidad autónoma.

La encuesta permaneció abierta hasta la fecha establecida (28 de febrero de 2018), no se calculó un número específico mínimo de muestra.

Análisis de los resultados:
Las respuestas cerradas se analizaron cuantitativamente a través de la plataforma online Survey Monkey, las respuestas abiertas se analizaron mediante la codificación y revisión de dos investigadores. Tras la lectura de las respuestas abiertas uno de los investigadores (E1) estableció las categorías o etiquetas de respuesta.

Las categorías se compartieron con el segundo investigador (E2). Posteriormente cada investigador codificó cada respuesta abierta en una categoría de forma independiente (Tabla 1). Por lo que la categorización se realizó en tres fases: primera E1 lectura exhaustiva y establecimiento de categorías, segunda: lectura y codificación independiente por cada investigador, tercera: comparación de los resultados y establecimiento de la concordancia/fiablidad.

Consideraciones éticas:
Con el fin de garantizar la confidencialidad de los participantes, según la Ley Orgánica 15/1999 de 13 de diciembre, de protección de datos de carácter personal, las respuestas fueron totalmente anónimas. El cuestionario disponía de un encabezado informativo previo en el cual se especificaban los objetivos del estudio y los fines de investigación de este, determinando que la cumplimentación de la encuesta suponía el consentimiento del uso de los datos.  

Resultados

Se obtuvo una muestra de 313 encuestas.

El 43,45% de las enfermeras encuestadas era generalista, seguidas de un 25,56% de especialistas de Atención Primaria y un 21,73% residentes de enfermería familiar y comunitaria. El resto corresponde a profesionales enfermeras de otras especialidades que desempeñan su labor en AP.

Todas las comunidades autónomas se encuentran representadas, salvo Navarra y La Rioja.
Se recibieron 313 respuestas cerradas, de las cuales 209 también incluían respuesta abierta. Estas respuestas de orden cualitativo fueron clasificadas por los investigadores en cuatro categorías según la temática a la que aludían (Cuadro 1).

El 99,08% respondió que no cree que reciba la formación necesaria para el abordaje del suicidio en niños y adolescentes.

Las causas de la falta de formación expuestas en la respuesta abierta manifiestan que alrededor del 63% lo atribuye al desconocimiento y falta de sensibilidad con esta problemática, aproximadamente el 18% lo relaciona con que no es una prioridad, o que es un tema muy concreto, y alrededor del 14% a que es un tema tabú. En torno a un 4% lo atribuyó a otras causas como el poco interés de los profesionales por la formación o la baja incidencia registrada de casos (Tabla 2).


El índice de concordancia entre los investigadores que realizaron la categorización y codificación fue del 80,81%.

Algunos verbatings a destacar por cada categoría de respuesta son los siguientes:

Categoría 1. No formación/desconocimiento/sensibilización
“Se estudia el problema de salud pública, pero no las herramientas de cómo abordarlo.”
“Apenas hay formación en horario laboral, y fuera de horario casi no se oferta nada sobre salud mental que no sea TEA o TDAH.”

Categoría 2. Tema tabú
“Tanto en la carrera (universidad) como después de salir de ella, en mi opinión, sigue siendo un tema un tanto tabú, o poco visto, puesto que no se ven (o no se quieren ver) dichos casos. Por lo que no se forma a las enfermeras, a menos que te especialices en la rama de enfermera de salud mental.”

“El suicidio es un tema tabú, ya en los adultos y adolescentes. En los niños aún más, es un tema del que nunca se habla; por lo tanto, es como si no existiera, no es visible, no se percibe. Ante un problema que no se ve se infiere que no hay problema.”

Categoría 3: No es una prioridad/no se trata/muy específico
“Ni siquiera hay un espacio para la promoción de la salud mental, aún menos para la detección de alteraciones de tal índole.”

“Es un tema específico no tratado estraté­gicamente en las políticas sanitarias de mi comunidad, ni tampoco desarrollado en el programa de pregrado de las facultades de enfermería.”
Las palabras más mencionadas en las respuestas abiertas fueron: formación específica, cursos y tema tabú (Figura 1).

Discusión y conclusiones

El interés en el suicidio en la infancia y adolescencia es creciente, y supone un importante desafío para los profesionales de la salud que trabajan directa o indirectamente con menores. A la vista de los resultados se puede afirmar que los enfermeros de Atención Primaria en España perciben su formación y capacitación para el abordaje del suicidio en niños y adolescentes como deficitaria. Esto supone un problema del que es preciso ocuparse, si se tiene en cuenta que el volumen de menores que atenderán en su desempeño profesional por causas relacionadas con el suicidio no es despreciable, que la Atención Primaria es la puerta de entrada al sistema sanitario y donde se concentran las acciones de prevención primaria.

Las causas manifestadas por la muestra encuestada ponen el foco en el desconocimiento, lo que indica una falta de sensibilización con el suicidio, que no se considera una prioridad, a pesar de estar entre las primeras causas de muerte en la juventud y adolescencia en los países desarrollados, o a que es considerado un tema tabú, lo que advierte del estigma que lo rodea.

A los alarmantes datos epidemiológicos hay que sumar las recomendaciones de los organismos nacionales e internacionales en cuanto a la capacitación de los profesionales sanitarios para la prevención del abordaje del riesgo suicida. En este sentido recientemente la ministra de Sanidad expuso durante la jornada sobre prevención del suicidio “Una realidad silenciada”, organizada por la Confederación Salud Mental España en Madrid, que “el suicidio se puede prevenir” pero que para ello, matizó, “hay que desmontar los mitos que lo rodean” (7). En el ámbito internacional, ya en 2004, la OMS realizó una reunión sobre las “Estrategias de Prevención del Suicidio en Europa”, en la que se plantearon una serie de recomendaciones entre las cuales se encontraban aumentar la concienciación de los profesionales de salud, mejorar sus actitudes y reducir los tabúes hacia el suicidio y el trastorno mental, y aumentar la formación de los profesionales de Atención Primaria (8).

En virtud de ello resulta de gran importancia que el colectivo enfermero de Atención Primaria sea capaz de reconocer y responder a la presencia de factores de riesgo en la fase ambulatoria de los pacientes, con más énfasis en los niños y adolescentes, ya que todos ellos, sanos o enfermos, acudirán a las revisiones del niño sano hasta los 14 años en todo el territorio nacional. Para esto se requiere un entrenamiento previo, que dote de habilidades de evaluación, herramientas diagnósticas y competencias. El bajo uso de herramientas y la escasa presencia de la intervención en salud mental en el medio ambulatorio, relatado por la bibliografía y manifestado por los profesionales en el caso concreto de este estudio, demuestra la necesidad formativa urgente (9).

Además, en España, la Estrategia de Salud Mental del Sistema Nacional de Salud 2009-2013 presentó como objetivo general prevenir la enfermedad mental, el suicidio y las adicciones en la población general. No obstante, la implantación de este tipo de programas es muy escasa, situándonos por debajo del nivel de otros países europeos (10).

Por otro lado, que casi la totalidad de la muestra, independientemente de la vía de acceso formativa para su desempeño profesional en los centros de Atención Primaria, afirme que no se siente formada y capacitada para el abordaje de la conducta suicida, indica que la especialidad de Enfermería Familiar y Comunitaria no es un indicador de mayor formación en el área de salud mental relacionada con el suicidio. No es de extrañar si se tiene en cuenta que en el programa formativo de la especialidad de Enfermería Familiar y Comunitaria la palabra suicidio no aparece en ninguna ocasión, y salud mental se cita en menos de cinco (11). En definitiva, la formación especializada en el área Familiar y Comunitaria no parece acrecentar la capacitación percibida de la enfermería para realizar intervenciones de práctica avanzada en lo concerniente al suicidio.

En suma, el desarrollo de iniciativas de concienciación de la población sobre el suicidio ha demostrado eficacia. Un estudio ha verificado un alto nivel de satisfacción y utilidad percibidas por pacientes y familiares acerca de la información sobre prevención de suicidio. Los participantes del estudio destacaron la Atención Primaria como el ámbito más adecuado para la difusión de la información preventiva. Para que los profesionales de Atención Primaria puedan proporcionar esta información ha de recibir una formación previa para adquirir los conocimientos necesarios. Se consultó con enfermeras de dos centros de salud la opinión sobre sus conocimientos respecto a conductas suicidas, obteniendo resultados subjetivos, en los que valoraban que no estaban preparadas para este tipo de situaciones, apoyando con ello la hipótesis planteada en este estudio (12).

En definitiva, la trascendencia de todo lo expuesto contrasta con los propósitos de la Comunidad Científica y las Sociedades Profesionales de España, estas muestran un alto grado de sensibilización con el problema, tal y como demuestra el número creciente de publicaciones sobre suicidio o las publicaciones de recomendaciones preventivas respaldadas por la Sociedad Española de Psiquiatría (SEP) o la Guía de Práctica Clínica de Prevención y Tratamiento de la Conducta Suicida del Ministerio de Sanidad, Política Social e Igualdad (2). Sin embargo, esta sensibilización no parece tener un suficiente calado a otros niveles (13).

La conducta suicida infanto-juvenil se ha convertido en un grave problema, ya que como se ha confirmado en diversos estudios no se cuenta aún en la actualidad con métodos eficaces de prevención y tratamiento. La formación específica para poder abordar el suicidio queda relegada al interés y sensibilización personal del profesional, suponiendo esto una desigualdad en la atención tanto en el ámbito local como nacional. No existe un plan nacional de prevención del suicidio y hasta ahora solo se han desarrollado iniciativas locales. Se requieren, por lo tanto, de mayores esfuerzos por parte de instituciones y gobiernos para reducir las defunciones y el impacto social debido a esta causa (14).

Fomentar estrategias para promover y cuidar la Salud Mental de los niños y adolescentes es fundamental para su desarrollo individual y social. Elaborar modelos de formación que contemplen al niño y adolescente como un ser bio-psico-social, atendiendo a sus necesidades en todos los ámbitos de su vida es por lo tanto primordial (15).

El papel de la enfermería es clave, ya que por la estrecha vinculación que tienen con los pacientes en el ejercicio de su profesión están en las mejores condiciones para la detección del riesgo de suicidio y para ejercer acciones de salud acertadas, encaminadas a la prevención de este acto. En el caso particular de los profesionales de enfermería de Atención Primaria, si cabe, con mayor responsabilidad, ya que ejercen su labor en la puerta de entrada al sistema sanitario, intervienen en la comunidad y están involucrados en las revisiones del niño sano, lo que constituye la oportunidad de valorar a la población infantil y adolescente, en la que será determinante la detección temprana de riesgos, la prevención e intervención en caso de ser necesario.

Si bien no se puede exigir a los profesionales de Atención Primaria conocimientos especializados sobre todas las áreas de la salud, en el caso de este trabajo es de especial importancia porque el suicidio es una de las tres primeras causas de muerte en jóvenes y adultos en todo el mundo, lo que significa que en la práctica profesional cotidiana el número de casos no será despreciable. No se puede obviar esta valoración por causas relacionadas con el tabú, estigma o falta de sensibilización con el suicidio.

En este sentido, y como limitación, no se han establecido en este estudio indicadores para cuantificar el nivel de sensibilización con el suicidio de niños y adolescentes que supone su lectura para los profesionales de enfermería de Atención Primaria; sin embargo, se sostiene que estudios como este asientan una base de concienciación para promover cambios, ya sea en la propia intervención del profesional, la oferta de formación o futuras investigaciones que estudien el impacto.

Como conclusión es preciso indicar que la formación de los profesionales de enfermería será esencial para poder ofrecer cuidados adecuados adaptados a las necesidades sanitarias y sociales actuales. Cada vez son más las iniciativas y la voluntad política en materia de suicidio, por lo que se ha de seguir dando pasos en la búsqueda de soluciones reales ante este grave problema de Salud Pública, que han de comenzar con la sensibilización y concienciación de todos los actores sociales.

Agradecimientos

Con este artículo se quiere agradecer la gran implicación que han mostrado las asociaciones autonómicas de Enfermería Familiar y Comunitaria de toda España y muchos profesionales anónimos. Este interés hace concluir que estudios como este son percibidos como necesarios.

Financiación

Ninguna.

Conflicto de intereses

Ninguno.

Bibliografía

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[2]    Guía de práctica clínica de prevención y tratamiento de la conducta suicida [internet]. Madrid: Ministerio de Sanidad, Política Social e Igualdad; 2012. [citado 16 nov 2019]. Disponible en: https://www.sergas.es/Docs/Avalia-t/avalia-t2010-02GPC-conducta-suicidaR.pdf
[3]    Organización Mundial de la Salud (OMS). Suicidio [internet]. Ginebra: OMS [citado 16 nov 2019]. Disponible en: http://www.who.int/es/news-room/fact-sheets/detail/suicide
[4]    Herdman TH, Kamitsuru S. NANDA International. Diagnósticos enfermeros: definiciones y clasificación, 2015-2017. Barcelona: Elsevier España; 2015.
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[6]    Butcher HK, Bulechek GM, Dochterman JMM, Wagner C (eds.). Clasificación de Intervenciones de Enfermería (NIC). Madrid: Elsevier; 2013.
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[8]    WHO European Ministerial Conference on Mental Health. Suicide prevention [internet]. Helsinki: World Health Organization; 2005 [cited 16 Nov 2019]. Available from: http://www.euro.who.int/__data/assets/pdf_file/0008/96452/E87301.pdf
[9]    Bobes García J, Giner Ubago J, Daiz J. Suicidio y psiquiatría. Recomendaciones preventivas y de manejo del comportamiento suicida [internet]. Madrid: Triacastela; 2011 [citado 16 nov 2019]. Disponible en: https://fepsm.org/files/publicaciones/Suicidio_y_Psiquiatr%C3%ADa-Texto.pdf
[10]    Ministerio de Sanidad, Política Social e Igualdad. Estrategia en salud mental. Sistema Nacional de Salud 2009-2013 [internet]. Madrid: Ministerio de Sanidad, Política Social e Igualdad; 2011 [citado 16 nov 2019]. Disponible en: http://www.msssi.gob.es/organizacion/sns/planCalidadSNS/docs/salud mental/SaludMental2009-2013.pdf
[11]    Orden SAS/1729/2010, de 17 de junio, por la que se aprueba y publica el programa formativo de la especialidad de Enfermería Familiar y Comunitaria [internet]. BOE (Boletín Oficial del Estado), núm. 157, de 29 de junio de 2010. p. 57217-50. [citado 16 nov 2019]. Disponible en: https://www.boe.es/buscar/doc.php?id=BOE-A-2010-10364
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