La enfermera pediátrica como pilar esencial en el cuidado de la población infantojuvenil ayer, hoy y mañana en España Sección: Experiencias, programas e intervenciones Cómo citar este artículo Muñoz-Cruz JC, Vellido-González C. La enfermera pediátrica como pilar esencial en el cuidado de la población infantojuvenil ayer, hoy y mañana en España. RIdEPE 2025; 1(1):24-30. Autores 1Juan Carlos Muñoz-Cruz, 2Concepción Vellido-Gonzále 1 Unidad de Cuidados Intensivos Neonatales-Pediátricos. Hospital Universitario de Jaén. Servicio Andaluz de Salud. Jaén (España).2 Gestión de Casos Pediátricos. Hospital Universitario Virgen de las Nieves. Servicio Andaluz de Salud. Granada (España).Contacto:Email: jcmc0014@gmail.com Titulo: La enfermera pediátrica como pilar esencial en el cuidado de la población infantojuvenil ayer, hoy y mañana en España Resumen Se analiza la evolución, la situación actual y los desafíos futuros de la enfermería pediátrica en España, destacando la importancia de la especialidad en la atención infantojuvenil. Desde su reconocimiento oficial como especialidad enfermera en 1964, la enfermería pediátrica ha evolucionado dentro de un marco normativo cambiante, atravesando periodos de avances y estancamientos, hasta su consolidación en 2010 con la aprobación del programa formativo EIR. A pesar de contar con más de 14.000 especialistas, su desarrollo e integración en el sistema sanitario sigue siendo desigual entre comunidades autónomas. Algunas, como Galicia, Madrid y Castilla y León, han avanzado en la integración de especialistas mediante bolsas de empleo específicas y reconversión de plazas, mientras que otras aún no han implementado medidas significativas. Además, existen problemas como la infrautilización de especialistas, la falta de reconocimiento profesional y el impacto de la inminente jubilación de muchas enfermeras pediátricas. Para abordar estos desafíos, se proponen estrategias como el aumento de plazas EIR, la contratación prioritaria de especialistas en todos los niveles de atención a la salud y la unificación de políticas a nivel nacional. En conclusión, la enfermería pediátrica es clave para la salud infantil, pero su desarrollo requiere mayor compromiso político y estratégico para garantizar su implementación equitativa y efectiva en todo el país. Palabras clave: especialización enfermería pediátrica ; EIR ; plazas especialista Title: The pediatric nurse as an essential cornerstone in child and youth care yesterday, today and tomorrow in Spain Abstract: An analysis of the evolution, current situation and future challenges of Pediatric Nursing in Spain, highlighting the importance of this specialty in child and youth care. Since its formal recognition as a nursing specialty in 1964, there has been an evolution of Pediatric Nursing within a changing regulatory framework, going through periods of advances and standstills, until its consolidation in 2010 with the approval of the EIR training program. Regardless of including over 14,000 specialists, its development and integration within the health system is still uneven between different Autonomous Communities. Some of them, such as Galicia, Madrid, and Castile-Leon, have made advances in terms of integrating specialists through specific employment exchange and restructuring of positions, while others have not yet implemented any significant measures. Besides, there are problems such as the under-utilisation of specialists, the lack of professional recognition, and the impact of the impending retirement of many pediatric nurses. In order to address these challenges, some strategies have been put forward, such as the increase in EIR jobs, the priority recruitment of specialists in all healthcare levels, and the unification of policies at national level. In conclusion, pediatric nursing is key for child health, but its development requires a higher political and strategic compromise in order to guarantee its equitable and effective implementation throughout the country. Keywords: Pediatric Nursing specialization; EIR; specialist jobs IntroducciónUno de los hitos más importantes del siglo XX tuvo lugar en 1989, cuando se ratificó la Declaración de los Derechos del Niño (proclamada el 20 de noviembre de 1959), donde la Organización de las Naciones Unidas [1] estableció los principios fundamentales de protección a la infancia, pudiendo destacar el cuarto principio: “El niño […] tendrá derecho a crecer y desarrollarse en buena salud; con este fin deberán proporcionarse […] cuidados especiales”. Desde entonces, los países han centrado sus esfuerzos en otorgar el valor que corresponde a la infancia y la adolescencia, siendo en diciembre de 1990 cuando España adoptó dicha declaración.Actualmente, la población menor de 18 años en España representa el 16,8% del total, según el Instituto Nacional de Estadística [2], con perspectivas de crecimiento en los próximos años a causa del flujo migratorio que está experimentando el país [3].Por otro lado, la atención a la salud infantojuvenil ha mejorado notablemente en las últimas décadas, impulsada por factores como los avances tecnológicos, la relevancia a las actividades de promoción de la salud y prevención de las enfermedades, la eficacia de los tratamientos y la mejora de la calidad de los cuidados, que han contribuido a reducir la mortalidad perinatal, infantil y juvenil [4]. Sin embargo, el número de niños y jóvenes afectados por enfermedades crónicas y discapacidades continúa incrementándose [5].Todo esto implica atender nuevas demandas en contextos complejos, representando un desafío significativo para los profesionales sanitarios en general y, en particular, para las enfermeras pediátricas, que requieren un alto nivel de cualificación para ofrecer una respuesta adecuada a la necesidad de personalizar los cuidados y coordinar entre los distintos niveles de atención sanitaria.Evolución de la enfermería pediátrica en EspañaLa especialidad de enfermería pediátrica en España ha sido fruto de un largo proceso de lucha y reconocimiento, que hoy en día continúa. Es a finales del siglo XIX y principios del XX cuando comenzó a valorarse la infancia como una etapa clave del desarrollo humano. En 1923, se fundó la Escuela Nacional de Puericultura de Madrid, con el objetivo de reducir la mortalidad infantil y formar profesionales especializados en los problemas de salud de niños y niñas [6].En 1964, el Decreto 3524/1964 [7], de 22 de octubre, estableció la especialidad de Pediatría y Puericultura para los Ayudantes Técnicos Sanitarios (ATS). Estos estudios, de carácter práctico y con una duración de dos años, se impartían en clínicas pediátricas en régimen de internado. En 1977, con la integración de las Escuelas de ATS en la universidad, se extinguió esta titulación, implantándose el Diplomado Universitario en Enfermería. En 1980, se permitió a estos diplomados cursar temporalmente las especialidades previas de los ATS.Más tarde, en 1987, el Real Decreto 992/1987 [8] reguló la obtención del título de Enfermero Especialista, derogando las especialidades anteriores y proponiendo nuevas, entre las que se encontraba la enfermería pediátrica. No obstante, solamente dos especialidades, Matrona y Salud Mental, lograron desarrollar sus programas formativos en aquel momento.Entre 1987 y 2005, la especialidad de enfermería pediátrica atravesó un periodo de incertidumbre, especialmente en 2003, cuando un proyecto de Real Decreto propuso relegarla a una subcategoría dentro de la especialidad de Enfermería Clínica Avanzada [9]. Sin embargo, la firme oposición de las enfermeras pediátricas, lideradas por la Asociación de Enfermería de la Infancia (actual Asociación Española de Enfermería Pediátrica), mediante movilizaciones, recogidas de firmas y el respaldo de instituciones sanitarias, universidades y colegios de enfermería, permitió recuperar su identidad profesional en 2005 a través de la publicación del Real Decreto 450/2005, que incluyó formalmente la especialidad [9].El verdadero avance llegó en 2010, con la aprobación del programa formativo de la especialidad mediante la Orden SAS/1730/2010 [10]. Este programa permitió el desarrollo de la enfermería pediátrica en unidades docentes, consolidando así su reconocimiento y formación especializada en el sistema sanitario español al recoger que “la enfermera especialista en enfermería pediátrica es el profesional capacitado para proporcionar cuidados de enfermería especializados de forma autónoma, durante la infancia y adolescencia, en todos los niveles de atención, incluyendo la promoción de la salud, la prevención de la enfermedad y la asistencia al recién nacido, niño o adolescente sano o enfermo y su rehabilitación, dentro de un equipo multiprofesional y en colaboración con enfermeras especialistas de otras áreas. Asimismo, es el profesional que, con una actitud científica responsable, ejercerá el liderazgo en el ámbito del cuidado al recién nacido, niño y adolescente, sano y con procesos patológicos agudos, crónicos o discapacitantes, estando capacitado para planificar, ejecutar y evaluar programas de salud relacionados con su especialidad y desarrollar trabajos de investigación y docencia para mejorar la calidad de los servicios y colaborar en el progreso de la especialidad”.Modelo actual de especialización en enfermería pediátrica en EspañaEl modelo actual de especialización en enfermería pediátrica en España se establece con la publicación del Real Decreto 450/2005 [11] y, posteriormente, con la aprobación del programa formativo oficial de la especialidad, recogido en la Orden SAS/1730/2010. Este modelo define las bases para la formación especializada de los profesionales de la enfermería en este ámbito dentro de unidades docentes, proporcionando unas competencias avanzadas en el cuidado de la salud infantil.El acceso a la formación especializada en enfermería pediátrica se realiza a través del Sistema de Enfermera Interna Residente (EIR). Los profesionales deben superar una prueba selectiva de carácter estatal convocada anualmente por el Ministerio de Sanidad. Para inscribirse a esta prueba, es necesario estar en posesión del título de diplomado o graduado en enfermería o titulación equivalente, homologada o reconocida.Las enfermeras que optan por especializarse en enfermería pediátrica han de completar el programa formativo establecido en la Orden SAS/1730/2010. Este programa incluye una formación teórico-práctica de dos años, durante los cuales las enfermeras internas residentes (EIR) rotan por diversas áreas de atención pediátrica, adquiriendo conocimientos, habilidades y actitudes en el cuidado especializado de los niños, niñas y adolescentes.La primera promoción de EIR de Pediatría se desarrolló entre 2011 y 2013. Desde entonces, se han ofertado 2.445 plazas, con 1.934 enfermeras que han completado la formación. Además, 3.044 enfermeras obtuvieron el título de especialista en enfermería pediátrica bajo el Decreto 3524/1964, y 8.586 profesionales accedieron a la titulación a través de la vía excepcional prevista en el Real Decreto 450/2005 [12]. Por lo que, actualmente, en España hay más de 13.500 enfermeras pediátricas.Situación actual del desarrollo de la especialidad de enfermería pediátrica en las comunidades autónomas de EspañaLa especialidad de enfermería pediátrica en España presenta un desarrollo lento y desigual. Mientras que en algunas comunidades autónomas (CC.AA.) se han implementado avances significativos, como la creación de la categoría profesional, bolsas de empleo y la reconversión de puestos de trabajo, en otras regiones el progreso ha sido mínimo o inexistente, evidenciando una clara falta de uniformidad en su implantación (Cuadro 1).En este sentido, destacan algunas CC.AA. por sus progresos destacados:Galicia: se posiciona a la vanguardia en el desarrollo de la especialidad, con plazas reconvertidas en Atención Primaria y Hospitalaria, bolsas de empleo específicas y convocatorias de ofertas públicas de empleo (OPE).Madrid: reconvirtió puestos de enfermería generalista en especialista mediante un proceso voluntario de integración. Además, dispone de bolsa de empleo activa y ha convocado una OPE para esta categoría profesional.Castilla y León: similar a las dos regiones anteriores, dispone de plantilla orgánica de especialistas en enfermería pediátrica tanto en Atención Primaria como Hospitalaria, bolsa de empleo para cubrir estos puestos de especialistas y procesos para la estabilización de estas profesionales como personal estatutario fijo. Sin embargo, hay desigualdad entre hospitales y provincias.Respecto a las CC.AA. con avances moderados, se encuentran:Asturias: aunque fue de las últimas regiones en reconocer la categoría profesional, en 2024 aprobó la creación de 72 plazas de especialistas en Enfermería Pediátrica y anunció la constitución de bolsas de empleo para la provisión de estas plazas a principios de 2025.Murcia: inició la contratación de especialistas por bolsa de empleo en áreas prioritarias como oncología pediátrica, cuidados críticos pediátricos y neonatales, y hospitalización a domicilio infantil.Islas Canarias: a pesar de la aprobación de algunas interinidades para Atención Hospitalaria, persisten vacantes sin cubrir. No existen bolsas de empleo específicas, limitándose a listas supletorias.Otras CC.AA., como Andalucía, Aragón, Cantabria, Castilla-La Mancha, Comunidad Valenciana, Extremadura e Islas Baleares, aprobaron tanto la categoría profesional como las bolsas de empleo específicas, pero aún no contratan especialistas, de manera general, ni han reconvertido puestos de trabajo.Por otro lado, aunque La Rioja, Ceuta y Melilla reconocen la especialidad con la creación de la categoría profesional, comunidades como Navarra, País Vasco y Cataluña aún no han dado este paso, lo que refleja un avance desigual y limitado en la implantación real de la especialidad.Por su parte, el análisis del Ministerio de Sanidad [13] sobre la situación de las enfermeras en España también resalta preocupaciones sobre el desigual desarrollo de las enfermeras especialistas en las distintas comunidades autónomas. El informe señala que la jubilación inminente afecta especialmente a este grupo, limitando la planificación y proyección de su demanda futura. Según los datos recogidos, en 2024 España cuenta con 306.268 enfermeras, de las cuales 49.791 se perderán por jubilación en la próxima década y 4.910 emigrarán, lo que agrava la incertidumbre sobre el futuro de la especialidad de enfermería pediátrica.ConclusionesLa especialidad de enfermería pediátrica es esencial para garantizar cuidados de calidad a la población infantojuvenil, pero su desarrollo sigue lejos de ser óptimo. Se requiere un compromiso político y estratégico para avanzar hacia una atención más equitativa y especializada en todo el país. Entre los principales desafíos a abordar se encuentran:Desigual desarrollo de la especialidad de enfermería pediátrica entre las comunidades autónomas.Infrautilización de especialistas que no están siendo aprovechadas adecuadamente a causa de la falta de plazas específicas y de políticas de contratación claras, lo que supone un desperdicio de recursos y conocimientos especializados.Impacto negativo en la atención pediátrica en todos los ámbitos de salud, afectando a la calidad y continuidad de los cuidados para esta población y generando inequidad en el acceso a servicios de salud pediátricos especializados.Inminente jubilación y emigración de un elevado número de especialistas en enfermería pediátrica, por falta de oportunidades, que dificulta la planificación y proyección de su futura demanda.Para superar estos retos se proponen las siguientes acciones:Incrementar la oferta de plazas EIR para formar más especialistas en enfermería pediátrica.Priorizar la contratación de estos especialistas en las áreas pediátricas, tanto de Atención Primaria como Hospitalaria, de los servicios regionales de salud.Establecer políticas homogéneas a nivel nacional para evitar desigualdades entre regiones.Promover la reconversión de plazas generalistas a especialistas de enfermería pediátrica para optimizar los recursos humanos existentes.Implementar estrategias que promuevan la retención, formación y planificación de especialistas en enfermería pediátrica, mediante un desarrollo completo de la especialidad y mejorando las condiciones laborales con incentivos como estabilidad y aumento salariales, para prevenir la emigración y fomentar la permanencia en el sistema sanitario español.Fomentar la sensibilización política y social sobre la importancia de esta especialidad para la salud infantil y juvenil.AgradecimientosQueremos expresar nuestro más sincero agradecimiento a los profesionales y asociaciones de enfermería pediátrica, en especial a las delegadas territoriales de la AEEP y a las asociaciones ACANEP, ASAENPE, AEPPAS, EUSEP y AGaEP, federada en FEDAEP, por su valiosa colaboración en la elaboración de este documento, el cual ha sido fundamental para su desarrollo.Conflicto de interesesNinguno.FinanciaciónNinguna. Bibliografía [1] Organización de las Naciones Unidas (ONU). Declaración de los Derechos del Niño. ONU [internet] 1959. [citado 8 mar 2025]. Disponible en: https://www.un.org/es/global-issues/children [2] Instituto Nacional de Estadística (INE). Estadística Continua de Población. Población residente por fecha, sexo y edad (desde 1971). INE [internet] 2024 [citado 3 mar 2025]. Disponible en: https://www.ine.es/jaxiT3/Tabla.htm?t=56934 [3] Cuadrado P. Gómez AL, Sastre T. Una caracterización de los flujos migratorios hacia España y otros países de la Unión Europea. Boletín Económico/Banco de España 2024/T3, 06.[4] Organisation for Economic Co-operation and Development (OECD). Health at a Glance 2023: OECD Indicators. París: OECD, 203. doi: https://doi.org/10.1787/7a7afb35-en[5] Barrio-Cortes J, Suárez-Fernández C, Bandeira-de-Oliveira M, Muñoz-Lagos C, Beca-Martínez MT, Lozano-Hernández C, del-Cura-González I. 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